Capítulo 1
Capítulo 1 - NEGACIÓN
Dos días, habían pasado dos días desde la despedida nada amistosa entre Suo y Nirei, contarles a los chicos lo sucedido fue pesado, sobretodo porque el rubio insistía en que Suo estaba sufriendo y si bien nadie decía nada a favor o en contra, lo cierto es que solo él había visto la expresión del castaño.
—Suo estaba sufriendo… él no haría nada de eso —pensó por enésima vez en ese momento.
No solo fueron los tres días en los que no supieron nada de Suo, ni aquella conversación que terminó a golpes y dejándole a Nirei una sensación extraña que no era capaz de entender. También le parecía incongruente todo, desde las palabras de Suo hasta sus acciones antes de esa tarde.
Las cosas en Fūrin iban aparentemente normales, los chicos seguían atendiendo los patrullajes, pero la clase 1-1 se sentía tan ajena a lo que fue alguna vez.
Nirei regresó a casa, sus padres -como siempre- sumergidos en sus cosas, el chico no lo tomó a mal. Se dirigió a su habitación, la misma en la que básicamente había crecido y que ahora le parecía tan… ajena a él.
Dejó su bolso escolar y se tiró en la cama, miró un poco el desastre de la habitación, nunca había percibido aquello como un desastre, sino como su “habitual decoración”.
—Incluso cuando él vino… no pareció molestarle… —Volvió a ponerse de pie, y se agachó para tomar uno de los cojines con estampado de estrella—. “Tu habitación es bastante colorida” —La voz de Suo tenía aquel característico tono burlón, pero inofensivo—. “¡No-no te burles, Suo!” —La voz de Nirei así como su rostro estaba cargado de vergüenza pura—.“No me estoy burlando, te lo juro” —El rubio respiró tan pesado, que juraba que nunca había sido tan consciente del aire que entraba en sus pulmones—. Tú… ocultas cosas… pero no mientes, ¿Verdad, Suo? —Llevó aquel cojín a su pecho y lo estrujó con fuerza, como si de aquellas estrellas estampadas pudiera encontrar fuerza o respuesta alguna.
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Realmente recordaba como en la batalla contra Keel, aquella bola de simios violentos tenían acorralado a Suo, y no era que el chico no pudiese contra ellos, era que proteger a uno y atacar a varios le complicaba todo, y no, Suo jamás se quejo de esa situación, pero Nirei sí.
Hansuke Tone estaba divertido viendo que el castaño no hacía más que bloquear y defender—. ¡Qué lindo~! —dijo con un odioso tono de burla—, ¿cuánto crees poder aguantar defendiendo al ratón asustadizo detrás de ti, eh? —Su sonrisa era de suficiencia, como si todo estuviera a su favor—. ¿Por qué no solo lo ignoras y te pones serio, “ciego selectivo”? —Lo último lo había dicho con toda la intención de ofender.
Sin embargo, para Suo el comentario no era nuevo, ya había lidiado con gente así antes, esos comentarios se le resbalaban—. Buena pregunta, no tengo ni idea, lo que sí sé, es que eres realmente despreciable —Ante esa respuesta Hansuke sonrió, creyendo que había logrado irritar al contrario y así fue, solo que lo que lo irritó fue que llamara “ratón asustadizo” a Nirei.
—¡Esto es malo, Suo no puede atacar con libertad por estar defendiéndome! —Su cuerpo temblaba por miedo e impotencia—. ¡Si tan solo no fuera tan patético! —Apretó los puños—. ¡¿Qué diablos has estado haciendo Akihiko?! ¡Solo vas detrás de ellos pero eres incapaz de defenderte! —Las lágrimas comenzaron abordar sus ojos—. “Yo… no creo que seas patético” —Aquella frase dicha por Sakura le regresó a tierra—. Yo… no soy tan fuerte como Suo, ni valiente como Sakura, ni hábil como Kiryu, mucho menos resistente como Tsugeura… y definitivamente no soy tajante como Sugishita… pero… —Apretó los puños con determinación—. ¡Soy un miembro de la preparatoria Fūrin… y no voy a huir! —respiró hondo y en una abertura que vió corrió, alejándose se la zona segura que Suo le había creado.
—¡NIREI! —gritó Suo, asustado de ver al rubio alejarse de él—. ¡No te vayas…! —su pensamiento fue interrumpido por un ataque proveniente del simio que tenía frente a él.
Una risa de lo más desagradable emergió de los labios de Hansuke—. ¡Muy bien! ¡Ahora entretenme, cíclope! —Dio un giro al bate de metal que tenía en una de sus manos—. ¡Mejor aún, hagamos que el ratón descanse! —Antes de que Suo pudiera reaccionar, otros chicos de Keel le rodearon—. ¡Encarguense de él… yo iré a jugar con el ratón, será rápido! —dijo con una sonrisa enferma.
—¡Suéltame, pequeño bastardo! —Aqueo gritó se oyó acompañado de un fuerte golpe.
—¡NIREI! —El gritó de Suo hizo que todos volverán a buscar al rubio, encontrándose con una imagen de lo más aterradora.
El rostro de Nirei estaba completamente bañado en sangre, su respiración ni siquiera parecía errática, era más bien como si apenas y pudiera respirar, a todos esa imagen les dejo un hueco en el pecho y un nudo en la garganta, pero a Suo y a Sakura los invadió una rabia monumental.
—¡JAJAJAJA! —La estridente risa de Hansuke le agrió más el rato a Suo—. ¡Pobre imbécil!, debió haberse quedado detrás de ti… o mejor no nacer… —Sin más que añadir regresó a atacar a Suo junto con los demás sujetos.
—¡Maldición, no tengo tiempo para estos imbéciles! —pensó Suo mirando a la distancia a Nirei—. ¡Debo ir con él antes de…! —Su corazón se apretó al ver que un sujeto iba a propinarle otro golpe en la cabeza con un palo—. ¡Esto es malo! ¡NIREI! —gritó con una desesperación contenida, no porque quisiera dar la imagen de estar imperturbable, sino que sabía que cualquier muestra de desesperación sería gasolina para los de Keel—. ¡No voy a llegar a tiempo! —La frustración se volvió tan pesada que su semblante tranquilo se ensombreció al instante.
¡PUM!
El tipo que iba a golpear a Nirei había sido enviado al suelo, cortesía de Ren Kaji.
—¡Concentrrrrrense en el bastarrrrdo que tienen en frrrrrente! —gritó Enomoto.
Kusumi ayudó a Nirei a ponerse de pie, no para que el rubio peleará, sino para poder llevarlo a un sitio seguro, no sabían si aparecerían más lacras de esa pandilla y era claro que Nirei sería su objetivo predilecto para bajar la moral a los chicos.
A la distancia Suo miró como el chico de pecas era llevado a la salida por el chico de poca labia—. Gracias a Dios…
Su pensamiento se vio arruinado por la risita de Hansuke—. Qué mal… y yo que quería hacer chillar a la rata~ —Suo le devolvió la mirada, aparentemente solo se había puesto más serio—. ¿Eh? —Alzó una ceja—. ¿Acaso te enojaste? —Estaba picando para sacar hebra.
—Tan… patético… —pensó con amargura Nirei mientras era depositado en el suelo, oculto entre unas cajas fuera del almacén donde se llevaba a cabo la pelea—. P-perdón por las molestias, Kosumi… —El contrario negó con la cabeza y le hizo señas para que se quedará en ese sitio—. ¿Piensas regresar? —No era que Nirei quisiera protección en ese momento… era que le aterraba que ellos tres, Kosumi, Enomoto y Kaji también fueran acorralados. Sin embargo, Kosumi le hizo señas de que todo estaría bien y regresó al almacén. Nadie lo sabía, pero a Kosumi le gustaba hacer dos cosas, textear mucho y romper culos… en ese momento no podía textear, así que tocaba hacer lo segundo.
Las batallas se reanudaron y Nirei por fuera trataba de mantener la conciencia, sin embargo basto con cerrar una vez los ojos para perder por completo la noción de todo.
Adentro los combates se habían vuelto feroces, los chidos de Fūrin habían recobrado la moral gracias al apoyo de los de segundo año y Suo… Suo ya no se limitó a bloquear, procedió justo a darle a Hansuke lo que pedía, una paliza en toda regla, más rápido, más preciso, logró abrirse pasó no para ganar, sino para corroborar por sí mismo la seguridad de Nirei.
Lo que Hansuke tomó como una oportunidad de mantener distancia del castaño este la aprovechó para salir un momento, no le costó dar con el rubio—. Nirei… —Llamó suavecito al contrario—. Está inconsciente… —pensó al verlo—… Nirei… —Se agachó y tomó con cuidado el rostro del chico, la sangre ya se estaba empezando a secar y la hemorragia nasal había parado—. Haré que esos imbéciles se arrepientan hasta el último de sus días —Fue una promesa interna, una que solo sabía él y que aún así cumpliría.
Adentro Sakura ya había dejado al líder de Keel en manos de Kaji y él había ido a dar soporte a los chicos, de momento, eso era lo único que podía hacer.
—¡Vamos! —dijo Sakura dispuesto a reducir aún más a los de Keel, cuando uno de los miembros de estos salió disparado, pasándole por enfrente—. ¡¿Qué diablos?! —No le preocupaba el chico de Keel, quería saber quién le había metido tremendo madrazo como para mandarlo así por el aire.
—¡¿Qué mierda le pasa a ese bastardo?! —dijo Hansuke, empezando a sentir miedo del auténtico, de ese que te cala en los huesos y del que difícilmente te puedes liberar.
Pese al bullicio del lugar, podían oírse unos pasos lentos, pero firmes, viviendo en dirección de la entrada caminaba Suo, su ojo que normalmente estaba abierto, ahora lucían medianamente abierto, su color habitual ahora lucía oscuro, y su expresión ya no era seriedad, ni estoicismo, era desagrado puro. Sus puños están cerrados y era claro que estaban apretados, demasiado apretados.
Sakura estaba igual o más petrificado, sabía por Nirei que Suo era fuerte, lo vió en la pelea con Shishitoren y también aquel día en el restaurante con Tsugeura, pero el chico que tenía enfrente ahora lucía tan… diferente.
Hansuke trató de ponerse de pie—. No me jodan… —soltó con rabia— apenas y podía hacer algo… ¡y ahora vienes y estás con esa mirada tan arrogante! —Y eso era lo que realmente le ponía iracundo, Suo no le había dicho nada desde que se le volvió a aparecer, pero su mirada era gélida, como si estuviera viendo a un pobre insecto—. ¡VOY A QUITARTE ESA PUTA MIRADA DE SUPREMACÍA! —gritó, pero ni bien pudo impulsarse para levantarse cuando Suo le dió una patada de lleno en la cara, mandandolo a volar de nuevo.
—Yo soy quien va a enseñarte a regresar a tierra —pensó Suo, caminando hacia donde estaba Hansuke ya inconsciente—, por educación no se debe herir a alguien más débil, ni a alguien que ya no puede defenderse, pero… alguien como tú… —su mente le mostró la escena de Nirei siendo golpeado por los de Keel— tú eres de los que aprende por experiencia… ¡Y eso recibirás! —Sin titubeó, tomó a Hansuke por la chamarra y le alzó, preparando su puño derecho para impactarlo de llenó en la cara del otro.
—¡Ya basta! —No sólo fue la voz de Sakura, también fue su mano deteniendo la de Suo—. Está inconsciente…
Suo miró de reojo a Sakura—. ¿Y qué con eso? —dijo en un tono casi vacío—. Ellos empezaron… no les ha importado herir a los que ya están inconscientes… ¿Acaso no estás molesto, Sakura?
El de cabellos bicolor frunció el ceño—. Por supuesto que estoy molesto —respondió sin soltar a Suo—, conmigo mismo.
Ante esa afirmación Suo abrió su ojo con auténtica sorpresa, no por la madurez de Sakura en esa situación, sino porque Sakura estaba haciendo algo que él no… reconocer que la rabia era hacia sí mismo por “no ser suficientemente fuerte”, no era que fueran débiles, era que su fuerza era más de forma individual y de querer hacer todo por sí mismos, y eso era algo que Suo aún no podía admitir ni para sí mismo.
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Nirei soltó un largo suspiro mientras estaba acostado boca arriba en su cama—. No recuerdo nada después de que Kusumi me sacara… —Soltó un suspiro—. “Creí que te habías vuelto loco cuando saliste corriendo… no vuelvas a hacer algo tan imprudente” —Aquella frase de Suo parecía una burla de inicio, pero al final se le pudo oír realmente preocupado—. Kiryu dijo que Suo había sido el que limpio mis heridas antes de que Tsugeura me subiera a su espalda… nunca pude hablar de ello con él… — Se dió la vuelta hacia la pared, ahí miro su tablero de corcho y en este había varias fotos.
— “¿Por qué te alteras tanto? Solo soy un tipo que iba en tu misma clase y al que apenas conociste por menos de un año… yo no le daría importancia… después de todo… no somos nada” —Nirei apretó los labios y frunció el ceño al recordar las palabras de Suo—. Dijiste eso… pero antes de ello… dijiste que querías verme para despedirte… —Fijó su mirada en una de las fotos— ¿Qué fue lo que pasó para llegar a esto?
La foto que llamó su atención fue de otra de las ocasiones en las que Tsubaki les invitó a ir a la calle Keisei.
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Shizuka estaba empezando a tener más presentaciones, no solo en el local donde trabajaba Kanji, sino también invitación a otros. Era bueno, muy bueno para ella, no solo por la parte económica, sino también por la parte de su crecimiento personal.
El trío de la clase 1-1 había sido invitado, no solo por Tsubaki, sino también por la misma Shizuka.
Las mejillas de Nirei estaban rojas a las no poder, por mero instinto se colocó detrás de Suo—. ¿Por que entre más avanzamos menos ropa tienen las señoritas? —dijo pegando su frente a la espalda de Suo.
Sakura estaba completamente ajeno a ello, parecía que estaba más al pendiente de no encontrarse a un loquito busca pleito, que por las chicas en ropa diminuta.
Suo emitió una ligera risa—. Tranquilízate Nirei, las chicas no van a comerte… ¿o es lo que quieres? —La frase era mala de por sí, pero el tonito burlón lo hizo aún peor.
—¡No te burles así de mi! —gritó Nirei con los puños frente a su pecho, como niño que había sido señalado de una injusticia.
Suo lejos de tomar a mal aquel comportamiento infantil del rubio volvió a reír—. Mira que rojito te pusiste~ —Lo estaba disfrutando, eso era un hecho.
El sonrojo fue tan fuerte que los ojos de Nirei se cristalizaron—. ¡Que dejes de burlarte, te digo! —Parecía estar al borde del llanto, pero era por la pena no porque se sintiera humillado.
El castaño miró esos ojitos marrones cristalinos y por un milisegundo su respiración se detuvo—. Ni…rei… —Algo dentro de él se removió, aunque no sabía exactamente cómo identificarlo, quizás porque no lo había experimentado antes.
—¿Gustan pasar por unos tragos a nuestro local? —Fue la invitación de una de las tantas chicas que hacían su trabajo.
—¡WAAAH! —Nirei pegó tremendo brinco y grito que hizo a la chica reir enternecida, solo así noto que no eran hombres que lucían muy jóvenes, sino que auténticamente eran unos jóvenes. El rubio por su parte se pegó instintivamente al brazo del castaño, cerrando los ojos con fuerza y sujetando el brazo y la muñeca izquierda del más alto.
Suo miró por unos breves instantes aquella acción, inicialmente sentir el agarre del rubio le hizo abrir ligeramente la boca con sorpresa, pero ahora que lo veía ahí encogido, con el rostro oculto en su brazo… Era extraño el sentir que eso le provocaba, no sabía cómo identificarlo, lo único que sabía es que bi le desagradaba en lo más mínimo.
Miró a la chica y le sonrió amablemente, declinando con ello la oferta de la misma, está le sonrió de vuelta y siguió invitando a otros caballeros que pasaban por la zona—. Nirei…
—¡No voy a voltear! —repuso rápidamente, ganándose una risita del castaño.
—No, no te iba a decir eso —Y de verdad que no iba hacerlo—, de aquí en adelante se pondrá un poco más incómodo el panorama —dijo con una tranquilidad que hasta cierto punto el rubio envidiaba—. Así que… —Con los dedos de su mano izquierda alcanzó los de la mano derecha del rubio, haciendo que inicialmente el meñique y anular dejarán de tocar su muñeca y ahora tocará sus dedos— no te sueltes, ni separes de mí, ¿de acuerdo? —Su tono fue suave, casi protector.
Las mejillas de Nirei ya están encendidas, pero por alguna razón, se encendieron más todavía. Se limitó a asentir con la cabeza, mientras dejaba que los dedos de Suo bajarán lentamente sus dedos hasta poder tomar la mano del rubio de forma correcta.
El castaño en esos segundos -que a él se le hicieron eternos y no en el mal sentido-, vio cada reacción y micro reacción del rubio, ninguna decía que le era desagradable—. Bien, vámonos… o Sakura terminará haciendo una rabieta si se ve rodeado de mucha gente —bromeó, aunque realmente si era algo que podía ocurrir sin problemas.
El andar de Suo era, como siempre, calmado, suave, para ir Nirei pegado a él, el rubio hablas sintió que lo estuviera jalando, guiando sí, jalando no.
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Aquella foto ahora parecía tan difusa, no porque la calidad de la imagen fuera mala, sino que la vista de Nirei se había nublado de nuevo como ya se había hecho costumbre en los últimos dos días.
—Dijiste que no me soltara… —Una rara presión se hizo presente en su pecho como cuando el castaño le dijo que se iba—. “Estarás bien por tu cuenta, ya eres bastante fuerte, Nirei, puedes entrenar tu solo” —Las palabras del castaño retumbaron en su mente—. ¡Pero fuiste tú quien decidió soltarme! —Se encogió en su cama, ignorando por completo el peso y significado de sus propias palabras, cerró sus ojos con fuerza, como si eso impidiera que las lágrimas se desbordasen—. ¡¿Quién rayos te entiende?! —reprochó en sus adentros.








