Réquiem en claroscuro

Sinopsis

Corría el año 1244 cuando entregó su humanidad para sostenerla una vez más. Hoy el tiempo se la devolvió... en la piel de un hombre. Hwang Hyunjin pinta los recuerdos de un pasado que no habitó y anhela con nostalgia el calor de un amor que su alma grita que conoció, pero no experimentó en esta vida. Aunque su historia es un lienzo de carencias, no dejan de sumarse preocupaciones desde que una mirada en una galería comienza a reestructurar su realidad. Felix Le Liée es una reliquia del medievo condenada a la eternidad, atormentado por su fe y el recuerdo de la esposa que perdió hace siglos. Cuando descubre que el alma de su amada ha renacido en el cuerpo de un joven artista, el milagro se transforma en tormento. Atrapado entre sus dogmas y un deseo predatorio, Felix luchará por ignorar el hilo rojo del destino que, tras siglos de espera, ha vuelto a enredarse en sus dedos.

Genero:
Romance,Lgbtq
Autor/a:
Aris
Estado:
hace 4 días
Capítulos:
9
Rating
5.0 (2 reseñas)
Clasificación por edades:
18+

Prólogo

Francia, 1244

El frío en la abadía no provenía de las ojivas de piedra del alto techo, sino del cuerpo inerte sobre el altar de madera. Felix no gritó. Su dolor no se expresaba con palabras, sino con silencio y una mirada vacía.

Hacía apenas cinco lunas, antes de que el trigo fuera segado, que se habían jurado amor eterno bajo el santo rito de la iglesia frente a ese mismo altar, y ahora, el destino —o quizás un dios caprichoso— le arrebataba a su joven esposa. Sus dedos pálidos acariciaban por última vez las manos gélidas de ella, que aún mantenían un ligero olor a mirra. Y mientras admiraba la belleza apacible de ese joven rostro, una sombra se desprendió de los tapices. No era la muerte que había venido por él, tampoco era un segador de almas que venía a escoltar a su esposa hacia el otro mundo, sino algo más antiguo y hambriento que estaba fuera del alcance de su comprensión.

—¿Quieres volver a verla? — le susurró la oscuridad.

Felix, en su desesperación ciega y con su corazón muriendo poco a poco no preguntó el precio y en ese momento no era relevante, lo único importante era poder tenerla de vuelta. El beso en su cuello fue un incendio de hielo.

Pero cuando despertó, ella era ceniza y él no era más que un eco en el tiempo. Un eco que se repetía sin fin, que se congeló y se negó a extinguirse a pesar de su incapacidad de moverse. Pero el que sí se movía era el tiempo y mientras él se empolvaba en un desván, el mundo cambió y el sol, que antes bendecía sus días, se convirtió en su verdugo.