Antes de la apuesta
Jude dando vueltas de aun lado al otro en su habitación pesnado en la locura que se armo por unos celos. Unos celos absurdos según el.
Mientras su hermano sentado en la cama lo escuchaba mientras lanzaba y atrapaba una pelota de anti estrés.
-Es que no tiene lógica esto Jobe. No la tiene..- Decia un Jude que trataba de buscar respuesta a la bendita apuesta del reto que hiceron por el.
-Ashly ni le interesa esto y ahora si, ella desde cuando le a gustado este tipo de cosas? y ni hacer un drifft sabia y ahora si!, osea, es lindo que las dos personas que quieres quieran hacer algo juntos, pero no en una APUESTA! de retar al otro y que yo sea el premio, eso da miedo-
Jude seguía intentando explicar por qué estaba en desacuerdo con aquella carrera.
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Una vibración se dio en el bolsillo de la chamarra de Jobe y, este sabia que la notificación era que ya estaba por comenzar y se los necesitaba ahí.
Jobe vío el mensaje y le aviso a su hermano mayor.
-Carney me acaba de avisar que la carrera sera en 5-
No puedo terminar porque Jude lo interrumpio.
-¿En 5 horas?-
-No,Jude , no en 5 horas, en 5 minutos- Jobe solo rodó los ojos. A veces parecía que el supuesto hermano mayor era en realidad el menor.
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Al llegar, el lugar estaba lleno de carros. Los motores rugían mientras la gente se reunía alrededor, algunos presumiendo sus modificaciones y otros revisando sus apuestas.
La mayoría había apostado por el conductor del Audi negro. Un rubio alto que, para sorpresa de Jude, no era precisamente un desconocido.
A la otra concursante casi nadie le tenía fé, solo la pareja del rubio le tenía la fé que otros no querian brinar.
—¡GO!
Los dos autos salieron disparados al mismo tiempo.
Jude se quedó inmóvil, observando cómo el auto de Ashly y el de Erling se alejaban a toda velocidad.
—Esto no puede estar pasando… —murmuró.
Los motores resonaban por toda la calle mientras ambos autos luchaban por tomar la delantera. Ashly consiguió adelantarse por unos metros, pero Erling no tardó en alcanzarla.
Jude apretó los puños.
No sabía qué era peor: que Ashly pudiera perder… o que Erling pudiera ganar.
A su alrededor, los espectadores gritaban y hacían sus apuestas mientras los dos autos se perdían entre las luces de la ciudad.
Y entonces Jude comprendió algo.
Aquella carrera no era realmente por dinero.
Era por él.
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En la celebración ocurrio de todo, de todo que eso fue el detonante de nuevad cosas.