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Jeon Jungkook no era ajeno al lujo, era la encarnación del mismo, se movía entre la opulencia de forma natural, como si el dinero y las telas finas fueran una parte de su propia piel. Le encantaba tener todo, lucir bonito y ser tratado como la joya más preciada. ¿Y qué mejor manera de mantener ese estilo de vida que con dos alfas adinerados y poderosos a sus pies?
Kim Taehyung y Min Yoongi eran su pase a un mundo de riquezas y atenciones.
Taehyung era el heredero de una fortuna inmobiliaria, Yoongi era el líder de asuntos no tan legales, pero daba igual, tenían dinero y eso era suficiente para aceptar enredarse con ellos. Y Jungkook sabía cómo manejar a cada uno.
Sabía que para ambos él era el secreto que guardaban con recelo, el omega exclusivo que solo tenía ojos para ellos, y creyó que eso siempre se mantendría así, sin embargo, el destino tenía otros planes.
La oficina se mantenía en un silencio que solo se rompía con el sonido de las hojas de papel pasar, Taehyung estaba revisando unos contratos para su nueva inversión, pero mientras leía, la puerta se abrió de inmediato, captando su atención.
—No te he dicho que entres. —la voz de Taehyung sonó fría y firme. —Por educación, debes tocar.
Yoongi sonrió sutilmente, cerrando la puerta detrás de él e ignorando sus palabras mientras avanzaba y se sentaba sin invitación frente al escritorio. —Ya sabes, tenemos que hablar de ese asunto.
Taehyung suspiró y se reclinó en su silla, cruzando las manos sobre su estómago. —No sabía que te interesaba tanto hacer tratos conmigo.
—No lo hago, pero éste asunto me interesa en particular —explicó, cruzando una pierna sobre la otra mientras lo miraba con diversión. —No sé qué es lo que más me ofende. Si el hecho de que nos haya usado por dinero, o que pensara que podría salirse con la suya.
La tensión en la oficina era palpable, dos alfas acostumbrados a dominar y manejar situaciones, ahora tenían un acuerdo entre ellos que era inevitable.
—El dinero no es lo importante —dijo Taehyung, reclinándose contra el escritorio, con sus manos unidas y los dedos entrelazados. —Él nos ha subestimado.
Ambos se miraron fijamente, ninguno realmente era capaz de decir lo que sentían o pensaban en ese momento, solo sabían que eran dos fuerzas unidas con un solo propósito.
El teléfono de Taehyung vibró en el escritorio, pero él ni siquiera se inmutó, su atención estaba completamente en el hombre frente a él, dispuestos a llegar a un acuerdo.
—¿Qué es lo que más aprecia nuestro querido Jungkook? El dinero, por supuesto —dijo sin siquiera pensarlo. —Pero también le gusta la atención y la sensación de que es él quien está al mando, ¿No lo crees?
Yoongi asintió convencido. —Definitivamente, le encanta tener toda la puta atención solo para él, adora ser el centro y tenerlo todo.
—¿Sabes? Si le encanta tener todo doble, el castigo también debería ser doble —dijo Taehyung con evidente molestia, odiaba la idea de que todo este tiempo haya sido la burla de Jeon Jungkook.
Claro, sabía que una de las razones por las que Jungkook estaba con él era su dinero, sin embargo, jamás creyó que la avaricia de ese chico llegaría al extremo de tener a otro alfa a sus pies, sacando provecho y beneficio a espaldas de ellos.
—Siempre nos ha visto por separado —dijo Taehyung mientras analizaba la situación. —Sabe cómo mantener sus agendas para evitar percances, ¿Qué hará si no le damos opción?
Yoongi sonrió al entender a lo que se refería, por lo que asintió sin siquiera pensarlo.
—La Isla Jeju, el viernes a mediodía.
—Él no se negará a ninguno de los dos, su codicia es demasiado grande e intentará tener ambos.
—¿Aunque sabes algo? —intervino Yoongi con diversión. —Estoy seguro de que para él será todo menos un castigo.
—No lo dudes, pero es diversión para nosotros, no tengo intenciones de deshacerme de él.
—Debe agradecer el tener un buen culo, de otra forma le habría plantado una bala en la cabeza tan pronto lo supe.
—Sus atributos si le sirven de algo.
Los dos alfas estrecharon sus manos como símbolo de conformidad, no dijeron nada más, no era necesario, no cuando su juego había comenzado, y ésta vez, Jungkook no era el que controlaba la situación.
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Jungkook se sentía en la cima del mundo, no solo estaba en un paraíso natural, sino que había conseguido que Taehyung y Yoongi lo llevarán al mismo sitio y lo llenarán de atenciones.
En un inicio, cuando recibió la oferta de ambos para viajar, se asustó, cualquier descuido podría hacer que se encontrarán y descubrieran qué estaba jugando doble, sin embargo, luego de pensarlo un rato llegó a la conclusión de que podía controlar la situación. Solo era cuestión de manejar un poco a ambos, lo que siempre hacía.
O eso creía.
La primera noche, Yoongi lo llevó a una cena con vista al mar, lo miraba con tanta devoción que hacía que el omega sintiera que estaba ganando. Al día siguiente, Taehyung lo sorprendió con un viaje en yate privado, cosa que le encantó.
Jungkook alternó entre ambos alfas, lujos y atenciones, su plan funcionaba a la perfección, tal y como lo había imaginado. Era calculador, se encargaba de organizar cada paso para evitar perder, sin embargo, el último día, algo falló.
Taehyung le había prometido a Jungkook una cena especial en su propiedad exclusiva, una pequeña y elegante casa privada lejos de miradas ajenas. Jungkook no dudó en aceptar, sintiéndose emocionado cuando Taehyung le dió su tarjeta de crédito y lo envió con su chófer de compras para que usará algo bonito en la cena.
Y horas después, cuándo el reloj marcó las ocho de la noche, el omega llegó con un aura de dulzura y sensualidad, vistiendo una camisa de seda blanca y un pantalón de cuero ajustado qué realzaba sus atributos, las perforaciones y la cadena de oro blanco que adornaban su cuerpo lo hacían lucir exquisito y precioso, y ni que decir del sutil brillo en sus labios esponjosos, haciéndolo apetecible.
Se sentía tan bonito que plasmó una sonrisa grande en su rostro cuándo Taehyung lo recibió, luciendo tan apuesto.
—Hey, que lindo te ves —halagó con coquetería, besando esos labios brillantes. —¿Estás listo para una cena inolvidable?
—¿Qué celebramos? —cuestionó el omega con curiosidad, su mente ya estaba creando mil y un escenarios, en todos terminaba con una relación formal con el alfa.
—No es precisamente una celebración… —la mano del alfa tomó suavemente la cintura contraria, incentivandolo a continuar caminando. —Ya lo verás.
Jungkook sonrió una vez más al llegar al comedor, pero esa sonrisa se borró cuando su mirada se encontró con una imagen que lo hizo palidecer.
La mesa estaba lista para tres personas, pero no estaba vacía. Sentado frente a la mesa, con una copa de vino en la mano, estaba Min Yoongi, no lo miró con sorpresa ni celos, sino con una frialdad que a Jungkook le heló la sangre.
—Jungkookie, cosita bonita —dijo Taehyung con voz sarcástica. —Adivina, parece que Yoongi también ha decidido unirse a nosotros.
—Hemos estado hablando un poco y descubrimos que tenemos algo en común.
Jungkook se quedó paralizado, su cerebro trabajando a toda velocidad al entender de qué hablaban, quería correr, huir de ellos, pero su cuerpo no respondía.
—Ésto… —miró a Taehyung con un pequeño pucherito, intentando excusarse.
—Siéntate —ordenó Taehyung, haciendo un gesto con la mano hacia la silla vacía. —No seas tímido, tenemos mucho que discutir.
Jungkook se acercó a la mesa con un ligero temblor en su cuerpo, su mundo de mentiras estaba derrumbándose a su alrededor y él no podía hacer nada para evitarlo.
—Entonces, ¿Algo que decir?
Jungkook intentó hablar, pero las palabras se le atoraron en la garganta, quería pedir perdón, culpar a la situación, inventar cualquier cosa, pero nada salía de su boca.
—No te preocupes por responder ahora, te daremos tiempo de pensar en una excusa —dijo Yoongi con diversión.
—Hemos decidido que para que entiendas la gravedad de tus actos… —Taehyung tomó la muñeca del omega, apretándola con fuerza. —Necesitas una lección.
Jungkook sintió su cuerpo tambalear ante el tono de dominación en su voz, estaba a su merced y completamente acorralado.
—¿De qué hablan? —cuestionó en un hilo de voz.
—Espero que tu excusa sea convincente, porque tienes un minuto para decirnos lo que pasaba por esa cabecita tuya mientras jugabas con nosotros —Yoongi tomó su mentón con firmeza, obligándolo a mirarlo. —Te lo había dejado claro, pero decidiste jugar una partida doble. ¿Creíste qué un empresario como él y un mafioso como yo jamás se conocerían?
—Yo... Yo…
—Ya no te preocupes por eso —interrumpió con una risa amarga. —Cállate y desabróchate la camisa.
—¿Qué? ¿Por qué? —cuestionó confundido, sintiéndose pequeño entre ellos.
—No te preocupes, no vamos a hacer nada que no quieras —Yoongi se levantó y se acercó al omega, sus manos arrancaron la cadena del cuello contrario, soltandola en el plato de comida. —Ésto no es para ti, no lo mereces.
Jungkook boqueó sorprendido al ver su joya perderse entre los ingredientes del platillo, pero antes de que pudiera reprochar, Taehyung lo interrumpió.
—Tienes dos opciones —la voz de Taehyung sonó calmada, sin preocupaciones o molestias, como si supiera ya la respuesta a su próximo cuestionamiento. —El avión privado que te trajo aquí se va mañana por la mañana. Te podemos dejar en esta isla sin nada, o vienes con nosotros, pero vienes como lo que realmente eres, nuestra propiedad, un simple juguete barato.
—Creo que no tiene que pensarlo mucho, ¿No es así? —se burló Yoongi.
—Definitivamente no, haría cualquier cosa por dinero, además, ésto le encanta —agregó Taehyung con el mismo tono burlón. —Apesta a feromonas, seguro está lubricando como perra en celo. Porque si algo le encanta a esa cosita bonita, es que lo usen.
Jungkook tenía dos opciones, y honestamente, una le gustaba más que la otra. Quedarse en Jeju no le molestaba en realidad, pero lo que le preocupaba era perder la atención de dos alfas como ellos.
Llamenlo tonto, pero de todos los alfas que había conocido, ellos dos eran los mejores, por algo seguía saliendo con ellos.
—Te creíste muy astuto, ¿No? —dijo Yoongi caminando alrededor del omega, haciéndolo soltar feromonas de nerviosismo. —Pensaste que podías tener a los dos, pues lamento romper tus ilusiones, no estás aquí para dar órdenes o tener el control, solo eres un pequeño juguete que usamos a nuestro antojo, te dejas follar solo por dinero.
Jungkook se sintió humillado ante esas palabras, y lo que más le jodía era que no estaban mintiendo.
Por alguna extraña razón, si se sentía excitado de estar entre ellos, de que lo miraran con un deje de dominancia, pero no lo demostraría, al menos, no ahora. Los miró con diversión, sus ojos retándolos silenciosamente, lo querían humillar y verlo rogar por ellos, por su dinero y sus atenciones, pero no sería tan fácil, no los dejaría hacerlo así de sencillo.
—Quizá tengan razón, ¿Pero saben algo? —dijo con una sonrisa divertida. —Fueron exactamente un año y tres meses lo que tuve a ambos a mi maldita disposición, así que díganme, ¿Quién fue primero el juguete de quién?
—Claro, ¿Estás orgulloso?
—Mucho, porque si ustedes nunca se hubieran reunido para hacer algún tipo de trato ilegal, jamás se habrían dado cuenta que su lindo omega, era el mismo.
—Recuerda que los tratos ilegales son los que han mantenido tus caprichos —Yoongi lo tomó de los cabellos, jalando su cabeza hacia atrás mientras lo hacía soltar un jadeo por la sorpresa repentina.
—Oh, y lo agradezco —dijo mordiendo suavemente su labio inferior. —Alfas…
—Puta barata de mierda —dijo Yoongi mientras lo tomaba del brazo y lo obligaba a ponerse de pie, lanzándolo contra el sofá.
—Barato no soy… —agregó con diversión, sacándolo de sus casillas. —¿Quieren que sea su juguete? De acuerdo, a mi me gusta jugar.
Yoongi soltó un pequeño gruñido ante la respuesta burlona del omega, así que no perdió más el tiempo y se posicionó sobre él, atacando sus labios en un beso lleno de explosión. No era suave, era posesivo y dominante.
La boca de Jungkook se abrió en un jadeo, por lo que Yoongi aprovechó la oportunidad y profundizó el beso. El omega se encontró respondiendo, una parte de él ligeramente asustado por las consecuencias de sus provocaciones, y otra extrañamente excitado por la forma en que el alfa lo acorralaba contra el respaldo del sofá.
Cuando Yoongi finalmente se separó dejándolo sin aliento, fue Taehyung quien se inclinó cerca de su rostro, sus ojos encontrándose con los de él.
—Mi turno —dijo en un murmullo ronco que hizo que el omega debajo de él se estremeciera.
Lo besó con una intensidad diferente, una que prometía una inmersión más profunda, pura y llena de cruda necesidad. Las manos del alfa se aferraron a la mandíbula de Jungkook, inclinando su cabeza hacia atrás mientras dominaba el beso con una ferocidad que dejó al omega completamente desarmado.
—Sabíamos que esto pasaría, y sabíamos que te gustaría —añadió Yoongi con una pequeña sonrisa formándose en sus labios.
Jungkook no pudo responder, solo pudo mirar de uno a otro sintiendo el calor que se extendía por su cuerpo, la necesidad que empezaba a tomar forma en su interior, estaba inmóvil, apenas respirando y con el fantasma de los besos aún vibrando en sus labios.
Taehyung fue el primero en moverse de nuevo, se acercó más al omega, sentándose a su lado en el sofá mientras su mano grande y fuerte se posó sobre la pierna de Jungkook, justo encima de la rodilla. Comenzó a moverla lentamente, cada toque en su cuerpo era una tortura deliciosa, el roce del pulgar contra la tela de los pantalones le envío escalofríos al omega.
Cuando llegó a su muslo interno, Jungkook soltó un gemido bajito y casi inaudible, lo que hizo al alfa sonreír de satisfacción.
—¿Quién lo diría? Debo admitir que te ves bonito así —susurró Yoongi, su mano se extendió y sus dedos se enredaron en el cabello contrario, tirando su cabeza hacia atrás y exponiendo su cuello.
Taehyung aprovechó el momento, su mano se movió con más confianza y se deslizó bajo la tela de su camisa, por lo que la piel del omega se erizó al sentir el contacto directo.
—Te gusta ésto, ¿No es así? —preguntó mientras sus dedos continuaban su ascenso, provocando que Jungkook arqueara ligeramente la espalda cuando el alfa tiró de su pezón con fuerza, haciéndolo gimotear. —Te gusta ser la puta de todos.
—Cállate imbécil… —se quejó, sintiendo un tirón más fuerte. —Jodido idiota…
Sin soltar el cabello del omega, Yoongi comenzó a besar su cuello, dejando chupetones que plasmaron una marca firme. Jungkook gimió un poco más fuerte mientras sus manos se aferraban a los brazos del alfa, sus dedos apretando la tela de su camisa en un intento de mantenerlo ahí.
Mientras estaba absorto en las caricias de Yoongi, Taehyung comenzó a desabrochar el pantalón del omega, un gemido ahogado escapó de su garganta cuando sintió la mano deslizarse dentro de sus pantalones, tanteando hasta tocar su ropa interior que estaba empapada de su lubricante dulzón. En ese momento, Jungkook supo que no había vuelta atrás, estaba completamente a merced de los dos alfas con los que había jugado, y parecían muy dispuestos a desquitarse por su osadía.
—Mírate, estás tan mojado —dijo Taehyung mientras alejaba su mano y lamía sus dedos manchados por los fluidos del omega. —Espero que empieces a lubricar más, lo necesitarás para que te podamos coger los dos.
Un gemido más fuerte escapó de su garganta.
—Así me gusta —susurró Yoongi con la voz ronca. —Gimiendo como la puta que eres.
Con un movimiento decidido, Taehyung liberó al omega de sus pantalones y ropa interior, exponiéndolo por completo, intensificando la sensación de vulnerabilidad y excitación.
Jungkook se retorció más, arqueándose salvajemente contra la mano de Taehyung cuándo éste le abrió las piernas e introdujo tres dedos de golpe en su agujero, cerró los ojos, incapaz de mantener el contacto visual con la intensidad de su mirada, el placer era tanto que dolía, dando una sobrecarga directa a sus sentidos.
—Abre los ojos —ordenó con un tono que no era negociable. —Quiero que me mires.
Jungkook obedeció, sus párpados pesados se abrieron para encontrarse con los ojos de Taehyung llenos de un deseo tan crudo que lo hizo gimotear.
—Taehyung… —jadeó apenas audible. Sus caderas se elevaron instintivamente, buscando más presión, más de ese toque que lo estaba volviendo loco. —No te detengas…
Al ver la respuesta del omega, Yoongi movió su mano desde el cabello del omega hasta su cuello, sus dedos fuertes y largos se posaron en la base de su garganta, apretando lo suficiente para recordarle quién tenía el control. Cada beso y cada caricia de esos alfas era más excitante que la anterior, el cuerpo de Jungkook temblaba, sus músculos se tensaban y sus piernas se movían inquietas sobre el sofá.
—Más… —suplicó con la voz quebrada al sentir el orgasmo tan cerca. —Muévelos más…
—Oh, apenas estamos comenzando —se burló, sacando sus dedos del agujero húmedo de Jungkook, quién intentó enderezarse para detenerlo y obligarlo a seguir. Sin embargo, el fuerte agarre de Yoongi en su garganta se lo impidió.
El omega se removió hasta que finalmente Yoongi lo soltó, y lo primero que hizo fue quejarse por tal abandono.
—¡Regresa aquí, idiota! —le gritó a Taehyung, levantándose con las piernas ligeramente temblorosas para tomarlo del brazo. —¡Estaba tan cerca! Vuelve a poner tus dedos dentro de mi o…
La bofetada en su mejilla y la forma brusca en que fue lanzado de nuevo al sofá lo hizo callar. Yoongi lo tomó nuevamente de los cabellos y lo abofeteó una vez más, dejándole la mejilla más sonrojada de lo que ya la tenía.
—¿No has entendido que no estás en posición para exigir?
Jungkook apretó la mandíbula, sus mejillas se sonrojaron y sus ojos brillaron con lágrimas contenidas. No sabía si era por la humillación o por no haber podido alcanzar su orgasmo, quizá una mezcla de ambos.
—Pobrecito omega —la risa burlona de Yoongi lo hizo enfurecer aún más. —¿Quieres un puto pene adentro? ¿Eso quieres? —se burló una vez más, su mano extendiéndose hacia la de Taehyung, quien le extendió un pequeño aparato en color lila.
Jungkook frunció el ceño y abrió las piernas en un acto inconsciente al ver que el aparato era un pequeño vibrador, cosa que hizo reír a ambos alfas.
—Míralo, tan patético queriendo algo dentro —dijo Yoongi mientras acercaba lentamente el vibrador al agujero del omega, el cuál gimió dulcemente al sentir la intromisión y una vibración apenas perceptible.
—Te odio —refunfuñó molesto. —Los dos son unos idiotas, malditos alfas.
—Ahí está la puerta, puedes irte —agregó Taehyung con una sonrisa sutil. —No te obligamos a quedarte, tú aceptaste ser el juguetito.
—Pero no dijeron que se comportarían como unos cavernícolas.
—¿Y qué esperabas? ¿Besos, flores y regalos por haber jugado con ambos?
—No se de que se enojan, seguramente ustedes se follan a otros omegas además de mí —los acusó con el ceño fruncido.
—Te equivocas cosita bonita, yo estaba pensando muy seriamente en marcarte como mi omega —dijo Taehyung, tomándolo del mentón para mantener su mirada fija en él. —Pero no lo mereces.
—¿Te soy honesto? Yo también lo estaba pensando —agregó Yoongi, sus dedos golpeando ligeramente la frente del omega para mantenerlo en su sitio. —Pero creo que merecemos algo más que una puta.
—Estoy seguro de que he sido el mejor omega que han tenido en su cama —replicó ofendido. —Cualquier alfa quisiera un omega como yo.
—¿Un cualquiera? Si, el sueño de todo alfa —agregó Taehyung con sarcasmo.
El cuerpo de Jungkook se arqueó con fuerza, convulsionando suavemente mientras la oleada de placer lo invadía gracias a las vibraciones qué aumentaban y disminuían de repente, rompiendo toda su resistencia.
—No es como… Si ustedes fueran los mejores alfas… —mintió. Claro que sí eran los mejores alfas, al menos cuando no estaban molestos con él. —Hijos de puta, los odio…
—¿Quieres callarte ya? Luces mejor cuando estás balbuceando y abierto de piernas.
—Malditos imbéciles… Les juro que…
—¿Qué? —cuestionó, retandolo a seguir. —Ya me fastidiaste con tus patéticos insultos.
El omega se quedó callado al ver la forma en que ambos lo miraba, y cuándo el orgasmo finalmente lo alcanzó, quedó exhausto y extrañamente tranquilo, su cuerpo cubierto de un sudor frío, con las piernas temblorosas que escurrían de lubricante.
—Buen chico —susurró Taehyung acariciando sus cabellos mientras miraba al otro alfa, hubo un asentimiento casi imperceptible entre ellos, una comunicación silenciosa que el omega no pudo descifrar del todo, pero que le decía que nada bueno saldría de ello.
Yoongi se arrodilló frente al sofá, sus ojos fijos en la persona expuesta frente a él, su mano se extendió y sus dedos se posaron justo en el agujero de omega con un poco de brusquedad, una presión firme que hizo que Jungkook arqueara la espalda de nuevo.
—¿Aún te quieres ir? —cuestionó con diversión.
Jungkook solo pudo negar tontamente, sus ojos cerrándose por la mezcla abrumadora de sensaciones cuando el alfa comenzó a empujar lentamente sin importar que el vibrador ya estuviese dentro. Para Jungkook era una tortura exquisita qué hizo que sus manos se aferraran al cojín del sofá por la sensación de mayor estiramiento.
Parecía que estaban tomándose el tiempo de prepararlo, y por un momento pareció tranquilizarse. Sin embargo, gimió alto cuando sintió algo lo abría más.
Jungkook abrió los ojos llorosos, dándose cuenta que Yoongi ya le había enterrado el pene hasta el fondo, la situación lo hizo lloriquear al sentir que la punta del pene contrario estaba tocando su punto sensible con facilidad, y que el vibrador había cambiado el modo de vibración.
—A-Agh… Los odio… —dijo con la voz quebrada, pero aferrándose a los hombros del alfa que lo embestía, negándose a que lo dejaran al borde una vez más. Podía sentir sus músculos internos cediendo y abriéndose para él, la vergüenza se había desvanecido por completo y había sido reemplazada por una necesidad abrumadora de ser llenado.
Las manos de Yoongi se movieron para sujetar firmemente los muslos contrarios, manteniéndolo abierto. —Mierda… —gimió Yoongi contra sus labios.
La cabeza de Jungkook se echó hacia atrás, su cuerpo sacudiendo se incontrolablemente con cada embestida. —A-Alfa… —jadeó, su lobito interior rogando por más mientras su parte humana maldecía mentalmente por estar rogándole, pero ya no podía evitarlo, se iba a tragar su orgullo si era necesario.
Con su mano libre, Yoongi comenzó a acariciar la erección sensible del omega, añadiendo una capa de placer que lo llevó al borde, y que lo hizo retorcerse completamente abrumado.
—Q-Quita el vibrador… —pidió torpemente, sintiendo que era demasiado placer para su punto sensible que estaba siendo golpeado con fuerza no solo por el pene del alfa, sino también por el maldito vibrador que con cada embestida parecía hundirse más. —Ya no lo quiero… Por favor…
—Ah, mira nada más, no sabía que las putas pedían las cosas con educación —se burló.
Jungkook lo miró con los ojos vidriosos por la excitación y el coraje. —Ya deja de decirme así… —reprochó con el ceño fruncido, no le gustaba del todo la manera en que lo estaban ofendiendo, sin embargo, había algo en su voz que lo hacía querer someterse y darles la razón.
La mano de Taehyung subió para entrelazarse con el cabello del omega, tirando de él para inclinar su cabeza hacia arriba mientras acercaba su erección dura y caliente contra su mejilla. Jungkook gimió al sentirlo, casi saboreandolo en sus labios.
Con un movimiento preciso colocó su miembro contra los labios del omega, no fue suave en absoluto, así que no le sorprendió que Jungkook gimoteara al sentir la presión y la rigidez. Sus instintos de sumisión tomaron el control y su boca se abrió ligeramente, dispuesto a recibir lo que el alfa tenía para darle.
—Si pudieras verte ahora mismo, seguro también te cogerías.
El omega sintió una pequeña arcada en su garganta cuando el glande contrario empujó profundo, sus manos se acercaron a la cadera del alfa para intentar sacarlo un poco, pero éste estaba demasiado extasiado que aferró a sus manos más fuerte al cabello de Jungkook para llevar el ritmo.
—¿Lo ves? Solo sirves para ésto —agregó con desdén.
Los ojitos de Jungkook soltaron pequeñas lágrimas, estaba empezando odiar que le dijeran cosas asi, se había acostumbrado tanto a que ambos alfas lo alabaran cada que tenían sexo, que ahora que se habían puesto de acuerdo para hacerlo sentir como un juguete, realmente se estaba sintiendo así. No los culpaba, él se buscó ésto, pero realmente nunca imaginó que ellos se conocerían y planearían algo así.
La saliva comenzó a escurrir de su boca sintiendo que era demasiado, ambos alfas mantenían embestidas rápidas y fuertes, sin darle tiempo de hablar, solo gemir y retorcerse mientras lubricaba y se corría sobre su propio abdomen. Jungkook sintió el nudo en su garganta y en su culo, sus mejillas ahuecandose con cada gota de semen que entraba en su boca y en el interior de sus entrañas, dejandolo colapsado, jadeando y empapado.
Taehyung salió de su boca y respiró con dificultad, mientras Yoongi seguía sosteniendo sus muslos y salía de su interior una vez que el nudo bajó.
—Ahora, la verdadera bienvenida —susurró con voz grave. El alfa tomó su propia corbata, atandola en el cuello del omega, de forma que se creara una suave presión que no llegara a lastimarlo.
Con un ágil movimiento, Taehyung se sentó en el sofá y jaló a Jungkook hacia su regazo. Sus manos se aferraron al trasero contrario, acariciando la piel suave y mojada de lubricante, elevandolo un poco para embestirlo sin previo aviso.
Jungkook lloró por esa sensación de sobreestimulación, pero aun así, se sostuvo de los hombros del alfa y empezó un ritmo rápido, rebotando con cada embiste.
—S-Si… Justo así… —balbuceó con los ojitos cerrados.
El alfa extendió su mano y tomó de nuevo el vibrador, creando un recorrido en el torso del omega, enviando ondas placenteras en sus pectorales, lo que lo hizo retorcerse en busca de más.
—Quita eso… —exigió, pero su petición fue completamente ignorada.
Y fue entonces que de golpe y sin darle el tiempo de acostumbrarse, Jungkook sintió una segunda embestida que lo hizo abrirse al máximo, sus músculos estirándose lo más que podía para recibir a ambos alfas.
—Esperen… No puedo… —dijo con la voz quebrada. —Es mucho…
—Puedes soportarlo —dijo Taehyung con una sonrisa. —Querías a dos alfas, ¿No? —cuestionó con burla. —Es lo que te estamos dando, no sé qué más quieres.
El omega no pudo evitar gimotear ante esa deliciosa sensación, era complicado tener dentro a ambos, pero a su vez era placentero porque estaban haciendo un gran trabajo juntos. Se notaba que habían planeado meticulosamente cada detalle, desde la forma en que se turnaban para embestirlo, hasta la manera en que se comunicaban sin dejar que él lo entendiera.
—Necesito… Maldición… Se siente tan bien…
Y si creía que era demasiado, nada lo preparó para sentir un golpe seco en su piel.
Al enfocar su mirada notó que Taehyung tenía en la mano un pequeño látigo de látex que movía y dejaba caer con fuerza contra su culo, dejando marcas rojizas por el impacto. Intentó moverse y quitárselo de las manos, pero gruñó molestó cuándo se dió cuenta de que sus muñecas habían sido sujetadas con unas esposas tras su espalda, manteniendo sus manos inmovilizadas.
Y por si eso no fuese suficiente, cuándo quiso enderezarse sintió un fuerte tirón que lo hizo ir hacia atrás, Yoongi había tomado la parte suelta de la corbata en su cuello, dirigiéndola a la parte posterior de su cuerpo para poder jalar a su antojo.
—En serio los detesto…
Yoongi rodó los ojos al escuchar esas palabras una vez más. —Yo no te veo tan molesto.
—Si no tuvieran un buen pene… No me habría dejado hacer ésto…
—No olvides que la cartera también influye, es lo que más te importa.
Los movimientos de los alfas se hicieron más potentes y más rápidos, por lo que Jungkook gimió sin control, su voz creando un lamento constante de placer mientras sus músculos se contraían alrededor de Taehyung y Yoongi.
—Mierda… Más... Ambos… —rogó en un susurro apenas audible, el cansancio en su voz era evidente. —Solo… Yo…
Jungkook ya no era capaz de pensar, solo podía sentir cómo se abrían paso en su interior y lo cogían con fuerza, su culo y parte de sus muslos ardían por los golpes del látigo y por la forma en que las manos contrarias apretujaban su piel. Sus gemidos se convirtieron en pequeños gritos ahogados mientras su cuerpo se convulsionaba bajo el doble impacto.
El orgasmo llegó como una explosión que lo dejó sin aliento, arqueándose incontrolablemente en el sofá, soltando chorros de semen sobre su propio abdomen mientras de su agujero escurrían montones de lubricante.
Ante la vista y la sensación de ser apretados, ambos alfas gimieron cuándo la propia satisfacción los alcanzó, con un gruñido ronco mientras se vaciaban dentro del omega, dejándole dos nudos en su interior, haciéndolo balbucear y lloriquear.
Yoongi lo tomó de los cabellos con fuerza y Taehyung del mentón, obligándolo a abrir los ojos con dificultad.
—Sabíamos que serías perfecto para ésto.
—Y no pienses que será la primera y última vez —Jungkook los miró con los ojos ligeramente perdidos. —Volverás a Seúl con nosotros como nuestro pequeño juguete para follar, solo para eso sirves. No lo olvides.