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Ámame ahora ódiame después

Sinopsis

No siempre estaremos con las personas que amamos, debemos entender que a veces una mala decisión puede arruinar nuestra vida entera. La vida da tantas vueltas que a veces solo quisiéramos una última oportunidad para estar con la persona que realmente amamos aunque sea por una última vez. Existen dos tipos de amores: El que quieres que esté en tu vida Y el que la vida quiere para ti

Genero:
Romance
Autor/a:
Ania
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

🌼UNICO🌼

Tomó un sorbo del vaso que contenía licor; con este ya eran cuatro y no pensaba parar. Seguiría bebiendo durante toda esa noche.

—Ya estoy aquí.

Escuchó su melodiosa voz, pero no volteó para verlo, a pesar de que posiblemente sería su última vez juntos.

—Llegas tarde.

—Sabes que no puedo salir sin un motivo.

—¿Qué fue esta vez?

—Que iba a mi casa por unas cosas que necesitaba.

—Qué estúpido es —se burló sin humor.

No se refería a la excusa que, aunque era completamente ridícula, le daba cierta gracia que creyera algo como eso.

—Pero es una buena persona.

—Lo sé.

Se acercó al cuerpo pálido del chico y, sin dudarlo, se sentó sobre su regazo. Yoongi sujetó sus caderas para mantenerlo más cerca.

—¿Qué tal estás?

—Luchando contra mis ganas de golpearte en este momento.

—¿Podemos evitar el tema? Quiero que este momento sea solo de nosotros.

—¿Eso quieres?

—Sabes que sí. —Dejó un pequeño beso en sus labios, mirándolo con dulzura.

—Lo siento, pero no puedo concentrarme en este momento en nosotros.

Alejó al menor de su cuerpo para levantarse del sofá individual y caminar hacia la habitación, ignorando por completo su presencia.

—¿Por qué? Siempre hemos podido conservar nuestros encuentros para nosotros —comentó, yendo detrás de él.

—Dadas las circunstancias, no creo que pueda hacerlo esta vez.

—Yoongi. —Se acercó de nuevo al cuerpo del mayor, abrazándolo por la espalda—. Por favor... no me compliques las cosas.

—Tú decidiste hacer nuestra relación complicada.

Volvió a separarse. Le dolía estar cerca de él. No quería perderlo, pero sabía que ya lo había hecho hacía bastante tiempo.

—Creo que lo mejor será que regreses.

Aunque previno su rechazo, no podía evitar sentirse triste ante esto, pero no podía comprender cómo hacía unos minutos lo llamó diciéndole que necesitaba verlo, que era importante y que no aceptaría un no por respuesta. Por eso Jimin se dio prisa para llegar lo antes posible.

Antes de poder responder, el menor se percató del sobre que estaba en el mueble junto a su cama. Se acercó rápido para tomarlo antes de que Yoongi pudiera reaccionar.

—¿Qué es esto?

—Te he dicho mil veces que odio que agarres mis cosas —comentó molesto, tratando de quitarle el sobre al menor.

—Es un boleto de avión... ¿Te vas? ¡A Europa!

—Eso no te incumbe.

—Vete a la mierda entonces. —Aventó el sobre al rostro del mayor y salió de la habitación rápidamente.

Yoongi lo siguió. Antes de que avanzara, lo jaló para arrinconarlo contra la pared, sujetando sus manos sobre su cabeza.

—A mí no me vas a hablar como te dé la gana.

—Y tú no me vas a dar órdenes. Suéltame ahora, Yoongi.

—¿Realmente quieres eso? —Empujó su pelvis contra la del menor, sacándole un jadeo—. ¿Quieres que te suelte?

Rozó sus labios sin besarlo. Si a algo le encantaba a Min Yoongi eran los gruesos labios de Jimin, y más cuando decía su nombre entre jadeos de placer al hacer el amor.

—Odio que me hagas esto... —dijo con la voz quebrada.

—¿Qué se supone que te hago? —Se separó un poco para mirar sus ojos cristalizados—. ¿Qué sucede, cariño?

—Me confundes demasiado, te lo pregunté muchas veces, Yoongi. Te pedí de mil maneras que formalizáramos lo nuestro y ahora vas a dejarme. Te vas a ir sin importarte mis sentimientos y ni siquiera me ibas a decir que jamás te volveré a ver.

—No tengo que darte explicaciones de mi vida. Además, estabas consciente de que no éramos nada. ¿Para qué seguías conmigo entonces?

—Porque te amaba, Yoongi, y realmente creí que finalmente aceptarías estar conmigo. Pero sé que te avergüenzas de mí y no entiendo cómo es que sigo viniendo cada que me llamas.

—¿Y crees que yo no lo hice? Pero simplemente no podía olvidar, Jimin. Cada vez que estaba solo, esos recuerdos venían para atormentarme y tú no podías hacer nada para evitarlos.

—Dijiste que los habías superado, que eran cosa del pasado.

—Por lo menos uno de los dos tenía que dormir tranquilo por las noches, pero esas acciones están marcadas en mi mente. No importa lo que haga, vuelvo a sentir que no era nada en tu vida.

—¿Nada en mi vida? Le confesé a mi familia que era homosexual y mi padre casi me mata a golpes. ¿Por qué habría hecho algo así si no fueras nada en mi vida?

—Nunca te pedí que hicieras eso.

—¿Ahora vas a hacer como que no te importo en lo absoluto?

—En todo el tiempo que estuvimos juntos, jamás fuiste capaz de defender tus propios pensamientos. Creí que serías igual de sumiso durante todo el tiempo que llevamos juntos.

—Yo no soy sumiso, solo quería evitar las discusiones.

—¿Evitarlas? ¿Así que no decir lo que piensas es evitar los problemas para ti? De verdad que había días que me daban ganas de gritarte que tuvieras un poco de dignidad y que dijeras lo que pensabas. Si yo tronaba los dedos, estabas ahí obedeciéndome; si yo te decía cállate, te callabas; y si te pedía que te retiraras, lo hacías. De verdad, quiérete un poco y valórate más.

—Eres un idiota.

—Pues este idiota te trató como quiso durante mucho tiempo. —Jimin se movió y trató de darle una bofetada; Yoongi lo sujetaba con fuerza—. Me sorprende que por fin tengas el coraje de defenderte.

—Cállate —dijo apenas audible el menor.

—No, cariño. Tú debes obedecerme a mí, ¿de acuerdo? —Lo soltó de manera brusca, dejando en ambas muñecas unas leves marcas rojizas.

—¿Y todas las veces que me dijiste que me amabas?

—También te odiaba. ¿Crees que haría lo nuestro formal? Cuando más te necesitaba, cuando realmente ocupaba que estuvieras conmigo, escogiste mil veces a otras personas antes que a mí. ¿Y crees que me amabas de verdad?

—¡Me equivoqué! Lo siento, lo que menos quería era hacerte daño.

—Los dos nos hicimos el mismo daño. Esto no tenía que ocurrir. Nosotros... todo estuvo mal desde el principio y aun así yo me empeñé en seguir contigo.

—Yo te acepté y no quería que te alejaras, pero aun así no me arrepiento de nada.

—Quisiera decir lo mismo. —Jimin sintió cómo cada palabra del mayor era una puñalada a su corazón—. Agradezco algunas cosas, pero quisiera borrar otras. No puedo borrar tus recuerdos ni esas salidas con él. Lo intenté, luché yo solo para pensar que lo que teníamos era más fuerte que cualquier otra cosa que hayas pasado, que para ti esos recuerdos no eran nada importantes, pero te imagino tan feliz. Imagino esa sonrisa con la que me miras dirigida a alguien más. A pesar de que me decías que esas risas y esa felicidad eran falsas... vaya, realmente eres un buen actor.

—No era real.

—¿No? Porque para mí sonreías más cuando yo no estaba. Intentamos hacer que lo nuestro funcionara; me pediste que no te dejara, que me quedara contigo porque ya no querías volver con esa persona con la cual fingías ser tan feliz y, a pesar de que lo intenté, tú volviste en la primera oportunidad. Lo peor es que, mientras conversaban, te me quedaste mirando. ¿Era una clase de juego para ti?

—No lo fue —dijo el menor con las lágrimas resbalando por sus mejillas—. Yoongi, por favor, lo íbamos a superar juntos.

—Sí, claro, como siempre quieres resolver las cosas juntos.

—Sabes que siempre que estás mal estoy aquí.

—No mientas. —Apretó sus puños tan fuerte por la rabia que sentía que sus nudillos se volvieron más blancos de lo que ya eran.

—Jamás te mentí.

—¿De verdad, Jimin? Ah, claro. —Comentó con tono sarcástico—. Se me olvidaba que tú crees que ocultarme las cosas por mi “bien” no era mentira. Claro, perdón por hacerte quedar mal.

—¿Tienes ganas de echarme en cara las cosas?

—Sí, tengo unas inmensas ganas de hacerte derramar todas las lágrimas que yo derramé, pero sé que me arrepentiré de eso porque odio que llores y más cuando siempre es por mi maldita culpa.

—Nunca creí... que todo el amor que me tuvieras se volvería en odio y rencor hacia mí.

—Por momentos te amo y otras veces solo quiero que estés lo más lejos que puedas de mí.

Jimin se acercó temeroso al mayor. Aunque había la posibilidad de que lo empujara, decidió abrazarlo. Lo estrujó entre sus brazos tan fuerte que, si el mayor trataba de alejarlo, sabía que tendría que ejercer más fuerza; sin embargo, no lo hizo. Estaba más concentrado en contener sus lágrimas que amenazaban con salir.

—Espero que algún día puedas perdonarme absolutamente todo lo que te hice sufrir.

—Yo también lo espero —respondió cortante.

—Por favor... solo quiero que ignoremos todo.

—Siempre lo hacemos, siempre hemos ignorado nuestros problemas. Tú me ocultaste tantas cosas y yo intenté que confiaras en mí, y tal vez fui egoísta.

—¿Por qué egoísta?

—Me ponía celoso el pensar que tu confianza fuera de alguien más y, al parecer, así era.

—Nunca le dije nada personal.

—Pero eras capaz de bromear, de hablar normal a pesar de que juraste que lo odiabas al principio y tal vez tú no te des cuenta, pero se volvieron cercanos de otra forma.

—Mil buenas acciones son borradas con una mala acción; eso me lo dijiste una vez.

—Quisiera que fuera al revés, que una mala acción fuera borrada con mil buenas acciones, pero desafortunadamente así no funciona.

—¿Aún quieres que me quede? —Limpió las lágrimas de sus mejillas, separándose un poco del mayor.

—¿Quieres quedarte?

—Sí.

—¿A pesar de que no haya alguna razón?

—No, si tú me pides que me quede, lo haré a pesar de que no tengas ninguna razón. —Una risa sin humor salió de los labios del mayor.

—Si esas hubieran sido tus palabras años antes...

—Yoongi... no quiero seguir peleando, estoy cansado y demasiado dolido.

—¿Siempre tiene que ser todo en torno a ti?

—Jamás hice que todo fuera en torno a mí.

—¿No? ¿Eso crees?

—No lo creo, estoy seguro.

“Se me baja la presión cada vez que peleamos”, “Siento que crees que soy muy tonto para entenderte”, “Lamento que no puedas confiar en mí, tienes toda la razón, yo soy el del problema”, “No te preocupes, no pasará de nuevo, cambiaré para no afectarte a ti”. ¿Eso no es hacerse la víctima? Bien, yo no fui el que te engañó desde un principio. Siempre era sincero y, más contigo, te decía absolutamente todo, y cuando dejé de hacerlo ni siquiera te importó. Joder, ni siquiera podías darte cuenta de qué tan mal estaba sin que yo te lo dijera.

—No me hice la víctima, no es mi culpa estar mal de mi presión arterial.

—Exacto, no es tu culpa, es mía por no haberte dejado cuando ya sabía que no cambiarías. Nunca vi esos pequeños cambios que tanto decías que estabas haciendo y, como siempre, a mí me tocaba resolver nuestros putos problemas porque jamás eras capaz de tomar la iniciativa en algo.

—No soy bueno al decir lo que siento, yo de verdad trataba de ser honesto.

—¿Sabes qué es lo peor? Que mis amigos me decían que esta relación no me traería nada bueno, pero yo seguí. Por ser tan estúpido, ahora está pasándome todo esto. Ojalá me hubieras rechazado y jamás me hubieras aceptado en tu vida.

—¿Eso te haría sentir mejor? Que nada de lo que vivimos ocurriera, que siguiéramos siendo dos desconocidos que, sin saberlo, se amaban con locura.

—Este es un amor enfermizo.

—En ese caso, me encanta estar enfermo de amor por ti.

—¿Ahora tú dirás las cursilerías?

—Quiero rescatar lo que nos queda de la noche.

—¿Rescatar? ¿Es una obra de caridad? ¿Debo estar agradecido contigo?

—Sabes que varias veces te pedí que aceptaras mi propuesta y formalizáramos nuestra relación.

—Tú dijiste que ser amigos con derechos estaba bien, que estábamos mejor así y que, si fuéramos pareja, terminaríamos en menos de un mes. Fuiste el primero que no creyó en nuestra relación, así que ahora no digas que hiciste lo posible para que estuviéramos juntos.

—¿Algo más que quieras agregar? Porque tienes tantas ganas de hablar.

—Ya que tú jamás eres capaz de darme respuestas largas y concretas, debo hacerlo yo. Gracias por ignorarme cada que podías, por fingir que no me conocías, por no decirme las horribles cosas que se decían a mis espaldas, por preferir a otras personas antes que a mí, por todas las veces que tú presumías que jamás habías vivido algo igual y porque siempre que trataba de no hablar de algo que me estuviera sucediendo, tú igual ignorabas el problema por el que estaba pasando...

—¡Yo también tenía problemas!

—Y un gran problema que tienes es que fácilmente te victimizas. Yo siempre te insistía, Jimin; casi te rogaba de rodillas que me dijeras qué era lo que te preocupaba o, si estabas mal, yo tenía que quedarme hasta que te dignaras a decirme, pero tú nunca pudiste hacer eso por mí.

—No iba a presionarte para que me contaras cosas que no querías.

—Se supone que, si tanto me amabas, debías tener interés en mí. Al parecer, ese amor que juras tanto y que dices que sufrirás no es tan grande si, de todos los obstáculos que se presentaron, prácticamente yo los pasé por ti, pero tú decidiste quedarte atrás. Puedes quedarte o irte, ya no me interesa lo que vayas a hacer. Mañana, o más bien en unas horas, vas a casarte y yo me iré para jamás volver.

—¿Eso quieres que pase?

—Cancela la boda.

—No puedo hacerlo.

—Más bien no tienes el valor.

—Si tú estuvieras en mi situación...

—Si estuviera en tu situación, sabes perfectamente que, si me pidieras que nos fuéramos una noche antes de contraer matrimonio, lo haría.

—Yo no tengo la misma fortaleza que tú, Yoongi. Simplemente no puedo, ya acepté cómo será mi vida.

—¡Piensa por ti mismo por una vez en toda tu puta vida! ¡Podríamos irnos en este mismo momento si realmente lo quieres, pero eso no te importa en lo más mínimo!

—Te di... más de una oportunidad, Yoongi. Soporté tu mal humor, las veces que me despreciabas de manera directa e indirecta; aguanté de todo porque yo solamente quería hacerte feliz. A pesar de todo, tú siempre serás lo mejor que pudo pasarme en la vida y me duele tanto que ya sea demasiado tarde para nosotros.

—Es tarde porque así lo quieres tú.

—No, Yoongi, esto fue por las malas decisiones que tomamos creyendo que al último momento podríamos rescatarlo. Aceptaré lo que viene y espero que tú hagas lo mismo.

—Vete entonces, ¿qué sigues haciendo aquí?

—Si quieres que me vaya, lo haré.

—¿En serio, Jimin? ¡¿Qué es lo que quieres tú?!

—Quiero que estés bien.

—¿Y tú? ¿No te preocupas por ti?

—Claro que sí.

—No es cierto, te la vives dependiendo de lo que las demás personas quieren, pero no eres capaz de defender lo que tú en realidad quieres. Si no te insultan, no dices lo que piensas. ¿Tan difícil es? De verdad que me hacías sentir tanta desesperación porque no me decías lo que querías o lo que pensabas; siempre haces lo que se te dice. ¿Por qué no defenderte sin necesidad de estar peleando?

—Te lo he dicho miles de veces, no veo necesario causar problemas al decir lo que yo quiero.

—Pues qué mal que ni siquiera te esfuerces en defender lo que quieres. Espero que entiendas algún día que te hace más daño guardarte todo solo por no querer provocar problemas y así es imposible que una persona quiera quedarse a tu lado.

—Yo... no puedo... —Jimin comenzó a hiperventilar; le faltaba el aire y sentía que en cualquier momento podría caer al suelo—. No... no me siento bien.

—Ah, genial, justo en este maldito momento debía darte uno de tus ataques. —Levantó el cuerpo del menor como si de un costal se tratara y lo dejó sin ningún cuidado en la cama de la habitación.

Se acercó a la cómoda y sacó un frasco donde estaban las pastillas que debía tomar cada que sucedía eso. Le sirvió un vaso de agua y se lo entregó.

Después de un tiempo, su respiración se normalizó. Yoongi se mantenía parado al lado de él sin decir nada más; al parecer, todo estaba dicho entre ellos.

—Gracias.

—A veces creo que usas tu enfermedad para chantajearme.

—Jamás usaría mis ataques como chantaje y mucho menos para dar lástima.

—Eso es lo que tú dices, pero tus actitudes...

—Demuestran todo lo contrario. —Puso los ojos en blanco con fastidio—. Ya me lo has dicho cientos de veces, durante toda nuestra relación me lo has repetido.

—Lo nuestro no...

—¡Cállate de una puta vez! Si para ti todos estos años han sido un juego, para mí no. ¿Entiendes? No necesitaba un nombre para lo que teníamos porque para mí siempre habías sido mi pareja.

—Y por eso fue que aceptaste este trato, vaya que claro lo tenías —comentó con sarcasmo.

—¿Y qué querías que hiciera, Yoongi? Le confesé a mi familia que estaba enamorado de un chico, les dije que era homosexual y, después de que mi padre me golpeó, fue que encontró esta “solución” para mí y para que sus planes no se vieran afectados.

—Te dije que no estaba listo. Mi familia no sabe que soy gay y que hicieras eso me hizo sentir mucha presión. Mi madre no puede saber que me enamoré de otro chico y más porque sabes que he vivido bajo la sombra de mi hermano mayor.

—Dices toda esa mierda de mí, que no sé defenderme, que te dejé en varias ocasiones y sí, es verdad, pero ¿sabes algo, Yoongi? Al final tú no luchaste por lo nuestro, me dejaste solo en todo el problema que se creó en mi casa. ¿Y todavía tienes el descaro de reclamarme por la decisión que tomé? Tú no tuviste el valor suficiente para defendernos; en cambio, yo aguanté todos tus putos cambios de humor, tus estúpidas maneras de darme celos y aguanté el hecho de que hicieras todo lo que sabía que me lastimaría después de que te conté lo que pasaría conmigo.

—Yo no lo hice a propósito.

—¿Seguro? Porque volviste a hablar con la chica que te engañó con tu propio hermano, que según tú te hizo mucho daño; hablaste con Taehyung, que siempre me insultó a mis espaldas y dijiste que habló pestes de mí, y ahora te la pasas con DongHae, con el cual ya habías peleado y que tratabas de esquivar cada que se acercaba a ti.

—Tú no sabes nada, nunca nos conocimos realmente y ambos apresuramos todo esto.

—Ahora muestras tu verdadera cara, Min Yoongi. Realmente creí que este sentimiento era mutuo, pero tú solo te preocupas por ti mismo. Me acusas de que te manipulé, pero realmente eres tú quien manipula a las personas y, cuando no hacen lo que tú pides, las sacas de tu vida como si fueran desechos. Te defendí de SeokJin y de Hoseok cuando me dijeron todo lo que realmente habías hecho; hasta Hoseok me había mostrado imágenes de ti hablando primero maravillas de ellos y cómo después los apuñalaste por la espalda, haciéndolos sentir tan inferiores. Como lo has hecho conmigo.

—Cree lo que quieras creer entonces.

—Eres tan cínico, para ti el culpable soy yo, para ti yo siempre me victimicé, pero tú también hiciste muchas cosas mal, Min. No entiendo cómo me sorprendió que, de la noche a la mañana, tus gustos, tus pasatiempos y todo de ti “cambió”.

—Si según tú tanto daño te hice, ¿por qué estás aquí? Sabías que te cogería y después te dejaría ir; tú eres el que me sigue buscando, Jimin, porque tú aún esperas que yo vaya detrás de ti.

—Y ese error no volveré a cometerlo.

El menor se levantó de la cama y caminó con pasos apresurados para dirigirse a la puerta y finalmente irse de ese lugar que le traía tantos recuerdos dolorosos.

—¡Si sales en este instante desapareceré de tu vida por completo esta vez, Jimin!

El menor inhaló aire profundamente, se dio media vuelta y se acercó al mayor.

—Quiero una última cosa antes de irme.

—Tus deseos son órdenes. —Hizo una reverencia en forma de burla ante lo que acababa de decirle.

—Yoongi... por favor, solo dime nuevamente que me amas, quiero escucharlo una última vez de tus labios.

—Te amo.

Una risa sin nada de humor salió de los labios del menor.

—Realmente me hacía mucha ilusión presumirte como mi pareja ante extraños, qué mal que no teníamos las mismas metas.

—Yo te dije que era una mierda de persona, que no era bueno que estuvieras conmigo y tú te arriesgaste.

—Tú me hiciste creer en nosotros, Yoongi, siempre te dije que jamás sería capaz de dejarte y al final el que me está dejando eres tú.

—Nos hacemos daño, es mejor para mí dejarte ir a seguirte lastimando. —Jimin sujetó el rostro del mayor para que lo mirara directo a sus ojos.—De verdad te amo, Park Jimin, eres y serás el amor de mi vida.

Una lágrima se deslizó por la mejilla de Jimin, cerró sus ojos y juntó sus labios con los del mayor. Guardaría ese último beso, esas últimas palabras, ese último momento que compartieron juntos.

Por última vez Jimin permitió que Yoongi viera su cuerpo desnudó, que tocará nuevamente sus puntos débiles y que nada más que su nombre saliera de sus labios.

-Yoon...gim.-gimió antes de llegar a su orgasmo.

Por última vez se quedó dormido junto al calor que emanaba el cuerpo del mayor, y fue la última vez que despertó entre sus brazos. Sin despertarlo, se fue como si nunca hubiera estado ahí.


—¿Estás listo?

—Sí.

—¿A dónde fuiste anoche? Me dijo Taemin que no te quedaste con él a dormir.

—Tenía que hacer unas cosas, padre.

Lo estudió con la mirada antes de volver a hablar.

—Supongo que ese enamorado tuyo sabe de tu boda.

—No es mi enamorado, solo fue algo del momento. —Más bien yo fui algo del momento en su vida.

—Deberías estar feliz, respeto tu decisión de que te gusten los hombres y por eso este compromiso es la mejor opción para ti.

—Si no te molesta, quiero estar solo en estos momentos, deberías ir a ver si Taemin está listo para así comenzar de una vez.

En vez de que iniciara alguna riña, su padre por primera vez escuchó lo que le dijo y salió de la habitación. Jimin miró su reflejo en el espejo, dejando que sus lágrimas salieran.

El hijo de los Park y el hijo de los Lee contraerían nupcias, creando una asociación de dos de las empresas más importantes del país, promoviendo la economía y mostrando que el amor no conoce límites. Vaya que sería la noticia del siglo y, sin duda, la boda del año. Al menos esa solución encontró el señor Park para su hijo para evitar que se convirtiera en la vergüenza de la familia.

—¿Qué no es este el día más feliz de tu vida? —Lo miró a través del espejo.

—Si tú fueras el que me está esperando en el altar, claro que estas lágrimas serían de alegría y no de tristeza. —Volteó para mirarlo de frente.

—Vine a despedirme.

—Creí que eso lo habíamos hecho ayer, a mi padre le dolerá que su valioso socio y al que considera como un hijo no esté en la boda de su primogénito.

Yoongi avanzó lentamente para rodear al menor con sus brazos.

—Espero que seas muy feliz en tu vida, Park JiMin.

—Espero que tú igual lo seas, Min YoonGi. —Correspondió el abrazo del mayor, pero se sentía tan diferente a los anteriores, tan frío, tan vacío. Ya no le transmitía la tranquilidad de antes.

—Espero que nos volvamos a ver, Park. —Comentó al separarse y dirigirse a la salida.

Por un momento Jimin pensó que le pediría que se fueran juntos, que no se casara, que todo lo que dijeron de él era falso y que lo amaba con toda el alma.

Que su primera cita, que el primer beso que se dieron, que la primera vez que estuvieron juntos, que todos esos días los tenía presentes en su memoria.

Pero se equivocó, como siempre que tenía esperanzas de que Yoongi lo buscara o fuera el primero en disculparse tras una pelea, terminaba siendo todo lo contrario a lo que creía.

—Yoongi. —El mayor volteó a verlo antes de salir de la habitación.—¿Volverás?

—Sí. —Le sonrió, pero esa sonrisa se notaba que era falsa a kilómetros de distancia.

—¿Por qué creo que no es verdad?

—Créeme, voy a volver a ti.

Finalmente se fue, dejando solo a Jimin en esa habitación que le parecía demasiado inmensa.

Jimin y Taemin formalizaron su relación ante varios medios y ante todos los invitados presentes ese día. Jimin siempre trató de hacer que Taemin se sintiera amado, al igual que Taemin siempre se preocupaba por su bienestar y porque no le faltara nada.

Con el paso del tiempo Jimin llegó a sentir cosas por él, que era ahora su esposo, aunque nunca se llegó a comparar con lo que sintió alguna vez por Yoongi.

Yoongi jamás volvió, lo cual no fue una sorpresa para el menor, ya que lo supuso desde el abrazo que le había dado ese día. Sin sentimientos, sin nada más que vacío, con una falsa promesa, al igual que toda su relación.

Hubo un tiempo en el que Jimin se sintió patético e insignificante por no haber podido hacer más por Yoongi, pero después de varias noches llorando sin que su marido se diera cuenta, descubrió que hizo más de lo que Yoongi alguna vez hizo, que siempre perdonó demasiadas faltas de su mayor y que, al parecer, el único que luchó solo porque lo suyo funcionara fue él mismo.

Y de eso no se trataba el amor, se suponía que ambos debían creer en su relación, que ambos podrían contra todo y que ambos debían ser lo más importante. Pero, al parecer, todos tienen su diferente concepto de amor y no todos aman con la misma intensidad.

Aun así, Jimin estaba tranquilo consigo mismo porque lo dio todo y, si Yoongi no pudo valorarlo, al menos tenía una persona que sí lo hacía, que no le mentía y que siempre se encargaba de recordarle lo especial que era en su vida.







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Poco a poco subire antiguas historias que tengo publicas en wattpad. 🧡Gracias por leer🧡

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