SEDUCIENDO
—Necesito dinero...
Esas fueron las palabras de Katsuki Bakugo quien a sus 15 años tomó la decisión de conseguir dinero a como de lugar.
Cuando era pequeño sus padres murieron en un accidente de tránsito, él fue el único que sobrevivió a eso, luego de su recuperación fue llevado a un orfanato ya que no tenía ningún familiar que se hiciera cargo de él.
Para ser sinceros ese lugar solo te proporcionaba hospedaje hasta que cumplieran los 15 años, ya que, en la mayoría de los casos nadie adoptaba a un niño que sobre pasara los 10 años, siempre eran los betas quienes eran adoptados y en raras ocasiones cuando llegaba un niño alfa no pasaba mucho tiempo antes de que se fuera con su nueva familia, en el caso de los omegas como lo era Katsuki, nadie se atrevía a adoptarlos, y para la mala suerte de ellos, estos solían ser los que mayormente terminaban en ese lugar.
Luego de salir del orfanato, a los chicos que no fueron adoptados se les entregaba algo de dinero para poder solventar su gastos durante los primeros meses, el Estado se encargaba de darles estudios solo hasta el nivel de secundaria, pero luego de eso cada persona debía buscar la manera de sobrevivir por si solos.
Katsuki empezó a trabajar en algunas tiendas de productos básicos con tan solo 15 años, apenas podía con los deberes de la escuela pero no planeaba rendirse, necesitaba el dinero para comer y poder pagar el alquiler del lugar donde estaba viviendo.
Fue entonces que en uno de esos días mientras trabajaba, un tipo lo empezó a observar con una mirada asquerosa y pervertida, Katsuki solía tener un mal temperamento así que no dudó en enfrentarlo, pero, de la boca de aquel sujeto salieron unas palabras que por mas repulsivas que sonaran eran muy agradables para sus oídos.
—Dinero a cambio de sexo...
Por primera vez en su vida apareció esa idea en su mente, le darían dinero a cambio de algo.
(...)
Katsuki miraba el dinero que tenía entre sus dedos, no podía creer que fuera tanto, había perdido su virginidad con un tipo que nunca había visto en su vida, pero gracias a eso, por primera vez pudo apreciar sobre sus manos muchos billetes juntos.
—Gané mas de lo que ganó en una semana trabajando en esa tienda de mierda...— tuvo algo de culpa mientras tenía sexo con ese sujeto, pero todo eso se le fue de la mente luego de ver cuanto le dieron.
Una sonrisa de satisfacción apareció en sus labios, le había gustado el resultado.
—(Así que puedo usar a esos tipos asquerosos de esta forma...)— una idea le surgió en la cabeza —(Tendré suficiente dinero para comer durante varios meses)
...
De esa forma fue como empezó a vivir, no fue solo el sexo, en ocasiones Katsuki buscaba a un tipo que por lo menos fuera atractivo y tuviera el dinero suficiente para poder dárselo, de esa forma no le daría tanto asco estar con él, incluso llegó a tener algunas relaciones cortas para poder recibir regalos u otro tipo de cosas que le sirvieran.
Lo único que no consiguió hasta ahora y que a pesar de que ya habían pasado algunos años desde que inició ese estilo de vida, era lograr que alguno de esos estúpidos pagaran sus estudios universitarios.
Katsuki tenía un plan, ese plan consistía en estudiar cualquier cosa, en realidad no le importaba que carrera fuera, simplemente quería tener una profesión con la cual trabajar y poder vivir dignamente, pero no era tan fácil.
—Quiero casarme...— dijo aquel sujeto con el que estuvo saliendo durante el último año.
—(Maldición...)— pensó, Katsuki durante esos años estuvo recibiendo más propuestas de matrimonio de lo que se pudiera imaginar.
Los tipos con los que estuvo saliendo en la mayoría de los casos eran los típicos alfas que solían querer a un omega sumiso dentro de sus casas para atenderlos, cuidar a su hijos, y complacerlos en todo, estuvo saliendo con alfas simplemente porque eran los que mas dinero poseían, pero en realidad era a la especie que mas odiaba, le enojaba lo que estos pudieran hacer con los omegas.
En el pasado tuvo un encuentro con un ex compañero de escuela, al igual que él, éste era un omega que siempre decía que odiaba a los alfas, pero, cuando se encontró con él después de mucho tiempo, vio a alguien totalmente diferente, se había vuelto un omega sumiso, hasta el punto de dejar que su alfa lo envolviera con su aroma para marcar su territorio, no solo eso, él se encontraba acompañado de un niño quien era su hijo, y además estaba embarazado, la forma en la que hablaba también había cambiado y cuando Katsuki por curiosidad le preguntó el porque de que su voz sonara tan suave y calmada, éste respondió “Mi esposo dijo que no le gustaba que fuera tan grosero y que debería dejar de serlo, así que cambié, me gusta que él esté feliz conmigo” con solo escuchar esa respuesta, Katsuki se había dado cuenta que su compañero había sido sometido ante su alfa.
Someter a un omega, era la forma que los alfas usaban para que sus omegas fueran mas obedientes, normalmente no se suele usar ya que de por si los omegas son personas sumisas por naturaleza, así que no era necesario que lo hicieran, pero, dado el caso de que eso llegara a suceder, los omegas solían volverse unas personas muy dependientes, devotas y complacientes ante sus alfas, era una ruin manera de lavarles el cerebro.
“No le gustaba que fuera tan grosero, así que cambié, me gusta que él esté feliz conmigo”
Esas palabras que escuchó de la boca de un omega que al igual que él era alguien orgulloso y grosero, no podía ser algo normal, ni siquiera un omega de naturaleza sumisa diría algo así, a pesar de que son personas pasivas y tranquilas, hasta ellos tienen su propio orgullo y carácter, nunca harían algo que no quisieran o los obligara a cambiar, claro a menos que sean sometidos.
—Deberías olvidarte de estudiar, puedes quedarte aquí y cuidar de nuestros futuros hijos...— Katsuki casi vomita al escuchar las palabras de ese tipo.
—No gracias, no planeo casarme y menos con un imbécil como tú...— respondió Katsuki —Supongo que aquí termina lo nuestro —sin siquiera esperar alguna respuesta empezó a dirigirse a la salida.
—¿Que? Espera...— trató de sujetar a Katsuki, pero éste lo esquivó— Dijiste que yo te gustaba... ¿Por que no quieres casarte conmigo?
—Ah si, todo eso fue mentira... Bueno, de todas formas solo me queda decir adiós...— el tipo quiso volver a sujetarlo, pero esta vez Katsuki lo golpeó— Ni siquiera recuerdo cual era tu nombre, así que no me jodas— lanzó una mirada de molestia, en ese momento vio como la cara del contrario se retorció —Bueno, aunque eso ya no importa— con eso dicho se marchó.
(...)
—Mierda, pensé que esta vez lo lograría...— se lamentó— (Maldición, mis ahorros solo me alcanzan para la matrícula, debo encontrar a un imbécil que quiera pagar esa bendita universidad)— comenzó a golpear su dedo sobre el escritorio que había en su habitación mientras pensaba —(Bien vamos a ese lugar)— tomó su chaqueta y decidió salir.
...
Katsuki se encontraba mirando a las personas que se movían en el supermercado, se había detenido en la zona donde vendían lácteos y jugos así que trataba de que nadie descubriera la manera tan intensa de mirarlos.
Ese no era un supermercado normal, se podría decir que era el lugar donde la gente millonaria o con dinero compraba, y el porque los miraba de esa forma, era para analizar desde sus prendas hasta lo que llevaban.
—(Bien, creo que ya encontré al siguiente idiota)
Los ojos de Katsuki estaban sobre un sujeto de cabello rizado y verde, quien en su rostro tenía unas pequeñas pecas que lo decoraban, por la forma de su cuerpo y su altura podía definirlo claramente como un alfa, además de eso, llevaba consigo un reloj en la muñeca de una marca muy conocida y para nada barata, también tenía consigo un maletín del cual sobresalía algo que parecía ser la bata de un doctor, tal vez había ido a ese lugar después del trabajo.
—(¿Doctor eh? En definitiva ese tipo debe ganar mucho...)— pensó Katsuki, de pronto vio como la mano de ese sujeto se dirigía hacia una caja de jugo puesta en una estantería — (Bien, es mi oportunidad)— sin dudarlo fue hacia él y repitiendo la misma acción que éste hacía, trató de tomar la misma caja de jugo, las manos de ambos se tocaron por “accidente”, y con sorpresa los ojos esmeraldas del contrario se posaron sobre él.
—Oh... Lo siento, ¿Ibas a tomar ese jugo?— preguntó.
—(Bien Katsuki, es el primer encuentro actúa de manera dulce, eso siempre funciona)— pensó el rubio —Si, pero si quieres puedes tomarlo tú, de todas formas solo iba a ver la marca...— dijo Katsuki con una sonrisa amable, normalmente las personas solían hacer eso.
—¿Enserio? Entonces puedes verla, yo tomaré otra...— dijo sin rodeos mientras tomaba otra caja de manera despreocupada.
—(Mierda, no parece estar funcionando)— pensó al notar que el contrario no parecía reaccionar ante él, normalmente, con solo una pequeña charla los idiotas solían caer— (Bien, hagamos el siguiente paso)— bajó la cremallera de su chaqueta, agradecía que dentro solo llevaba una camiseta algo delgada, ésta lograba marcar su cuerpo muy bien— ¿No crees que hace un poco de calor?— preguntó mientras se daba un poco de aire con una de sus manos, en ese momento el contrario no pudo evitar verlo— (Bien, con esto definitivamente ya lo tengo)
—S-Si creo que hace un poco de calor — mencionó, sus ojos no pudieron apartarse del pecho de Katsuki— Y... ¿Cual es tu nombre?— preguntó un poco nervioso, una sonrisa victoriosa apareció en el rostro del rubio.
—Me llamo Katsuki Bakugo...— respondió, debía fingir amabilidad un poco más.
—Que lindo nombre...— mencionó el pecoso, Katsuki notó rápidamente que aquel tipo había empezado a coquetearle —Mi nombre es Izuku Midoriya...— se presentó.
—¿Enserio? Nunca había escuchado ese nombre...— respondió mientras miraba la caja de jugo, ahora empezaría a actuar con indiferencia —Bueno ya debería irme...— el método que mejor le funcionaba a Katsuki era el “estira y afloja” ya le coqueteó y lo sedujo con sutileza, ahora era momento de dejarlo, aunque, sabía perfectamente que el contrario no dudaría en detenerlo, sus víctimas siempre lo hacían —Bueno, adiós...— se despidió y luego le dio la espalda con la intención de marchase — (Uno... Dos... Y tres...)
—E-Espera...— llamó Izuku.
Katsuki acababa de capturar a su siguiente presa.
—¿Que sucede?— preguntó el rubio mientras regresaba su mirada hacia él.
—Yo... Vivo cerca de aquí, si no te molesta, puedo invitarte a comer...— dijo Izuku.
—(Mira eso, a pesar de que tienes la cara de inocencia, eres un tipo igual de pervertido que los otros, creí que solo me pedirías el número)— pensó Katsuki —Claro, si no te molesta, con gusto te acompañaré...— Izuku sonrió feliz al escuchar su respuesta— (Bueno, supongo que será mas rápido de lo que esperé)
(...)
El lugar al que acababa de entrar era sin duda alguna uno de los mas caros que había visto en su vida, solo bastaba con ver los objetos, a pesar de que era un departamento, parecía que estuviera pisando una mansión.
—Puedes tomar asiento, iré por la comida...— dijo Izuku sonriendole amablemente, Katsuki asintió y luego vio como el pecoso se iba.
—(Tal vez sea la persona mas rica con la que me e topado, ¿Cuanto dinero gana un doctor?)— se preguntó— (Bueno, no importa, si logro enamorarlo quizás esta vez logre lo que busco)
...
—Bien, puedes comer, espero que te guste...— dijo Izuku, ambos estaban sentados en la mesa y sobre ella había mucha comida.
Izuku le pagaba a alguien para que cocinara antes de que llegara a casa, así que sabía que la comida sabría bien, él por su parte no era bueno en la cocina así que prefería evitar intentarlo.
—Sabe bien...— mencionó Katsuki mostrando su falsa amabilidad—(Bien, continuemos con esto...)
—Me alegra que te guste...—dijo Izuku sonriendo.
En ese momento Katsuki tomó con un tenedor algo de su plato y apoyando su mano en la pierna del pecoso se acercó aún mas a él, al sentir ese contacto un ligero sonrojo apareció en el rostro de Izuku.
—¿Como se llama esto?— preguntó Katsuki mostrándole lo que había en el tenedor mientras que con su otra mano empezaba a acariciar suavemente su pierna.
—E-Eso es, e-es un tomate cereza...— respondió un poco nervioso —¿T-Te gusta?— Katsuki sonrió ligeramente.
—Si, no suelo comer esto pero, me gusta...— miró fijamente los ojos de Izuku y metió el tomate en su propia boca.
Izuku no pudo evitar observar los labios del rubio mientras éste masticaba, sus labios eran rosados y si lograra tocarlos estaba seguro que serían suaves, además sus ojos rubíes eran hermosos.
—No deberías mirarme tanto...— mencionó Katsuki, su voz sonaba muy seductora.
—A-Ah yo no...— Izuku no sabía como responder.
—Shh, deja hablar...— pidió Katsuki mientras ponía su dedo en los labios del pecoso para que este se silenciara, acto seguido se acercó mucho más a él y con el silencio del lugar no dudó en plantar un profundo y sensual beso en sus labios, y como se esperaba, Izuku se dejó llevar por él —(Bien, esto fue muy fácil)
Luego de eso, sucedió lo que Katsuki ya había planeado, los besos aumentaron su tono, y después empezaron las caricias lentas y eróticas, el alfa parecía estar encantado con Katsuki, y Katsuki estaba feliz de haber obtenido a su estúpida presa.







![DESTINO [Kookmin]](https://cdn-gcs.inkitt.com/vertical_storycovers/ipad_29130193c0718d50043895b89ee09a3f.jpg)
