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Lock key: Academia para los buscadores de lo oculto

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Sinopsis

Ha sido seleccionado para ser alumno de la Academia Lock Key. Ya hemos previsto la falta de acceso a ciertos recursos monetarios, así que nos tomamos la molestia de comprar por adelantado los útiles para usted. La academia se encuentra en "Ningún Lugar", cerca de "Ningún Lado". Esperamos con gracia vuestra llegada y deseamos que nuestra institución sea de su agrado en el camino a ser una persona de bien.

Genero:
Fantasy
Autor/a:
Alapez
Estado:
hace 15 días
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Atentamente: Lock key

Voy a sacar mi lado Lemony Snicket diciendo esto: esta no es una historia de fantasía mágica con magos, brujas y un huérfano con una cuestionable mala suerte al elegir parientes... No es por seredgyo pretencioso, pero esta historia no tiene nada de eso. Si vinieron por algo así, les recomiendo cerrar esto donde sea que lo estén leyendo e irse a tomar el té o a hablar con algún familiar. Además, no aseguro que el escritor de esto sea realmente alguien con talento, así que corren el riesgo de que esta historia no satisfaga sus «necesidades». Si aun así se han quedado, permítanme presentarles al protagonista de esta peculiar historia:

La ciudad de «no importa el nombre» realmente era un lugar poco interesante, con un 70 % de pobreza... Básicamente, los habitantes eran tan pobres que comer era prácticamente un lujo. Eran todos putos ancianos y no había niños; el sol brillaba abrasadoramente y siempre hacía calor.

La familia Dammandly vivía allí en una choza. Si ya el nombre da risa... a ellos no les hacía ninguna gracia: pertenecían a los «superpobres», una nueva categoría que solo los Dammandly poseían, pues hasta el vagabundo de la esquina tenía un plato de comida más interesante que la sopa gris y maloliente que comía la familia todos los días.

El primogénito de la familia, el joven Nathaniel Dammandly, era un chico bastante deprimido. Ya tenía 12 años y nunca había ido al colegio, a menos que contemos esa vez que fue a trabajar a una fábrica de útiles escolares para el colegio «Sugar Mountain».

El jovencito estaba sentado en la deplorable mesa, donde tenía un pedazo de pan y una leche fría a medio tomar por su madre. La puerta fue golpeada con rapidez; Nathaniel se levantó y la abrió. Enfrente estaba el cartero con una carta en la mano.

-Hola, jovencito. Es para la familia Dammandly, ¿es aquí, no? -pregunto el cartero.

Nathaniel dijo que sí y la tomó. Se la mostró a su madre, quien se encontraba en la otra habitación, y la abrieron juntos. Era un aviso del Ministerio de Educación:

«Sr. tutor del joven Nathaniel Dammandly:

Se le comunica que su tutelado ha sido registrado en el Sorteo Nacional Escolar, donde se le asignará un colegio del catálogo para que estudie. Los resultados vendrán en unos días, antes del comienzo de clases en marzo. Toda la información se detalla en el siguiente documento».

Junto a la carta había otra hoja con toda la información de Nathaniel. Rápidamente su madre se levantó, nerviosa pero feliz, mostrando una sonrisa. Nathaniel la miraba algo preocupado.

-Pero mamá... no tenemos para mis útiles, por eso no he ido a la escuela hasta ahora.

Ella lo abrazó.

-Lo sé, Nathaniel. Ya veremos qué haremos.

Pasaron los días esperando la carta... y por fin llegó, pero no de una forma normal. Justo un 20 de febrero, un camión color gris verdoso con la figura de una llave pintada en un costado se estaciono enfrente de la casa. Un señor pasado de peso se bajó del vehículo, revolvió una bolsa que traía colgada del hombro, sacó una carta y preguntó:

-¿Nathaniel... Dam... dam... Dammandly?

-Sí, señor -dijo expectante.

Le entregaron una carta con una llave. El sobre, al igual que el camión, era de un gris verdoso con el símbolo de una llave. Nathaniel entró enloquecido a la casa, donde sus padres lo veían tanto felices como preocupados.

Se sentaron y abrieron el sobre. El papel salió y, con él, su contenido:

«Buenos días, tardes o noches:

Nuestra institución está encantada de colaborar con el Ministerio de Educación para asegurar un lugar para cada niño de la ciudad. Su tutelado tiene la gracia de haber sido elegido en Lock Key, una academia como cualquier otra donde estudiará y se formará como una persona de bien para la sociedad. El papeleo ya ha sido verificado y deberá comenzar las clases el próximo 1 de marzo. Un autobús de la institución lo recogerá en el lugar asignado que se detalla al final de la página.

Cualquier duda puede contactarnos mediante carta a la dirección localizada en la parte trasera. Además, la llave proporcionada deberá ser llevada por su tutelado, al ser la llave de su propia habitación en Lock Key. Sin más que decir, es bienvenido a Lock Key, la academia para los buscadores de lo oculto.

Atentamente,

Prof. Daenerius».

Y allí estaba Nathaniel, sentado en una roca al lado del cartel de la ciudad «No importa el nombre» en medio de la ruta... el 1 de marzo... por suerte quedaba mucho para que el cielo se pusiera oscuro y ya empezaba a nublarse.

Aquí hay que remarcar la miseria de la ciudad, tanto que las mejores escuelas se encontraban fuera de esta... y por eso justo delante de Nathaniel salían autobuses coloridos llenos de niños felices y contentos; en específico, aquel autobús era de la Academia «Sugar Mountain» para niños felices... un lugar colorido del que Nathaniel había escuchado... tenía una tasa de éxito del 99 %...

¿Cómo un lugar sin niños puede llenar un autobús? Esas son las preguntas que me hago desde que una amiga me traicionó hace 2 años... te extraño, Naty...

En fin.

Nathaniel se pudrió aburriéndose en esa roca que le dio un dolor de trasero total, hasta que por fin un autobús se puso frente a él; era verde gris como el cartero... y tenía el mismo signo de la llave... Se abrieron las puertas y allí estaba el conductor, un hombre de unos 37 años, con un traje aburrido del mismo color del autobús y con la radio prendida escuchando «Sunshine, Lollipops And Rainbows».

-Nathaniel... Damm... damm... ¿Nathaniel Dammandly?

-Sí, señor...

Le permitió la entrada. Al entrar y ver los asientos, estos estaban vacíos, sin niños... Nathaniel con timidez se sentó en el segundo asiento a su derecha, contrario al lado del conductor... y le preguntó al conductor:

-Oiga... ¿dónde queda exactamente Lock Key? -aunque en la carta decía un lugar, no le había quedado claro.

-Queda en Ningún Lugar, querido...

-¿Disculpe? ¿Cómo que ningún lado?

-Sí, en Ningún Lugar, cerca de ningún lado.

Nathaniel prefirió callarse para no incomodar más en el incómodo y vacío autobús... me recuerda a cuando veía a Naty en un autobús similar... Igual de poco acogedor era el lugar entonces.

El tiempo empeoró, las nubes se juntaron más, una niebla densa rodeó el camino, impidiendo ver más de unos metros más allá de la carretera; apenas se veía la ruta y un poco más del pasto alrededor...

Tras unos 40 minutos de viaje... al fin, el autobús se detuvo en medio de la nada, donde al lado había un cartel.

-Bien, jovencito, hemos llegado, es hora de que te bajes.

-¿Está seguro? Es que...

El conductor lo miró algo mal, lo cual puso nervioso al jovencito y se bajó... Se quedó allí parado mientras lo rodeaba el frío y el autobús desaparecía en la ruta en la niebla... Vio el cartel y no se lo tomaba en serio... decía literalmente «Ningún Lugar».

Nathaniel ya no se lo tomó en serio... y como alrededor no había nada más que niebla, la ruta, ese cartel y una roca, simplemente se sentó a esperar en la roca, diciendo en alto: «Supongo que nadie vive en ningún lugar», mientras tenía las manos en sus bolsillos.

Pasaron los minutos... y más minutos... hasta que por fin escuchó algo; a lo lejos se veía una sombra acercándose, sería amenazante si no fuera porque se detenía cada segundo a estornudar, al parecer estaba enfermo.

Al acercarse más, más detalles se veían: era un hombre alto, con traje elegante, con un pañuelo en la mano derecha y un paraguas abierto en la izquierda... y a cada rato empezaba a estornudar una que otra vez.

-Hola... Tú debes ser Nathaniel Damm... Dam...

-Dammandly.

-Sí, eso, el nuevo estudiante de Lock Key... Bien, yo soy el señor Dainh, el preceptor de tu curso...

-Mucho gusto. ¿Podría hacerle una pregunta? ¿Por qué usa paraguas?

-Porque está lloviendo.

-Pero no cae nada de agua -dijo Nathaniel mirando al cielo y sacando la mano de sus bolsillos para fijarse si caía alguna gota.

-No recuerdo haber leído en tu informe que llevaras la contraria a la gente mayor.

-Sí, lo siento -Nathaniel se calló otra vez.

Dainh se retiró por un camino de tierra cercano y en un momento, notando que Nathaniel se quedaba en su lugar, se giró y le dijo:

-¿Entonces? ¿Vas a seguirme? ¿O te vas a quedar parado ahí como espantapájaros?

Nathaniel sin pensarlo lo siguió pidiendo perdón.

Caminaron mucho rato en aquel camino de tierra que parecía interminable; Dainh tenía una cara de pocos amigos, así que Nathaniel no se animaba a preguntarle nada... La niebla los seguía rodeando. Tras unos minutos de caminata llegaron a una gran pared de arbustos... como de los que hay en esos laberintos populares... Nathaniel se volteó a ver atrás porque sentía que los seguían, después se fijó a la izquierda y derecha por pura curiosidad, y allí seguía aquella niebla... Pero cuando se fijó... Dainh ya no estaba por ningún lado... lo cual dejó en alarma a Nathaniel.

¿Cómo pierdes a un adulto con un paraguas? Eso mismo se preguntaba Nathaniel, al igual que yo hace un tiempo me preguntaba cómo perdías a una amiga de 2 años por temas tan complicados como los celos o la inmadurez.

Nathaniel miró alrededor con rapidez buscando al preceptor pero no lo vio, se pegó a la pared de arbustos y seguía alarmado... Respiró profundo... e intentó pensar en algo... y lentamente se fue hacia la izquierda en el muro; al final, tenía que ir hacia algún lugar. Rápido pero lento se movió... nervioso aún... La niebla lo seguía y el horizonte era invisible, por lo tanto ese muro era el único punto de referencia que tenía... Caminó y caminó, hasta que por fin encontró algo... una verja entreabierta... No le quedó otra que entrar; al fin la niebla se apagó un poco y estaba dentro de un patio interior, con azulejos rotos, unos bancos de cemento y todo con un blanco pulido... Atrás de Nathaniel quedó la verja y adelante había una puerta de madera que estaba algo elevada por unos escalones con el mismo tipo de material que los bancos; esta puerta entraba a una enorme mansión.

Había dos ventanas pequeñas a sus lados, ya que parecía que la puerta no abría. Nathaniel se fijó en estas; adentro estaba todo bastante iluminado, con una luz amarilla que iluminaba la habitación. Rápidamente la figura adentro lo vio y se acercó; Nathaniel entró en pánico y retiró la mirada de la ventana. La puerta sonó y se abrió; de allí sacó la cabeza un señor ya mayor, tenía algún que otro pelo pero la mayor parte estaba calvo.

-¡Madre de Dios! Pensé que era uno de esos machos cabríos que comen mis hortalizas. ¡Pendejito, qué haces en un lugar aquí!

-Disculpe, señor, soy un nuevo estudiante de la Academia Lock Key. Estaba con mi preceptor pero se me perdió de vista y llegué hasta aquí.

-Ajá, y yo soy un mago de un mundo fantástico. ¡Voy a denunciarte, niño! -dijo sacando una escoba amenazante.

-NATHANIEL. Aquí estás. Por el Padre y el Hijo, me diste un puto paro, pendejo -se escuchó detrás. El preceptor Dainh pasaba la verja con enojo y tomaba a Nathaniel haciéndolo entrar a la puerta. El viejo se metió también y se hizo a un lado.

-Lo siento, Wilson, este chico me tiene loco hoy. Cada año los nuevos estudiantes están peor...

-Sí, no se preocupe, señor, aunque cabe recalcar que si el director se entera de esto no le gustaría mucho.

Dainh volteó algo enojado:

-Esperemos... ¡¿que no se entere... no, Wilson?!

-Sí, supongo que nadie le dirá nada.

Dainh se peinó nuevamente llevando a Nathaniel al vestíbulo de la mansión... un lugar grande lleno de cerámica: en los jarrones, en la escalera... en todos lados prácticamente.

Había 2 escaleras a la izquierda y derecha pegadas a la pared que llevaban a un segundo piso y en el medio de ambas una recepción con un cartel que decía «Volveremos pronto», pero por ningún lado alumnos.

-Dios, este pendejo de... -Dainh se peinó y tranquilizó volviendo a la normalidad-. Bien, chico, no había visto en el informe que eras un rebelde sin causa que encima se escapa de los demás, eso irá a tu historial -Dainh firmó algo en un papel, mientras Nathaniel, algo apenado, miraba alrededor.

-Disculpe, ¿por qué no hay alumnos?

-¿Oh? Ah, claro, los de tu año entran más temprano que los de otros cursos, igualmente te encontrarás con alguno de tu curso o similares... -dijo desinteresado. Sacó un papel de su bolsillo y se lo dio-. Bien, tu habitación es la 341, la llave que tienes es para abrir esa habitación... Allí seguro ya esté tu compañero de cuarto. Si tienes alguna duda puedes preguntar en recepción, a mí no me importa -se retiró a la habitación donde estaban antes con Wilson, que estaba a la derecha justo al lado de las escaleras... Parecía ser eso un lugar de limpieza...

Justo detrás de Nathaniel, o sea, al contrario de la recepción y las escaleras, había una gran puerta marrón... y justo a sus costados había ventanas, donde se veía la niebla alrededor de la mansión y apenas unos cuantos pastos.

Nathaniel sabía dónde ir pero no sabía cómo. Eso nos pasa mucho, seguro pasó alguna vez que alguien les dice una ubicación y hay que terminar buscando cómo llegar por internet pues se encuentra fuera de nuestros conocimientos... Quizás entonces entiendan la incertidumbre del chico: estaba lejos de su familia, en un lugar extraño, con adultos que decir «peculiares» sería más un halago... y sin saber cómo llegar a su habitación...

Fin del capitulo 1

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