Preludio.
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“Si las palabras que he escrito aquí han llegado hasta ti, significa que el tiempo ha cumplido su promesa.
He vivido lo suficiente como para tener la dicha de conocer a mis bisnietos, pero ningún miembro en esta familia ha heredado mi técnica.
A pesar de lo anterior, el clan Usui se mantiene próspero. La hechicería no es para todos; es un mundo muy crudo. Ni siquiera Seimei ha sido capaz de ver en el firmamento cuando es que mi técnica se manifieste de nuevo.
A estas alturas está más que claro que sucederá después de mi muerte. El cuándo suceda es la cuestión.
Lo único de lo que estoy segura es que el ritual emergerá de nuevo en esta familia cuando sea necesario. Cuándo aparezca alguien que entienda a los espíritus y el sufrimiento que cargan. Cuándo deje de ver a los no hechiceros como meras victimas. Y cuando los hechiceros dejemos de ser tan arrogantes…si alguien así llega a nacer, entonces puedes usar mi ritual.
Es por todo eso que dejo estos escritos. Para ti. Dejo esto para que quede un registro no solo del ritual que nos brindó nuestra posición.
Lo que leerás en estas hojas es el reflejo del deber, dolor y ternura que me acompañaron.
Es mi voluntad…
No temas a la carga…
Con todo el fervor de mi espíritu…
Conviértete en esperanza y consuelo…”
— Usui Sadamitsu.








