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Error de Reserva || Kookmin

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Sinopsis

Una habitación, una sola cama y demasiados sentimientos que Jungkook intenta ignorar. Quizá el verdadero problema nunca fue compartir la cama, sino compartirla con Jimin.

Genero:
Romance
Autor/a:
LunarJiminie
Estado:
Completa
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Única Parte

El viaje debía ser simple. Llegar, cerrar el trato, volver. Nada más. Jungkook lo había planeado todo con precisión casi obsesiva, como si el orden pudiera protegerlo de cualquier imprevisto. Pero la vida —o el destino, o lo que fuera— tenía un humor bastante cuestionable.

El error no apareció en el vuelo, ni en la reunión, ni siquiera en la lluvia que caía constante sobre la ciudad desconocida. Apareció en el hotel, con una sonrisa amable y una frase que rompió cualquier expectativa.

Solo había una habitación.

Y una sola cama.

Jungkook sintió cómo algo dentro de él se tensaba al instante. No era solo la incomodidad de la situación. Era Jimin. Siempre terminaba siendo Jimin.

A su lado, él no parecía molesto. Observaba el entorno con una calma sospechosa, como si el universo acabara de entregarle exactamente lo que quería.

Jungkook intentó arreglarlo. Preguntó, insistió, buscó soluciones que no existían. Pero la respuesta fue firme: no había más habitaciones disponibles.

Así que subieron.

El ascensor fue un espacio extraño, silencioso, cargado de algo que ninguno de los dos nombró. Jimin apoyado contra la pared, relajado. Jungkook rígido, con la mirada fija en los números que subían lentamente, como si ese recorrido fuera demasiado corto para prepararse.

Cuando la puerta se abrió, la realidad se volvió tangible.

La habitación era amplia, elegante, impecable. Pero nada de eso importaba. Todo quedaba opacado por la cama en el centro, blanca, perfecta, inevitable.

Jimin dejó su maleta primero. Se movía con naturalidad, como si aquello no fuera un problema. Jungkook, en cambio, permaneció cerca de la puerta unos segundos más, como si cruzar completamente el umbral significara aceptar algo que todavía no quería.

—No es tan grave —dijo Jimin al final, sin mirarlo.

Jungkook soltó una pequeña exhalación.

—Claro. Fácil decirlo.

—Lo es.

Cuando por fin se atrevió a avanzar, dejó su equipaje con más fuerza de la necesaria. No estaba molesto con la situación. Bueno, sí, pero no solo por eso.

Era Jimin.

Siempre era él.

Porque no era solo su compañero de trabajo. No era solo alguien con quien compartía reuniones y proyectos. Era alguien que sabía mirar demasiado bien, alguien que decía las cosas con una calma peligrosa, alguien que parecía entenderlo incluso cuando Jungkook no decía nada.

Y eso… eso era un problema.

La noche cayó rápido, como si el día tampoco quisiera involucrarse en lo que estaba pasando. Se turnaron para ducharse, mantuvieron conversaciones breves, funcionales, evitando cualquier tema que pudiera abrir algo más profundo.

Pero el silencio no ayudaba.

El silencio solo hacía que todo se sintiera más presente.

Cuando Jungkook salió del baño, con el cabello húmedo y la piel todavía tibia, se encontró con Jimin ya acomodado en la cama. No dormido. Esperando.

Había algo en su forma de mirarlo que lo desarmó por un segundo.

No era insistente. No era descarado.

Era peor.

Era tranquilo.

—Pensé que te ibas a quedar ahí toda la noche —comentó Jimin, con una leve curva en los labios.

Jungkook dejó la toalla sobre una silla, evitando sostenerle la mirada demasiado tiempo.

—No empieces.

—No estoy empezando nada.

Pero lo estaba.

Siempre lo hacía.

Jungkook se acercó finalmente, sintiendo cada paso como si pesara más de lo normal. La cama parecía más grande de lejos. De cerca… no tanto.

Se sentó con cuidado en el borde, como si aún pudiera fingir que tenía una salida.

No la tenía.

Se recostó, dejando una distancia prudente entre ellos. Miró al techo, concentrándose en cualquier cosa que no fuera la presencia a su lado.

El colchón se hundió apenas cuando Jimin se movió.

Ese pequeño cambio fue suficiente.

—Estás incómodo —dijo él en voz baja.

—No.

—Sí.

Jungkook cerró los ojos por un momento.

—Solo quiero dormir.

Hubo una pausa. No incómoda, pero sí cargada.

—Entonces duerme —respondió Jimin.

Pero no se alejó.

Jungkook lo sabía sin necesidad de mirar. Lo sentía. En el aire, en el calor, en esa cercanía que parecía reducir todo el espacio.

Giró la cabeza, casi sin pensar.

Error.

Estaban demasiado cerca.

Jimin lo observaba con una expresión distinta ahora. Más suave, menos juguetona, pero igual de intensa.

—¿Te molesta tanto? —preguntó.

Jungkook dudó.

Podía mentir. Decir que sí, que todo era incómodo, que nada de esto significaba nada.

Pero no lo hizo.

—No es eso.

—Entonces, ¿qué es?

La respuesta quedó suspendida entre ellos antes de salir.

—Eres tú.

Jimin no reaccionó de inmediato. Solo lo miró, como si quisiera entender cada capa de esas dos palabras.

—¿Yo?

Jungkook asintió apenas.

—No eres fácil de ignorar.

El silencio que siguió no fue vacío. Fue denso, casi tangible. Algo cambió en la expresión de Jimin, algo más serio, más honesto.

—No quiero que me ignores —dijo finalmente.

Y no sonó como una broma.

Eso fue lo peor.

Jungkook sintió que algo dentro de él se desordenaba por completo. Había pasado tanto tiempo manteniendo todo bajo control, fingiendo que no pasaba nada, que aquello era solo trabajo, solo rutina.

Pero ahí, en esa habitación, en esa cama compartida por error…

Nada se sentía simple.

Jimin levantó la mano lentamente, como si le diera tiempo de detenerlo.

Jungkook no lo hizo.

Sus dedos rozaron su muñeca apenas, un contacto ligero, casi insignificante.

Pero no lo fue.

Fue suficiente para que todo se sintiera más real.

Más cercano.

Más imposible de ignorar.

—Duerme —murmuró Jimin, sin apartarse.

Jungkook dejó escapar una pequeña risa sin humor.

—No creo que pueda.

Jimin no insistió. No se movió más. Solo permaneció ahí, compartiendo el mismo espacio, la misma respiración tranquila.

Jungkook volvió a mirar el techo, pero ya no servía de distracción. Porque ahora lo sabía.

No era la incomodidad.

No era la situación.

No era el error.

Era él.

Era la forma en que Jimin estaba ahí sin forzar nada, sin presionar, pero sin alejarse tampoco.

Era la manera en que hacía que todo se sintiera inevitable.

Cerró los ojos, intentando convencerse de que podía ignorarlo, de que podía dormir, de que aquello no significaba nada.

Pero el calor seguía.

La cercanía seguía.

Jimin seguía.

Y entonces lo entendió con una claridad incómoda, casi cruel.

Dormir a su lado no era una opción.

No esa noche.

Porque el verdadero problema no era compartir la cama.

Era que, por primera vez, Jungkook no quería distancia.

FIN.

¡Cuéntale a LunarJiminie lo que piensas sobre este capítulo!
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Bien escrito

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Trama absorbente

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Buenos personajes

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Buenos personajes

Diálogos potentes

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Diálogos potentes

author

y que la imaginación vuele y me lleve al infierno devorador de los que pudo haber pasado, excelente

3 días
1

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