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Little Thing

Sinopsis

El auto de Jungkook se averió y sus amigos le recomendaron el taller de Kim Taehyung. El mecánico no iba a perder la oportunidad de enredarse con esa “cosita preciosa”. Capítulo Único TaeTop KooBottom BoyPussy Escenas sexuales explícitas

Genero:
Erotica
Autor/a:
Rousita<3
Estado:
Completa
Capítulos:
1
Rating
5.0 (1 reseña)
Clasificación por edades:
18+

Capítulo Único



La mañana de Jungkook estaba completamente arruinada. Su domingo había iniciado con él alistándose para reunirse con sus amigos en el acuario de la ciudad, pero al subirse a su auto y hacer el intento de encenderlo, este no respondió de inmediato. Tuvo que girar la llave más de siete veces para que al fin el motor prendiera, pero cinco minutos después volvió a apagarse.

Con la frente sudando debido a las altas temperaturas de agosto, y con la frustración arruinando todo su buen humor, decidió llamar a uno de sus amigos para comunicarle la falla del carro y pedirle alguna recomendación de un taller que le quedara cerca. Adiós a sus ahorros para la nueva laptop que quería.

—Nam —su voz sale quejosa en cuanto la voz del mayor se escucha a través del teléfono —. Ni esperen por mí, el auto no enciende... O bueno, encendió pero se apagó de nuevo. Dios. ¿Qué tipo de sal seré yo?

—A ver, Kook, cálmate —se escuchaba un bullicio al fondo, y las risotadas de Jimin y Hoseok le hicieron querer llorar porque se perdería todo eso —. Me dices que directamente no anda, entonces es probable que sea una falla de la batería. ¿Intentaste encenderlo de nuevo?

—Es probable que si lo intente vuelva a prender, pero me da miedo quedarme varado a media autopista —resopla, saliendo del auto para no desmayarse por el calor y el estrés que le tenía mordiéndose las uñas —. Y para empeorar todo, mañana debo usarlo para ir a la universidad. ¿De casualidad conoces de algún taller que me quede bien cerca?

Escucha como Hobi le pregunta el motivo de su tardanza, y tras una rápida explicación, su amigo termina recomendándole un local a tres calles de su casa.

—Kook, dice Hobi que el hermano de su novio es dueño de un taller, y tiene muy buena reputación. Si vas de parte de Hoseok, de seguro te atiende de inmediato —le explica con algo de pesar al no poder hacer más, pues el acuario quedaba bastante alejado de la casa del menor.

Jungkook trata de recordar rápido sobre el supuesto cuñado de Hobi, pero falla en el intento.

—No sabía que Yoongi tenía un hermano —responde al fin —. ¿Podrías enviarme la dirección exacta? Rezaré para que esta cosa dure más tiempo encendida.

—Vale, ahora mismo te la envío. Cualquier cosa que necesites nos llamas... —la voz de Hoseok lo interrumpe por pocos segundos —. Ah, dice Hobi que el mecánico se llama Taehyung.

—Bien, los mantendré al tanto entonces. Diviértanse, los quiero.

—¡Nosotros a ti! —respondieron al unísono, haciéndolo reír.

Jungkook se mete en el coche nuevamente, y toma una larga respiración antes de darle vueltas a la llave, no recibiendo respuesta alguna en los primeros intentos. Justo cuando su celular sonó con una notificación —probablemente con la dirección del taller—, el motor encendió, haciendo un ruido algo extraño. No cantó victoria los primero segundos, pero al ver que el carro seguía funcionando, decidió no perder más tiempo y comenzar a conducir. Se detuvo un momento en la salida de su calle y alcanzó su teléfono para rectificar la ubicación, captando pronto hacia donde se tenía que dirigir.

Le tomó un poco más de tiempo llegar a pesar de estar cerca, pues temía que si aceleraba mucho la dichosa batería volviera a apagarse. Con un sonidito de alivio, se estaciona justo delante de las puertas del garaje que tenía un cartel algo desgastado con el nombre del taller. Saca la cabeza por la ventanilla, viendo a un hombre alto de piel morena mirando en su dirección.

—¡Hola! ¡Necesito revisar mi auto, pero si lo apago es posible que no prenda de nuevo! —le gritó por encima del ruido del motor.

—¡Está bien, entra!

Lo vio hacerse a un lado y mover su mano para que estacionara dentro del taller. Giró el volante a la izquierda y con cuidado subió por la pequeña rampa, dejándose guiar por el mecánico que levantó su palma en alto para avisarle donde debía detenerse. Entonces, apagó el auto y salió, sintiendo sus muslos sudados por el horrible calor; sus mejillas estaban tan rojas que hacían competencia con cualquier maquillaje caro.

—Dios, por poco me derrito ahí dentro. No quise prender el aire acondicionado por si el coche no aguantaba —comenta con una sonrisita nerviosa, pues era la primera vez que estaba en un lugar así.

Se acercó al pelinegro que vestía una camiseta gris sin mangas, con una mancha de humedad oscura en el frente debido al sudor. Su estómago se aprieta al apreciar de cerca los preciosos rasgos que se mantienen neutros; sus ojos felinos lo detallaban con las cejas levemente alzadas.

—Me llamo Jungkook, soy amigo de tu cuñado; él me recomendó tu taller —le sonríe con cortesía, estirando una mano.

Taehyung se queda medio embobado por la cosita preciosa que tenía delante. El chico tenía una tez pálida que ahora mismo se veía sonrosada debido al calor, su cara estaba sudada, pero eso no disminuía en nada su belleza. Sin embargo, lo que le había hecho tragarse un jadeo fue verle las piernas descubiertas debido al short de mezclilla que se apretaba en su cadera y cubría por encima de la mitad de sus muslos. La camiseta lila no hacía mucho para cubrirle esa pequeña fracción de abdomen donde su ombligo estaba, haciéndole babear ante la idea de posar sus manos ahí.

—Un gusto, soy Taehyung —le toma la mano y no la suelta por varios segundos de más, disfrutando el tacto cálido y suave —. No sabía que Hobi tenía un amigo tan bonito.

Jungkook se sonroja fuertemente, y retira su mano ante el nerviosismo que lo ataca cuando el mayor le sonríe de lado con descaro. La imagen de esa mano grande con las venas extendiéndose hasta su brazo se le queda gravada en su mente.

—Ni yo de que tuviera un cuñado mecánico.

Taehyung se ríe bajo y se acerca al coche, levantando enseguida el capó.

—Bien, dime lo que te pasó.

—Hace un rato traté de encenderlo y perdí la cuenta de las veces que giré la llave sin lograrlo, y antes de venir hasta acá, había prendido pero se apagó rápido.

El mecánico tararea por lo bajo, guiando sus manos al lío de mangueras y piezas de las que Jungkook no entendía nada. Sus manos tocaban en algunos lugares, inclinado de tal manera que se podía apreciar la espalda ancha y sudada contraerse cada que los brazos se movían. Los músculos de sus bíceps eran otra cosa que tenían babeando al blanquito, y se vio apretando sus muslos cuando los dedos largos se embarraron de grasa y Taehyung los pasó por su pantalón de mezclilla sucio.

—Sé que el problema es la batería, pero quería confirmar que solo deba concentrarme en eso —se apoya con sus manos en el metal y ladea la cabeza, alzando una ceja al verlo mordisquearse su labio inferior; era más regordete que el otro.

—Vale, mmh... ¿Debo regresar más tarde o está bien si espero?

Taehyung sonrió para sus adentros; no permitiría que tal belleza se le escapara.

—Puedes esperar, preciosura, lo haré rápido —se alejó del auto y señaló con su cabeza a un sofá en la esquina —. Si lo deseas, puedes sentarte.

Tuvo que fingir que el apodo no lo prendió más.

—Gracias.

El castaño se acomodó en el borde del sofá antiguo que le pareció bastante duro, y regresó toda su atención al mecánico. Le parecía demasiado guapo, con un aura sensual que le hizo palpitar su vagina, y no le extrañaría irse del lugar con las bragas empapadas. Cuando Taehyung se levantó el borde de la camiseta para limpiarse el sudor de la cara, sintió sus pezones endurecerse y su boca secarse; tenía un abdomen marcado que brillaba debido al sudor, un camino delgado de vellos oscuros se perdían por dentro del pantalón que estaba bastante bajo y Jungkook no vio signo alguno de que trajera ropa interior. Carajo.

—Preciosura. ¿Puedes alcanzarme esa linterna? —la voz grave le hace reaccionar —. Voy a tener que quitar algunas mangueras que no me dejan sacar la batería.

Jungkook asintió, viéndolo acomodarse frente al auto en una plancha de madera con rueditas, esperando por él. Tomó la linterna que le había señalado, y a pocos pasos de acercarse, un pensamiento fugaz —para nada decente—le hizo detenerse y actuar casi de manera automática. Se subió el short un poco, mordiéndose la lengua cuando sintió la mezclilla encajarse entre sus labios vaginales. Solo lo provocaría un poco...

—Aquí tienes —estiró el brazo, llamando la atención de Taehyung, y separó un poco sus piernas, quedando casi encima del hombre.

Taehyung se quedó de piedra, con el brazo en el aire y la linterna entre sus dedos. Jungkook miraba entretenido hacia la maquinaria del auto, con sus muslos entreabiertos y la visión perfecta de un coño gordo apretado por la tela azulada. Los labios se veían gruesos y estaban muy divididos; no supo si eso era intencional o porque el chico estaba usando un short de una talla menor a la suya. Se lamió los labios, guardándose el siseo al sentir su entrepierna latir y la sangre comenzar a bajar hacia ahí.

—Oye, preciosura, perdón que te moleste tanto... —su voz sale ronca y los bonitos ojos grandes lo miran como si fuera un cervatillo —. ¿Puedes tomar esa botella de agua? Es que debo hidratarme bien antes de meterme ahí abajo.

—Por supuesto, no es molestia, tranquilo.

Taehyung sonrió satisfecho y se apresuró en sentarse para no perderse ningún detalle. Como se esperó, el blanquito inclinó su torso para alcanzar la botella plástica, dándole un espectáculo que terminó de endurecerle el miembro. Los bordes de sus nalgas grandes se escaparon por el dobladillo del short y su coño se marcó igual de bien entre los muslos jugosos. Taehyung se consideraba un descarado por naturaleza, así que le importó poco ser atrapado por el chico cuando se giró, del mismo modo que le dio absolutamente igual regresar su espalda a la tabla, sabiendo que la bragueta de su pantalón luchaba contra la barra dura que se le marcaba.

A Jungkook se le hizo agua la boca y su vientre sufrió una contracción placentera, no tardando en manchar su ropa interior por su excitación. La camiseta se le alzaba un poco cada que el mecánico se movía debajo del auto y el borde del pantalón hacía un vacío debido al mismo movimiento, poco a poco eso provocó que el falo comenzara a asomarse; totalmente duro, venoso y de un color moreno que terminó con su cordura.

Mierda, lo que daría por sentir ese grosor.

—D-Disculpa, necesito ir al baño —carraspeó, necesitando una excusa para alejarse de ahí con urgencia.

—En la puerta del fondo, cariño.

No sabía que lo ponía peor, si los apodos o el tono demasiado grave que era más que obvio la razón de ello.

Taehyung vio sus pies alejarse hasta que escuchó la puerta ser abierta y cerrada, y se apresuró en salir para dar paso a la idea que se le había atravesado. No era tonto, lleva sintiendo las miradas del chico desde el primer momento, y faltó poco para que se le lanzara a comerle la polla.

Cerró la puerta grande del garaje y prendió el aire acondicionado; la frescura comenzó a sentirse pronto debido a los dos ventiladores de techo. Lo esperó apoyado en el auto —luego de haber cerrado el capó—, con las manos cruzadas y la punta de su verga por fuera del pantalón. Cuando vio la puerta ser abierta de nuevo, se sacó la camiseta de encima y la dejó a un lado, sonriendo divertido al ver la reacción del blanquito.

—¿Q-Qué pasa? —balbuceó nervioso al ver el taller cerrado y en las condiciones que el mayor lo estaba esperando.

—Acércate, quiero mostrarte algo.

Jungkook se dio cuenta de sus intenciones claras. Él mismo lo había provocado. Aún así, siguió fingiendo demencia e incluso se mantuvo firme, como si en verdad no estuviera loco por chupar la cabeza rojiza que se asomaba por el pantalón.

Se acercó a Taehyung, que se hizo a un lado para que tomara su lugar, y en cuanto apoyó sus manos en el metal, fue empujado con fuerza por la nuca, estampándole la cara contra el capó sin cuidado.

—¡Ah!

—Cállate —gruñó, restregándose contra sus nalgas —. Déjame ver bien ese coñito gordo que se te marca.

Sintió una mano meterse por debajo de su pelvis, apretando un poco su vientre para luego desabrocharle el short y comenzar a jalárselo con brusquedad.

—E-Espera... ¡Ay! —intentó detenerlo, pero la otra mano le soltó la nuca para jalarle ambos brazos hacia atrás, apretando sus muñecas.

Taehyung gimió bajo una vez que la tela molesta quedó enrollada en los tobillos, pudiendo deleitarse con los glúteos gruesos y níveos que se tragaban la delgada tanga blanca. Las palmadas no tardaron en llegar, poniéndolo al chillar.

—Que nalgas más ricas tienes, cosita —se inclinó sobre su cuerpo, besando y mordisqueando su cuello, mientras que su mano jaló el hilo de la tanta, haciéndolo a un lado —. Veamos si ya estás mojadito...

—N-No... Mgh.

El dedo medio de Taehyung acarició los bordes de su ano antes de bajar a los labios hinchados y totalmente empapados que le hicieron resbalar su falange. Recorrió desde la entrada babosa hasta llegar a la bolita inflamada donde masajeó en círculos y luego atrapó al agregar otro de sus dedos. Jungkook se retorció contra el metal del capó, provocando que sus nalgas se restregaran más con la dureza del mayor, y lagrimeó al sentir los pellizcos en su clítoris que le contraían sus paredes vaginales, expulsando largas tiras de fluidos transparentes.

Taehyung no quiso esperar más y se alejó de golpe para acuclillarse y estampar ambas manos en sus nalgas, marcando sus dedos de inmediato y logrando que Jungkook chillara y empujara sus caderas hacia atrás. Le estiró los cachetes gruesos de forma ruda, buscando abrir el capullito rosado y brilloso que se contraía en la entrada. Encajó sus dedos de tal forma que los índices y medios se encargaron de mantener estirado los bordes de su ano, mientras que los pulgares le abrieron apenas la entradita de su vagina donde escupió directamente.

Jungkook se mordió un labio con fuerza, y trató de apartarse en vano, pues sabía que esos brazos grandes que se cargaba el mecánico no eran de adorno.

—T-Taehyung, espera...

—¿Por qué, preciosura? Solo estoy mirando lo que me voy a comer —se burló dando un toque fugaz con la punta de su lengua en el botoncito rosado —. Que coño más gordito tienes, pero está muy cerradito para mi verga... Me voy a encargar de abrirlo un poco. ¿Sí?

Apenas tuvo tiempo de reaccionar cuando ya la boca de Taehyung se encontraba chupando sus labios vaginales y su lengua penetraba la hendidura estrecha y húmeda. Se arqueó ante los deliciosos movimientos de su sinhueso que se dedicaba a delinear sus paredes internas, las mismas que se apretaban a su alrededor queriendo succionarla. La punta pinchó en la parte de arriba, rozando más de una vez esa zona media rugosa que le hizo voltear los ojos y apretar los dedos contra el capó, mientras que abría más sus piernas.

Taehyung tenía la nariz encajada cerca del esfínter de Jungkook, sus labios succionaban alrededor de la entrada vaginal y su lengua no dejaba de penetrarlo con movimientos ágiles. Gimió encantado por los fluidos que se estaba bebiendo y nalgueó varias veces los montículos de carne que se empujaban contra su cara. Entonces, se apartó un poco, con un hilo largo de saliva conectando la vagina a su boca, y empapó dos de sus dedos, colándolos más de una vez en el interior de Jungkook que gimoteaba agitado. Teniéndolos bien lubricados, los guió hacia el agujerito cerrado que se abría a la nada, y untó los bordes hasta dejarlos viscosos.

—Te voy a partir el coñito y luego te abriré el culo hasta llenártelo de leche.

Jungkook negó, rehuyendo del tacto de los dedos que trataban de empujarse en su hoyito.

—N-No, ahí no —jadeó cuando la boca del mayor se prendió de su clítoris, succionando duro y provocándole espasmos de placer que le hicieron ver borroso —. ¡Mmh, mierda!

Taehyung olisqueó el capullo regordete y rosado, sin dejar de mordisquear y lamerle su bolita hinchada, gimiendo como un animal en celo ante el aroma dulce-amargo que desprendía. Cuando los alaridos de Jungkook aumentaron y los fluidos corrieron fuera de su vagina con exageración, entendió que había tenido un orgasmo, por lo que aprovechó para meter los dos dedos a la vez en el culo virginal, siendo fácil debido a la flacidez de su cuerpo.

—Eso es, preciosura, ya casi estás listo.

Cuando Jungkook reaccionó, tenía la mitad de los dedos penetrando su ano y otros dos abusando de su entrada vaginal, sintiéndose lleno y con ganas de que algo más grande ocupara el lugar de cualquiera de los dedos. Escuchó una risa burlona que le erizó la piel, y lo sintió encima suyo nuevamente, chupeteando sus labios hasta que le metió la lengua. Le siguió el beso sucio como pudo al estar con la cara pegada al auto y la mirada perdida por el éxtasis del momento.

—Pero que cosita más rica y susceptible eres —dio una lamida larga en su mejilla —. Tan rosadito por todas partes... De seguro eres bueno mamando verga. ¿Mmh?

Otra nalgada lo saca de su estado embobado, y gime alto cuando los dedos en su vagina se doblan y lo penetran una vez más antes de sentir como sus dos entradas quedan vacías.

—Ven, arrodíllate.

El mayor lo manipula con la facilidad de una muñeca, sin darle tiempo a refutar. Lo levanta por un brazo y lo hinca a las malas, yendo directo a jalarle el pelo con fuerza para que su cabeza esté en alto, mientras que se desabrocha el pantalón y lo baja hasta las rodillas.

Jungkook amplía la mirada al verle la verga en su totalidad; larga, palpitante, con un grosor envidiable, principalmente en el glande que supuraba gotas gruesas de semen. Se relamió los labios de tan solo verlas caer y perderse bajo la delgada piel de su prepucio. Taehyung lo pegó con tosquedad a su pelvis, restregando su cara por toda su entrepierna; el blanquito se dejó hacer encantado, hundiendo la nariz en el manto de vello oscuro que olía a sudor y a loción masculina. Boqueó cuando la base dura se pego a sus labios y sacó la lengua cuando Taehyung le empujó la cabeza hacia sus testículos llenos.

Desde arriba, el mayor soltó una risa burlesca al ver la forma desesperada en la que Jungkook trataba de probarlo todo, babeando sus bolas y embarrándose la cara con rastros de de pre-semen.

—Cosita desesperada —le apretó las mejillas lo necesario para que su boca se abriera y dejó caer una escupida larga que cayó en su comisura y rodó por su barbilla —. Solo tuviste que verme la verga para que se te quitara la poca decencia que te quedaba; que patético.

Una cachetada cruda le voltea la cara, sacándole pequeñas lágrimas que se quedan estancadas en sus pestañas. Taehyung se sujeta la polla y le restriega el glande viscoso por los labios, nariz y las mejillas, antes de empujarlo sin la mínima delicadeza dentro de su boca. Jungkook no tiene tiempo a acostumbrarse cuando ya lo tiene sujeto por la cabeza con sus dos manos, arremetiendo rápido contra su garganta, y sacándole más lágrimas y arcadas que le hacen tratar de empujarlo por las caderas firmes que se estampan contra su cara, pero falla olímpicamente.

Levanta la mirada, buscando algo de compasión en el hombre que le folla la boca como un animal, pero solo logra que su coño se humedezca más de tan solo ver los gestos de excitación que acompañan a los gemidos grotescos cada que el glande se adentra hasta el fondo de su garganta.

—¡Ah, carajo, que rico! —entrelaza sus dedos detrás de la cabeza del menor y lo empuja todo lo que puede, escuchando sus quejidos ahogarse contra su miembro que se profundiza con dureza; se mantiene así por cinco segundos contados, con la cara de Jungkook apretada contra su vello púbico, cortándole la respiración.

Cuando lo suelta, lo ve toser con el rostro rojo, dejando caer tiras de saliva mezcladas con su líquido pre-seminal. Taehyung le termina de quitar el short y lo incorpora con facilidad, para luego ir directo a sacarle la camiseta por la cabeza, dejándole los pechos a su entera disposición.

El menor suelta un gritito sorprendido al sentir la boca del mayor atrapar sus pezones; intercaló entre uno y otro, repartiendo lamidas y mordiscos por igual hasta que la saliva corrió desde su pecho hasta su abdomen. Las manos grandes le estrujó los montículos con ansias y pellizcó sus botoncitos a la vez que daba succiones fuertes en la piel alrededor de sus areolas. Jungkook enredó sus dedos en la cabellera oscura, pegándolo más a él, y su vagina se apretó de tan solo sentirle la barra gruesa apretarse contra su vientre; bajó una de sus manos y jugueteó con su glande, mientras que los dedos del mecánico se trasladaron a sus nalgas, abriéndolas y cerrándolas.

—Sostente de mi cuello —rugió contra su oreja.

A Jungkook le tomó unos segundos acatar la orden, y enredó ambas manos alrededor del cuello sudado de Taehyung. Entonces, recibió una última nalgada, y fue agarrado por las piernas; los antebrazos del mayor se colaron por debajo de sus rodillas, levantándolo como si tuviera el peso de una pluma. Chilló asustado cuando su cuerpo se balanceó, pero pronto quedó perfectamente sostenido, con sus muslos bien abiertos y su cara prácticamente pegada a la del mayor.

Taehyung estiró la carne de una de sus nalgas y con su mano libre dirigió su polla hacia la vagina goteante y abierta debido a la posición. Pinceló entre los labios gordos, haciendo presión en su clítoris varias veces, regocijándose por los gemiditos agudos que se tragaba al tener su boca tan cerca. Entonces, posicionó el glande en la entradita babosa y empujó sus caderas despacio hasta que la mitad de su longitud entró. Dejó salir un jadeo sonoro y mordisqueó el belfo inferior de Jungkook, buscando algún tipo de control al sentirle las paredes cálidas succionarlo.

—Mmh, tan apretadito... ¿Te estoy desvirgando acaso?

—N-No... Agh, muévete, por favor —gimoteó, dando cortas lamidas en los labios del mayor, haciéndolo reír.

—Pareces un cachorro tembloroso —siseó, empujándose otro poco y sacándole un respingo —. Déjame probar que tanta verga puedes aguantar, preciosura.

Se terminó de encajar de una sola estocada, con el chillido de Jungkook retumbando en las paredes del taller. Taehyung afincó bien sus pies y dio inició a la tanda de penetraciones hoscas que le aflojaron el cuerpo al menor; su verga entraba y salía con rapidez, clavándose hasta el fondo, dando con el punto G fácilmente. Jungkook no podía controlar sus gemidos al sentirse ser estirado de esa forma, los empales salvajes solo iban en aumento al igual que su humedad, creando un chapoteo obsceno cada que las caderas se estampaban contra él. Encajó sus uñas en los hombros del mayor cuando el glande acribilló su cérvix, con su próximo orgasmo acercándose más cada que las estocadas abusaban de ese punto interno que lo tenía babeando y con los ojos volteados.

—¡Taehyung, más! ¡Que rico me coges, joder!

Taehyung le chupó los labios, manteniendo sus bocas unidas a la vez que disminuyó la velocidad repentinamente. Le estiró el belfo inferior con los dientes, sonriendo divertido al ver la confusión en sus ojos, y le bajó una de las piernas, manteniendo la otra en alto al sujetarla por su tobillo, y logrando tener una visión detallada de la unión de sus cuerpo.

La vagina de Jungkook estaba rojiza y perlada por la lubricación y sudor, la entradita se estiraba grotescamente para tragarle todo su grosor, y notó los espasmos en su vientre. La sacó despacio, disfrutando de los lloriqueos por haberle cortado el orgasmo, su base salió empapada de una capa blanquecina y brillante, con las venas hinchadas, y cuando solo el glande quedó adentro, lo volvió a empalar con fuerza, sacándole un chillido y levantando la piel de su vientre. Repitió la misma acción, empleando un poco más de fuerza, y las manos débiles de Jungkook fueron a parar a su pecho donde intentó empujarlo.

—Me v-vas a partir, hijo de perra.

Taehyung se carcajeó cortamente, y con la otra mano le apretó el cuello, manteniendo sus miradas conectadas.

—Sé que puedes aguantarlo, cosita preciosa.

Sin dejarlo refutar, le dio una serie de penetraciones profundas, sacándola casi completa para volver a hundirse contra el cérvix abusado, pero con mucha más rapidez. Sus caderas se estamparon de forma desesperada, creando un ruido sordo que acompañó los gemidos agudos de Jungkook. Según aumentaba las estocadas, el canal vaginal se iba cerrando, avisándole del cada vez más cercano orgasmo del menor, por lo que le soltó el cuello, dejando su cabeza caer contra su hombro, y llevó sus dedos al bultito rosado e hinchado entre sus labios abiertos. Masajeó en círculos, provocándole temblores en las piernas, y lo pellizcó varias veces sin dejar de cogérselo como un salvaje, hasta que cambió levemente el ángulo de sus penetraciones, clavándole la polla con rudeza en la rugosidad de su interior. El cuerpo de Jungkook se sacudió en sus brazos y un chorro tibio salió disparado de su entrada, empapando toda su entrepierna.

—¡Taehyung! —gritó su nombre entre gemidos, según la intensidad del orgasmo iba aumentando. Su interior no dejaba de contraerse, sacándole quejidos roncos al mayor.

Cinco minutos después, y con varios empales duros, la verga sufrió espasmos en su canal vaginal, y expulsó una tanda de semen caliente que le hizo gemir y mover las caderas como una perra en celo. Sonrió embobado en una nube densa de placer, sintiendo su útero ser llenado así de bien.

—Agh, sí, lléname con tu leche, papi.

El mayor resopló con dificultad, con sus testículos contrayéndose y la vocecita de puta de Jungkook haciendo estragos en su mente. Le soltó la otra pierna y salió de su interior, sacándole un jadeo agudo, pero claro que no había obtenido suficiente, por lo que lo regresó a su posición inicial. El blanquito tuvo que apoyar las manos rápido en el metal del capó para evitar que su rostro se golpeara.

—Joder, dame un descanso —intentó levantarse, pero recibió una nalgada en castigo.

—Lo obtendrás cuando tengas el culo chorreando de mi semen también.

Jungkook se tensó, y su corazón se aceleró con miedo cuando los dedos del mecánico recogieron los restos de su corrida, pasándolos entre sus labios sin cuidado y penetrándolo solo para empaparlos bien.

—N-No quiero... Va a doler —lloriqueó, aunque no pudo controlar el impulso de sus caderas cuando la punta de los dígitos se presionaron en su anillo de músculos —. Taehyung, no... ¡Mgh!

El mayor metió la punta de uno y le azotó las nalgas con crudeza con su mano libre, para luego apretarle uno de sus montículos, manteniéndolo abierto.

—Cállate y relájate —le metió el otro dedo, importándole poco que las paredes estrechas se apretaran y que Jungkook chillara adolorido —. Hace unos minutos los tomaste bien, preciosura. Sé una buena puta para mí. ¿Sí?

Una punzada de placer se asentó en su vientre ante las palabras vulgares de Taehyung, y su entrada supuró las tiras largas de la leche mezclada con su propia lubricación. Los dedos del mecánico entraron por completo y el ardor no se hizo esperar, haciéndolo lagrimear y rehuir de sus toques, aunque pronto una mano se afianzó en sus caderas para que se mantuviera quieto. Jungkook alargó un gemido alto cuando las falanges empezaron a joderlo, entrando y saliendo con facilidad gracias a los fluidos que recogió de su coño, y una mezcla de placer y dolor le hace arquear la espalda cuando un tercer dedo hace el intento de penetrarlo.

—¡No! ¡E-Espera... Ay!

El tercer dígito lo estiró dolorosamente, pero la excitación que le provocó las estocadas que le siguieron, le hicieron ignorarlo por completo. Taehyung le estrujó las caderas y aceleró un poco los movimientos de sus dedos, sacudiéndole las nalgas con cada penetración. El menor jadeó sorprendido cuando alcanzó un punto desconocido para él, pero que le provocó un placer intenso que le hizo abrir más las piernas y salivar sobre el metal.

—¿No que no querías? Estás chorreando por el coño —se rió con ironía.

El roce constante del glande en su entrada vaginal, le hizo empujarse hacia atrás, logrando que la punta se metiera, y que ambos gimieran al unísono.

—Métela otra vez —jadeó bajito, y su mirada terminó de perderse cuando la respuesta del mayor fue encajarse hasta el fondo de uno solo, y empezar a penetrarlo con fuerza, compaginándose con las estocadas de los dedos en su ano —. ¡Ah, sí, sí! ¡Mmh, que rico, dame más!

Taehyung se enloqueció ante la imagen de las nalgas rojas sacudiéndose sin parar, junto con el culito estrecho recibiendo tres de sus dedos y la entrada empapada de su coño que lo apretaba como si no se lo hubiera follado duro minutos atrás. Su verga estaba siendo abrazada por las suaves paredes vaginales, cada que arremetía una succión le exprimía su grosor poniéndolo a gemir bajo.

—Lo aprietas como una puta profesional, Jungkook —le sacó los dedos de su ano y con el pulgar sobó el exterior maltratado y rojo, sin dejar de clavarle la verga en el canal chorreante. Lo atrajo un poco hacia su pecho al agarrarlo por el pelo y su boca fue a parar a su oreja, dándole un festín al menor con sus quejidos roncos y gruñidos —. Que cosita más rica me estoy cogiendo, carajo.

Dio tres estocadas más antes de sacársela, provocándole un incómodo vacío y que su coño se abriera y cerrara a la nada en busca de la verga gorda que ya se estaba acomodando en el otro agujerito. Jungkook se tensó, recordando que el grosor del falo no era cualquier cosa, y por instinto se pegó más al carro, tratando de alejarse de Taehyung.

—Ya, deja de moverte.

—Es que v-va a doler —lloriqueó.

Taehyung lo mantuvo quieto por las caderas y comenzó a empujarse en su interior, ignorando los quejidos del otro. Solo su glande pudo entrar antes de tener que detenerse por la estrechez que lo rodeó.

—Precioso, deja de pujar o te va a doler más —acarició su cintura y espalda baja, tratando de relajarlo.

Jungkook boqueó adolorido y respiró hondo al mismo tiempo que la verga retomó su camino entre sus paredes anales. El ardor fuerte y la punzada de dolor lo hizo patalear una vez que la longitud se encajó por completo, y jadeó con dificultad, sintiendo que si se movía se iba a partir en dos.

—E-Es demasiado, s-sácala.

—Dejaré que te acostumbres, no te desesperes —ronroneó, encantado por lo bien que estaba siendo ordeñado; cada succión lo tenía delirando más y contó los segundos antes de empezar a moverse —. Respira hondo, cosita, una vez que se estire tu agujerito lo vas a disfrutar.

Jungkook apenas y podía moverse, el grosor no dejaba de abusar de su culo ex-virgen, y pronto las caderas de Taehyung fueron tomando confianza, aumentando la velocidad gradualmente. El placer que sintió antes con sus dedos se intensificó a niveles exagerados, y aunque el ardor seguía presente, el nudo de placer en su vientre lo apretó a tal punto que se vio pidiendo por más con las extremidades temblando y sus ojos blanqueados.

—Sí, s-sí... R-Rico, mmh —balbuceó con cada estocada rápida.

El mecánico lo sujetó por las caderas y arremetió con fuerza, dando fin a su contención para penetrarlo rudo, provocando una mezcla de chapoteos húmedos con los gritos del menor. Su verga se perdía entre las nalgas gordas que se sacudían como flanes por la velocidad empleada, y los bordes de su ano estaban rojos y estirados con bestialidad. Taehyung podía sentir sus bolas mojarse cada que chocaban con el coño de Jungkook, y sus empales tomaron fuerza según la excitación aumentaba, teniendo que inclinarse para taparle la boca con su mano cuando los alaridos se volvieron incontrolables. Lo jaló con fuerza, pegándolo a su torso, y con el otro brazo lo envolvió por la cintura, resaltando más el bulto bajo su vientre al tenerlo tan apretado.

—Tu culo y tu coño son míos a partir de ahora, preciosura —gruñó con dificultad a causa de las penetraciones erráticas —. Te ves hermoso con mi verga enterrada en esta cosita estrecha.

Jungkook apretó sus ojos cuando una de sus piernas fue levantada sobre el capó del auto y la verga se clavó en un ángulo preciso que le hizo babear y mordisquear la mano que apretaba su boca, dejándose ir en un tercer orgasmo que le cortó los movimientos a Taehyung debido a la contracción cruda de su cavidad anal. Un chorrito pequeño de orina se le escapó una vez que el mayor lo empujó hacia abajo por los hombros con hosquedad. Gritó por esa deliciosa liga de placer y dolor que le atravesó la espina dorsal y su cuerpo cedió ante la sobre-estimulación, dejándose hacer ya con la consciencia prácticamente fuera de sí.

—¡Agh! Ya casi llego, cosita... Mmh —Taehyung lo levantó por las caderas, usando su agujero con rudeza, clavándose una y otra vez hasta que su verga hinchada se sacudió y disparó otra tanda de semen que le desbordó el culo al menor —. Aprieta, preciosura, ordéñame bien.

Jungkook lo hizo; con la poca fuerza que le quedaba y aún con los ojos cerrados y sufriendo espasmos, succionó la polla gorda entre sus paredes anales y gimió extasiado al sentirse totalmente lleno. Con manos resbalosas por el sudor, se apoyó hasta que su torso quedó totalmente separado del coche, y notó el pequeño bulto en su vientre lleno de leche.

—Joder, espero que me hagas un descuento por lo menos.

Taehyung se carcajeó divertido, y le fue sacando el miembro con lentitud para luego voltearlo y atrapar sus labios en un corto beso, que se profundizó un poco cuando sus lenguas se rozaron. Se separaron sonriendo atontados, probablemente como resultado de los efectos de los intensos orgasmos que habían compartido.

El mayor atrapó su cara pequeña entre sus manos, embobado por los ojos grandes y brillantes.

—¿Qué te parece si repetimos esto más a menudo? A cambio tienes servicios gratis de por vida.

Jungkook sonrió de lado con coquetería, recibiendo otro de los besos del mayor que los llevó a continuar la escena encima del incómodo sofá, pero que esta vez le molestó poco, gracias a la ágil lengua que se movió entre sus piernas.

Definitivamente, Jungkook no tendría que volver a preocuparse por otra falla en su auto a partir de ahora.

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Bien escrito

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Trama absorbente

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Buenos personajes

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Diálogos potentes

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enamorada

un mes
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7 días y está historia están muy buenas 🔥

24 días

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