Querido amigo
Querido amigo
Te escribo desde donde la alquimia
dejó de prometer y se volvió experiencia.
Orbitamos sin contrato, sin garantías —
y nos quedamos.
Tu presencia es de esas raras: preciosa energía.
Reímos y la noche gira — desordena,
nos excita.
Y ahí entendí: la intimidad no se retira,
no delira — suspira.
Caminas tu camino.
Yo, cerquita — sin prisa.
Te llevo —suavecito.
Como la flor recibe al colibrí: sin herir,
sin exigir — solo abrir.
Y agradecer,
simplemente,
que la vida nos haya cruzado.
Te espero en el próximo otoño.
Y me debes una carta.
Cuídate. Con cariño, siempre.
Ke.








