CAPÍTULO 1 : Cuentos de Niños
El hombre caminaba por el bosque, sintiendo como la humedad golpeaba su rostro con cada paso que daba. Iba en busca de encontrarse con aquella mujer que era la dueña de su corazón. La luna iluminaba su camino, como si ella lo acompañara.
Llegó al lugar pactado y podía sentir que los latidos de su corazón retumbando en sus oídos y veía aliento cálido, pero no era el frio lo que calaba sus huesos sino la ansiedad de verla de nuevo.
Había pasado la mayor parte de sus tardes imaginando su encuentro, esa misteriosa mujer que lo había embrujado con su belleza.
¿Cómo fue que quedó prendado de esta hermosa criatura? Fue en una tarde recorriendo el bosque donde no pudo advertir a donde sus pasos lo llevaban, lo que inicio como un deseo de perderse en la naturaleza se convirtió en una expedición por caminos nuevos. No se dio cuenta como se alejó del camino seguro, la tarde caía y la luz era cada vez menos. Cuando quiso volver sobre sus pasos se vio rodeado de ojos que expectantes, los sonidos de criaturas lo amenazaban. No había escapatoria, su aliento agitado y el miedo corrían por sus venas. Grandes lobos con fauces feroces lo amenazaban; y ahí en medio de ellos pensabas en que todo terminaría para él, fue entonces cuando un aullido lo sacó de sus pensamientos. Un hermoso lobo de pelaje blanco se hizo presente, atrayendo la atención de los animales, esa era su señal de escape. Comenzó a correr con desesperación saltando entre rocas y troncos, hasta que sus pies tropezaron haciéndolo caer por una ladera, sus heridas eran grabes y la sangre bañaba su cabeza.
Poco a poco la conciencia lo abandonaba y ahí entre imágenes nubladas se encontró con esos ojos, tan claros como la luz de la luna, un rostro angelical; si este era el rostro de la muerte estaba listo para seguirlo.
Cuando volvió a la conciencia, se encontró en un lugar seguro, con sus heridas limpias y vendadas. El calor de un fuego cercano acariciaba su piel, y el suave crepitar de las llamas llenaba la cabaña de un murmullo reconfortante. El techo estaba hecho de madera tosca, y en las paredes colgaban ramilletes de hierbas secas y pequeños talismanes tallados en hueso. Todo en aquel lugar parecía sacado de un sueño o un cuento de hadas.
—¿Dónde estoy? —preguntó, con voz quebrada. El sabor del hierro aún persistía en su boca.
—No te muevas, tus heridas aún están abiertas —dijo una suave voz femenina.
Al girar la cabeza hacia el sonido, sus ojos se encontraron con los de una mujer. Era la misma figura que había visto entre delirios antes de desmayarse, pero ahora era tan real que le costaba respirar. Ella estaba sentada en una silla baja, inclinada sobre una pequeña mesa donde trituraba algunas hierbas en un mortero de piedra.
—¿Quién eres tú? —preguntó, aturdido, creyendo que seguía soñando.
—Astrid. —Su nombre resonó en el espacio, como si el viento lo susurrara.
—Ese nombre es perfecto para ti: “belleza y fuerza divina”. —Sus palabras escaparon antes de que pudiera detenerlas, pero no se arrepintió. Su mirada viajaba entre las finas líneas de su rostro, su piel pálida como el alabastro, y el resplandor que sus ojos despedían, como un reflejo directo de la luna misma.
Astrid apartó la vista, y sus mejillas se tiñeron de un leve rubor. Por un instante, dejó entrever una timidez que lo fascinó aún más. Pero su respuesta fue firme:
—Forastero, debes irte en cuanto el sol salga. No es seguro para ti quedarte aquí.
Antes de que él pudiera responder, un sonido abrupto rompió la serenidad. La puerta de la cabaña resonó con varios golpes secos. Astrid se levantó de un salto, dejando caer el mortero al suelo.
—Astrid, sabemos que tienes al forastero ahí. —La voz de un hombre, grave y autoritaria, se escuchó al otro lado.
El extraño instinto de protegerla despertó en él, y se levantó tambaleándose. El dolor lacerante en su costado apenas podía detenerlo. Se colocó frente a ella, como si pudiera interponerse entre ella y el peligro.
—Debes irte. Sal por la ventana de la habitación. —Astrid le susurró con urgencia, empujándolo con ambas manos hacia la parte trasera de la cabaña.
—No puedo dejarte sola. —Las palabras escaparon antes de que pudiera controlarlas.
—Por favor, no te preocupes por mí. Yo puedo cuidarme. Tú, en cambio, no sobrevivirás si te quedas.
La fuerza en sus ojos lo convenció. Aunque su cuerpo se resistía, saltó por la ventana con un esfuerzo que le arrancó un gruñido de dolor.
Desde fuera, se giró para verla una última vez. Astrid estaba de pie junto a la ventana, mirándolo con una mezcla de preocupación y algo más que no pudo identificar. Antes de desaparecer en la oscuridad, su mano temblorosa se levantó y acarició la mejilla de ella con ternura.
—¿Volveré a verte? —preguntó en un susurro desesperado.
Astrid, con la voz quebrada pero segura, respondió:
—Pide a la diosa Luna que te traiga a mí de nuevo. Ella hará todo.
La luna, que desde lo alto parecía escuchar aquella súplica, brilló con mayor intensidad. Pero quizás ella tenía otros planes para ambos.
——・☽ ✩ ☾・——
JUNGKOOK
Era la madrugada y había logrado terminar las líneas de mi historia, estaba obsesionado con estos dos amantes, ella una hija de la luna y él un hombre común. Nadie en mi familia entendía mi fascinación por las leyendas de los hijos de la luna, los lobos, el bosque y las historias de amor imposibles. Escribir era la única manera donde podía desahogar mi imaginación y sumergirme en un mundo donde estas y muchas otras cosas eran posibles.
Publicar mis historias en un vlog para escritores novatos, me resultaba estimulante, ahí era donde encontraba el apoyo que mi propia familia no me daba.
Perdí la cuenta de la cantidad de tazas que había bebido, cerré mi computadora y me preparé para dormir. Me asomé un momento por la ventana contemplando la luna menguante
—Diosa Luna ¿Puedes escucharme?
“Claro que te escucha, háblale”Debo estar loco imaginándome cosas, esa voz en mi interior solo incentivaba mi imaginación.
Hoy de nuevo sería una noche fría, necesito descansar y mañana debería levantarme temprano para ir de excursión, tenía un cargamento de comida, mantas, leña, pilas externas y mi cámara. Suficiente para pasar mis días de descanso en la cabaña bastante alejada que descubrí en mis caminatas fotografiando el paisaje.
Serían días perfectos solo yo y la naturaleza. Me acosté en mi suave y cálida cama, imaginando que, por un momento, yo soy ese hombre que entra en el bosque en búsqueda de la persona amada.
La alarma de mi reloj de campanillas sonó y yo rápidamente lo busque con la mano para lanzarlo lejos y así callar el ruido. Así lo hice y lo escuché estrellarse con algo, el vidrio de la carátula.
“Maldición, es la tercera vez que lo mando reparar en este mes” Nadie puede entender porque me gustan estas cosas tan viejas, pero soy un tipo clásico. La tecnología me gusta pero hasta cierto punto.
Y ahí estaba el segundo sonido que más detesto, el timbre de mi celular que indica que mi hermano llamaba. Me senté en la cama sosteniendo el aparato, respiré profundo y respondí.
—Si.
—Jungkook, me sorprende que estés despierto.
—Lo estoy o por lo menos la mayor parte de mi cerebro. —dije sincero.
—Recuerda que hoy es el aniversario de la compañía y papá quiere que te recuerde que no tienes opción. Debes asistir. — sonaba ansioso.
—Yoongi, es ridículo yo no tengo nada que hacer ahí, ni siquiera trabajo en ella.
—Ya hablamos de esto y si faltas sabes cómo se pondrá. No es tan difícil, solo deja tus historias locas y trae tu trasero a la cena.
—No tengo opción. Tu lo dijiste.
—Siete en punto. —hizo una pausa — Hermano, es importante para mí, no había querido decírtelo esperando que fuera una sorpresa; padre anunciará mi nombramiento como Presidente.
—Efectivamente no me sorprende. Me alegra mucho por ti. —dije con sinceridad —Esta bien, estaré ahí. Pero en cuanto pueda escaparé y lo sabes.
—Sí, si hombre naturaleza ¿Aún tienes la idea de ir a la cabaña esa?
—Mis vacaciones perfectas, quiero disfrutarlas antes de iniciar el semestre. Tendré nuevas asignaturas a mi cargo en la universidad.
—Por favor, no lo menciones, papá va a volverse loco. Si pregunta solo di que irás de vacaciones fuera de la ciudad.
—Una mentira que le endulce la vida. Evitarle el sufrimiento de corroborar que tiene el hijo que solo lo avergüenza.
—Jungkook deja de dramatizar. Mejor háblale de tus clases en la universidad, le gusta alardear sobre que eres catedrático.
Me reí de imaginar a mi padre hablando con sus amigos, dueños de navieras y compañías pesqueras más pequeñas que la suya, diciéndoles que uno de sus hijos da clases de fotografía en la Universidad.
—Bueno, lo intentaré, pero ya sabes que con él no se puede hablar. Hermano voy a colgar, tengo algunas cosas que hacer.
—Bien. Nos vemos a la noche, lleva tu cámara.
—Así lo haré. Adiós.
Colgué sintiéndome muy decepcionado al saber que de nuevo mi padre y sus altas expectativas frustradas acerca de mí, se interpondría con lo que más quería hacer en este momento. Tendría que aplazar mi excursión un día más.
“Arruinan toda la diversión. Odio este pueblo.”
Mi yo sin filtros no dudaba en aparecer, tal vez debería considerar ir a terapia.
——・☽ ✩ ☾・——
Llegué a la dichosa cena a tiempo, con mi cámara lista para captar el importante momento en la vida de mi hermano. Estaba muy feliz por él, merecía este nombramiento. Él es la mejor versión de lo que mi padre soñaba y yo nunca he sido.
Mi hermano era ese hombre prudente, atento, seguro de sí mismo, con gran visión y de buen corazón. Mientras tanto yo era el hijo rebelde, imaginativo, poco sociable y un tanto melancólico
Se que Yoongi constantemente se sentía frustrado por tener que estar en el medio de nosotros dos, tratando de mantener nuestra relación. Digamos que el vínculo entre mi padre y yo estaba sostenido por los alfileres que con gran esfuerzo Yoongi ponía. Que yo esté en esta cena es la prueba de ello.
Iba vestido con un traje apropiado, y entré en el lugar de la cena, que era el salón de fiestas más grande de nuestra pequeña ciudad. El lugar estaba hermosamente adornado, con mesas vestidas de manteles largos, arreglos florales y al frente se había instalado una mesa de honor muy elegante, donde se sentarían los principales gerentes de la Naviera, entre ellos el presidente de la compañía: mi padre, y el director general: mi hermano.
Tomé algunas fotos del lugar y después me ubiqué en una de las mesas relativamente cercanas al evento, quería ser visto pero no lo suficiente como para atraer la atención. Me gusta conducirme con perfil bajo. La gente que se daba lugar platicaba entre sí y bebían champaña, el lugar estaba completamente lleno de los amigos y colaboradores de la empresa.
—¡Hermano! —escuche a Yoongi decir.
—Oye, te ves muy bien. —dije dándole un abrazo y palmeando su espalda. Se veía elegante y la cicatriz de su ojo derecho le daba un aire intimidante aun que hubiera tratado de cubrirla con maquillaje.
—Me alegra que vinieras, por un momento dudé que llegaras.
—No me lo perdería, es tu gran noche ¿Estás nervioso?
—Mentiría si te digo que no.
—Lo harás bien, estoy orgulloso de ti. —dije con sinceridad —Ahora dame tu mejor pose quiero una foto del próximo presidente.
Tomé la foto y justo cuando bajé la cámara mi padre apareció seguido de un grupo de amigos. Uno de ellos comenzó a hablar con Yoongi, dejándome solo con mi padre.
—Hijo — su rostro era indescifrable, supongo que en el fondo le alegraba que estuviera ahí.
—Padre, felicitaciones por el aniversario de la compañía. —dije tratando de encogerme
—Gracias. Me alegra que estes aquí, pero más me alegraría que trabajaras con nosotros.
—Presidente. Disculpe que lo interrumpa iré a tomar mi lugar. — se disculpó el hombre con quien mi padre estaba conversando antes de detenerse aquí.
La tensión que hasta hace un momento habíamos evitado, se hizo presente. Yo sentí mi estómago apretarse y mis manos sudar de la ansiedad que hablar con él, me provocaba.
—Me dijo Yoongi que tendrás nuevas asignaturas en la universidad. Me alegra que por fin hagas algo productivo. — expresó con un gesto severo.
—Sí, ahora seré profesor a tiempo completo. —quise mantener mi rostro lo mejor posible.
—Me alegra que no sigas desperdiciando tu vida en esas historias para niños. —escupió despectivo.
—Yo...hago mi mejor esfuerzo. —logré balbucear tratando de controlar esa sensación de sentirme pequeño.
—No puedo creer que sigas renuente a integrarte a nuestra empresa, tienes un gran futuro aquí, mira a tu hermano él ha escalado sin necesidad de mi ayuda, se ha ganado el respeto de todos. — nuestras miradas fueron a mi hermano quien hablaba concentrado, mostrando ese lado brillante y seguro de sí mismo.
—Lo lamento. Es solo que siento que mi camino va hacia otro rumbo. —dije tratando de mantener la calma.
—Jungkook ¡Por Dios! tienes casi treinta años y andas por ahí escribiendo boberías para gente ilusa y tomando fotitos de árboles y nubes. ¡Madura ya! — su tono era mordaz, manoteando mientras hablaba.
Mi padre jamás me había puesto una mano encima, pero sus palabras me hirieron de forma tan dura, que un golpe en el rostro hubiera sido menos doloroso. Por más que dijera que estaba acostumbrado a esto, era mentira, dolía la decepción que veía siempre en su rostro.
—Estoy recopilando algunas de las leyendas que mamá me contaba. -dije temeroso.
—Tu madre era una mujer tierna y amorosa, solo les contaba estas historias a ti y a tu hermano para hacerlos dormir. Aterriza a la realidad ¿O ya olvidaste lo que sucedió?
—No lo he olvidado. Pero es lo único que tengo de ella: sus historias. —dije sintiendo que mis ojos picaban ante el recuerdo de la mujer que me enseñó a disfrutar de la naturaleza y me contaba hermosas historias de amor.
—¡Eres un hombre, compórtate como tal! —dijo con rabia contenida. Parecía que lanzaría espuma por la boca.
En este punto yo apretaba fuertemente los puños sintiendo la impotencia de no poder responder como quisiera. Luchaba por contener las lágrimas.
“Él no te quiere, le avergüenzas, no puede entenderte”
—Sé el hombre que tu madre esperaba que fueras y no este eterno adolescente. —me miró despectivo.
Ese último comentario me aniquiló. No podía quedarme más tiempo ahí, siendo humillado por él.
—Discúlpame con Yoongi, tengo algo que hacer. —dije girándome dispuesto a salir, necesitaba respirar con urgencia.
Volví la mirada y me encontré con mi hermano que me miraba con ese gesto de dolor como si pudiera entender lo que había sucedido. Gesticulé un “lo siento” me limpié una lagrima y salí del lugar. Al final esto había salido tan mal como lo predije, fue doloroso y lamentablemente estaba habituado a que esto sucediera.
Hola Queridas Estrellitas!!!
He aquí el primer capítulo de esta historia (03/05/29). Realmente espero que sea de su total agrado. Vamos poco a poco ir conociendo un poco de los personajes.
Estaré actualizando dos capítulos por semana (puede ser que más ). Espero recibir sus votos y comentarios que me encanta responder ;)
Feliz Lectura!!
LouiLu.