Te Encontré. por Bel en Inkitt
Personalizar legibilidad
Aa

TE ENCONTRÉ.

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

Sam es un joven que ha sido sobreprotegido por su familia, sin razón aparente, hasta que aparece un apuesto hombre poderoso a su vida, y da un cambio de 180°.

Genero:
Lgbtq
Autor/a:
Bel
Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

NUEVA PROHIBICIÓN.

En la mañana muy temprano, Sam se levantó como todos los días en el que tiene clases.

Sabía que si se tardaba de más, tendría que escuchar los sermones de su madre Eva. Cuando él vió al amor de su vida no pudo evitar exclamar...

—Dios... Es tan guapo!.

Una sonrisa ingenua apareció en su delicado rostro.

Sam estaba mirando en su televisor la noticia en la que aparecía el famoso empresario James, nunca se cansaba de verle.

Aunque no le haya visto en persona, es más que suficiente verle en la pantalla, para que se ponga como un tomate.

Sus mejillas y orejas, eran prueba de ello.

—Sam baja, es hora del desayuno.

La mamá de Sam, llamada Laura, estaba hablando desde el pasillo del segundo piso, osea el mismo en el que él se encontraba.

De lunes a viernes Sam se levantaba temprano preparándose para ir a la universidad, aunque la principal razón por la que lo hacía era porque así conseguía ver al amor de su vida, bueno... Su amor platónico, ya que no le conoce en persona.

—Mamá ya bajo —gritó eufórico.

Sam cogió su mochila, puso todos sus materiales escolares dentro, su ordenador y cerró la puerta con prisas para no llegar tarde.

Sin embargo, se acordó que se le había olvidado que no había apagado la tele, por lo que volvió a su cuarto con prisas, y esta vez sí lo hizo y salió.

Bajando por las escaleras percibió el olor de la comida de su mamá, olía rico pese a que no era muy de su gusto.

La madre de Sam estaba acostumbrada a preparar verduras, pescado, frutas, y un poco de carne diciendo que era más sano. Sólo comían comida basura o dulces en ocasiones especiales.

Aunque Sam no tenía ningún problema en comerlo, su única pega era el pescado. Lo detestaba porque no soportaba que le estuvieran pinchando sus escamas.

Al llegar saludó con indiferencia.

—Buenos días.

—Buenos días cariño.

Su mamá Laura le mostró una cálida sonrisa, mientras le miraba con esos ojos llenos de ternura.

Mientras que Damián dijo sólo.

—Mmmm.

Y su linda hermanita, llamada Blanca le dijo.

—Buenos días hermanito.

Como de costumbre su linda hermanita de cabellera dorada como el oro, de ojos esmeraldas, y de tez como la nieve, le mostró una gran sonrisa que iluminaba todo.

Si no fuese por Laura, que la estaba dando de comer en su sillita de bebé, ella estaría hecha un desastre.

Al ser todavía muy pequeña no podía comer sola sin ensuciarse, por eso su mamá siempre solía estar al pendiente de ella.

Sam saludó a su hermanita con dos besos en la mejilla, y se puso a hablar con ella sobre sus juguetes.

Si no charlaba con su hermanita, sentía que se iba a asfixiar.

No entiende porqué siempre le obligan a estar en la mesa, cuando sería más cómodo para él, el que comiese en su cuarto.

En la mesa estaba Eva, la madre y cabeza de la familia.

Tenía una larga cabellera de ébano muy lacia, ojos esmeraldas como Blanca, y una gran altura de más de, ciento ochenta aproximadamente.

Casi nunca hablaba y su rostro pese a ser hermoso, era duro y frío como si fuera un iceberg.

Luego estaba la mamá Laura.

Su pelo dorado y sus ojos cielos resaltaban demasiado, pero sin opacar esa dulce sonrisa.

Sus pestañas eran abundantes pero sin llegar a ser vulgar, sus labios finos, de tez como la nieve, tenían una altura promedio de unos, ciento sesenta y cinco de altura aproximadamente.

Ambas mujeres se casaron desde muy jóvenes, y tiempo después de haber acabado la universidad, formaron una familia.

Fruto de esa relación nació primero Daniel el hermano mayor.

Tenía el aspecto físico de su madre Eva, cabello como la noche, ojos esmeraldas, pestañas largas y abundantes, con una gran altura de más de, uno noventa aproximadamente.

Heredó la belleza de ambas mujeres, tenía un físico envidiable no sólo por su hermoso rostro, sino por su trabajado cuerpo.

Si se habla del carácter se parecía más a su mamá Laura.

Daniel tenía el físico de su madre y su comportamiento y actitud eran parecidos a los de Laura.

El segundo miembro de la familia era Damián.

Físicamente se parecía a su mamá Laura, con ojos como el océano, largas pestañas, cabellera dorada, la piel como la nieve, y una gran altura de más de, ciento noventa aproximadamente.

También tenía un físico envidiable al igual que su hermano, un cuerpo que había trabajado desde temprana edad por ciertas circunstancias.

Blanca es la única hija de la pareja.

Apenas es una niñita de dos añitos, que pasaba la mayor parte de su tiempo jugando.

Y por último pero no menos importante, estaba Sam.

Pese a no tener una gran altura como su familia ya que él medía aproximadamente, ciento sesenta y ocho, no estaba mal tampoco.

No tenía una gran belleza como el resto de su familia, pero tampoco era feo, solo ordinario.

Era muy delgado, no importaba lo que comiese nunca conseguía subir de peso, tenía una piel pálida casi enfermiza, unos ojos enormes ojos azules, y un cabello plateado.

Sam se sentó en su asiento al lado de su hermanita Blanca, y se puso a tomar su taza de leche mientras comía la ensalada.

Todos estaban callados, salvo Blanca que comía y jugaba con la comida a la vez.

Sam siempre odiaba tener que compartir la mesa con su madre porque siempre le provocaba una indigestión.

—Sam, no quiero que vayas a ningún sitio en los próximos días, de la escuela a la casa... Entendido?

Eva no apartaba la mirada de su plato de comida, mientras le daba a Sam tal orden.

Hablaba con algo de indiferencia, y hasta con frialdad.

Sam dejó de beber su taza de leche, que estaba a punto de derramar en la mesa, por el asombro.

Luego miró a los ojos a Eva.

—¿Por qué?

Laura dejó de centrarse por completo en su hija, para prestar más atención a Sam.

A ella le preocupaban las consecuencias de la cuestión de Sam, y la reacción que tendría Eva, si insistía con sus preguntas.

—Porque lo digo, y punto.

Eva seguía desayunando indiferentemente.

Sam se mordió el labio inferior mientras agarraba con fuerza su taza de leche, para controlar la rabia que sentía.

Aunque Sam ya estaba acostumbrado a su frialdad, le sorprendió esa nueva prohibición.

Él miró unos segundos su plato de comida pensando en la respuesta que le iba a dar a su madre, hasta que se decidió.

—No.

Nunca Sam ha podido ir a fiestas ni estar fuera durante mucho tiempo, además debía ir acompañado de alguien hasta el día de hoy, pese a que ya tenía veinte años.

Porqué debía seguir pasando por esto, qué pecado cometió para que le amargaran la existencia?

¿Porqué?

Eva dejó de desayunar indiferentemente.

Detuvo el desayuno y le miró a los ojos como si hubiera escuchado mal.

— ¿Qué has dicho?

De repente el comedor se puso tenso, y apenas iniciaba la mañana.

—No...

Movía la cabeza, negándose a obedecer.

—Estoy harto de que me digas qué hacer y qué no hacer... No más, madre.

Pese a las palabras desafiantes de Sam, por dentro estaba que se moría de nervios.

Sentía que iba a reventar de coraje.

El rostro frío e inexpresivo, empezaron a mostrar fruncidos y venas.

Por lo que era evidente cómo se estaba sintiendo Eva en este mismo momento, y las consecuencias de la desobediencia de Sam.

Antes de que fuera a mayores, Laura interviene

Agarra la mano de Eva de inmediato, ya que se sienta a su derecha.

—Yaa, no arruinen el desayuno por favor.

Aunque sus palabras no parecen ser la gran cosa, son como magias.

Solo con esas palabras, ella fue capaz de cambiar el ambiente tan denso, que se estaba formando.

—Amor, no tienes que hablarle así a nuestro hijo. ¿Podrías ser más considerada por favor?

Sonreía de tal forma, que hasta la ira que estaba empezando a sentir Eva, se fue disipando poco a poco.

Eva era una persona con el corazón de hierro, no obstante, cuando se trataba de su mujer se ablandaba y se dejaba convencer por ella.

El rostro de Eva que se estaba endureciendo más que antes, volvió a su característica cara inexpresiva y seria a la vez.

Asintió a los pedidos de su mujer y prefirió disculparse con ella.

—Lo siento amor.

Eva miró a Sam, haciendo todo lo posible por no enfadarse con él. De lo contrario terminaría hablando, de la forma que no quiere su mujer Laura.

—Sam, solo haz caso.

Laura miró intensamente a Eva, para que dijera lo que faltaba.

Sin embargo, a Eva le resulta difícil hacerlo. Necesitaba un empujoncito, para ceder.

Laura acarició su mano, y la susurró...

—Puedes hacerlo.

Eva asintió, respiró con fuerza.

—Haz lo que te or...pido...

Respiró hondo de nuevo, y dijo.

—Por favor.

Después de decirlo, se sintió incómoda.

No entiende porqué debe pedirle a su propio hijo que obedezca.

Solo por Laura cede, a lo que ella considera un sinsentido. Pues, los hijos deben obedecer a todo lo que digan sus padres, y no los padres, los que les tienen que rogar.

Laura besó la mano de Eva y se quedó callada comiendo su desayuno.

Sam se asombró por la facilidad que tenía su mamá Laura para hacer cambiar de opinión a su madre Eva.

—Cariño, obedece por favor .

Ahora que Laura había hecho que Eva se tranquilizara, pensaba que le diría que no hiciera caso.

Osea que se pondría de su lado, pero ese no parece ser el caso.

—¿Ahora te pones de su lado?

Sam frunció el ceño, y desvió su mirada.

—No se trata de ponerme en ningún lado, mi vida.

Ella intenta persuadir a su rebelde hijo, con una voz suave, y un tono cálido.

—Y entonces... ¿Porqué debo cumplir esa maldita orden, no ha sido suficiente con lo que he tenido que aguantar?

Eva golpeó la mesa, y fulminó a Sam.

A veces Eva sentía que el haber mimado mucho a Sam fue un error, porque luego no hacía caso, como ahora.

Sus berrinches podían más.

Debido al golpe, Blanca se terminó asustando, así que se pone a llorar.

Laura pone a Blanca en su regazo.

—No pasa nada, no llores.

Le dió palmaditas en la espalda, mientras cantaba una canción para que se tranquilizara.

—¿Vez lo que provocas Sam? — preguntó su hermano Daniel.

Sam abrió los ojos intensamente, mientras fruncía el entrecejo.

—¿Lo que yo provoco?, pero si fue madre la que...

—Ya basta — gritó Laura.

Respiró hondo, y siguió dándole palmaditas a su pequeña.

—Da igual quién tenga la culpa. Quiero tener un desayuno normal en familia, así que nada de discusiones en la mesa... ¿Queda claro?

Miraba a todos de manera amenazante, sin dejar de acariciar a su pequeña.

Todos asintieron.

Laura agarró la mano de Eva de nuevo, y sonrió como si no pasara nada.

Como ella vió que a su hijo no le hacía ninguna gracia tal petición, decidió buscar una mejor excusa.

—No te lo quería decir, pero es porque pronto tendrás veintiuno y queríamos hacerte una fiesta. Por eso queremos que no salgas mucho, al menos por ahora.

Pese a los intentos de Laura por no levantar sospechas, Sam seguía dudando de la veracidad de sus palabras.

Nunca en toda la vida de Sam, habían querido que él se quedara en casa sólo por su cumpleaños.

—No tiene ningún sentido, por qué ahora?

Pese a los esfuerzos de Laura, fue inútil.

—Deja de buscarle tres patas al gato Sam, ¿qué crees que es, si no es tu cumpleaños?

Damián se estaba inquietando por las sospechas de Sam.

Se preguntaba si ya se había dado cuenta de la verdad.

Sam notaba que no solo su madre Eva estaba rara, sino todos. Pero de nada serviría que exigiera una explicación, pues, no se la darían.

Así que decidió dar su brazo a torcer, esta vez.

—Entiendo, está bien.

Sam dejó de preguntar y aceptó, sin imaginar la verdad que le están ocultando.

¡Cuéntale a Bel lo que piensas sobre este capítulo!
Me encanta

0

Me encanta

Divertido

0

Divertido

Picante

0

Picante

Suspense

0

Suspense

Emotivo

0

Emotivo

Profundo

0

Profundo

Alentador

0

Alentador

Impactante

0

Impactante

Bien escrito

0

Bien escrito

Trama absorbente

0

Trama absorbente

Buenos personajes

0

Buenos personajes

Diálogos potentes

0

Diálogos potentes

Otras recomendaciones

Merry Christmas - Adventskalender 2025

Aelyn Raven: Wieder eine tolle Geschichte. Leider bin ich erst jetzt dazu gekommen sie zu lesen, aber das tut der Geschichte keinen Abbruch *g* ich freue mich schon auf den nächsten Adventskalender

Leer ahora
Charly's Weihnachten

T.M: Ich kann es gar nicht anders sagen also ich liebe diese Geschichte einfach. Sie hat für mich einfach alles was es braucht. Sie hat mich einfach mitgenommen auf eine echt schöne Reise. Danke❤️

Leer ahora
 Mehrfach zurückgewiesene Gefährtin

Silvia: Sehr schön geschrieben, mit Spannung von Anfang bis Ende. Tolle Geschichte .

Leer ahora
Fashion victime du PDG

frodon: Histoire intéressante. Rythmée. Personnages attachants. Intrigue bien menée

Leer ahora
The Contract Wife

Chloé: En fait jai commencé a lire hier soir et meme etant maman avec 3 enfants en vacance j'ai terminé en 24h tellement que l'histoire et tous m'intriguait !! Jai hate de lire la fin !

Leer ahora
Die Wölfe von Welby

Silvia: Sehr gut geschrieben. Spannend von Anfang an. Lustig und doch fesselnd zugleich. Hoffe es geht gut aus für sie.

Leer ahora
My Blacksmith Savior

eva: A absolute gem! I thoroughly enjoyed this book. It's so refreshing, and it feels so good to immerse yourself in such a happy, heartwarming little story. The ultimate feel-good read to lift your spirits and enjoy a cozy moment. Highly recommended!

Leer ahora
The Orc's Pet

amunracronos: Me ha encantado. Una historia corta para pasar una tarde leyendo y que te alegre el alma. Muchas gracias

Leer ahora
Silver's Second Chance

Clare: Loved the second chance mate story line. But loved even more the strong female lead. Would love to a mini fic of this couple a few years down the line.

Leer ahora