𝐔𝐍𝐈𝐂𝐎
—Estoy saliendo con alguien... — Jungwon hace una mueca, aunque se debe más a la malteada de fresas que no esta tan buena como esperaba, está batallando para tragar, pero a pesar de eso si presta atención a su amigo, ya que es raro escuchar de Shim Jake saliendo con alguien.
—Definamos alguien — dice dejando de lado la horrible bebida cuando se rinde, nada hará que pueda terminarla. El pelinegro le ve esperando que continúe.
—Bueno es una madre soltera, una muy hermosa, dulce, y… — Jungwon lo interrumpe rápidamente ante lo primero que dice.
—Espera… — cierra sus párpados y hace un movimiento aleatorio con la izquierda — máximo ¿de cuánta diferencia de edad hablamos? — Jake se mantiene en silencio por unos segundos pensando en cómo decirlo sin que su amigo se espante.
—Veinte… — termina por decir en un tono bajo, no por vergüenza, solo sabe lo que su amigo dirá, lo conoce y no hay ser más escandaloso que él.
—Jake, podría ser tu madre — suelta incrédulo, los gustos del castaño siempre fueron extraños para él o al menos le daba la impresión, ya que pocas parejas le había conocido, dos en total y una más extraña que la otra, siempre se lo atribuyó a la adolescencia, pero ahora empezaba a creer que no era el caso.
—Si, bueno, pero es la tuya — dice, interrumpiendo los pensamientos de Jungwon. El muchacho pestañea con lentitud parece que no capta del todo y entonces Jake le sonríe, pero no sé retracta.
—No es gracioso, Jake — Jungwon arruga su nariz con lo dicho y su ceño se frunce con desagrado — que broma más horrenda — agrega mirando al castaño de arriba hacia abajo — y ¿de dónde la conoces? — le pregunta, a pesar de todo Jungwon es curioso y quiere saber quién ha sido la mujer inmoral que ha cedido ante tal acto.
—Bueno, hace unos años… — los ojos del contrario se abren como platos antes de poner su mano dramáticamente frente a su mejor amigo de toda la vida.
—Espera ¿estás diciéndome que te conoce desde chico? — Jake asiente dándole un sorbo a su malteada de chocolate, la cual a diferencia de la de Jungwon, está increíblemente deliciosa. Aunque no la puede disfrutar del todo por el momento tan pesado que comparte con su amigo es juzgón. Sabía cuál sería su reacción y aun así no quería callarlo más — ¿La conozco? — Jake mueve su cabeza de un lado a otro pensando en que responder, ahora si está teniendo algo de cuidado con sus palabras.
—Algo así… — la mandíbula de Jungwon cae, por unos segundos y así permanece hasta que reacciona por completo y decide simplemente negar lento, esta entre querer saber y no hacerlo, no quisiera llevarse una decepción y pensar que una mujer que probablemente ha respetado toda su vida haya podido caer tan bajo.
—¿Sabes qué? — pregunta rendido mientras ve al castaño de mechones ondulados volver a su malteada, quien le ignora un poco — no me digas quién es, no quiero ni imaginármelo. Por Dios, que inmoral — dice lo último entre dientes, pero Jake lo niega rápidamente.
—No le digas así — sus cejas chocan entre si con molestia, Jungwon imita su acción, pues para él, lo que le cuenta esta mal.
—¿Y cómo quieres que le diga? — pregunta con una diversión poco genuina.
—No así, lo nuestro es... — empieza cortándose rápido, no quiere ponerse profundo, no ahora — no es inmoral, ya soy lo suficientemente adulto, somos adultos — responde dando que es así por sentado.
— Oye, si la conoces desde hace muchos años eso quiere decir que enserio es como una pedo…
—¡No es así! — lo detiene dándole una mala mirada, el pelinegro nota lo enfadado que esta su amigo por lo que intenta relajarse y sacudirlo un poco.
— Ya, cálmate — dice intentando tranquilizar el claro indicio de enfado — está bien...
— Solo, no es así, Jungwon — repite más bajo — en realidad cuando le expresé mis sentimientos, no quería aceptarlos, estuve mucho tiempo tras una respuesta positiva — Jungwon hizo un sonido de desaprobación.
—Y creo que debió permanecer así, debiste mantenerte como su perrito faldero nada más — dice mirando a sus alrededores antes de soltar lo que dirá en un tono muy bajo, casi como si contara un secreto — te coges a una señora...
—Una muy increíble señora — responde Jake con orgullo, Jungwon lo ve asqueado por unos segundos.
—Agh, enserio tienes sexo con ella — dice sin podérselo creer. Jake no dice nada más, solo deja que su amigo por sí solo se haga ideas — no lo puedo creer — agrega soltando un suspiro dramático — ¿y sus hijos lo saben? — el castaño niega con lentitud.
—Solo tiene uno y no, no lo sabe — responde sin mostrar más de lo que debe con su expresión — creo que le daría un infarto a su hijo si se entera — Jungwon asiente como si fuera lo más obvio para él.
—Por supuesto, es la respuesta correcta — Jake pone los ojos en blanco — no me imagino como respondería yo si se tratara de mamá — dice con aparente desagrado, lo cual hace que el contrario haga una nota mental sobre eso — solo espero que no sea alguna amiga de tu madre o de la mía, eso sería muy raro — continua tomando la malteada del muchacho para probarla resultándole un crimen que la suya estuviera tan horrible y la de su amigo tan deliciosa — un segundo, ¿ya estaba sola cuando te metiste con ella o… — Jake sabe hacia donde Jungwon se dirige y por lo mismo aclara rápidamente lo que puede convertirse en un malentendido, ella no era ese tipo de mujer.
—Es divorciada desde hace años — le hace saber a lo que el pelinegro asiente con euforia chocando sus palmas.
—¡Ah, claro! — su voz le resuena molesta a Jake quien sabe que su amigo dirá una estupidez — ahora todo tiene sentido, atribuiré la locura de esa mujer a la soledad — el moreno de un arrebato aparta la malteada del muchacho y le para en seco.
—Jungwon, ya basta — el mencionado levanta las manos al aire un poco tenso, al parecer Shim Jake va muy enserio con ella.
—Bien, bien — dice rendido soltando un suspiro — supongo que la cosa es seria — Jake asiente más tranquilo y el pelinegro intenta dirigir la atmosfera hacia otro lado, si bien no está de acuerdo con la dichosa relación, no puede hacer más que dejar que Jake descubra por sí solo que es un error — Jake, acompáñame a casa, necesito tu ayuda en algunas tareas de algebra — el muchacho parece pensarlo, Jungwon asume que aún no está de buen humor, pero el pelinegro intenta convencerlo — le pediré a mamá que haga las galletas que tanto te gustan y te comprare otra malteada de chocolate, por favor ¿sí? — de alguna manera Jake sonríe, resoplando con cansancio y le asiente a su amigo que se levanta con rapidez de la mesa.
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—¡Mamá, estoy en casa! — Jungwon le hace un ademan a Jake para que, entre rápido, el cual lo hace con toda naturalidad — ¡Mamá! — vuelve a llamar, la cual baja pronto por las escaleras casi tropezando.
—¿Por qué estas gritando? — pregunta con aquella voz típica, suave pero gastada de aparentemente repetir lo mismo cada vez — te he dicho mil veces que... — las palabras se cortan cuando llega al final de las escaleras, Jungwon ha llegado, pero no solo y no hay peor momento para que haya decidido llevar a su amigo a casa que ahora.
—Ma, ¿que llevas puesto? — pregunta el pelinegro en estado de shock, parpadea repetidamente y Sunghoon, su madre le mira con una sonrisa incomoda mientras pasa de el hacia Jake, querer que la tierra la trague es poco, de todos los días y momentos, no era el indicado para ser hallada así.
—¿Me queda mal? — cuestiona, es lo primero que llega a sus labios, pareciendo ser más una afirmación que una pregunta. Jungwon está a punto de decir lo extraño que le parece, pero el castaño completamente embobado se le adelanta.
—Yo pienso que se ve hermosa, señora Park — suelta sin siquiera pensarlo mucho haciendo que la mayor se sonroje estrepitosamente y que Jungwon voltee a verlo con desagrado.
—¡Ay! Por favor, Jake eres un adulador — dice su amigo mientras rueda los ojos — Ma ¿por qué estas usando un traje de porristas? — pregunta evidentemente confundido.
—Era mío, no sabía que lo tenía guardado aun y quería probármelo — suelta un suspiro cuando lo dice, parece anhelar volver a esas épocas donde sus preocupaciones eran otras más simples y podría decir que tontas, pero deseaba tenerlas de nuevo — pero supongo que me queda muy ajustado — agrega con una risilla incomoda. Jungwon niega más para sí mismo, siente que el día ha sido muy extraño y solo parece empeorar.
—Cierto, eras animadora — apenas y parece tener recuerdos ambiguos de eso, hace muchos años su madre tenía una vidriera con muchas fotografías y trofeos, antes le gustaba hablar sobre eso, pero no recuerda porque simplemente de la noche a la mañana todo había desaparecido — bueno, no te queda mal, solo... me tomaste por sorpresa. Aunque ¿era así de revelador o creciste? — pregunta ladeando la cabeza, le molesta pensar que su madre uso algo así de corto alguna vez, lo atribuye a la costumbre de verla siempre muy cubierta aunque ahora que lo piensa, últimamente usaba prendas menos largas y a veces algo escotadas, pero lo entendía, era hermosa y soltera, quizás ya estaba cansada de estarlo, aunque el pelinegro quería la felicidad de Sunghoon no se imaginaba con un padrastro, no se imaginaba compartiéndola con alguien más, por muchos años solo habían sido él y su madre, sería extraño de repente tener a un desconocido rondándola o alguien con quien tuviera que convivir.
—Oye ¿qué dices? — pregunta la mayor cruzándose de brazos con un tono divertido — fui joven como ustedes, me gustaban esas cosas, también llamar la atención, era buena en eso — Jake murmura ´´aun lo eres´´ de manera inconsciente, algo que nadie escucha y agradece de inmediato, y Jungwon resopla ante las palabras de su madre.
—Solo no te inclines demasiado, hay cosas que no quiero ver y seguro Jake tampoco — dice con fingido asco haciendo reír a Sunghoon quien pone los ojos en blanco en el proceso, a veces su hijo podría ser muy infantil y ciertamente despistado. Aunque Jake sigue callado desde la última cosa que se le escapo, teme que algo más salga y que en esta ocasión sea escuchado — como sea, ma´ Jake vino a ayudarme con algebra como siempre y le prometí qué harías tus deliciosas galletas... — Sunghoon le mira mal por segundos.
—Yang Jungwon ¿Crees que no tengo otras cosas que hacer o qué? — le regaña con tono moderado, pero este junta sus manos excusándose, suplicándole con la mirada que no se lo tome a mal.
—Mamá, de tus galletas depende que tan bien me vaya en el próximo examen y sé que no quieres que repruebe — Sunghoon mueve su cabeza de un lado a otro como si intentara ignorar lo que dice su hijo — no podrías vivir con eso en tu consciencia, mamá — agrega poniéndole ojos lindos haciendo que la mayor suspire.
—Eres un manipulador — dice mientras niega — pero está bien, lo hare — acepta sin más — por favor, Jake, espero que logres que tenga un diez esta vez — le dice mirándole firme, casi como si le asignara una tarea, el menor casi pega un brinco en su lugar, estuvo mucho tiempo en sus propios pensamientos, pero por inercia asiente — bueno, manos a la obra. Iré a cambiarme bajo en un rato — después de eso sube las escaleras y deja a los jóvenes solos en la sala.
—Bien, Jungwon. Ya la escuchaste, sus palabras son ley — dice dirigiéndose a la mesa donde ya es costumbre que se ocupen del estudio.
—Espero que tu novia no sea celosa — Jungwon dice con un tono burlón característico suyo siguiendo los pasos del mayor.
—¿Disculpa? — pregunta Jake confundido mientras saca las libretas y demás materiales.
—Claro, podría equivocarse — Jake sigue buscándole sentido a sus palabras hasta que Jungwon vuelve a hablar dándose cuenta de su poco entendimiento — ya sabes, si no controlas tu lengua creerá que te quieres bajar a mi mamá — Jake se ríe ante lo último.
—Acaso ¿estas molesto porque dije que tu madre se veía hermosa con el uniforme de animadora? — le pregunta con diversión viendo a su amigo hacer una mueca, no porque no fuera cierto, sino por lo incomodo que le resultaba de repente — vamos, se veía hermosa, no puedo mentir — dice encogiéndose de hombros — pero descuida, mi novia no es nada celosa, es más, creo que lo entendería — agrega haciendo una expresión extraña.
—Si tú lo dices... — dice con un tono dudoso que pasa desapercibido por el castaño.
—Si, si... ya, ahora presta atención — Jungwon asiente pesado sin darle más cabeza a la situación, pero su móvil interrumpe pronto su atención haciendo que ni siquiera se acomode como debe.
—¡Jake! — grita emocionado, asustando al castaño — creo que el estudio tendrá que esperar.
—¿Como? — pregunta el mayor atolondrado
—Riki quiere verme, ya tiene los comics que le pedí — responde con emoción, tomando su mochila con rapidez y torpeza.
—Oye, espera — lo toma del brazo deteniendo su eufórica salida — ¿que pasara con las clases? — Jungwon parece no importarle en lo absoluto solo se mueve intentando pensar en algo.
—Eeeh... Lo haremos después, dile a mamá que me fui por un rato — y eso es todo, se escapa del agarre contrario y se va como si nada, Jake resopla hastiado por esa actitud de siempre que carga su amigo.
—Por esos estúpidos comics nunca obtiene el jodido diez — dice para sí mismo, soltando un suspiro agotado. Sin embargo, mira la puerta y luego las escaleras, se da cuenta que Jungwon se ha ido con tantas prisas que ni siquiera tomo sus llaves, se acerca a la puerta y le coloca los respectivos seguros — gracias, Riki, siempre tan oportuno — la preocupación que tiene por las notas de su amigo pasa a un segundo plano mientras se dirige escaleras arriba.
Sus pasos son controlados, lentos pero pesados, su corazón late acelerado y las palmas le hormiguean por la anticipación, conoce esa casa desde hace tanto tiempo que la siente como un hogar, la siente suya de alguna forma, pero, aun así, nunca entra sin tocar a la habitación que ahora está frente a él.
Con suavidad sus nudillos se encuentran con la madera que ha sido renovada recientemente y no pasa mucho hasta que la mujer pálida le abre la puerta. Jake la mira de arriba hacia abajo, aun no se ha despojado del uniforme, ella le mira con confusión, quizás un poco indiferente, pero Jake ve sus ojos inexpresivos brillar.
—¿Si, Jake? — su voz suena maternal y formal, casi esforzándose al máximo por cumplir un papel que siente se le dificulta. sus ojos recorren al moreno y un poco del entorno, esta nerviosa. El menor se acerca quitándole privacidad a su espacio personal, Sunghoon abre los ojos con terror — Jake... — ni siquiera puede decir más, su voz baja se corta cuando el menor la besa, es un beso que intenta ser controlado, se nota el esfuerzo pero que por segundos dificulta la estabilidad en ambos, Sunghoon le ha seguido y aunque sus labios se mueven, su cuerpo está rígido hasta que el oxígeno se les escapa, Jake la abraza con fuerza, sus manos se aferran dulcemente a su cintura y su nariz se restriega en su cuello. Sunghoon busca a Jungwon con la mirada mientras aún se deja envolver por el menor quien le hace cosquillas en su jugueteo cariñoso.
—Tranquila, Jungwon no está — es increíble como un suspiro fuerte la abandona, cerrando sus ojos y por fin correspondiendo el abrazo — te extrañe — la voz de Jake es amortiguada por la piel suave y perfumada, las manos delicadas que se pasean por su espalda van directo a sus hebras cafés y se sumergen en su abundante cabellera reconfortando al menor con sus dedos cálidos de alguna forma.
—Dios, casi me matas de un susto — dice con la voz más relajada dando unos pasos hacia atrás adentrando a Jake a su habitación quien aún esta prendado de ella, mientras de manera torpe cierra la puerta tras ellos con su pie — también te extrañe — sonríe sin ser vista y como puede, separa al chico empalagoso de ella — espera... — con dificultad Jake se aleja de la hermosa mujer, aun sin soltar su cintura y con las enormes ganas de besarla de nuevo intactas, se inclina, pero Sunghoon niega y eso es suficiente para que el castaño desista — Jake, dame un respiro — pide sintiendo el calor de las manos ajenas en su piel expuesta.
—Perdón, creo que me emocione un poco — Sunghoon lleva sus manos al rostro joven y atractivo, se le hace lindo que no se contenga, pero admite que casi le provoca un infarto. La pálida ve los labios del moreno y esta tentada en permitirle un beso más, aunque sea de manera fugaz, pero Jake no lo nota y suelta algo que no esperaba escuchar — intente decirle a Jungwon que salimos, pero... — buscaba las palabras para decir porque al final no pudo hacerlo.
—¿Te arrepentiste? ¿te dio vergüenza decirle? — pregunta pronto la mujer con un tono que parece ser triste, piensa que no debería decepcionarle ese hecho, es decir le lleva veinte años, es el mejor amigo de su hijo, apenas y están aprendiendo a vivir, pero, aun así, sabe que decirlo no es fácil.
—No, no... en realidad — duda unos segundos hasta que se permite hablar — me asusta cual sea su acción al enterarse, no quiero que tengas problemas con él y es mi mejor amigo... — su tono es bajo y triste, y es que a Jake le importa su amistad con Jungwon y, sobre todo, le importa la relación de este con su madre. es muy buena y no quiere dañarla.
—Soy su madre, no podrá cortar lazos, aunque quiera y estoy segura de que lo aceptaría al final — dice, aunque no se ve muy convencida de ello y Jake puede notarlo mientras niega, y su agarre se afloja.
—No, en realidad, me refiero a... — toma una pequeña pausa pensando en cómo decirlo, pero no hay manera de suavizarlo — te llamo inmoral, no a ti, pero si a ti — intenta explicarlo, pero no se le da para nada bien — le dije que salía con una mujer mayor que me lleva veinte años y...
—Bueno, quizás si soy algo inmoral — le interrumpe nuevamente, esta vez, formando una barrera entre ellos, pues, es consciente de que ha caído en las redes de un pecado imperdonable que la ha consumido.
—No, no lo eres — dice pronto — aunque seguro no se lo tomara muy bien, eso es un hecho — agrega con la vista perdida siendo más realista con la situación que podría darse si Jungwon se enterara.
—Tranquilo, igual no te corresponde a ti decirle — Jake lleva sus ojos cafés hasta la mujer que por la ansiedad lleva su dedo pulgar hasta sus labios, mordisqueando el mismo algo atontada y perdida en sus pensamientos — soy yo quien debería hacer eso — el menor niega ante la idea de la pelinegra.
—Deberíamos hacerlo juntos, entonces — propone. Sunghoon le ve con el ceño fruncido, como si fuera una locura menor a la que ya hacen — no quiero parecer un niño que se esconde en tu falda cuando decidas que quieres decirle — las palabras de Jake salen como una especie de advertencia, su mirada incluso parece decir más que él.
—No es eso, Jake — le hace saber Sunghoon con una pequeña sonrisa para darle algo de tranquilidad, pero no lo consigue.
—No, es algo peor, si te dejo sola con esa responsabilidad, ¿qué clase de hombre seria? — se pregunta sosteniendo cariñosamente sus hombros — de verdad, quiero dar la cara contigo, Jungwon... debería saber que yo voy enserio — aquello derrite el corazón de la pálida quien se acerca y besa castamente los labios del muchacho, logrando que su defensiva baje.
—Siento que te preocupas demasiado — dice cuando se aleja, dándole unas palmadas en el pecho, cariñosas e indoloras.
—Si, por ti, por nosotros — le hace saber con un tono suave besando su mejilla, intentando que el tema no los perturbe demasiado.
—Y te lo agradezco, Jake — responde la mayor con dulzura, soltando una risilla cuando los besos del contrario se deslizan a su cuello — ¿ya estas más tranquilo? — pregunta entre jadeos, Jake niega escondiéndose en el espacio que Sunghoon le permite en su cuello — eres como un bebito — el mencionado resopla y se aleja pronto por esa palabra que le hace un ruido molesto en su sistema.
—Basta con eso — alega con una sonrisa tímida, evitando que siga usando aquellos adjetivos que le hacen sentir como un niño. Pronto sus pensamientos se convierten en un escrutinio detallado analizando aun la vestimenta de la contraria y la duda no hace más que crecer — Sung, cariño. Enserio ¿por qué el uniforme? — le cuestiona, aunque no es una queja en lo absoluto.
—Ya lo dije antes — dice haciendo un ademan y volviendo su mirada al espejo — estaba viendo unas fotos y recuerdos de cuando estaba en secundaria — una sonrisa nostálgica pasa por sus labios mientras sus palmas se deslizan por su pecho alisando dicho uniforme— ojalá me hubieras visto, era realmente hermosa — sus palabras son acompañadas por un suspiro casi trágico que hicieron negar al menor.
—¿Eras? — hace un ruido extraño que deja a relucir lo disconforme que esta con aquella alegación — no, eres, aun eres muy hermosa — Sunghoon lleva sus manos a sus caderas y mira al castaño a través del reflejo del objeto.
—Jungwon tiene razón — suelta con una expresión desaprobatoria — eres un adulador — señala como si no creyera lo que dice el moreno, que le sonríe y desea con locura besarla nuevamente y adorarla como tanto le gusta.
—Hablo enserio — asegura arrastrando sus ojos por todo el cuerpo ajeno con una lujuria en ascenso que Sunghoon no nota — para mí, ahora eres aún más bella — la pálida niega, Jake se asegura de decirle esas cosas siempre, pero solo el parece verla con aquellos ojos, ni siquiera recuerda cuando su exesposo le dijo algo lindo por última vez, ni siquiera cuando le fue infiel quiso disfrazar el hecho diciéndole cosas bonitas, pronto mueve su cabeza en negación, su ex ya no importa.
—Detente — pide con suavidad — solo mírame, no sé en qué pensaba al ponerme esto, no es como si tuviera diecisiete, ya perdí esos años dorados — dice con algo de incomodidad — además está muy apretado — sigue, tocando su cuerpo y mirándolo con una especie de rechazo, estirando la tela ceñida a su esbelta fisionomía, tiene una pequeña pancita y sus caderas están más anchas, se siente incomoda y Jake lo puede notar — no hay nada aquí que se vea bien, no me queda como antes — el menor se acerca posando sus manos en su cintura, envolviéndola hasta tocar su abdomen, convirtiéndose aquello en un abrazo dulce.
—Creo que eso lo hace más encantador en ti — dice besando su hombro — ya no tienes diecisiete años, tienes razón — asiente apoyando su barbilla donde ha esparcido innumerables besos — pero aun tienes un cuerpo increíble, uno que me vuelve jodidamente loco — susurra para ella, Sunghoon sonríe pequeño — también hermosa, inteligente, divertida e interesante — agrega recalcándole lo maravillosa que es.
—Jake, no tienes que decir esas cosas...
—No tengo que, pero quiero hacerlo — dice acariciándola con cuidado — es lo que siento, no podría quedarme callado — agrega suave — cuando te vi, sentí que moriría si no te tocaba, creo que mis pensamientos se filtraron por mi boca — continua mientras desliza su diestra a uno de los muslos de la mayor y con la otra abarca los enormes pechos, su nariz se hunde en el cuello níveo, absorbiendo su dulce aroma, sin dejar de mirarla a través del espejo. Se le escapa una pequeña risa al ver las mejillas incrementar en color.
—E-eres un atrevido — le replica entre suspiros, desviando la mirada hacia otro lado, no puede verlo, le da vergüenza, siente que Jake la consume.
—¿Por qué parece que es tan difícil para ti creer lo que digo? — Jake no deja de tocarla, pero cada vez es menos intenso, solo es suave y más cariñoso — todo lo que digo, es enserio...
—El problema no eres tú — admite con un pequeño suspiro dejándose envolver por el momento — es solo que... hace años... — le cuesta un poco abrirse con el tema, pero ve los orbes del menor, lo sabe. El realmente está dispuesto a escucharla — es difícil creerlo cuando te acostumbras a no escucharlo — dice esperando que el castaño lo comprenda. Jake asiente lento y besa su mejilla.
—Te lo diré todos los días, cada minuto y segundo — le dice mientras sigue presionando su mejilla con sus labios — estarás agotada de tanto escucharlo y me pedirás que me calle — Sunghoon se ríe mientras niega por lo dicho.
—Jake...
—Quiero que lo creas — la interrumpe, evitando que replique mientras le da la vuelta suavemente para quedar cara a cara — realmente, quiero que te veas como yo a ti... — Jake toma las suaves mejillas, acariciándolas y observa el rostro ajeno con adoración, está loco por ella, por todo de esa mujer. no puede evitar querer besarla, y sin más, estampa sus labios con los ajenos.
Al inicio es suave, sus fauces se unen con ternura saboreándose con pasión medida, pero Jake arrastra sus manos hasta la cintura de la mayor, apretando la zona y acercando más su cuerpo al ajeno. Su lengua pide permiso para explorarla y Sunghoon lo recibe sin quejas, siguiendo pronto sus movimientos y siendo parte de la exploración, lleva sus brazos al cuello del menor, rodeándolo y acariciando el pelo rizo de su nuca sin detener el profundo beso.
Sus labios hormiguean, sus cuerpos arden y el oxígeno se les escapa, pero aún no tienen suficiente, aun no sacian las ganas que tienen por el otro. Jake desliza sus manos por las caderas hasta llegar al trasero de Sunghoon apretándolo con vehemencia, haciendo que la mujer se sobresalte, soltando un gemido ahogado e incrementando la temperatura del momento. Jake se separa de ella suavizando su agarre, ambos respiran forzoso, pero se sonríen cómplices.
—Te deseo mucho ahora... — le hace saber el castaño, estudiando su rostro y deteniendo su mirada en los labios suaves y pomposos. Sunghoon asiente dándole un suave y rápido beso, parece emocionada y ansiosa.
—Puedes tenerme ahora — dice con una sonrisa que raya lo dulce, es coqueta. A Jake le gusta cuando lo es, pasa poco, cuando se olvida de su edad, de las responsabilidades, de Jungwon y empieza a tomarse más en cuenta. La besa una vez más, con suavidad, pero impaciencia, eso hace que la mayor sonría entre la acción, Jake es bastante transparente y por eso, aunque le cueste admitirlo se le hace sencillo olvidarse del resto del mundo cuando esta con él.
Mientras continúan con el beso dan pasos torpes y casi a ciegas hasta llegar a la cama, en la cual Jake no repara en depositar dulcemente a la mujer sin despegarse ni un segundo de sus labios y cuando por fin lo hace es solo para adorar el cuerpo ajeno con su boca. Sunghoon no deja de suspirar mientras el menor arrastra su lengua por su cuello, pecho y abdomen, parte de eso sobre la tela ajustada que la oprime. No es hasta que el castaño sostiene sus muslos para alzarlos un poco que Sunghoon reacciona.
—Jake... ¿aquí? — jadeando Sunghoon externa una preocupación que Jake no comprende, el mencionado le mira extrañado y aun con dicha expresión se inclina y besa uno de sus muslos internos. Succionando hasta dejar una marca rosácea en la zona con satisfacción.
—¿Qué quieres decir? — cuestiona continuando con besos alternados — ¿Quieres que me detenga? — Sunghoon niega pronto, recuerda que Jungwon no está, ellos se encuentran solos — ¿Continuo? — la pálida asiente desenfrenada mientras los labios cálidos siguen besándola cada vez más cerca de su intimidad.
—Si, por favor — sus palabras brotan con facilidad y se entrega a las atenciones del menor.
Sunghoon respira con ansiedad, hay algo que Jake nunca restringe: la exploración. Le da vergüenza admitir los estragos que provoca el joven y como su coño ya está húmedo como el de una adolescente a pesar de su edad, pero está bien porque el susodicho nunca ha hecho un comentario fuera de lugar sobre eso y la toca, justo como le gusta.
La adora y no es algo nuevo, Jake siempre lo hace y se encarga de repetírselo tanto que es difícil que no tome en cuenta la forma en que le habla y trata, es dulce, pasional y juguetón; al punto en que solo le encanta aún más ese espíritu tan relajado y amoroso.
Las manos grandes y suaves se adentran bajo la corta falda, tomando los bordes de su ropa interior, de la cual justo ahora no le provoca más que rechazo, son las bragas horrendas que utiliza para su comodidad, no las de encaje atrevidas que siempre utiliza en los encuentros que lleva a cabo con el menor, pero de nuevo... Jake no hace ningún comentario extraño o fuera de lugar, al contrario mira la prenda por segundos y bajo la atenta mirada de Sunghoon, la olfatea, restregándola en su nariz como si se impregnara del aroma natural de la mujer de la cual está enamorado y jodidamente obsesionado, para luego sin más lanzar dicha pieza en algún lugar de la recamara.
Sunghoon se ha mantenido inmóvil, respirando forzosamente hasta que se mueve un poco con la intención de retirar la falda apretada, pero Jake se lo impide mirándole fijamente con ruego, ni siquiera tiene que decírselo, Sunghoon sabe que quiere que permanezca con la parte inferior del uniforme puesto.
—Por favor, mantenlo así para mi — pide con un tono bajo que hace a la pelinegra sentirse aún más lubricada, siente su vagina casi deslizada por la humedad. No hace más que volver a su cuerpo en una posición en la cual se expone para que el menor disfrute de tomarla — cielo santo... soy tan afortunado — susurra el castaño mientras levanta con cuidado la falda para encontrarse con el coño carnoso y brilloso que quiere degustar — voy a adorarte, mi diosa — agrega cada vez más cerca de la parte intima.
Jake lleva sus pulgares a los labios vaginales, los acaricia y estira, tan fascinado por su forma, por sus pliegues, como si estudiara la fisonomía humana, frota sus dedos ahí provocando bajos y débiles gemidos en Sunghoon que se retuerce un poco por la fricción, y ruega por más entre balbuceos. El castaño se siente empujado por los suspiros ajenos a pasar su lengua lentamente por toda la extensión de la mujer.
—Oh... J-Jake — su voz tiembla ante la repetición de la acción, una y otra vez la lengua hábil hacia estragos en su coño, el menor abrió un poco más sus piernas, estirándola para devorarla a gusto y de forma automática sus delicadas y suaves manos se enterraron en el abundante pelo castaño del moreno, apretando las hebras y empujándolo para sentirlo aún más — ¡por Dios! — el grito es agudo y sus caderas se mueven deseando más, como si fuera posible y antes de tocar el cielo, Jake se detiene — ¿q-que sucede? ¿p-por que te detienes? — pregunta con las palabras entre cortadas notablemente irritada por la interrupción.
Sin embargo, no obtiene respuesta inmediata, ve los ojos oscuros mirarle sin entender porque el moreno se ha detenido, pero este solo la observa unos segundos más sin poder creer su fortuna, es en el momento en que sus pensamientos más románticos lo abordan y decide decir las palabras que no había tenido el valor de decir antes:
—Te amo, Sunghoon — la mencionada se queda en estado de shock, podría decir que ella también pero eso la tomo por sorpresa y lo siguiente también — y si no me amas ahora, hare que te aferres a mi hasta que lo hagas...
—Jake... — ni siquiera puede terminar lo poco que sus labios formulan, puesto el menor la besa torpemente, mareándola, haciendo que deguste sus propios jugos en su boca haciéndola olvidar las palabras que no pudo formular.
No hay un segundo en que obtenga un descanso, el castaño vuelve a su entrepierna y succiona sus labios, se encarga de su clítoris y luego de que su lengua explore su interior, es una locura, siempre lo es y es imposible que Sunghoon no se pierda en sus atenciones, las que solo demuestran la devoción del joven hacia ella.
Sunghoon puede sentir los labios y la nariz del contrario frotarse en su coño húmedo, no puede evitar que los gemidos agudos, fuertes y escandalosos la abandonen, por un segundo olvida lo silencioso que su zona y que cualquiera podría escuchar su escándalo, incluso Jungwon podría si pensara en volver. muerde sus labios, para evitar que su voz se escuche, aunque se encuentra deseando de alguna forma, ser descubierta.
Aun si su amado hijo no lo entendiera, aun si la odiara, era que supiera su tan oscuro secreto. Se dejaba follar por su amigo, no cualquiera, su mejor amigo; a quien había visto crecer y de quien intento alejarse cuando sus acercamientos no eran los adecuados. Pero cayo profundo y ahora sus manos se enterraban con vehemencia en la cabellera oscura, tan cerca del clímax, a segundos de tocar el cielo...
—Si, si, si, si... — es lo único que repite una y otra vez, presionando más hasta sentir sus piernas débiles y un orgasmo seco hacer su vagina sensible. Un dedo se introduce con suavidad en su interior — J-Jake... — gime por lo bajo tornando sus ojos blancos e intentando cerrar sus piernas en automático lo cual es evitado por el muchacho.
—Tranquila... lo hare despacio — la tranquilidad en su voz es descarada para Sunghoon pero lo deja ser, es solo un dedo, busca estirarla con cuidado y hacerla sentir bien, luego son dos, pero esto no dura mucho cuando ya tres están sumergidos en su interior hasta que solo se escucha un chapoteo húmedo que la hace gemir sin cordura — te ves tan perfecta así — murmura para sí mismo, pero es imposible que Sunghoon no le escuche.
—Jake... e-esto está muy apretado ¿me ayudas? — dice, esperando que el menor vuelva toda su atención a ella, Jake mira su enorme pecho asfixiado por la parte superior de uniforme, saca los dedos del coño de su mujer y los chupa rápidamente como si fuera una acción ordinaria, para guiar las puntas de estos a los bordes de la prenda ajustada liberando, el hermoso pecho de la pelinegra — a-ahora siento que respiro con mayor facilidad — dice con una risilla que dura poco.
Jake no puede resistirse a llevar sus manos a las tetas enormes y apretarlas con esmero, haciendo que un sonido de sorpresa abandone los labios de Sunghoon, el moreno las amasa y luego junta los pezones duros y los lleva a su boca, los lame, los chupa y los muerde de una manera que pudo haber sido sucia y vulgar, pero para la mayor no lo era. El castaño las devora y sus caderas hacen un vaivén en medio de las piernas de su amor, haciendo que sienta su polla dura y urgida chocar con su vagina húmeda.
Sunghoon lleva sus manos al trasero del menor, empujando para sentir más su virilidad estrellarse con su vagina, es un choque superficial, pero provoca estragos en la mujer que espera pronto ser llenada por toda su longitud
—S-siento que estas desesperada — balbucea cuando separa su boca de los pechos ajenos, su rostro enrojecido, fluidos mezclados alrededor de sus labios, lo hacen irresistibles para Sunghoon.
—Si, en realidad lo estoy — dice llevando una de sus manos a la mejilla del castaño — te quiero dentro ahora — culmina estirándose un poco para besarlo.
Jake no se resiste, entrega sus labios y su lengua a ese beso que se siente ansioso y desesperado, no es hasta que siente que no pueden respirar que se separan.
—Entonces me encargaré de eso — dice el menor con el oxígeno regulado, se separa lo suficiente para quitarse la ropa y son los ojos de la pálida devorándolo con la mirada que de alguna manera lo ponen tímido, sin embargo, eso no detiene para continuar.
Sunghoon ve la polla gorda erguida y admite que se siente bien saber que s ella que ha provocado tal reacción, se irgue y se estira hasta tocarla, iniciando una masturbación tranquila, una mano no es suficiente así que acompaña su diestra con su derecha, sin dejar de mantener un ritmo calmado, lento pero tortuoso. Ve a Jake llevar su cabeza hacia atrás gimiendo bajo y ronco, entregándose a ella como muchas otras veces y dejándose hacer. Ella podría llevarla a su boca, pero está inquieta y necesita al hombre dentro suyo.
—Jake… por favor, date prisa — dice abrazando al moreno y llevándolo suavemente consigo sobre ella hasta la cama — ya, te quiero ahora — agrega más bajo, haciendo al menor asentir embobado. La mayor sonríe y le da un beso casto.
El castaño sostiene su miembro direccionándolo a la zona húmeda que la mujer bajo su cuerpo pide que sea llena. Mueve sus caderas frotando su pene en el coño resbaladizo un par de veces hasta que obtiene una especie de regaño por jugar de esa forma. Jake piensa que es divertido cuando la molesta, hasta que simplemente le da lo que quiere.
Su polla se desliza con cuidado en la estrecha y cálida cavidad, la vagina húmeda lo recibe con gusto y ambos sueltan un gemido realizado. Jake no se mueve por varios minutos en los que besa todo el rostro de la mujer que ama hasta que ella le da un pequeño toque en el hombro para indicarle que puede moverse.
Las embestidas en un inicio son calmados, repletas de palabras dulces que los envuelven. Jake no deja de halagarla, de mirarla y acariciar su cuerpo con cariño, algunos besos van y vienen hasta que no pueden más, y Sunghoon se aferra al menor rogándole por más.
—Jake, cariño… más, más duro — el castaño obedece sin, pero alguno, martilla su interior como ella se lo pide, la complace en todo, porque su placer es el de su mujer, su reina, su diosa; la cual gime sin restricción olvidándose del que dirán, aunque en un futuro se arrepienta — sí, si así… justo ahí — Sunghoon incentiva al menor mientras más cerca se siente — estás golpeando en el lugar correcto. Por favor no pares — esto lo enloquece, ama escuchar que lo hace bien, que la hace sentir bien, entonces la sujeta de las caderas y marca un ritmo más rápido, más pesado, más fuerte.
Jake la besa, ahogando sus gemidos en su boca, las paredes cálidas ajustan su polla como si quisiera drenarlo. Siente que su orgasmo está cerca, pero es Sunghoon quien de forma desprevenida se corre de manera escandalosa con un gran chorro que humedece la cama y al muchacho quien le ve por segundos con impresión.
Pero no tiene tiempo para pensarlo demasiado, Sunghoon lo remueve hasta que de alguna forma queda encima llevando el miembro ajeno a su coño otra vez. No sabe cómo ha obtenido la fuerza para hacer algo así, quizás la adrenalina o tal vez la necesidad que tiene de no ser la única que disfrute el encuentro, no es egoísta, quiere que Jake también llegue al punto máximo.
—S-se cuidadosa, amor — pide el menor haciendo que Sunghoon se ría bajo y agotada, presionando el pecho ajeno y asintiendo lento mientras se mueve sobre él — S-Sunghoon… — gime llevando sus manos al trasero de la mujer, apretando sus cachetes y aferrándose a ellos junto a los movimientos erráticos de la pálida.
—¿T-te gusta? — pregunta, ahora saltando sobre que el moreno que le mira hipnotizado.
—S-sí, me encanta — responde con honestidad aún aferrado al cuerpo ajeno, irguiéndose un poco y abrazar a la pelinegra, oprimiendo sus pechos con el suyo — a-amo que estés así… — su voz es errática y se vuelve débil cuando las manos suaves de la mayor se enredan en su cabello húmedo por el sudor.
—Oh J-Jake… creo que voy a correrme de nuevo — gime en su oído — pero voy a esperarte, bebé — agrega, Jake enloquece al escucharla, casi siente que esa espera es una orden para apurarse, pero la verdad es que no hace falta mucho. Tanta estimulación corporal y visual fomentan cada vez más que se acerque su orgasmo.
—V-voy a correrme — dice haciendo que Sunghoon le abrace más fuerte, aferrándose a él más que antes.
—E-está bien, yo también… — sus cuerpos tiemblan y pareciera que se contuvieron para hacer perdurar más el momento en el que se unen — p-puedes llenarme, Jake — agrega desesperada, Jake sigue sus órdenes llenándola por completo para sentir los fluidos de la mujer escurrir por su polla junto a los suyos — es mucho… mucho — dice entre jadeos, apoyando su frente en el hombro del menor — podrías embarazarme… — lo dice con ironía, casi se siente un tono bromista como si fuera imposible.
—¿Y eso sería malo? — pregunta el castaño. Sunghoon levanta su cabeza y le ve, el rostro ajeno se ve serio, sudado y con ojos brillantes — yo sería feliz si me dieras un hijo — la pálida suelta un suspiro y ríe dándole un corto beso.
—Jake… tengo cuarenta y dos años, lo que dices no tiene sentido — el moreno frunce sus cejas.
—¿No quieres? — le pregunta — quiero decir, si no quieres lo respeto. Yo querré lo que tú quieras… _ agrega, provoca doler un miedo en la garganta a la pálida.
—Si pudiera darte el mundo, lo haría — responde confirmando que el problema es otro — pero un hijo… mi edad es imprudente, tendríamos que decirle a Jungwon de una vez y te arruinaría. No podría hacerte eso — le dice con sinceridad acariciando sus mejillas.
—No arruinarías nada, me harías el hombre más feliz — es lo primero que dice — Jungwon debe saberlo tarde o temprano y tú edad… solo veamos si puedes con ello — Sunghoon niega ante el latido de su corazón, ese chico es un tonto romántico, pero está segura de que lo ama.
—Jake… — guarda silencio por unos segundos antes de hablar nuevamente — yo también te amo — le dice respondiendo a las palabras ajenas de hace rato — no tienes que hacer queme aferre a ti y estaría encantada de darte un hijo, pero debemos pensarlo muy bien
—Me amas… — la interrumpe con eso grabado en su cabeza — puedo vivir eternamente por saber esto — dice de una forma tan seria que Sunghoon no lo puede creer, pero le sonríe dulce y le otorga un último beso que es amoroso y lleno de entrega hasta que la voz de Jungwon los interrumpe desde la planta baja.
—¡Mamá! ¡Ya llegué! — ambos se miran espantados y se separan con torpeza, mientras el pelinegro ve las cosas de Jake en la mesa — ¿Ese tonto no se fue a casa? — se pregunta, aunque piensa que es lo mejor pues quiere mostrarle los comics nuevos que consiguió — Jake ¿dónde estás? — le llama encontrándose extraño no escuchar ningún ruido hasta que un estruendo llama la atención del menor, es en el área de arriba así que sube pensando un poco asustado.
El hecho de que Jake siguiera en su casa, el pensamiento de su “novia” mayor madre soltera, los comentarios anteriores parecen hacerle ruido de repente por lo que se apura cada vez más en llegar, la primera recamara es la de su madre, pero está asegurada, así que de manera desesperada intenta abrirla y la toca fuertemente en espera de que sea abierta.
No es hasta que ve a su madre rodeada con una toalla y una expresión molesta que se detiene. Está aparentemente recién duchada, su rostro está rojizo y su pelo largo y ondulado mojado sin haber visto secadora alguna, provoca que el piso quede repleto de agua.
—Yang Jungwon — le llama severa — ¿Qué te sucede? — le pregunta con un tono algo quebrado, pero este ingresa a su habitación para estudiarlo todo.
—¿Dónde está Jake? — pregunta a l defensiva y ella le mira con confusión.
—¿Estaba contigo no? — Jungwon piensa decir algo, pero una puerta se escucha y Jake aparece saliendo del baño en el pasillo, mirando a su amigo.
—Oye ¿Qué es ese escándalo que tienes, Won? — pregunta mientras pasa sus manos húmedas por su pelo — hoy sí que hace calor ¿no? — Jake finge a la perfección mientras piensa como Jungwon ingresó, hasta que recordó las llaves en la alfombra de la puerta trasera.
—¿Q-que…? ¿Dónde estabas? — pregunta — ¿Por qué te quedaste si me fui? — agrega a su interrogatorio.
—Ah… es que… sabía que no tardarías — inventa de excusa dándole una sonrisa a su amigo —además estuve haciendo unas prácticas para pulirme un poco — Jungwon baja la guardia y suspira asintiendo.
—Jovencito… ¿dónde estabas tu entonces? — pregunta la mayor.
—Ah, yo, yo…
—Tu, tu… otra vez con Riki perdiendo el tiempo — reprocha — ve, baja y prepara tus cosas para que Jake te ayude, si no pasas estarás castigado por todo un mes, ya verás — agrega lo último halando una de sus orejas, provocando un gemido de dolor — anda baja — ordena soltando lo haciendo que su hijo murmure quejas y obedezca su indicación dejando a su amigo y su madre solos.
—Mierda, eso estuvo cerca — soltó Jake con todo el aire retenido. Obteniendo un golpe en el hombro por parte de Sunghoon — ¡Auch!... — se quejó frotando la zona — ¿por qué pegas?...
—Por tonto, no podemos acostarnos aquí otra vez — le dice — ni de broma — murmura para sí misma. Jake por su parte, aunque asiente mira unos segundos hacia debajo de las escaleras notando a Jungwon sacar los materiales que usará.
—Está bien, no volverá a ocurrir — habla bajo.
—Mas te… — pero el castaño la detiene y la besa intensamente y de forma fugaz — J-Jake…
—Lo siento, tenía que hacerlo — comenta antes de darle dos picos más — nos veremos después, te escribiré, te amo — dice tan rápido que no deja a la dueña de esas palabras responder solo le ve bajar las escaleras y sentarse junto a su hijo, dejándole una enorme incertidumbre de cuando sería el momento perfecto para dejar de esconder su peculiar romance y las ganas que tiene de tener otro hijo.
—Yo también te amo, Jake — dice en un tono bajo — el moreno levanta la cabeza y le guiña un ojo de manera discreta haciéndola sonreír para después volver a su recamara y encerrarse, recordando el papel que tiene que fingir y las estúpidas galletas que tiene que preparar.
FIN
Espero lo hayan disfrutado :3








