Ruin the friendship, honeybee 🐝

Sinopsis

Supongo que a veces, si deberíamos arriesgarnos, antes de que sea demasiado tarde.

Estado:
hace un mes
Capítulos:
1
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n/a
Clasificación por edades:
16+

Un beso

—¡Me besaste!

—¿Qué? Claro que no.

—Lo recuerdo, estábamos bailando, algo, algo nos empujó y luego, beso.

—No te creía tan obsesionado conmigo, Max. Eso no pasó. Si, bailamos mucho, pero seguro fue un sueño. Solito de empinaste la botella de ginebra, y luego me quitaste el tequila.

—Recuerdo besarte…

—Si quieres decirme que yo te gusto, adelante. Es como un secreto a voces.

—¿De qué hablas?

—Pues de eso. Que te gusto. Todos en el salón me lo dicen. “Le gustas a Max”, “no te has dado cuenta de cómo te ve” y cosas así. Pero equis, me da igual.

Max guardó silencio. Se tocó los labios, aquel sueño en verdad lo sintió tan real. Pero no, Checo no le gustaba, no de esa manera.

—Seguramente alguien te jugó una broma, si hubiera sido real, no te lo negaría. Te diría que si, nos besamos, y ya. En todo caso, solo fue un pinche beso, pero no ocurrió. Por lo menos no conmigo.

—Es confuso. Es que…

—Ya, déjate de mamadas, quiero comer algo. Te veo abajo, Daniel está esperándonos.

—¿Daniel? ¿Qué hace aquí?

—Wey, es quien nos llevó de fiesta, y es mi hermano. No mames wey, también eso olvidaste, no dejaré que mezcles los licores.

—Siento que todo me da vueltas, mejor me quedo.

—No cabrón, vamos, tienes que comer algo.

—Solo quiero un suero o algo, me duele la cabeza.

—Wey, ayer estabas chinga y jode con que eras el rey de la fiesta, tenías a todo un séquito de chicas detrás de ti, y ahora mira al rey, nadie de tus súbditos daría un peso por ti.

—Creo que le di mi número a alguien —el neerlandes estaba confundido, nada raro al parecer para Checo, pero el mexicano si que estaba confundido.

—¿Ligaste…?

—No lo sé, creo que sí… tal vez si bese a alguien… solo no recuerdo a quién.

—Mmm… —Sergio desvio la mirada, se sintió algo molesto —. Te veo abajo. Vístete, pareces vagabundo.

—Checo, espera…

—¿Qué quieres?

—Si dije algo como para incomodarte… Lo siento.

—No te preocupes, he besado muchas bocas, no me ofendes.

—No lo dije por eso.

—Sé que no, Max. Ahora en serio, vístete. Te veo abajo.

Max intentó recordar, solo que aquella imagen vivida de tener a Sergio entre sus brazos se esfumó. No era Checo quién lo había besado. Aun con la cabeza dándole vueltas al asunto, y el vértigo, se levantó y tomó un baño rápido. Se vio al espejo y vio un moretón sobre una de sus clavículas, ligeros rasguños en sus brazos. Le cayó el veinte. Había pasado algo más.

Su casa era de dos pisos, sus padres estaban de vacaciones con su hermana menor en un crucero. Max regresaba de la universidad, vacaciones de verano, pero no fue contemplado en el viaje. Para compensarlo, Checo y Daniel habían sido sus vecinos desde siempre, él y Checo estudiaban en la misma universidad, diferentes facultades.

Nunca se había enamorado antes, pero admitía que Checo era muy atractivo y el otro lo sabía, Sergio siempre le jugaba bromas por ello, aunque, las bromas eran constantes, le tomaba de la mano, o se colgaba del brazo, Checo nunca le saco un sonrojo a Max, era muy normal para ambos llevarse de esa forma.

Sergio empezaba a creer lo que todos le decían porque Max siempre había estado con él, porque lo seguía a todas partes, se reía de sus chistes, incluso si estos carecían de sentido. Max, estaba allí, siempre. Sonriendo. Esperando cuando salía tarde de los talleres, o las prácticas.

Sergio, se había enamorado.

—¿Qué te dijo?

—Que no lo recuerda.

—¿Seguro?

—Algo así…

—Checo, ¿con quién se estaba besando Max?

—No lo sé, tampoco lo recuerdo.

—Estoy seguro que no fue contigo. Cuando regresaste del baño estabas molesto… Alguien más salió después de ti, pero no me fijé quién era. ¿A quién se fajó Max?

—¿Cómo…? ¡solo se besaron!

—No, no es cierto. Y si sabes quién fue, dime.

—¡Hey! Estoy listo y ya muero de hambre, creo que me hizo efecto tomarme un baño.

—Vamos Daniel, hablemos luego de esto.

—Bien, capitán. Vamos.

—Daniel, espera —Max lo detuvo, Checo siguió caminando hacia el auto —necesito preguntarte algo, ya sabes, por la fiesta.

—¿Quieres saber cuántas botellas te tomaste? ó ¿Cómo hiciste el ridículo subiendo a la barra con las chicas?

—¿Qué? No, no recuerdo nada de eso

—No te preocupes, tengo todo capturado —Daniel se carcajeo y tratando de controlarse volteo a ver a su hermano menor, quien los veía a lo lejos —Claro, dime. ¿Qué duda tienes?

—¿Sabes si estuve con alguien? Sé que besé a alguien, y ahora que me bañé, creo que hice algo más…

—¿No recuerdas?

—No, lo juro, no recuerdo nada.

—La verdad… es que no lo sé. Te perdiste un gran rato, pero no sé dónde estabas. Checo estaba bailando con Nano, luego se unió Seb y llegó Charles con sus hermanos, se acercó a la mesa, preguntó por ti, y entonces fue a buscarte, o eso entendí, porque se fue al baño. Luego regresó y nos dijo que era hora de irse.

Caminaban hacia el auto, Max aún tenía dudas, no le dejaba en paz esa sensación en su cuerpo, y mucho menos en sus labios.

—Checo, ¿entonces si a ti te besé? Es que no recuerdo a otra persona. Y si fuiste por mí, probablemente lo hice.

—Ya te dije que no fue a mi.

—¿Entonces quién fue?

—¿Por qué estás tan terco con eso? No lo recuerdas y ya, déjalo así.

—Es que, es raro pero …

—¿Te gustó? —Daniel los interrumpió.

—Bueno… besaba bien. Aún recuerdo el peso de sus labios, y que no podía abrir bien los labios hasta que yo…

—Vaya que recuerdas… —dijo Sergio al subir al auto y cruzarse de brazos.

—Soy más sensorial, lo sabes.

—Si, claro.

—Pregunte por Checo, porque recuerdo verlo, y luego, todo es borroso.

—Pues no, no tengo idea.

—Yo tampoco, ya te lo dije. Olvídalo.

—Es que…

—Max, a lo mejor fue un tipo random, o una tipa. No sabes. A lo mejor se aprovecharon de ti.

—No, no lo siento así. Realmente… me gustó.

—Ya, dejemos el tema, busquemos que comer, Daniel…

—Si, en todo caso, tal vez lo recuerdes —Daniel arrancó el auto y dieron marcha hacia algún restaurante abierto, con desayunos, a las dos de la tarde.

.

.

.

—Si, la pared se ve super interesante, ¿te vas a quedar allí o irás a verlo?

Después de encontrar una cafetería, los tres regresaron a casa, Max no siguió con el tema, noto cierta molestia por parte de Sergio, pero no indagó más, tal vez sí resultaba muy tedioso seguir mencionando su conflicto. Daniel aprovechó y le mostró las fotos, la mayoría de sus compañeros de la universidad estaban allí, y también los amigos de Daniel.

Aquella vida nocturna le había recordado una de sus películas favoritas, “¿Qué pasó ayer?” Daniel les prometió tener un peda nivel dios, y lo había logrado. Daniel era un excelente bebedor, no sufría de las malas noches, podía mezclar sus bebidas y estar intacto al dia siguiente.

—Chistoso… ¿Qué vamos a cenar?

—No mames, acabamos de comer, tu ansiedad está a full.

—Daniel…

—Dime.

—Sé quien era…

—Lo sabía ¿quién fue? —Daniel se sentó a un lado de Checo.

—Era Charles.

—Y el que estuvo con él ¿Cierto?

—No solo era un simple beso… Charles estaba sobre él, lo estaban haciendo, en el baño, par de calenturientos ¿puedes creerlo? que asco.

—Pero si hubieras sido Charles, no dirías lo mismo.

La respiración de Sergio se escuchó un poco más rápida, no sabía qué contestar.

—Creo que tienes un problema.

—Charlie es mi amigo también, y yo ya sabía que esos dos se traían algo, pero ninguno de los dos ha sido capaz de decirme. Y encontrarlos allí, liados. Me revolvió el estómago.

—Max te gusta.

—Daniel…

—Wey, tienes que decirlo.

—Si.

—¿Desde cuándo?

—Ja! Creo que desde siempre.

Checo se ocultó entre sus rodillas.

—Soy un completo imbécil.

—¿Por qué? Enamorarse no es malo.

—¿Cómo soportas estar sin Jules?

—No estoy sin él. Jules solo está en otro país. Lo tuyo es diferente, lo tienes tan cerca y no le has dicho. Eres un pendejo.

—A Max no le gusto de esa forma. Le coqueteo abiertamente y …

—Lo haces con la mayoría de tus amigos, Checo. No va a notar la diferencia. Dile, antes de que el otro te gane. Y conociéndote, vas a ceder. Dentro de poco te veré como el padrino de su boda y tendré que estar allí secando tus lágrimas.

—Lo dices como si te pesara.

—Eres mi hermanito enamorado, siempre voy a estar allí, pero no haces nada de provecho en esta situación. Anda a su casa, plántate frente a él y dile, “Max, he estado enamorado de ti desde que te vi sacarte los mocos en el kinder, sé mi novio y en unos años casate conmigo”. —Daniel dramatizó la confesión sacándole una sonrisa a Checo.

—Lo dices como si fuera sencillo.

—Es que lo es, pero lo haces ver como si el padre de la iglesia estuviera aquí, juzgando.

El teléfono de Checo vibró, era Max.

[WhatsApp]

Max

Charles me marcó hace un momento.

Me confesó que él fue mi cita de anoche.

Creo saber lo que hice… él siempre me ha gustado, creo que también tenías una idea sobre ello.

Me siento un idiota.

Tuve que tomar para decirle lo que sentía.

Creo que él no estaba tomando, ¿verdad? ¿Lo recuerdas?

Lamento decirte estás cosas a medias.



—¿Quién es?

—Max.

—¿Qué te dice?



Checo

Se supone que soy tú amigo.

Debería saber quién te gusta antes de que cometas alguna locura.

Max

Lo sé.

Checo

¿Irás a verlo?

—Ve antes de que él vaya a verlo.

Max

Ya estoy en camino. Tome las llaves del auto de Jos.

Checo

Ni siquiera tienes licencia, no mames.

Max

Estoy cerca, iré a verlo.

Cuando regrese a casa, te diré todo con lujo de detalles.

Lo prometo.

Checo

Eres un…

Max

¿Pendejo? Jajaja, ya lo sé. Pero creo que el amor nos hace sentir así.

Checo

Ni siquiera sabes lo que es el amor.

Max

Tal vez si, creo que es como esa canción que pusiste la otra vez.

Checo

No te atrevas, no puedes dedicársela a nadie, es para mí boda, no para la tuya.

Max

Está bien, lo prometo.

No la usaré para mí boda, encontraré la mía, y para Charles.

Nos vemos mañana.

Checo

Ok.



—Creo que tú eres más pendejo que él.

—Callate, vas a consolar a tu hermano menor, o me largo solo a tomar.

—La tía me mata si sabe que tomaste dos noches seguidas, pidamos pizza y hamburguesas. Vamos a ahogarnos en colesterol y triglicéridos.

Checo sonrió, Daniel siempre le sacaba una sonrisa, era el mejor hermano mayor que podría desear. Se cuidaban mutuamente, perdieron a sus padres a una edad temprana, es por ello que en aquella casa vivían con sus tíos.

La noche transcurrió con la llegada del repartidor con dos pizzas, hamburguesas de doble carne y huevos estrellados con tocino.

—Dios mío ¿Pero qué es esto? —dijo la tía de ambos al llegar a casa.

—Estoy reparando un corazón roto.

—Eso de las vacaciones de verano me agotan

—Pero tía, usted ni nos cuida.

—Chamaco pendejo, cómo no los voy a cuidar, así tengan treinta años, aquí siempre van a estar.

—Ay no, lo que faltaba, que estén tus primos, creí que llegaría la siguiente semana.

—Oye, no digas eso. Daniel, Checo —Carlos se acercó a sus dos primos para saludar.

—Me cagan tus primos.

—Callate, Lando.

—No entiendo cómo te gusta ese pendejo —dijo Daniel.

—Yaaa, dejen de pelearse —Carlos los separó.

—Trajimos cena, pero veo que no la necesitan. Carlos, tráete unos platos, voy a servir la pasta y comeremos todos en la sala.

—Si, mamá. Lando, ven, ayúdame.

—No quiero cenar con tus hermanos.

—Pues lo harás, quieras o no.

—Par de pendejos —murmuró Checo —rapazuelos, y pensar que también estuvimos en esa edad.

—Catorce tienen las criaturas —Daniel soltó una carcajada mientras repartió dos zapes, uno para Lando y otro para Carlos.

Sergio se mezcló en el ambiente alegre de la casa, olvidó por un momento lo que pasaba con Max y Charles allá afuera. El tío Carlos llegó más tarde, conversaron sobre cosas del trabajo, luego estuvieron cantando en el karaoke, entró la madrugada, Daniel acompañó a Carlos, llevaron a Lando a su casa, vivía a dos cuadras. Sergio ayudó a la tía Reyes a levantar todo, en medio de ese ambiente cálido, sus lágrimas empezaron a caer.

—Dios, Checo, hijo. ¿Qué pasa?

—Nada, tía. Solo recordé a mis padres.

—Hijo…