Capítulo 1: Stahl Vor!
(Perspectiva desde afuera, acercándose a la excavadora y apuntando a la cabina mientras se escucha el motor en ralentí)
Gug-gug-gug-gug...
—Klara: Mila, ¿qué opinás? Si no hacemos algo pronto para derribar este muro, tanto el Club de Maniobra y Demolición Pesada será cerrado como «La Morsa» será vendida a la chatarrería más cercana. ¡Necesito tu ayuda ahora, cerebrito!
—Mila: Aguardá un momento, Klara. Este muro de hormigón armado es más duro de lo que parece; un golpe directo no le causará ningún daño, y mucho menos lo destruirá. Según veo en el manual de «La Morsa», no tiene la fuerza suficiente para derribarlo. La presidenta del consejo estudiantil armó esta prueba a propósito para que no podamos pasarla.
—Klara: (Detesto a estos cerebritos que únicamente se dedican a guiarse por manuales). Te recuerdo, Mila, que llevo conviviendo con este tipo de máquinas desde que tenía 12 años, así que conozco de sobra la capacidad de «La Morsa».
(Procede a engranar la primera marcha, dispuesta a intentar tumbar el muro con el puro peso de la máquina).
¡KRRR-CHANK!
—Klara: Recordá que conozco esta máquina desde niña y sé cuál es su potencial comparado con las máquinas nuevas. Así que... ¡vamos con todo! ¡STAHL VOR!
(Se ve a La Morsa acelerando a fondo, yendo a embestir el muro).
¡BRRRR-RUMMMM!
(Mientras La Morsa avanza hacia el muro, la perspectiva cambia hacia la parte inferior, apuntando hacia arriba y mostrando en primer plano las orugas girando).
¡CLANK-CLANK-CLANK!
—Mila: ¡Esperá, Klara! Ese muro es más resistente de lo que creés.
¡BANG-CRACK! (Se escucha el impacto de la pala contra la estructura).
—Klara: ¡Ja! ¿Qué opinás de eso, muro?
(Una vez que se disipa el polvo levantado por la máquina sobre la tierra, se aprecia que el muro sigue intacto y no parece querer ceder).
—Klara: Mila, ¿viste esto? Este muro desgraciado aguantó el placaje de «La Morsa», ¡una excavadora de más de 30 toneladas!
(Mila le da un golpe en la cabeza con el manual).
—Mila: ¡Tontaaaaa! Te lo dije: con un movimiento así nunca derribaremos un muro de hormigón armado.
(Mientras ambas discuten, suena un sensor que indica una penalización de 8 minutos, dejándoles únicamente 2 minutos más para superar la prueba).
—Klara: ¡Ayudame, Mila! Si en los próximos 2 minutos no tiramos abajo este muro, van a reciclar a mi pequeño.
—Mila: Déjamelo a mi cargo.
(Mila analiza la construcción del muro buscando algún punto débil y se percata de que el impacto anterior expuso una grieta en la estructura).
—Mila: Mira, Klara: ahí el impacto debió debilitar esa parte. Con la suficiente fuerza deberíamos poder derrumbarlo usando la pala. Ubicala en ese punto y empujá con toda la fuerza del brazo.
(Klara le hace caso y mueve las palancas del brazo hidráulico para posicionar la pala contra el muro).
Clack-clack.
—Klara: ¡Toma esto, muro malvado! ¡STAHL VOR!
(Pisa el pedal a fondo e intenta empujar el brazo hacia arriba para perforar el punto débil).
¡BRRRR-RUMMMM!
¡WIIII-HNNNN!
—Mila: ¡Klara! Los hidráulicos no van a aguantar mucho más tiempo; mirá el reloj de presión.
(Se enfocan los relojes analógicos de La Morsa, mostrando específicamente el de la presión del aceite hidráulico).
Sssss-hnnnnn...
—Klara: (Susurrando) Vamos, pequeño... yo sé que podés.
(Los circuitos hidráulicos de La Morsa empiezan a sufrir por el esfuerzo y pierde presión rápidamente, pero finalmente consiguen derrumbar el muro).
¡KRRR-SSSSHHH!
—Klara: ¿Lo logramos? ¡Lo logramos, Mila! ¡Yeah!
—Mila: Lo logramos, Klara... Aunque La Morsa quedó dañada, consiguió pasar la prueba.
(Ambas celebran mientras pequeños trozos de concreto vuelan por el aire y caen sobre la cabina de La Morsa).
Tuk-tuk-tuk...
(Klara y Mila bajan de la cabina y se acercan a la presidenta del consejo estudiantil).
—Klara: ¿Qué pasó, Ryuku? ¿Pensaste que no conseguiríamos pasar la prueba?
—Ryuku: Por el momento ganaste y salvaste tu club y tu carcacha obsoleta, pero no pienses que te salvarás siempre.
(Ryuku se aleja rompiendo el documento de disolución del Club de Maniobra y Demolición Pesada, así como el de la venta de La Morsa).
(Las chicas saltan de emoción festejando el rescate del club y de la máquina).
—Klara: Bueno, Mila, toca llevarnos a La Morsa y reparar los circuitos hidráulicos dañados.
—Mila: Sí, hagámoslo, Klara...
Continuará...








