Wayner por papeles

Sinopsis

Wayne por papeles No nació Wayne. Lo firmaron. No fue Robin. Fue el error que Bruce escondió. No murió con Jason. Pero dejó de ser niño cuando él cayó. 10 años en el barrio rojo. años en el infierno. Ahora Percy vuelve a la mansión con el poder de un dios y la rabia de un huérfano. El problema: Tim usa la capa de su hermano. Damian usa su apellido. Y Jason... Jason volvió de la tumba. 4 hijos. 1 padre. 0 familia. En Gótica no se adopta por amor. Se adopta por papeles.

Genero:
Drama
Autor/a:
Maloguyfijwkh
Estado:
hace un mes
Capítulos:
4
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Barrio rojo

Ciudad Gótica es una mierda.

Miren, yo no quería ser un semidiós y mucho menos una Wayne. Sé que algo así suena como la fantasía para cualquier niño, pero yo no.

Un grito desgarrador proveniente de un edificio del barrio rojo causaría todas las desgracias que pasará nuestro protagonista Perseus Jackson Wayne, un chico que tuvo que crecer.

-------

Un grito, un golpe sordo proveniente del departamento 4B.

Seguido por un silencio.

Solo el zumbido del cartel neón del motel de enfrente parpadeante con unas cuantas letras quemadas por los años de uso.

Percy corrió. No sabía bien dónde.

Las piernas lo decidieron por él.

El barrio rojo, conocido por ser el eje de las drogas, prostitución y criminales más bajos de Gótica, no era un lugar para un niño.

Tenía sombras con tacones de punta.

Tipos contando billetes bajo toldos rotos.

Miles de ojos buscando la más mínima debilidad para explotar.

Vapor saliendo de las alcantarillas como si el propio Gótica respirara.

Por algo dicen que el barrio rojo es el pulmón del dinero.

Nadie lo detuvo.

A nadie le importaba un niño en ese lugar, es parte del panorama.

Niños corriendo, algunos dispuestos a trabajar con sus cuerpos o los de los demás si hacía falta, consumir drogas o venderlas.

Un niño mojado y escuálido era parte del paisaje.

Percy durmió dos horas en la fachada de un edificio junto a la farola de luz buscando un poco de seguridad.

Despertó porque alguien le quitó la chaqueta que tenía puesta, dejándolo con una polera delgada y un pantalón mojado por la humedad de Gótica.

Corrió lejos de la fuente de peligro lo más rápido que pudo.

Se cayó raspándose las rodillas, dejando un rastro de sangre en sus pantalones ya rotos.

Se levantó aceptando las reglas no escritas del barrio rojo.

Regla 1: No llores donde te vean. Es una fuente de debilidad, algo que no quieres demostrar.

Regla 2: Come solo lo que puedas tragar en 5 segundos, o llamará a las ratas.

Regla 3: Si un tipo te habla, corre. Nadie desaprovecha a un niño, ni siquiera uno más grande.

Habían pasado varias horas, días, semanas o meses desde que vivía en la calle.

Sentía que nunca se acostumbra a lo que vio, vivió o tuvo que hacer para sobrevivir, pero sabía algo: lo volvería a hacer si era necesario.

A las 6 de la mañana se metió en el callejón más oscuro que encontró, un lugar donde los más jóvenes no se meten por miedo.

Se acurrucó entre cajas de cartón que había escondido debajo del basurero industrial hace unos días por si no encontraba algo mejor.

Sacó de su bolsillo un trozo de vidrio que había sacado al romper la ventana de un auto en busca de algo de dinero.

No era para atacar, sino para que si alguien lo tocara, él también sangrara.

Ya no era un niño tonto, se prometió no ser él, el que sangrara nunca más.

Los pasos se acercaban lentos, ágiles.

No los de un borracho, tampoco de un drogadicto, y menos los tacones de las trabajadoras que rondaban estas calles.

Percy apretó el vidrio hasta que se cortó la mano, levantando la vista lo vio.

Arriba de unas cajas con desechos, un chico con una capa hecha jirones y una máscara protegiéndole la cara de mirones imprevistos, tal vez de unos 16 años no más, pelo negro, mirada dura, tal vez por años de maltrato.

Miraba a Percy como a un animal acorralado que estaba a punto de atacar a algo que no podría defenderse.

No dijo nada, no hizo falta, no era su salvador.

Solo bajó la mano dejándola encima de una caja, cayó media barra de pan todavía tibia.

Saltando al techo como si nada hubiera pasado, sin ruido, dejando el sonido de la ciudad de fondo.

Percy agarró el pan con desconfianza, la misma desconfianza de un perro ante el maltratador.

No entendía por qué no le quitaban el pan que tenía en la mano.

No entendía por qué este chico se lo entregó a él, por qué no a otro, si todos pasaban hambre por igual en ese lugar.

Mientras Percy se encontraba en su epifanía, Gótica seguía respirando, soltando el humo de los edificios, de las personas que pasaban, de las mujeres con tacones, de los niños que dejaron de mirar con ilusión al mundo.

El mundo había destruido la ilusión de otro más.

Percy dio una mordida al pan todavía tibio.

Se sentía vivo, el dolor de estómago que no sabía que tenía aumentó.

Se dio cuenta de todo lo que había pasado en su interior, escuchó el grito desgarrador que creía olvidado.

¡Cuéntale a Maloguyfijwkh lo que piensas sobre este capítulo!
Me encanta

0

Me encanta

Divertido

0

Divertido

Picante

0

Picante

Suspense

0

Suspense

Emotivo

0

Emotivo

Profundo

0

Profundo

Alentador

0

Alentador

Impactante

0

Impactante

Bien escrito

0

Bien escrito

Trama absorbente

0

Trama absorbente

Buenos personajes

0

Buenos personajes

Diálogos potentes

0

Diálogos potentes