único ; 🍊🍫
Con una caminata lenta, las esbeltas y largas piernas del omega cuarentón se dirigían hacia la sala de reuniones. MinGi contoneaba ligeramente sus caderas estrechas, sus ojos almendrados batieron sus largas pestañas detrás del vidrio de sus anteojos. La ropa ceñida a su cuerpo le daba la apariencia de un caramelo bien envuelto y su aroma a chocolate amargo, irónicamente lo convertía en uno, dispuesto a encontrar quién lo disfrute entero de los pies a la cabeza.
Si algo aprendió en sus más de cuarenta primaveras, es en usar a los alfas para su propio placer. Nada de cachorros, nada de lazos, se rehusaba a hincarse a los pies de un alfa…
Hasta que Choi JongHo apareció.
El heredero de los Choi, ahora recién nombrado CEO de la empresa, un alfa mucho más joven que él, inexperto e imprudente, con un cuerpo marcado que siempre permanece oculto bajo elegantes trajes costosos. MinGi suspira profundamente, se sentía ligeramente avergonzado de sentirse igual que en sus días de preparatoria, más esa vergüenza se iba cuando el fresco y juvenil aroma a toronja del alfa de hacía presente, penetrando hasta lo más profundo de su ser.
Y MinGi, al igual que ese dicho, más sabio por viejo, que por diablo, sonríe con victorioso al saber que sus deseos son, de alguna forma, correspondidos, pues el alfa, pese a portar siempre un aura de arrogancia que caracteriza a los de su clase, cuando el omega se acercaba, esa arrogancia parecía convertirse en un ruego desesperado por tocarlo. MinGi lo había confirmado la noche de ayer, cuando encontró al alfa luchando contra una montaña de papeleo a altas horas de la noche.
[…]
La oficina estaba casi vacía, sumida en un silencio eléctrico que parecía vibrar con la luz tenue de los fluorescentes en modo descanso. El reloj digital titilaba a unos pocos minutos de las 11pm. La mayoría ya se había ido, excepto ellos dos.
Choi JongHo.
El hijo alfa del anterior CEO, torpe, con la corbata mal anudada, el cabello ligeramente desordenado y húmedo por el sudor, y con los papeles enredados entre las manos. Joven, de hombros amplios y mirada inquieta. Su aroma estaba por todas partes, imposible de contener: toronja roja madura, jugosa, brillante, chispeante. Una fruta demasiado viva para un lugar tan solitario como ese.
Y entonces entró alguien.
Song MinGi, su secretario.
Camisa ajustada, dos botones abiertos 一como sin querer一 y con una calma que no se compra ni se ensaya. Caminaba como quien ya sabía la respuesta a todas las preguntas dada la cantidad de años vividos, expresados en discretas canas que adornan sus cabellos marrones. Sus ojos se pasearon sin apuro, pero al pasar junto al joven alfa, se detuvieron un segundo de más. Solo un segundo.
Y allí ocurrió.
El aire tembló.
El aroma del omega se deslizó como un espectro desde su piel: chocolate amargo derretido. Oscuro, denso, sensual sin ser empalagoso. Como el calor de una estufa encendida en una habitación sin ventanas. La toronja del alfa se volvió más ácida, casi desesperada, como si el fruto hubiera sido partido por la mitad y dejado a escurrirse sobre el escritorio.
一¿Aún trabajando? 一Preguntó el omega, su voz aterciopelada y grave, con ese tono que siempre parece estar riéndose de algo.
El Alfa asintió, tragando saliva. Había sentido el aroma de muchos omegas antes, claro… Pero esto era otra cosa. Esto no era floral ni suave. Era amargura caliente pegada en el paladar. Era deseo.
—S-Se me hizo tarde, tenía que terminar el informe. —Balbuceó JongHo. Su aroma a toronja se tornó más intenso. Con la fruta demasiado madura, casi al borde de pudrirse por lo fuerte que latía su instinto.
MinGi se inclinó apenas, tomando uno de los papeles del escritorio con sus dedos largos. Su fragancia lo envolvió, cerrando el espacio como una cortina pesada. El Alfa sintió que algo en su pecho quería salir corriendo… o lanzarse sobre él, y MinGi notó eso.
—Huele a que está pensando en otra cosa. 一 Susurró con voz suave el Omega, sin mirarlo.
El joven alfa se congeló. Lo miró por primera vez a los ojos. No había ternura allí. Solo fuego contenido. Un ardiente deseo inexplicable dentro de esos ojos almendrados.
Y hambre.
一¿Yo…? 一Balbuceó el alfa.
—Claro que usted. —Sonrió con malicia y le devolvió el papel sin tocarle la mano, pero dejándole la piel ardiendo igual. 一Ese aroma suyo es tan… fresco. Pero no sabe mentir. 一Susurró MinGi con voz ronca.
El Alfa contuvo el aliento. Quiso decir algo, algo inteligente, algo que no lo hiciera parecer un cachorro ante un lobo vestido de traje. Pero no pudo, se quedó absorto mirando los labios carnosos del Omega. MinGi sonrío de nuevo, sabiendo que tenía a ese alfa bajo su control. Y con un movimiento peligroso se acercó a JongHo, quedando sus rostros a escasos centímetros.
一La toronja madura rápido cuando está al sol. No se le ocurra dejarla fuera del refrigerador… O alguien podría querer comérsela antes de tiempo. 一Susurró MinGi sobre los labios de JongHo.
Y se fue.
La oficina volvió a estar vacía.
Salvo por el intenso aroma a toronja y deseo sin resolver.
[…]
Ahora mismo MinGi entró a la sala de reuniones y saludó cordialmente a sus compañeros, mientras esperaban al joven alfa para dar inicio. Minutos después, JongHo llegó y todos tomaron asiento, MinGi se sentó a su lado y lo miró de reojo, captando cómo el alfa olfateaba el aire sin descaro alguno, claramente tratando de inhalar la mayor cantidad de chocolate amargo que pueda. MinGi sonrió victorioso, y con un gesto provocativo ladeó su cuello hacia el lado contrario y pasó su mano suavemente, fingiendo limpiarse el sudor y dejando a la vista un collar anti-marcas.
Al percatarse de ello el alfa carraspeó y desvió la mirada, tratando de prestar atención a la presentación. MinGi contuvo una carcajada y también desvío la mirada hacia la presentación. El omega pudo notar como el aroma a toronja del alfa cambiaba constantemente, lo que le pareció lindo, hasta que casi al terminar la reunión el alfa se paró de golpe y se excusó diciendo que no se sentía bien. Extrañado, MinGi lo siguió hasta oficina, no sin antes acordar unos detalles de lo que quedaba de la reunión con sus compañeros.
Al llegar a la oficina, tocó tres veces y sin esperar respuesta entró. Un intenso aroma a toronja lo recibió.
一Señor Choi… ¿Se encuentra usted bien? 一Preguntó el Omega con preocupación. Alzó la vista y encontró al alfa de pie frente a su escritorio, dándole la espalda.
一Ah, es usted. 一Dijo el alfa dándose la vuelta y mirándolo con un temple serio, aunque MinGi en el fondo podía ver sus ansias. 一Le pido disculpas por lo que pasó antes. Si vino a ver cómo estoy le pido que se retire. Ahórrese la molestia y regrese a la reunión. 一Dice JongHo con seriedad, más hay una pizca de inestabilidad en su voz.
La sonrisa de MinGi se borra, no por el tono serio del alfa, sino porque su nariz percibe un ligero cambio en su aroma. Una chispa de deseo.
一Señor Choi. ¿Está usted en celo? 一Preguntó el omega con tono directo. JongHo se congeló.
一Eso parece. Le aseguro, secretario Song, que puedo cuidar de mi mismo, puede irse ahora. 一JongHo lo mira fijamente. MinGi contiene una sonrisa maliciosa.
Oh pobre alfa… MinGi va a disfrutar de esto.
一Dios mío señor Choi, debe estar atravesando un gran dolor en este momento. ¿Debería traerle algunos supresores o…? 一MinGi se acerca sigilosamente y JongHo da un respingo. 一 ¿Cualquier otra cosa que pueda calmarlo? 一Dice el omega con tono sugerente. JongHo se aleja de inmediato y se da la vuelta de nuevo.
一Ya he tomado algunos, pero no están funcionando. No me moleste más y váyase. 一Dice el alfa con voz ronca. MinGi voltea sus ojos, él no va a rendirse tan fácilmente.
一Por lo menos déjeme escoltarlo a la enfermería. 一Dice el omega fingiendo un tono preocupado.
一Por favor, retírese señor Song. 一Repite el alfa con un tono un poco más molesto. MinGi no cede y da un paso al frente.
一Pero no sería correcto dejarlo en esas condiciones. 一Insiste el omega mayor. JongHo chasquea la lengua, irritado.
一¡¿Porqué eres tan terco?! ¡Dije que te largues! Estoy a punto de perder el control, contigo tan cerca de mí. Así que por favor, aléjate antes de que ceda a mis impulsos y termine por hacer algo de lo que me pueda arrepentir. 一Exclama JongHo molesto.
一Entonces úseme. 一Musita MinGi, mirando al alfa con deseo.
JongHo se congeló en su lugar y un jadeo se escapó de sus labios.
一Se lo advierto secretario Song… 一Dice el alfa con tono amenazante. 一Si da un paso más… No habrá vuelta atrás. 一Sentenció.
Una sonrisa llena de malicia y deseo se dibujó en los pomposos labios del omega mayor y con una parsimonia casi celestial dio un paso hacia el frente.
一Ha perdido la cabeza. 一Murmuró el alfa, para acto seguido abalanzarse sobre el Omega en un beso salvaje cargado de un hambre y deseo casi animales.
MinGi gimoteó sobre los labios del alfa y lo abrazó para pegarse a él, la lengua de JongHo invadió con violencia la boca del omega, mismo que gimió de pura satisfacción cuando la lengua del alfa chocó con sus encías. Con pasos torpes JongHo encaminó al omega hacia el escritorio, apoyándolo sobre el, ambos se separaron por la falta de aire.
一Alfa. 一Murmuró MinGi con tono necesitado. 一Por favor…
JongHo soltó una carcajada burlona.
一¿Ahora estás suplicando? ¿Después de que me provocaste todo este tiempo? No lo creo omega. 一Dice el alfa, quitando el nudo de su corbata y sosteniéndola entre sus manos. 一Date la vuelta. 一Ordena con voz ronca.
MinGi, excitado, obedece la orden y se da la vuelta, un gemido de sorpresa sale de su labios cuando una de las manos fuertes del alfa empuja su cabeza hasta pegarla al escritorio y con la otra junta sus dos manos, atándolas con la corbata.
一Te haré pagar por tu arrogancia. 一Amenaza JongHo enterrando su nariz en el cuello del Omega y jalando sus manos hacia abajo para hacer que curve su cuerpo hacia él.
El omega gimoteó al sentir la erección del alfa presionando contra su trasero. JongHo inhaló profundamente el aroma a chocolate amargo y comenzó a besar, lamer y chupar a voluntad el cuello del omega, dejando marcas rojizas. MinGi se retorcía entre jadeos, deseoso de sentir más y más, empujó sus caderas hacia el alfa, JongHo soltó una risa burlona.
JongHo se separó suavemente del cuello del Omega, bajó sus manos hasta los pantalones de este y los desabrochó, bajó su ropa interior y se relamió los labios con hambre, su cabeza descendió hasta estar entre los glúteos del omega, con ambas manos los apretó y apartó para hundir su lengua en el agujero de MinGi.
MinGi emitió un sonoro grito de placer al sentir como la lengua caliente y húmeda del CEO Choi se abría paso entre sus paredes anales. El alfa usaba su lengua para entrar y salir del Omega como le plazca, torturándolo. La humedad del omega llenó su boca como un jarabe afrodisíaco, chocolate caliente derritiéndose en su boca.
Sin poder resistirse más, JongHo desabrochó sus pantalones, desesperado por hundirse dentro del omega, MinGi se mordió el labio, ansioso por lo que estaba por venir. El alfa tomó la punta de su pene y lo alineó con la palpitante entrada del omega, segundos después, entró de golpe, llenando por completo al omega en un solo movimiento.
Song vio estrellas y dejó escapar un grito ahogado, sin darle tiempo de respirar el joven w impetuoso alfa comenzó un brutal vaivén, desesperado y feroz, digno de una bestia bruta, más MinGi no se quejaría, al contrario, sonrío satisfecho de saber que no se había equivocado cuándo imaginó que este joven alfa follaba de maravilla.
El miembro del CEO Choi entraba y salía, una y otra, y otra, y otra vez desde el trasero del secretario Song, llegándole casi a las entrañas. De pronto, la punta del pene de JongHo tocó un punto específico dentro del omega que lo hizo gritar aún más fuerte, el alfa sonrió con malicia y comenzó a golpear una y otra vez la recién encontrada próstata del omega.
Los gemidos de MinGi se detuvieron y solamente soltaba ruiditos leves, un hilo de saliva escapaba de sus labios y caía sobre el escritorio. JongHo embistió un par de veces más y se corrió dentro del lindo Omega bajó él, segundos después MinGi lo siguió, cayendo abatido sobre el escritorio, con las piernas temblando.
La razón pareció recuperar la mente del joven alfa, preocupado, se acercó lo suficiente para mirar el rostro del omega.
一¿Está usted bien… Secretario Song? 一Preguntó el alfa sosteniendo el rostro de MinGi entre sus manos. El omega parpadea tratando de recuperar el aliento y asiente suavemente.
一Ya estoy viejo para este tipo de cosas. 一Bromea con voz ronca, JongHo ríe y niega, acariciando las mejillas del omega con sus pulgares. 一Más te vale darme un puesto más alto, cachorro tonto. 一Dice MinGi con el entrecejo fruncido.
一Serás el omega del CEO, todos te respetarán. ¿Qué más podrías querer? 一Pregunta el alfa con arrogancia.
一Quiero ser el director de Recursos humanos. 一Exige MinGi.
一Trato hecho. 一Dice el alfa, acercándose para darle un beso corto en los labios al omega.








