Disforia
Yo crecí en un entorno donde al que señalaban no era al tipo que se drogaba en los baños. Era al pobre diablo que quería tener derecho a ser él mismo. Es por eso que mucha gente comete locuras y estupideces, como por ejemplo Jeffrey Dahmer. Pero lo que estoy por hacer no es una estupidez, es exactamente lo que ellos quieren que haga. Así, finalmente podré ser aceptado en sus pláticas banales sobre juntadas en los parques, sobre sus deportes masculinos como el fútbol o de a cuántas facilotas se tiraron mientras andaban con otra pobre ilusa.
¿Mi nombre? No importa. Lo que le importa a ELLOS es lo que yo aparente, ni siquiera lo que yo haga. Lo que demuestre de forma superficial es lo que hace que la gente se acuerde de mí (quizá es por eso que nadie me habla en la escuela, porque no saben quién soy).
Lamentablemente, quienes sí se acuerdan son mis familiares. Mi hermana, ella es lo único que tengo y la única que realmente me entiende. Mi padre, un metalero rudo de pelo largo y vello facial pronunciado que tiene la misma expresión sin importar lo que sienta (si es que lo hace). Mi madre, una mujer que creció en los barrios bajos de Chicago y que, después de ser deportada a México, conoció a mi padre. Es igual de ruda que él, pero ella se queda con la imagen de ama de casa perfectamente alineada a lo femenino (lo que sea que eso signifique). Y yo, soy un chico de 16 años de estatura promedio, delgado, de una apariencia que tampoco ayuda a los prejuicios. Si la gente me mirara (cosa que afortunadamente no sucede) pensaría que soy un emo que se corta para llamar la atención: camisas de bandas pantalones negros flojos, tenis deportivos y cinturones de estoperoles. No sé ni por qué me tardé tanto en describirme físicamente, pero ya no importa. Lo poco que dicen de mí es que soy amable, inteligente y un poco pasivo en actitud, el perfecto estereotipo de un hombre homosexual. El único lugar en el que me siento seguro es en servidores de Discord donde interactúo con gente igual de rota que yo. Entre esas personas está él, un joven que me recuerda bastante a mí, pero sin mis problemas. Él es seguro de sí mismo, social, querido por todos y no le importa un carajo la opinión ajena, a diferencia de mí.
Después de varios ataques de ansiedad en plena noche que terminaban con mis padres queriéndome calmar a medias porque estaban hartos de tener a su chingadera llorando como marica en su cuarto, y querían irse a dormir para levantarse con el sueño suficiente para poder ir a sus trabajos con la cordura intacta, decidí que mi mejor opción era transicionar. Pero que quede claro algo: con esto no me refiero a solo empezar a obligar a la gente a llamarme por pronombres femeninos o ponerme la ropa de mi hermana. De todos modos, mis padres son muy imbéciles hasta para llamarme por mis pronombres correctos. A la escuela no le importa un puto carajo la identidad de género de sus alumnos y deciden quedarse estancados en sus sistemas homófobos diciendo "que tú te creas mujer no te hace una", por lo que sería inútil. Así que decidí hacerme una cirugía plástica improvisada. Ni loco iba a decirle a mis padres que quería transicionar con terapia de estrógenos o como se llame, pero sí se lo comenté al amor de mi vida.
-Escucha lo que dices, estás pensando en mutilarte. Por favor, no lo hagas. Si no es por ti, hazlo por mí. Ellos quizás no te quieran, pero yo sí. No me hagas esto, por favor -dijo él a través de su micrófono.
-Amor, es increíble que ni siquiera tú me puedas entender. Esto es lo que ELLOS quieren que haga, es el deber que se me fue impuesto. ¿Ves que muchas veces utilizan a Dios para llevarle la contraria a los trans? Creo que Dios fue el que se arrepintió esta vez. Él quiere esto para mí, no es una decisión mía, es de algo más poderoso que yo.
Una larga discusión después, simplemente me harté de él y lo bloqueé de todos lados. Ignoré a sus amigos cuando me rogaron que le hablara y le hiciera caso, y simplemente me mentalicé en llevar a cabo mi plan. Plan que pronto realizaré y por fin podré llenar las expectativas de los demás. Así que volveré a escribir esto cuando lo haya terminado.
Esperé pacientemente a que mis padres salieran a la fiesta de un amigo del trabajo de mi padre. Eso tardó unas semanas, pero se pudo. Se despidió de mí recordándome de manera hipócrita que me ama. Lo mismo pasó con mi madre. Tiré una sonrisa y les dije en mi tono de voz suave y femenino: "y yo a ti". Mi hermana se quedó en su cuarto con los audífonos puestos, así que por más que grite del dolor como el marica que soy, no podrá oírme. Fui por la caja de herramientas de mi padre y, tras mucho esfuerzo intentando cargar esa cosa repleta de utensilios de uso desconocido para mí, la pude transportar a mi cuarto. Cerré la puerta con llave y me quedé viendo fijamente la caja de herramientas.
-¿Realmente voy a hacer esto? -me pregunté.
Pero inmediatamente otra voz en mi cabeza dijo: "Ya cortaste a tu novio, no tienes otra opción. Si te rajas solo vas a parecer menos hombre de lo que ya eres". Así que procedí.
Abrí la caja. No sabía el uso de nada de lo que veía, así que agarré lo que para mí tenía forma de pinzas, tijeras de tamaño ridículo y algo de tape negro que usan para reparar momentáneamente objetos rotos, parecido a lo que voy a hacer. Una vez me decido completamente a empezar con este ritual, pongo algo de música para que quien sea que esté piense que solo estoy disociando. Puse algo de Asking Alexandria y otras bandas que me gustaban. Había empezado a sonar "Not The American Average" y en ese momento agarré una prenda. No le presté mucha atención a qué tipo, pero creo que era un brasier de mi mamá que se había colado en la ropa que me lavaron. De seguro otra señal más para hacer esto. Lo usé de torniquete, amarrándomelo muy fuerte a la zona por debajo de mis testículos, asegurándome de dejar un poco de mi escroto para cerrar la herida, de una forma que parece que voy a sacar un chorizo de su empaque. Rápidamente mi piel se torna algo violeta. La presión se siente demasiado, siento que estoy teniendo una torsión testicular. Agarro las tijeras, intento cortarme con ellas pero es inútil. Estas solo rasgan la parte superficial de mi escroto. Esto solo duele, no soluciona. Así que busco algo más útil: una sierra. De todos modos, una vez escuché en uno de esos videos de curiosidades perturbadoras que las habían inventado para ayudar a dar a luz o algo así.
Para cuando Danny gritó "You stupid fucking whore!", empecé a pasar la sierra una y otra vez por mi escroto. Fue un poco difícil ya que se atoraba con los pelos púbicos que me dejé crecer al pensar que me hacía ver más hombre. Esas cosas son muy densas, era como intentar abrocharte una chamarra trabada; avanzabas un buen tramo y luego simplemente se atasca y tienes que jalonear muy fuerte para subirla. Inmediatamente después de lograr la primera herida profunda, empezó a salir sangre, esperma almacenado, orines y otros líquidos que desconozco. El olor era inmundo. Imagina a alguien que no se baña, no se limpia al orinar y deja el esperma que tira cuando se masturba resecándose en su pene, dejándolo fermentar como un queso. Aunque me desagradaba el olor, realmente solo estaba pensando en el acto y en la música. Ni siquiera estaba muy consciente del dolor que estaba experimentando. Se sentía como una picazón que quería rascar, así que continué pasando la sierra una y otra vez, cada vez con más coraje y fuerza. De todos modos, estaba perdiendo sangre y eso me dejaba muy débil. Una vez que ya medio colgaban, decidí intentar arrancarlo con las pinzas pero no sabía usarlas. Las tijeras se atascaron como cuando usas tijeras escolares para cortar papel. Así que decidí usar otra vez el torniquete para amarrármelo a lo poco que quedaba de la masculinidad que no merecía y lo jalé. Jalé tan fuerte que salió con fuerza hacia la puerta, estrellándose contra esta y dejando el rastro de sangre. Empecé a sangrar demasiado y me sentía débil, así que antes de desmayarme agarré los pliegues que quedaban y los junté con una grapadora que estaba por mi cuarto y algo de hilos, dejando una vagina improvisada. Me senté en el suelo con un ardor increíble. Creo que no salieron todos mis orines y se quedaron atascados. Miré cómo mis testículos se iban resbalando lentamente. Lo había logrado, así que me di mi merecido descanso.
Desperté quién sabe cuánto tiempo después. El olor insoportable fue lo que me despertó, claro, además del dolor de mi acto. Todo estaba tal y como lo había dejado, salvo porque no engrapé bien los pliegues y se empezaron a escurrir meados espesos y ensangrentados por mi vagina. Me había llegado la regla poco después de transicionar, pero no me dio tiempo de pensar en eso. A lo lejos, escuché cómo mis padres llegaban: los perros ladrando, el sonido de la puerta metálica siendo arrastrada por el asfalto y sus alaridos de borrachos. Mi oportunidad perfecta para revelar lo que había hecho. Tomé una caja, metí el pequeño desastre que había hecho ahí y salí completamente desnudo ante mi familia. Les dije lo que había hecho y pensado durante todo este tiempo para finalmente revelar mi obra maestra. Se quedaron helados ante lo que hice. Me dijeron que no era lo que querían para mí y que así como estaba era perfecto. Pero yo sabía que en el fondo querían que hiciera algo por enorgullecerlos.
Al día siguiente nunca los vi. Y no fui a la escuela, de todos modos no me iba a lamentar por eso. Me mandaron a dirección, tuvieron una plática con mis padres que estaban buscando un terapeuta y me llevaron a casa. Esto lo estoy escribiendo meses después de todo lo ocurrido.
Al final del día, sí terminé tomando estrógenos para no morirme desangrado o por alguna infección (cosa que no creo que sea tan horrible como mi presente). El psicólogo se la pasa tratando de explicarme que yo no era el problema, pero cuando yo doy mi punto me dice que yo tenía que ser más "asertiva y empática". Vaya mierda. Eso ya lo era antes de cortarme los huevos. Si yo no era el problema pero los demás tampoco, eso significa que solo está escupiendo basura victimista para dejarme en claro que nunca encajaré aquí de forma amable. Estoy harta de que todos ahora me traten como si fuera otra loca, pero no importa, porque sé que hice lo que ELLOS querían que hiciera.
Al final comprendí que ellos son el problema. Los que me rechazan, sea hombre o mujer, lo hacen porque ellos quieren que dé la imagen de su rol de género estereotípico de forma natural. Cada vez que me acerco a alguien me dice de la forma más sutil que pueden (que normalmente es la sutileza de un martillo en una cristalería) que me vaya a la mierda porque les doy asco, como si yo no fuera el resultado de sus propias pendejadas. Nuevamente estoy en el punto de ser rechazada por todos, solitaria y únicamente puedo encontrar apoyo en servidores de Discord. La única diferencia es que la única persona que sentí real en este mundo ya está muy lejos de mí.


![Kira [Completa]](https://cdn-gcs.inkitt.com/vertical_storycovers/ipad_0e6399958cd358c30469b2d86d41f0e9.jpg)





