Capítulo 1 El nacimiento de algo inexplicable
Hace cuatrocientas lunas atrás este mundo místico llamado Eldoria donde vivían diferentes razas mágicas con sus propios reinos o villas, algunas tenían conflictos pequeños con sus reinos vecionos y otras vivían en Armonía, pero todo comenzó el en corazón de Sylvaria el reino del bosque, donde las pequeñas devas danzaban en las flores y las driadas cuidaban de los bosques junto a los sentauros y otras criaturas poderosas del bosques, en un pequeño pueblo de hadas donde los pajarón salieron volando cuando sonó el grito de una hada dando a luz, cuando la pequeña hada nació y una partera la sostuvo en sus manos dejo escapar un suspiro de sorpresa casi de horror incluso pánico que hasta una de las parteras dejo caer un taza mientras la otra partera susurraba
—Por Aureon—Exclamo la hada de mediana edad con una expresión conmocionada
Pues la bebé tenía una marca en la nuca como una garra mientras en la coronilla de la bebé crecían mechones negros que parecían devorar sus mechones rubios, en los cincuenta años que tenían estás tres parteras en asistir a partos a veces algo peculiares, este era sin duda uno muy extraño y peligroso ya que había nacido una hada oscura, una especie realmente escasa, extinta en el mejor de los casos hasta ahora.
La partera más joven con manos temblorosas le entrego el bebé a la madre la cual lloro desconsoladamente mientras le acariciaba la cabeza a la bebé conociendo que su destino ya estaría escrito pues las hadas oscuras eran seres con una mente retorcida o eso se decía.
Puesto que la mayoría de los casos habían atacado a villas pacíficas por diversión o para saquear lo que provocó que las cazaran en masa así que si alguien se enterara que una bebé así haiga nacido sería un alboroto
*Y unas horas después esa misma tarde el marido de la mujer, un hada de cabello azul irrumpió de golpee en la pequeña cabaña mientras gritaba el nombre de la mujer con un tono de voz agitada quizás voló rápido para llegar hasta su hogar*
—Elaryth!—Grito el hombre caminando por el pasillo de la casa hacia su dormitorio compartido incluso agito sus alas para moverse más rápido y cuando llego al pie de la puerta dentro de lleno y vio a su esposa para en la cuna de la bebé y entonces el camino hacia ella y apoyo una mano en su hombro izquierdo y bajo la mirada hacia la bebé y sus ojos violetas se abrieron con una sorpresa enorme y una perplejidad en su rostro
—Elaryth...debemos irnos de aqui, ella no está segura aquí—Dijo el hombre entre tartamudos y una voz vacilante mientras desviaba la mirada de la bebé hacia su esposa
La cual se giró de lado y apoyó su rostro contra su pecho aferrando las manos a la tela de la camisa de su esposo
—No puedo, Faelor...no podemos abandonar lo que tenemos aquí, nuestros amigos, nuestra familia— Susurro Elaryth con voz temblorosa sin poder contener las lágrimas
Entonces Faelor ahueco las mejillas de su esposa con sus manos para apartarla de su pecho y levantar la vista hacia sus ojos
—No me importa, Elaryth, tu y la bebé son mi prioridad ahora, así que, si tengo que abandonar todo por ti y nuestra hija con gusto lo haría tantas veces como pueda, tu eres unica mi familia ahora—Dijo Faelor con voz decidida y una mirada terca en sus ojos
Elaryth lo abrazo conmovida por sus palabras y asintió contra el hombro de su esposo que estaba húmedo por sus lágrimas
Desde aquel día sus vidas empezarian a cambiar, una semana después que organizar sus pertenencias para marcharse, se despidieron de sus allegados y familiares, entonces viajaron por el bosque ocultando a la bebé en suaves mantas para evitar llamar la atención no deseada y fue así como terminaron viviendo en una cabaña en el bosque con un techo de hongo a mitad de la nada y con un pueblo a quince minutos de su hogar perfecto para ocultar a una hada oscura
Los años pasaron y la pequeña bebé se convirtió en una hermosa hada de mechones negros y unos pocos mechones rubios tercos que no se fueron, la joven se llamaba Elyra con una mirada violeta alegre y llena de energía, se esperaba que al ser un hada oscura sería malvada incluso que buscaría problemas en el pueblo, pero no, era la chica más dulce de todo el bosque, la que se acostaba en la hierva e imaginaba formas a las nubes incluso la que se acurrucaba en una manta junto a su madre al frente de la chimenea en un día de tormenta mientras jugaba juegos de mesa con sus padres pero incluso entre las zonas más remotas los rumores corren como brisa entre las hojas, los niños del pueblo comenzaron a evitarla por estos mismos rumores y luego todo cobró más peso el día del pequeño cumpleaños de los quince años de Elyra dónde sus padres esperaban con temor lo inevitable
Las hadas como también otras especies maduran a esta edad obteniendo magia mas avanzada o cambios en sus cuerpos parecidos a una metamorfosis y cuando Elyra soplo las velas hubo un silencio ensordecedor hasta que la casa se sacudió y Elyra comenzo su metamorfosis, su visión se sentía nublosa y camino por el pasillo con pasos temblorosos y torpes mientras sus padres caminaban detrás de ella
Elyra cayó de rodillas frente a un espejo de pie mientras soltaba gemidos y jadeos de dolor, sus alas cambiaron de forma dolorosa haciendo que crecieran alas negras por encima de sus alas de hadas transparentes luego le siguieron unos cuernos en su frente luego sus uñas se alargaron, sus ojos se volvieron completamente negros mientras derramaba lágrimas negras como el mismo vacío y entonces levantó la mirada hacia el espejo y miró su reflejo lo que hiso que soltara un grito aterrorizada que la hiso arrastrarse hacia atrás y luego gateo hacia los pies de sus padres quienes se abrazaban con expresiones aterrorizadas y desconsoladas al contemplar el dolor por el que pasó su bebé
—Mami...papi...que me pasa? Me duele mucho—Dijo Elyra jadeando de dolor mientras tocaba con la palma de su mano la bota de su padre
A lo que sus padres se arrodillaron a sus pies para abrazarla mientras murmuraba palabras reconfortantes entre lágrimas
Pero la pequeña tranquilidad duro poco pues en el pueblo ya habían escuchado los gritos y ya a sabiendas que entre ellos había un monstruo muchos de los pueblerinos agarraron sus armas y fueron hacia la cabaña irrumpieron a la casa sin importar quienes o que estuviera adentró
Faelor se levantó de inmediato y salio de la habitación para intentar tranquilizar a los hombres los cuales hicieron caso omiso a sus explicaciones y dentraron de lleno a inspeccionar la cabaña
Elaryth se levantó junto a Elyra y caminaron de forma apresurada hacia la puerta que daba hacia el patio, la puerta se cerró con un suave crujido que alertó a los intrusos que se apresuraron para llegar hacia la puerta entonces Elaryth puso sus manos sobre los hombros de su hija
—Corre, corre y no mire atrás—Ordeno de inmediato pero había una tristeza profunda en su voz
Elyra la miro fijamente aún paralizada por el miedo y asintió vacilante ante las palabras de su madre y se dió la vuelta corriendo hacia las profundidades del bosque
A lo lejos se escuchaban las voces gritadas por los hombres antes amables del pueblo que ahora eran los cazadores de Elyra frases como "No escaparas tan rápido" o "Monstruo sal de dónde estés"
Pero Elyra no los escucho y siguió corriendo hasta que escucho dos dispersos de una escopeta que hicieron que los pájaros en los árboles salieran volando de ellos
Aquello hizo que Elyra mirara hacia atrás desconcentrandoce del camino que tenía de frente e hiso un paso en falso lo que hiso que cayera colina a abajo ensuciando con el lodo de la lluvia de ayer y sino fuera por un pequeño río casi un charco hubiera terminado en una muralla de espinas
Incluso los hombres que la perseguían a los lejos se detuvieron y uno con voz gruesa grito
—Vámonos de aquí, esto es zona roja, esa chica no sobreviviria mucho ahí y no pienso quedarme a ver eso
Y era cierto Elyra había caído en la frontera de Nocthar al menos la zona prohibida de este reino oscuro lugar al que llamaban 'El Paramo' pues enviaban aquí o mejor dicho encerraban a las criaturas más peligrosas de todo Eldoria
Elyra levanto mira y sintió una frisa fría que erizo los vellos en brazos incluso un escalofrío recorrió sus alas negras emplumadas, tal vez si mirabas mucho tiempo podrías ver miles de ojos amarillos observandote en la oscuridad del denso bosque incluso los árboles marchitos parecían tener rostros aterradores tallados en la madera rustica.








