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Tutorial ~kookmin boypussy~

Sinopsis

Jimin le enseña cómo follar a jungkook Boypussy Kookmin

Genero:
Erotica
Autor/a:
Armykookmin
Estado:
Complete
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capitulo único

Jungkook se quedó sentado en el borde de la cama, las manos entrelazadas entre las rodillas, la mirada fija en el suelo. El mensaje de su novia seguía abierto en el móvil:

“No puedo más. Eres dulce, pero en la cama no tienes ni idea. No sabes tocar, no sabes moverte, no sabes follar. Lo siento.”

Había terminado con él por eso. Y, para rematar, se lo había contado a su mejor amiga.

La puerta se abrió sin llamar. Jimin entró con esa media sonrisa que siempre le salía cuando olió drama.

—Así que… ¿es verdad? —preguntó, cruzándose de brazos—. Que te dejó porque no sabes follar.

Jungkook levantó la cabeza. Las orejas le ardían.

—No hace falta que lo digas así.

Jimin se acercó, se dejó caer en la silla frente a él y soltó una risa corta, casi cruel.

—Ay, pobre Jungkookie. Tan guapo, tan famoso… y tan inútil entre las sábanas. ¿Qué le decías? “¿Así está bien?” ¿O directamente te quedabas quieto como un tronco?

Él apretó la mandíbula. No contestó. Solo bajó la mirada otra vez. La desesperación se le notaba en los hombros caídos, en la forma en que se mordía el labio inferior sin darse cuenta.

Jimin dejó de reírse. Lo observó unos segundos en silencio. Luego suspiró, se levantó y se acercó hasta quedar de pie entre sus piernas.

—Oye. —Le tomó la barbilla con dos dedos y lo obligó a mirarla—. Te ves patético.

—Ya lo sé —murmuró él.

—Pero también te veo… muy dispuesto a aprender.

Jungkook parpadeó. Jimin sonrió de lado, más suave esta vez, aunque los ojos le brillaban con algo distinto.

—Mira, voy a ser clara. Tu ex es una idiota por contármelo, pero tiene razón en una cosa: no tienes ni puta idea. Y eso… se puede arreglar.

Se inclinó un poco más, hasta que su boca quedó cerca de la de él.

—Si quieres, yo te enseño. Ahora. Aquí. Sin pena, sin prisas… y sin que te quedes quieto como un mueble. ¿Aceptas la lección?

Jungkook tragó saliva. Asintió una sola vez, casi sin voz.

—Sí. Enséñame.

Jimin sonrió de verdad.

—Bien. Entonces levántate.

Lo hizo. Ella lo empujó suavemente hasta que la espalda de Jungkook tocó la pared. Le desabrochó la camisa con calma, botón a botón, mientras le hablaba al oído:

—Primera regla: no preguntes “¿está bien?” todo el tiempo. Siente. Mira cómo reacciono. Escucha mi respiración. Si gimo, sigue. Si te freno, cambia.

Le bajó el pantalón junto con el bóxer. Jungkook ya estaba duro, nervioso, casi temblando. Jimin lo rodeó con la mano, le dio una caricia lenta de arriba abajo y sintió cómo se le erizaba la piel.

—Segunda regla: tus manos no son adorno. Úsalas.

Le tomó una de las suyas y la guió hasta su propia cintura, luego más abajo, debajo de la falda. Jungkook notó que no llevaba ropa interior. Jimin soltó un suspiro suave cuando los dedos de él rozaron su humedad.

—Así… más firme. No tengas miedo de tocarme de verdad. Circula. Usa dos dedos. Dobla un poco… ahí. ¿Sientes cómo me aprieto?

Jungkook asintió, concentrado, siguiendo las instrucciones. Jimin se movió contra su mano, gimiendo bajito cuando él encontró el ritmo.

—Bien… ahora tu boca. Baja.

Él se arrodilló sin que se lo pidieran dos veces. Jimin se apoyó en la pared, levantó una pierna y se la apoyó en el hombro de Jungkook. Él dudó un segundo, pero ella le enredó los dedos en el pelo y lo acercó.

—Lame. Lento al principio. No te lances como un perro. Usa la lengua plana… sí, así. Ahora el clítoris. Chupa suave, no muerdas. Y no dejes de mover los dedos.

Jungkook obedeció. Al principio era torpe, demasiado tímido, pero cada vez que Jimin soltaba un gemido más fuerte o le apretaba el pelo, él ajustaba. Aprendió a circular con la lengua, a chupar con la presión justa, a meter los dedos más profundo mientras la chupaba. Jimin se corrió la primera vez así, temblando contra su boca, mojándole la barbilla y soltando un “joder, Jungkook…” que le subió la moral de golpe.

Cuando se recuperó un poco, lo jaló hacia arriba y lo besó, saboreándose a sí misma en su boca.

—Tercera lección: ahora te toca entrar. Pero no te lances a martillar como si estuvieras solo. Siente el ritmo.

Lo empujó hacia la cama. Se quitó lo que le quedaba de ropa y se subió a horcajadas sobre él. Tomó su polla, la alineó y se bajó despacio, tomándolo entero. Jungkook soltó un gemido ronco, las manos agarrándole las caderas.

—Así… —susurró Jimin, empezando a moverse—. Agárrame más fuerte. Muévete conmigo. No solo subas y bajes: gira un poco las caderas… sí. Ahora empuja cuando yo bajo.

Al principio él solo recibía, hipnotizado por cómo ella se mecía, por el sonido húmedo, por los pechos que rebotaban. Pero Jimin se inclinó, le mordió el labio y le ordenó:

—Empuja. Ahora. Fóllame de verdad.

Jungkook obedeció. Empezó a subir las caderas, encontrando un ritmo. Torpe al principio, demasiado rápido. Ella lo corrigió con las manos en su pecho:

—Más profundo… más lento… ahora sí. No te detengas.

Cuando sintió que él empezaba a cogerle el gusto, Jimin se bajó de golpe, se dio la vuelta y se puso a cuatro patas en la cama.

—Nueva posición. Entra desde atrás. Agárrame la cintura. Y no te olvides de usar una mano para tocarme por delante mientras me follas.

Jungkook se acomodó detrás de ella, la penetró de un empujón y soltó un jadeo. Jimin arqueó la espalda y le miró por encima del hombro.

—Más fuerte. No me vas a romper. Y esa mano… sí, toca mi clítoris mientras empujas. Rápido con los dedos, lento con la polla… o al revés. Experimenta.

Él lo hizo. Aprendió a combinar: embestidas profundas y lentas mientras le frotaba el clítoris con el pulgar; luego más rápidas y cortas cuando ella empezaba a temblar. Jimin gemía sin vergüenza, le decía exactamente qué hacer, le felicitaba cuando acertaba y lo corregía cuando se aceleraba demasiado.

—Ahora… sácate. Ponte de rodillas al borde de la cama —ordenó ella, todavía jadeando.

Jungkook obedeció. Jimin se arrodilló frente a él y le tomó la polla con ambas manos.

—Cuarta lección: también tienes que saber recibir. Y aprender a no correrte en cinco segundos.

Le lamió desde la base hasta la punta, lenta, provocadora, y luego se la metió en la boca. Jungkook soltó un gemido largo, las manos temblando. Jimin lo chupó con técnica: profunda, con la lengua girando, una mano masajeándole los huevos. Cada vez que él empezaba a tensarse demasiado, se detenía, le daba un apretón en la base y sonreía.

—Respira. Aguanta. Todavía no.

Cuando lo tuvo al límite, se levantó, lo empujó de espaldas otra vez y se montó al revés, de espaldas a él (posición del vaquero invertido).

—Mira. Así puedes tocarme el culo, la cintura… o llegarme al clítoris por delante. Prueba las tres.

Jungkook lo hizo. Primero le agarró las caderas con fuerza y la guió hacia abajo con más control. Luego le acarició el culo, le dio una nalgada suave que hizo reír a Jimin. Después pasó una mano por delante y le frotó el clítoris mientras ella se movía. El ángulo era diferente, más profundo, y ambos gemían más fuerte.

—Última de hoy —jadeó Jimin, bajándose otra vez—. Ponte encima. Quiero que me folles mirándome a la cara. Y esta vez no preguntes nada. Solo folla.

Jungkook la acomodó debajo de él, le abrió las piernas y entró de un solo movimiento. Esta vez no dudó. Empujó profundo, constante, mirándola a los ojos. Jimin le enredó las piernas en la cintura y le arañó la espalda.

—Más… así… no pares…

Él aceleró cuando sintió que ella se apretaba a su alrededor. La folló con ganas, sin miedo, escuchando cada gemido, cada “sí” y cada “más fuerte”. Jimin se corrió fuerte, temblando bajo él, clavándole las uñas y gritando su nombre. Jungkook la siguió segundos después, enterrado hasta el fondo, soltando un gemido largo contra su cuello mientras se corría dentro.

Se quedaron quietos un rato, sudados, respirando fuerte. Jimin le acarició el pelo con una sonrisa perezosa y satisfecha.

—No está mal para la primera clase intensiva —murmuró—. Aprendiste a usar la boca, a cambiar de ritmo, a probar posiciones y a no correrte como un adolescente. Todavía te falta práctica… pero ya no eres un desastre total.

Jungkook levantó la cabeza, las mejillas todavía coloradas, pero con una chispa nueva en los ojos. Estaba cansado, marcado, y claramente quería más.

—Entonces… ¿habrá segunda lección?

Jimin se rió bajito, lo atrajo de nuevo hacia su boca y le mordió el labio inferior con ganas.

—Claro que sí. La próxima te enseño a follarme contra la pared, a usar la lengua de otras formas… y cómo aguantar más de una ronda. Esta noche solo fue el calentamiento, Jungkookie.

Le dio un beso lento, profundo, y susurró contra su boca:

—Y esta vez no voy a ser tan paciente.

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Me encanta

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Divertido

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Suspense

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Bien escrito

1

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Trama absorbente

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Buenos personajes

1

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Diálogos potentes

2

Diálogos potentes