SUPERCAMPEONES: EL SUEÑO DEL POTRERO ⚽🇦🇷

Sinopsis

Desde las calles de Argentina hasta los estadios más importantes del mundo, un joven sueña con convertirse en futbolista profesional. Su historia comienza en un humilde potrero, donde descubre que el fútbol no se trata solamente de correr detrás de una pelota, sino de aprender a leer el juego, superar sus propios límites y encontrar su propio estilo. Su camino lo llevará hasta Japón, donde ingresará a las inferiores de Musashi y conocerá rivales, amigos y jugadores que pondrán a prueba todo lo que cree saber sobre el fútbol. Allí comenzará a desarrollar sus propias técnicas y descubrirá que el talento por sí solo no alcanza. Pero su verdadero viaje recién estará comenzando. Argentina, Japón, los grandes clubes de Europa, Mundiales, derrotas, victorias y decisiones que cambiarán su carrera. Un chico. Una pelota. Un sueño. Esta es la historia de cómo nació una leyenda. 🇦🇷⚽🔥

Genero:
Adventure,Drama
Autor/a:
Nanoo
Estado:
hace 13 días
Capítulos:
4
Rating
n/a
Clasificación por edades:
13+

Prólogo — El Pase Imposible ⚽🔥


El estadio estaba lleno.

Las tribunas temblaban con cada grito, las banderas argentinas cubrían buena parte de las gradas y el ruido era tan fuerte que parecía imposible escuchar cualquier otra cosa. Sin embargo, yo podía escuchar perfectamente mis propios latidos.

60:00+1.

El marcador estaba empatado.

Quedaban segundos para que comenzara una de las jugadas más importantes de mi carrera.

Tenía la pelota en los pies.

Levanté la cabeza.

Cuatro defensores delante de mí. Dos compañeros completamente marcados. El arquero esperaba el disparo, preparado para lanzarse hacia cualquiera de los dos costados.

No había espacio.

O, al menos, eso parecía.

Bajé la mirada nuevamente hacia la pelota.

Uno de los defensores dio un pequeño paso hacia adelante.

El otro se movió apenas hacia su izquierda.

Y entonces lo vi.

Un espacio diminuto entre los dos.

No era suficiente para que pasara una persona.

Probablemente tampoco parecía suficiente para que pasara una pelota.

Pero yo sabía que sí.

Durante años había aprendido a mirar el fútbol de otra manera. No solamente veía jugadores. No solamente veía posiciones. Veía movimientos. Espacios. Segundos.

Y aquel pequeño hueco iba a existir durante menos de un instante.

Tenía una sola oportunidad.

Respiré.

Di un paso hacia adelante.

El ruido del estadio desapareció.

Por un momento, todo pareció detenerse.

El defensor levantó la pierna para bloquearme.

Yo ya había decidido.

Golpeé la pelota.

Salió disparada entre los dos defensores, atravesando aquel espacio imposible con una precisión que parecía calculada al milímetro.

Uno de los rivales intentó reaccionar, pero ya era tarde.

La pelota siguió su camino.

El arquero se lanzó.

También tarde.

Mi compañero apareció detrás de los defensores exactamente donde había imaginado que estaría.

Controló.

Levantó la cabeza.

Y remató.

¡GOOOOOOOOOOOL!

El estadio explotó.

Mis compañeros corrieron hacia él. Las tribunas rugieron. Las banderas se levantaron. Todo el mundo gritaba.

Pero yo me quedé quieto.

Miré hacia el arco.

Sonreí.

Porque para mí, aquel gol no había comenzado cuando mi compañero remató.

Ni siquiera cuando yo pateé la pelota.

Había comenzado mucho antes.

Había comenzado el día en que descubrí que el fútbol podía ser algo mucho más grande que correr detrás de una pelota.

Había comenzado cuando era apenas un chico.

Un chico argentino.

Un chico que jugaba en un potrero.

Un chico que soñaba con llegar algún día a los estadios que veía por televisión.

Todavía no sabía todo lo que me esperaba.

No sabía que tendría que dejar atrás mi país.

No sabía que terminaría jugando en Japón.

No sabía que vestiría la camiseta de Boca.

No sabía que algún día escucharía mi nombre en Old Trafford.

No sabía que compartiría vestuario con algunos de los mejores jugadores del mundo.

No sabía que tendría que enfrentar al Tigre.

No sabía que recorrería Europa.

No sabía cuántas veces perdería.

Ni cuántas veces tendría que levantarme.

Pero sí sabía una cosa.

Desde aquel primer día, cada vez que tenía una pelota delante de mí, solamente pensaba en una cosa:

llegar más lejos.

Y todo había comenzado muchos años atrás.

En un potrero argentino.

Con una pelota gastada.

Con un sueño.

Y con un chico que todavía no sabía hasta dónde podía llegar.