Introducción + Capítulo 1: La noticia.
¡Hola, bienvenidos!
Este es una idea loca mía que no pude evitar llevar acabo de inmediato. Después de estar totalmente enamorada de Mo Dao Zu Shi por un buen tiempo, decidí aventurarme a este proyecto.
Siempre me he preguntado: ¿Qué sintió Lan Zhan al enterarse de la muerte de Wei WuXian? ¿Cómo le dijeron? ¿Qué agónicos pensamientos pasaron por su mente? Y luego, cuando regresó, ¿cómo se sintió? ¿Cuales fueron sus emociones al escuchar su canción aquel día en la montaña? ¿Cómo pudo resistir por tanto tiempo, mientras dejaba que Wei WuXian creyese que no lo había reconocido? ¿Cómo fue para él estar a su lado mientras intentaba con toda sus fuerzas reprimir su inmenso amor?
Bueno, con estos relatos, intentaré responder todas aquellas preguntas que seguramente todos nos hemos hecho sobre Lan Zhan mientras leíamos la novela. Intentaré ahondar en sus sentimientos tanto como pueda, en un intento de comprender como es que ese amor tan inmenso y poderoso se desarrolló dentro de él. Como menciono en la presentación del fic, abarcaré diferentes lapsos de tiempo en la novela y no siempre respetarán el orden cronológico de esta, pero si el canon se respetará tanto como sea posible. Incluso, tal vez, habrán pequeños relatos del inicio del amor de Lan Zhan en su juventud, para conocer como sus sentimientos comenzaron, pero por el momento me centraré en el hito más importante de su vida; la muerte y el regreso de Wei WuXian.
También intentaré abarcar otros puntos que considero importante en la vida de Lan Zhan, como su relación con el dulce y esponjoso A-Yuan, el como fue para él rescatarlo, cuidarlo y criarlo mientras llevaba su duelo y la importancia que esta relación inesperada tiene para él. Porque, después de todo, se podría considerar padre de A-Yuan, ¿no creen?
Los relatos no serán muy largos, pero sí tendrán mucho significado. Me aseguraré que así sea.
Si cometo algún error, de cualquier tipo, en referente a la novela original, espero que me perdonen de antemano. Como saben, la novela es larga y contiene muchas cosas. Puede que en medio se me vayan algunos detalles, pero me he esforzado porque no sea así y todo fuera tan fiel al libro como se pueda.
Espero que los disfruten tanto como yo lo hice al escribirlos. Y muchas gracias por darle una oportunidad.
Sin más, los dejo con los relatos.
PRIMERA PARTE: Lo que fue de mí... sin ti.
Primer capítulo: La noticia.
—WangJi, hermano, el Patriarca Yi... el joven amo Wei WuXian... ha fallecido.
Aquellas habían sido las palabras que habían sumido el mundo de Lan WangJi en una oscuridad total y absoluta. Palabras que habían destruido su mundo por completo, despedazando su corazón, pulverizando sus extrañas en el dolor más agónico y poderoso que el implacable cultivador jamás había sentido en toda su vida.
Las palabras que lo condenaron por largos e infinitos 13 años.
—¿WangJi, me estás oyendo? Yo... lo siento mucho, WangJi, pero el joven Wei no tenía salvación alguna... Él mismo selló su destino...
La voz de Lan XiChen se disolvió lentamente en sus oídos, convirtiéndose en un eco lejano al que apenas podía siquiera tomar en cuenta. Aún estando sentado, sintió que el mundo se inclinaba debajo de él en un vertiginoso giro que le revolvió el estómago y, en respuesta, se inclinó hacia adelante con un jadeo, llevando sus manos temblorosas a sus rodillas en un débil intento de sostenerse, de no caer.
Desde lo más profundo de su pecho, allí donde yacía su corazón, de pronto comenzó a emerger un ardor constante que se intensificaba cada vez más con el correr de los segundos. Era un fuego abrasador que amenazaba con consumir todo su corazón en el dolor más agónico posible, extendiéndose por sus venas como lava caliente, transformando el dolor en su espalda, causado por su heridas aún abiertas, en una cosa mínima e insignificante en su comparación.
Era horrible. Era insoportable. Era la agonía más pura.
Al moverse, se percató de pronto que su visión estaba borrosa. Las lágrimas se habían acumulado sin que él se hubiera dado cuenta, sin ninguna autorización de su parte, guiadas netamente por el dolor inmenso al que su ser estaba siendo sometido. Sin embargo, no caían. No caerían hasta que él mismo pudiera verificarlo...
Intentó colocarse de pie. Con mucho esfuerzo, apoyó una temblorosa mano en el suelo, donde antes había estado meditando, y obligó a sus piernas a ponerse en movimiento. No obstante, su cuerpo no respondió como él esperaba y, con una sacudida violenta, el mundo pareció inclinarse nuevamente bajo él y cayó de rodillas pesadamente. Como si eso no fuera poco, súbitamente las náuseas se acumularon en su garganta y la arcada que vino después le dobló el cuerpo bruscamente hacia al frente. Al parecer, la conmoción de la cual estaba siendo víctima era tan potente como para alterar su ser por completo, incluso a nivel físico, porque lo que salió de su boca entonces fue una espesa y caliente sangre que salpicó en el suelo y llenó sus labios de un rojo carmesí.
—¡WangJi!
Espantado, Lan XiChen se arrojó hacia su hermano con los brazos alzados, listo para sostenerle. Sin embargo, Lan WangJi hizo caso omiso a su gesto y sólo se apoyó en su brazo para colocarse de pie con cierta dificultad. Por un momento muy breve, pareció que sus piernas cederían nuevamente y caería al suelo, pero Lan WangJi logró estabilizarlas, apretando fuertemente la mandíbula por el esfuerzo.
—WangJi —le llamó entonces su hermano con voz trémula—, no debes hacer esfuerzo. Tus heridas...
—No. —La negativa de Lan WangJi fue tan absoluta que su hermano se detuvo de inmediato, mirándolo con ojos bien abiertos—. No.
—WangJi...
—¡No!
XiChen aspiró bruscamente, sorprendido. Era la primera vez que le oía gritar. Ni siquiera lo había oído cuando recibió su castigo, cuando la crueldad del cuero se encontró treinta y tres veces con su nívea piel, dejando a su paso heridas abiertas que hasta ese día aún no habían sanado. No había importado el dolor; WangJi lo había soportado en completo silencio, sin un sólo jadeo como prueba de la tortura.
Y ahora, ahí estaba, gritando en angustia por primera vez.
Lan WangJi aprovechó la estupefacción de su hermano para dar unos cuantos pasos hacia la salida. Cuando XiChen intentó sujetarlo nuevamente, él le apartó las manos con brusquedad y siguió avanzando, muy lentamente. No parecía siquiera consciente de la cantidad de sangre que empapaba su espalda, a causa de las heridas que se habían vuelto a abrir debido a sus movimientos, ni de la forma en que su cuerpo protestaba con cada paso que daba. No parecía ser consciente de nada. Sus ojos tan claros como el vidrio apenas enfocaban su camino mientras se medio arrastraba hasta la puerta.
—No hay nada que puedas hacer, WangJi —le recordó Lan XiChen con profundo pesar, sintiendo su propio corazón encogerse en dolor al ver a su hermano en aquel estado.
—Yo... debo ir por él... Lo encontraré... Él no puede...
Al llegar a las puertas, Lan WangJi las abrió bruscamente con un giro de muñecas. Los discípulos que se encontraban fuera dieron un salto, tomados con la guardia baja, pero recularon con la cabeza inclinada en profundo respeto cuando divisaron el rostro desorientado de WangJi. Por un momento, se vieron los unos a los otros en completa confusión, sin saber cómo proceder a lo que estaba sucediendo. Después de todo, aún no podían asimilar el hecho de que estaban resguardando en su castigo al correcto HanGuan-Jun, quién además había sido castigado por su propio tío, el que se llenaba de orgullo al sólo nombrarlo. Desconocían la razón detrás de aquel castigo severo, sólo Lan QiRen, XiChen y los antiguos maestros, quienes les habían acompañado en la búsqueda de Lan WangJi y Wei WuXian, conocían al completo los detalles, sólo estaban allí por órdenes del propio Lan QiRen para resguardarlo.
Como si ni siquiera fuera capaz de verlos, WangJi pasó a través de ellos como una exhalación temblorosa. Con un rápido movimiento de los dedos índice y pulgar, invocó a Bichen, que acudió al segundo siguiente en completa obediencia. Luego, se detuvo un instante, sosteniendo su espada en una mano y la otra colocada con fuerza sobre su pecho. Y es que la sensación de ardor que allí yacía parecía rasgar su torax, apenas dejándolo respirar. Tuvo la repentina necesidad de inspirar profundamente un par de veces, en un débil e inútil intento de mitigar la desgarradora sensación, y entonces volvió a moverse.
Se estaba preparando para montar a Bichen.
Al darse cuenta de aquello, los discípulos se apresuraron a llegar a él, pero Lan XiChen los detuvo con una sacudida de cabeza llena de autoridad. Se detuvieron al instante.
Con expresión casi ansiosa, XiChen se acercó hacia su hermano y, después de un largo momento de silencio, se dispuso a sacarse su propia capa exterior para luego depositarla con suavidad sobre la espalda maltratada y sangrante de WangJi. Este se quedó muy quieto en su lugar, respirando de forma acelerada. Incluso así, sin verse apropiadamente a los ojos, los hermanos estaban teniendo una de sus tantas conversaciones silenciosas y llenas de significado.
Lan WangJi lo comprendió. XiChen no iba a detenerle, tampoco iba a cruzarse en su camino. Lo estaba dejando ir en paz, porque sabía que era lo que WangJi necesitaba, porque sabía que su agonía sólo estaba recién comenzando, que nada podía hacer por él...
Después de un leve asentimiento, Lan WangJi obligó a su cuerpo a serenarse, respiró profundamente por la nariz... y se arrojó sobre su espada para alejarse velozmente en dirección a YiLing.








