silencio, que mis papás duermen. <<KOOKMIN>>

Sinopsis

Meses de miradas, roces y tensión acumulada terminan por romper la última barrera entre Jimin y Jungkook. NEW! OS KOOKMIN BOYPUSSY ADVERTENCIA: CONTENIDO SEXUAL Recomendada solo a mayores de 18 años. JIMIN NO ES TRANSEXUAL, es un hombre con VAGINA, en algunas partes del os se le tratara con pronombres femeninos. cerii: no recomiendo q se realicen ninguna d las conductas q se mostraran aqui, se recomienda discreción. estas en todo tu derecho de que no te guste el boypussy asi que si esto no es de tu agrado t puedes retirar, SIN REPORTAR PORQUE HACER ESTO LLEVA MUCHÍSIMO TIEMPO, gracias.!! BY NANA

Genero:
Erotica
Autor/a:
drippy
Estado:
Complete
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Chapter

Jimin abrió los ojos en la penumbra de su habitación, la luz tenue de la luna apenas entraba por las cortinas sobre las paredes llenas de posters. 

A su lado Jungkook dormía profundamente, su respiración era tan tranquila que movía su pecho desnudo. 

Hacía calor, un calor pegajoso de verano, y el mayor se había quitado la camiseta en algún momento de la noche. 

Jimin sonrió para sí mismo, llevaban meses con una tensión que se podía cortar con un cuchillo, una amistad que siempre estuvo a punto de cruzar la línea. 

Y ahora él estaba ahí en su cama, porque sus padres lo invitaron a quedarse después de una cena familiar. 

La ironía era deliciosa.

Se giró lentamente apoyándose en un codo, el movimiento hizo que la sábana resbalara dejando sus pechos al descubierto. No llevaba sostén, solo una camiseta de tirantes fina que se le había subido hasta el cuello y unos shorts de algodón. Sus pezones rosados y duros por el fresco de la noche, apuntaban directamente hacia él. 

Sintió un calor familiar entre las piernas y una humedad que empezaba a empapar sus bragas; llevaba toda la noche aguantándose las ganas. 

En la cena, las miradas de Jungkook sobre su escote, sus roces "accidentales" por debajo de la mesa, la forma en que se mordía el labio al verlo. 

Todo había sido una tortura exquisita.

Ahora con Jungkook dormido y vulnerable, la tentación era demasiado grande. 

Acercó su cara a la de él, tanto que pudo sentir su aliento cálido en la piel. Bajó la mano suavemente y la posó sobre su abdomen marcado, los músculos se contrajeron ligeramente bajo su toque. 

Jungkook no se despertó, solo murmuró algo. 

Jimin deslizó la mano más abajo con lentitud, hasta sentir el bulto duro bajo el pantalón de pijama. 

Sonrió. 

Incluso dormido su cuerpo reaccionaba.

Fue entonces cuando Jungkook abrió los ojos de golpe, desorientado. 

Antes de que pudiera emitir un sonido, la mano de Jimin voló a su boca, cubriéndola con firmeza. Sus ojos se encontraron en la oscuridad. 

Jimin se acercó más, sus labios rozando su oreja.

—Shhh —susurró, su voz apenas un hilo de sonido, cargada de una calma fingida. —Que mis padres piensan que estamos dormidos.

Jungkook parpadeó, sus pupilas se dilataron mientras su cerebro procesaba la situación; sintió el peso suave de la mano de Jimin sobre su boca y más abajo el roce inconfundible de sus pechos desnudos contra su costado. 

El bulto en su pantalón se puso aún más duro. 

Jimin retiró la mano de su boca con la misma lentitud, dejándola descansar en su pecho.

—¿Me pasas la lengüita en mi coñito? —pidió con una voz dulce y melosa que contrastaba brutalmente con la vulgaridad de sus palabras. Sus dedos juguetearon con uno de sus pezones pellizcándolo suavemente. —Yo me quedo calladito, papi.

A Jungkook se le secó la boca, lo miró, viendo la súplica y la picardía brillando en sus ojos. Verlo así tan descarado, tan necesitado, despertó una bestia en su interior. 

No necesitó más palabras. 

Asintió lentamente con una sonrisa torcida que era pura promesa.

Sin más, Jimin se recostó de espaldas y se deshizo de sus shorts y bragas en un solo movimiento fluido. 

La sábana quedó arrugada a sus pies. 

Sus muslos gruesos y pálidos como la leche se abrieron sin pudor, invitándolo. 

La luz de la luna iluminó la piel blanca de su vientre, la curva de sus caderas y entre sus piernas el brillo inconfundible de su excitación.

Jungkook se movió con una agilidad felina; se acomodó entre sus piernas, sus brazos fuertes enmarcando su torso. Bajó la cabeza, su aliento caliente chocando contra el coño húmedo de Jimin. 

El rubio arqueó la espalda, expectante. 

Olía a sexo, a ganas, a Jimin.

—Huele tan bien, Jimin —murmuró él, su voz un ronroneo grave. —Huele a que me estabas esperando despierto, mi niño sucio.

Jimin gimió bajito mordiéndose el labio inferior; verlo entre sus piernas con esa mirada hambrienta, era mejor que cualquiera de sus fantasías.

—Cállate y cómeme, papi —jadeó. —Tengo el coño mojado desde la cena, te vi mirándome el escote muerto de ganas.

Jungkook no se hizo de rogar, sacó la lengua y la pasó por todo su coño, un lametón ancho y lento desde la entrada hasta el clítoris. 

El sabor de Jimin invadió su boca: salado, ligeramente dulce, adictivo. 

Jimin soltó un gemido ahogado, sus manos buscando instintivamente su cabello, enredándose en los mechones oscuros.

—Joder, Jimin… —murmuró él contra su piel, la vibración de su voz enviando ondas de placer directas a su clítoris. —Estás empapado, toda esta mierda es para mí.

—Sí, para ti, solo para ti —suspiró, sus caderas moviéndose contra su boca. —No pares, usa esa lengua tan rica.

Él obedeció, lamía de arriba abajo separando sus labios con la punta de la lengua, explorando cada pliegue de su coño hinchado. Se detenía en su entrada, jugueteando, metiendo apenas la punta, para luego volver a subir hasta su clítoris, que ya sobresalía, duro y hambriento. Lo chupó con fuerza, succionando ese punto de placer como si quisiera arrancarle el alma.

Jimin se retorcía en la cama luchando contra el impulso de gritar. Se mordía el puño, los ojos apretados con fuerza, la respiración convertida en jadeos entrecortados.

—Oh, mierda… Jungkook… —gimió, arqueando la espalda de nuevo. —Sigue chupándome el clítoris… así… no te detengas.

—¿Te gusta, putita? —preguntó él, separándose apenas, su barbilla brillante con los fluidos. Lo miró con una mezcla de lujuria y dominancia. —¿Te gusta como te como el coño mientras tus papás duermen en el cuarto de al lado?

—Me encanta —confesó el rubio sin una pizca de vergüenza, su mirada ardiente clavada en la de él. —Es tan sucio que me excita más, cómeme más fuerte.

Un gruñido escapó de la garganta de Jungkook y volvió a sumergirse entre sus piernas con más emoción, metió dos dedos dentro sin previo aviso curvándolos hacia arriba, buscando ese punto que lo haría ver estrellas. Al mismo tiempo, su lengua azotaba su clítoris sin piedad.

—¡Ah! ¡Joder, sí! —Jimin casi gritó, tapándose la boca con la mano a último momento; sus piernas temblaban, sus muslos apretaban la cabeza de él. Las oleadas de placer eran tan intensas que se sentía al borde del desmayo.

Los dedos del pelinegro bombeaban dentro saliendo y entrando con un sonido húmedo y obsceno que llenaba la habitación en silencio.

—¿Es ahí, bebé? —preguntó Jungkook, sin dejar de bombear sus dedos, sintiendo las paredes de su coño contraerse a su alrededor. —¿Es aquí donde te gusta que te follen los dedos? Dime.

—Ahí, ahí, por favor, no pares… —sollozó Jimin, las lágrimas de placer acumulándose en las comisuras de sus ojos. —Me voy a correr, papi, me voy a correr en tu boca…

—Eso es, mi niño bueno —lo animó él chupando su clítoris con más fuerza mientras sus dedos lo penetraban con rudeza. —Córrete en mi boca, quiero beberme todo lo que me des. Quiero tu leche.

La orden fue el empujón final; Jimin se tensó como un arco y un grito silencioso se escapó de sus labios abiertos. Un espasmo violento recorrió todo su cuerpo. Sintió cómo su coño se apretaba con fuerza alrededor de los dedos de Jungkook, liberando una oleada de fluidos que él lamió con avidez, bebiéndose cada gota como un hombre sediento. Su orgasmo fue intenso, cegador, dejando su cuerpo tembloroso y sin fuerzas.

Jungkook subió por su cuerpo besando su vientre, sus costillas, sus pechos, deteniéndose en sus pezones duros. Los lamió con calma, sintiendo el latido acelerado de su corazon. 

Finalmente llegó a sus labios y lo besó, un beso profundo cargado de su propio sabor.

—Sabes tan jodidamente bien —dijo él contra sus labios, su voz ronca.

Jimin lo besó de vuelta con desesperación, sus manos explorando su torso sudoroso. Podía sentir el bulto de su erección presionando contra su muslo, pidiendo atención.

—Ahora te toca a ti —murmuró Jimin, sus dedos ya deslizándose por el borde de su pantalón. —Quiero verla, quiero tenerla en mi boca.

Jungkook se apartó un poco dándole espacio. 

Jimin se incorporó, empujándolo suavemente contra el respaldo de la cama. Sus dedos ágiles bajaron su pantalón y liberando su miembro; era grande, más de lo que Jimin había imaginado, con venas marcadas a lo largo del tronco y una cabeza gruesa, ya brillante con líquido preseminal. 

Lo tomó con una mano maravillado por su peso y su dureza.

—Dios, es enorme, papi —jadeó, su mirada llena de adoración. —Necesito saborearla.

—Tómala, es toda tuya —gruñó él echando la cabeza hacia atrás, sus manos aferrándose a las sábanas.

Jimin no perdió el tiempo e inclinó la cabeza pasando la lengua por la punta, recogiendo su sabor. 

Un gemido de satisfacción escapó de sus labios, luego abrió la boca todo lo que pudo y lo introdujo lentamente centímetro a centímetro sintiendo cómo llenaba su boca. Su lengua jugaba con la parte inferior, presionando las venas.

—Mierda, Jimin… —gimió Jungkook, sus caderas empujando instintivamente hacia su boca. —Tu boca está tan caliente, es tan jodidamente perfecta.

Jimin empezó a moverse, un vaivén constante con la cabeza. Usaba una mano para acariciar la base que no cabía en su boca y la otra para masajear sus testículos con suavidad. 

Sus miradas se encontraron, ver la cara de placer de Jungkook con los ojos entrecerrados y la boca entreabierta, le dio más ganas de complacerlo.

Lo soltó de su boca con un sonido húmedo y obsceno, y lo miró con picardía.

—¿Te gusta cómo te la chupo, papi? —preguntó lamiendo el tronco de arriba abajo con calma como si fuera un helado. —¿Quieres que te haga venir en mi boca?

—Me encantaría, bebé… pero no ahora —respondió él, su voz tensa por el control. Lo tomó por los brazos y lo atrajo hacia arriba. —Quiero follarte, quiero sentir tu coño apretado alrededor de mi verga.

Jimin sintió un escalofrío de anticipación. Se puso de rodillas sobre él con una pierna a cada lado; tomó su miembro con una mano, guiándolo hacia su entrada. Se frotó con la punta esparciendo su propia humedad, jadeando ante el contacto.

—Hazlo —rogó Jimin, sus ojos brillando con necesidad. —Lléname, por favor. Te necesito dentro.

Con un movimiento firme de sus caderas, Jimin se empaló, un gemido agudo escapó de su garganta cuando sintió cómo lo abría, llenándolo por completo. 

Era una sensación de plenitud abrumadora, de estirarse alrededor de su grosor. 

Jungkook soltó un gruñido profundo, sus manos se aferraron a las caderas redondas del rubio con fuerza.

—Joder, Jimin… —gruñó, apretando los dientes. —Estás tan apretado… no te muevas, o no voy a durar.

Pero Jimin no pudo evitar moverse, empezó a balancearse lentamente sintiendo cada centímetro de él dentro de sí. Sus muslos gruesos se tensaban con cada movimiento. 

Las manos de Jungkook subieron para acariciar sus tetas que rebotaban suavemente con cada embestida.

—Mírate —murmuró él, apretando sus pezones entre los dedos. —Tan jodidamente perfecto, tus tetas rebotando mientras te follas en mi verga.

—Es tuyo, papi —gimió el rubio aumentando el ritmo, sus caderas moviéndose en círculos. —Todo mi cuerpo es tuyo, usame como quieras.

Los gemidos y jadeos llenaban la habitación, un contrapunto silencioso al miedo de ser descubiertos. 

El sonido húmedo de sus cuerpos chocando era un recordatorio constante de lo prohibido de la situación.

Jungkook no pudo resistir más, necesitaba dominarlo. Lo tomó por la cintura y en un movimiento rápido y fluido, lo puso debajo de él sin salir de su interior. 

Jimin jadeó sorprendido, sus piernas se enredaron automáticamente alrededor de sus caderas. 

Jungkook se incorporó sobre sus manos, su cuerpo cubriendo el de Jimin.

—Ahora te voy a follar como se debe —prometió él, su voz un gruñido animal. —Y vas a tener que morderte la lengua para no gritar porque si tus papás se enteran de lo puta que eres se mueren.

Dicho esto, empezó a embestirlo con fuerza. Sus caderas golpeaban contra las del menor con un ritmo duro y constante. Cada embestida era profunda, tocando su punto más hondo. 

Jimin se agarró a sus brazos marcados, sus uñas clavándose en su piel. Los sollozos de placer eran tragados por la almohada que él mismo se puso en la boca para no gritar.

—¿Te gusta así, zorra? —le preguntó Jungkook al oído, su aliento caliente sobre su cuello. —¿Te gusta que te follen tan duro? Di que te gusta.

—Me encanta… —logró articular Jimin con la voz entrecortada. —Fóllame más duro, papi… no te detengas… destrózame el coño.

La crudeza de sus palabras encendió algo más en Jungkook haciendo que aumentara la velocidad, sus caderas golpeando con una fuerza brutal. 

La cama empezó a crujir débilmente, un sonido que ambos ignoraron consumidos por la lujuria. 

El sudor corría por sus cuerpos mezclándose mientras el olor a sexo impregnaba el aire.

—Eres tan puta, Jimin —gruñó Jungkook, mirando el punto donde sus cuerpos se unían, viendo cómo su verga desaparecía una y otra vez en su coño jugoso. —Mira cómo me la tragas toda, tu coñito apretado la está comiendo tan bien.

—Sí, tu puta —gimió Jimin, sus ojos en blanco.

El clímax se acercaba para ambos. Jimin lo sentía, una tensión insoportable en su vientre, un calor que amenazaba con consumirlo por completo. Jungkook también, sus movimientos se volvían erráticos y sus gruñidos más salvajes.

—Me voy a correr adentro, Jimin —anunció él, su voz ronca. —Voy a llenarte con mi semen, ¿Quieres eso?

—Sí, sí, sí… —rogó, sus caderas empujando contra él, buscando más. —Lléname, papi. Quiero sentirlo adentro, vente dentro de mí.

Unos segundos más de embestidas frenéticas fueron suficientes. 

Jimin alcanzó su segundo orgasmo con un grito que pudo contener mordiendo la almohada con todas sus fuerzas; su coño se apretó alrededor de la verga de Jungkook como un puño, desencadenando su propio orgasmo. Con un gruñido sordo, Jungkook se enterró hasta el fondo y se corrió, liberando chorros de semen caliente dentro de su coño.

Permanecieron así un momento, jadeando, sus cuerpos temblorosos pegados el uno al otro. 

Jungkook se desplomó suavemente sobre él, su peso una sensación reconfortante. 

Jimin lo abrazó acariciando su espalda sudorosa.

—Joder, Jimin —murmuró contra su cuello, su respiración todavía irregular. —Eso fue increíble.

—Lo sé —respondió con una sonrisa cansada, sus dedos enredándose en su cabello mojado por el sudor.

Después de un rato, Jungkook se separó con cuidado y se dejó caer a su lado. Lo atrajo hacia él y Jimin se acurrucó en su pecho escuchando los latidos de su corazón.

—Tus papás van a notar el olor —murmuró Jungkook con una risa suave, besando su frente.

Jimin se rio bajito sintiéndose completo y satisfecho.

—Que lo huelan —susurró. —Total, ya se enteraron de que lo hicimos.

Jungkook lo miró con sorpresa.

—¿Qué?

Jimin sonrió con picardía, jugando con un mechón de su cabello.

—Mi papá me vio subir la mano por tu pierna en la cena. Y mi mamá, bueno, digamos que me la encontré en el pasillo buscando agua justo cuando tú… estabas muy ocupado con tu boca. No dijo nada, pero me guiñó un ojo.

Jungkook abrió la boca, incrédulo. Una carcajada silenciosa sacudió su pecho.

—Eres un loco, Jimin —dijo, besándolo con pasión, esta vez sin miedo, sabiendo que el secreto no era tan secreto después de todo.

—Y te encanta —respondió Jimin contra sus labios.

Se quedaron dormidos así desnudos y entrelazados con el olor a sexo flotando en el aire y la certeza de que esa noche su amistad había cambiado para siempre.