Capítulo 1
Pov Kyu Jong
Me estaba alistando para ir a trabajar. Como profesor de literatura, acababan de trasladarme a una nueva escuela, y quería causar una buena impresión desde el primer día. Antes de salir, preparé una taza de café caliente para despejarme y, tras terminarla, me cepillé los dientes con calma.
Al llegar al recinto, el director me esperaba en la entrada para mostrarme las instalaciones. Recorrimos pasillos amplios y patios soleados, hasta que él se detuvo y me miró con satisfacción:
—¿Qué le parece nuestra escuela, profesor Kim?
—Es preciosa —respondí con sinceridad—. Y mucho más espaciosa y luminosa que la institución donde trabajaba antes.
—Me alegra mucho que le agrade —dijo él con una sonrisa—. Estamos encantados de tenerlo con nosotros.
Nos despedimos y me dirigí directamente al aula que me habían asignado. Aún no llegaban los estudiantes, así que aproveché para escribir en el pizarrón el contenido que explicaría durante la clase. Estaba concentrado en las palabras cuando escuché una voz suave a mis espaldas:
—¿Usted es el nuevo profesor?
Me giré de inmediato. En la puerta había una mujer joven, de cabello negro y largo que le caía suavemente sobre los hombros, delgada y con una presencia muy agradable. Pero lo que más llamó la atención fue su sonrisa: cálida, brillante y natural.
—Sí, así es —respondí con amabilidad.
Ella avanzó unos pasos y extendió la mano con gesto cordial.
—Mucho gusto. Me llamo Samantha Rodríguez, soy la profesora de matemáticas.
Tomé su mano con suavidad.
—El gusto es mío. Yo soy Kim Kyu Jong, profesor de literatura.
—Encantada, profesor Kim —repuso, y su sonrisa se volvió un poco más traviesa—. Espero que nos llevemos muy bien.
—Igualmente, profesora Rodríguez.
—Dígame solo Sam, por favor —aclaró, guiñándome levemente un ojo—. Nos vemos en el receso, ¿de acuerdo?
—Claro que sí —respondí, y ella se retiró dejando un ligero aroma a flores en el aire.
Volví mi atención al pizarrón, pero ya no con la misma concentración de antes.
Pov Vanessa
Me llamo Vanessa, tengo dieciocho años y curso el último año de preparatoria. Mi vida no es nada extraordinaria, y a veces siento que no hay mucho que pueda cambiar de lo que me toca vivir. Aun así, cada mañana intento llegar a tiempo.
—¡Vamos, apúrate, o llegaremos tarde! —me apuró mi amiga Lucero desde la puerta.
—¡Ya voy! —respondí, saliendo corriendo con la mochila colgada de un hombro.
Cuando llegamos a la escuela, varios compañeros ya estaban reunidos frente a las aulas, hablando con entusiasmo.
—¿Todos llegaron tarde y el profesor Fernando nos dejó esperando afuera otra vez? —pregunté un poco preocupada.
—No creo, mira la hora —señaló Lucero—. Aún tenemos cinco minutos antes de que empiece la clase.
—¿Y por qué están todos aquí afuera?
—¡Es que hay profesor nuevo! —intervino Stephania, acercándose con ojos brillantes—. Y dicen que es realmente guapo.
—¿¿En serio?? —pregunté sorprendida, sin creer del todo lo que escuchaba.
En ese momento, una figura apareció en el marco de la puerta: un hombre joven, de porte tranquilo y mirada serena, con una sonrisa amable que relajó el ambiente al instante.
—Buenos días, ¿qué hacen todos ahí parados? —nos dijo con voz suave pero firme—. Pasen, por favor.
Entramos todos en silencio y tomamos nuestros asientos, mirándolo con curiosidad.
—Mucho gusto —empezó, parándose frente al pizarrón—. Mi nombre es Kim Kyu Jong, y a partir de hoy seré su profesor de literatura.
Antes de que pudiera continuar, María, una compañera de la primera fila, levantó la mano con descaro:
—Profe, ¿tiene novia?
El profesor se rió con naturalidad, sin ponerse serio ni incómodo.
—No, no tengo —respondió con esa misma sonrisa amable—. Pero primero vayamos a lo importante: saquen sus cuadernos y escriban lo que voy a marcar en el pizarrón. Luego lo explicaremos con calma.
Tomé mi lápiz, y al levantar la vista por un segundo, me di cuenta de que no era solo yo quien tenía la mirada fija en él: toda el aula parecía prestarle más atención de lo habitual para una primera clase.








