Dagur
I.
Ser el segundo hijo significa que a no ser que mi hermano muera sin herederos nunca seré el coronado Rey, pero no es que me atraiga serlo en lo absoluto, lo veo ahogarse en tareas administrativas con frecuencia así que una narrativa donde intentó matar a mi sangre no está en mis planes, cumpliré mis labores pero no añoraré por más poder.
Quizá es porque mis padres no tienen expectativas en mí o simplemente no les importa mientras no ocasione una controversia me dejan ser con frecuencia. Tener poder trae sus beneficios así que suelo coquetear con las nobles en los banquetes y otras reuniones, no causaré un golpe de estado solo me divierte causar caos en una sociedad tan fría y aburrida.
Mis padres a quienes debo de llamar por su título me mandaron a un “año de aprendizaje” para que aprendiera cómo funciona la economía del reino. Al principio lo odiaba y sin embargo, ahora que simplemente disfruto el olor del café experimentar con los granos de café y ver a las personas hablar de tareas monótonas y preocupaciones sociales y luego está ella.
Bea la clienta favorita del dueño, viene al menos una vez a la semana y siempre prueba algo nuevo del café si es que lo hay, le gusta balancear sus pies debajo de la mesa y mi pasatiempo favorito es ver su cara cuando le doy el café más amargo que tenemos disponible y como lo prueba igualmente.
—Nótt ¿estas libre hoy?
Nótt mi nombre en las calles que significa “noche”.
—Desafortunadamente señorita Bea si lo que busca es una escapada romántica mi turno termina a las siete y basado en mi popularidad tendrá que hacer fila por al menos unos meses antes de que me llegue su turno.
Se rió sin cubrir su rostro, disfruto ver sus expresiones tan fuera de lugar y diferentes que me recuerdan lo que es vivir fuera de la jaula de oro.
No me respondió pero hablo con el dueño y no era sorpresa para nadie que me dejo la tarde libre.
—Sé cómo adelantarme en la fila.
Me reí y ella sonrió.
Me llevo a la plaza, era un festival del pueblo, las farolas se estaban encendiendo y la música comenzó a sonar. Sonrió de forma burlona.
—¿Quieres bailar o el baile del pueblo es demasiado para un noble?
Me sorprendí.
—¿Cómo lo supiste? —dije mientras la sostenía en mis brazos y bailábamos al compás de la música.
—Vamos, un chico de clase media con un cabello largo pero bien estilizado, un rostro libre de imperfecciones y una figura impecable. Además —se acercó a mi cuello —. No hueles a tierra sino a una fragancia elegante.
Sonreí y la sujete con más fuerza.
—Entonces eso también aplica a mi pequeña Bea qué a pesar de ser una noble balancea sus piernas sin cuidado, come la cantidad de un caballero en entrenamiento y
Durante el primer medio año realmente disfrute de su presencia, hablabamos como si no fueramos nobles de cosas triviales como el clima, los postres y del pueblo mismo, disfrutaba su compañía y aunque deseaba algo más no sería un animal que pondría a una noble en una situación comprometedora por no saber controlarme.
Considerando que no la había visto en los banquetes asumí que era de clase media baja, lo cual significaría no estaríamos cerca uno del otro pero estaba bien, disfrutaba el presente y su cercanía, sabía que mi corazón le pertenecía y me gustaba pensar que el suyo me pertenecía.
Pero un día cuando tuve que volver a casa me llegó la noticia de que mi hermano vería hoy a su prometida. Me reí pensando quien era la noble estirada y recta que se casaría con él, incluso sentí pena, mi hermano siempre había pensando dentro de las paredes del palacio y podía imaginarlo solo cumpliendo las funciones básicas de un Rey así que cuando lo vi hablar con alguien solo pensé en seguir con mi comportamiento usual pero al verla, era ella.
—Es un placer tenerlo en mi presencia Príncipe Dragur, me presento soy Beatrice Campell hija del Duque Campbell, es un honor tenerlo en mi presencia.
Por un momento no pude mantener mi fachada ¿por qué?
Pensé que ella me había engañado, me había escondido la verdad pero ella tampoco debía saber que era el segundo Príncipe y note la falta de agarre en su vestido incluso en el porte aparentemente perfecto, ella parecía tan sorprendida como yo y si realmente tenía su corazón como ella tenía el mío debía estar gritando.
II.
Me dirigí a mi habitación con el porte carismático que me caracterizaba y cerre la puerta; cuando lo hice sentí la necesidad de tirar todo en mi habitación, siempre supe que no estaríamos juntos. Había aceptado desde el principio que no estaríamos juntos pero la situación era diferente si ella era la prometida de mi hermano, significaba que su familia tenía el estatus de casarse con un miembro de la familia real.
¿Por qué no había nacido antes?
¿Por qué no la habían prometido conmigo?
¿Es por qué como soy el segundo nunca tendré derecho a tener lo mejor de nada?
En mi enfado tomé por error una taza de té, por supuesto los sirvientes pidieron permiso para entrar y los deje diciendo que fue un error con la sonrisa que me caracterizaba mientras contaba algún chiste vacío.
Mientras los veía pensaba, tenía buena comida, buena ropa pero no la necesitaba, solo necesitaba ese molino de café y bailar con ella en la plaza.
¿Un pensamiento infantil? Eso era seguro pero por primera vez sentí el peso de lo que tanto quería olvidar, no pedí ser un príncipe, no pedí esto y solo pensaba:
“¿Por qué Bea y Nótt no pueden estar juntos?”
Así que tome mi capa y salí a la plaza, ella debía de estar allí, pronto le sería imposible salir si se estaba ahogando no desaprovecharía cada segundo que le quedaba y la encontraría incluso si era por última vez.
III.
Como esperaba, se encontraba en la plaza no en el café, me preguntaba si no quería verme pero era irrelevante. Me le quedé mirando unos minutos, solía notarme inmediatamente y sin embargo su mirada se encontraba perdida como si no viera a nadie, me senté a su lado.
No dije nada mientras buscaba las palabras.
—Hola Nótt por lo que veo no fuiste al café hoy.
—Fui a buscar a mi clienta favorita y cómo no estaba decidí buscar alguien para pasar la noche.
Se rió.
—Mientes.
—¿Por qué? —sonreí.
—Dime que te dijo el dueño.
—¿Debió decirme algo?
—Le dije que si te veía te dijera que fui al mercado negro a buscar un nuevo molino.
Sonrió.
—No me lo dijo porque aun piensa que puede repararlo.
Se rió.
—Oye Beatr —me detuvo poniendo un pan en mi boca.
—Aquí soy Bea y tu eres Nótt.
Suspiré-
—¿Por qué no te reconocí?
—Movámonos a un lugar con menos gente —dijo ella.
Nos movimos a un lugar de la plaza con menos gente.
—Cuando era niña no tenía un cuerpo muy fuerte, me enfermaba a menudo y mis padres, quizá porque es lo que se espera de alguien en mi posición o por preocupación me mandaron a vivir fuera de la ciudad hasta que mejorara con los mejores doctores, no fui a fiestas de salón y todo lo que sé de la nobleza es a base de tutores.
Resople, la educaron simplemente para ser Reina sin escudos sociales, lo que explica porque a pesar de su familia se acercó de forma tan despreocupada a un chico de su edad.
—¿Estas molesto?
—Estoy molesto.
Sonrió.
Suelo vestir de forma discreta y estilizar mi cabello de forma distinta y sin embargo tengo un guardia escondido, si ella es la próxima Reina debe tener al menos un guardia en las sombras pero ese día, en la plaza cuando bailamos no hubo interferencia o tiene total libertad para actuar mientras no cruce ciertos límites o simplemente no les interesa si es alguien que tenga lazos a la corona, incluso si no soy mi hermano sé que hay formas de simplemente escalar en la corona.
La mire y me acerque mucho a ella, como pensé no hay interferencia.
—Parece que he encontrado a una noble que le gusta jugar a juegos peligrosos.
—Y ahora somos dos —se rió.
—¿Qué tipo de juegos peligrosos? —pregunté.
—No los suficiente para poner en peligro mi posición.
Mi hermano me frustra y sin embargo no es como si pensará en matarlo así que solo suspiré.
—Si te molesta dejaré de ir al café y no re hablaré —dijo con una expresión de calma que guardaba dolor.
—¿Y qué te pierdas la fabulosa anecdota de Nótt dominando el molino? Por supuesto que no lo haría.
—No podrás.
—¿Cuánto tiempo tenemos?
—Seis meses.
—Tiempo suficiente entonces.
Se rió y yo guarde esa sonrisa solo para mí, una sonrisa que perdería en seis meses.
IV.
Soñe con ese día, quería aparecer y robarmela del lugar y sin embargo, sabía que eso solo funciona en la ficción, nuestro amor no fue uno pasional, quizá ese sería fácil de olvidar sino uno emocional que es como una llamarada.
En esos seis meses amé verla reír, ame verla sonreír solo para mí, me contó historias como Bea y como Beatrice y me dejó entrar a su mundo emocional por completo, le conté mis pasiones, incluso mis aventuras como seductor y mis temores aunque fuera egoísta quería que no me pudiera olvidar pronto, quería que sus ojos me buscaran porque sabría que yo haría lo mismo, mantuvo su promesa y puso una barrera física entre nosotros pero fuera de eso tenía su todo y ella tenía mi todo, el último día logré hacer un café cuando solo estábamos los dos en el café, no fue un expreso sino un café dulce que sabía que le encantaría cuando lo probó estaba sorprendida y bajó la guardia y la besé, el único contacto físico que tendríamos por el resto de nuestras vidas, ella sonrió y me beso en la mejilla antes de irse con sus ojos llorosos que no podían mantener la fachada.
Bea, no Beatrice se casó con mi hermano y poco después fue coronado Rey y por extensión ella fue coronada como la Reina.
Me arrodille y saludé a la Reina, no había marcha atrás, fue un círculo de recordar ese día hace seis meses que descubrí que no podríamos continuar jugando a preparar café-.
La superé, eventualmente y ella lo hizo también, hizo su familia junto a él e hice la mía, no es la historia donde añoramos por años un amor que no fue sino una historia donde ese ferviente primer amor terminó con un sabor amargo de café tostado que no puede recuperarse pero aún así no te arrepientes de él.








