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Noches coloridas

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Sinopsis

La noche, un periodo de tiempo tranquilo para llegar a tu casa después de la escuela, un trayecto lleno de reflexiones y paz... ¿O no? Primero Teo vive en Latinoamérica así que la noche no es muy segura que digamos, y luego, un día conoce Erik, un chico enérgico y caótico de otra clase, y se verá obligado a regresar con él de ahora en adelante, frustrando todos los planes de Teo.

Genero:
Romance
Autor/a:
Ahnyokatzin
Estado:
hace 4 horas
Capítulos:
9
Rating
n/a
Clasificación por edades:
13+

Un libro en blanco

Era la hora de la salida, tan aclamada por Teo, quien a pesar de ser un excelente estudiante, no era precisamente un fan de la escuela. Los días eran siempre aburridos, salvo cuando enseñaban cosas interesantes.

"Ah... Algún día seré libre... Aunque… Luego de esto sigue la universidad… Quieren que estudie medicina… Qué cansancio… Tal vez al final logre ser libre"

La campana sonó, Teo caminó hasta la salida junto a sus compañeros, todos iban en grupo hablando de lo catastrófico que les había resultado el examen de matemáticas, Teo opinaba diferente, a lo mejor esa era la razón de que no hablaba con nadie.

"Bueno... Al menos hoy ya acabamos... Acabé... Dibujaré algo en el camión, llegaré temprano a comer y dormiré bien esta vez… O tal vez leer algo antes.”

Sin embargo, el universo tenía planes diferentes preparados para Teo, quien, al llegar a la parada de autobús, esperó unos minutos.

Y otros minutos más.

Era habitual esperar mucho, pero tal vez esto era diferente.

Teo esperó durante más tiempo, veía varios coches pasar rápidamente, quién sabe cómo serían las vidas de cada persona conduciendo, yendo o regresando de trabajar, buscando algo qué hacer en la ciudad, eso era lo que Teo se preguntaba día a día. A lo mejor ellos tenían amigos y vidas más completas.

De pronto, se escuchó un relámpago.

"Oh... Creo que si quiero llegar seco tendré que caminar... De todas maneras si pasa otro autobús puedo hacerle la parada"

Teo empezó a caminar rápidamente, tenía miedo de la ciudad en la noche, siempre había asaltantes, drogadictos, vagos, o simplemente gente sospechosa a la que Teo le temía, más por el hecho de que fuera noche de lo que realmente eran.

Mientras Teo caminaba, comenzó a llover, la lluvia era bastante agradable, pero cuando venía en brisas leves, esta vez se había desatado una tormenta de un momento para otro. Teo se refugió en donde pudo.

“No puede ser… Llegaré tarde… ¡Llegaré tarde!... O bueno, la alternativa sería mojarse así que… Supongo que está bien…”

Teo se refugió bajo el techo exterior de una tienda de pinturas muy cara, al lado había una taquería pero Teo no tenía dinero ni ganas de pedir permiso para que lo dejasen entrar.

Teo esperó. Y esperó. Y, seguía esperando tras 15 minutos.

“¿Qué no parará esta lluvia?... Digo, no es mala porque ayuda con las plantas y tal, pero… Estaría mejor si lloviera un poquito después…”

El ambiente era tranquilo, si eliminamos el hecho de que eran las 8:49 de la noche, aún así, Teo disfrutaba de la vista hasta que llegó Erik, el infame Erik, un estudiante de bajo desempeño que causaba problemas a menudo, él iba caminando sin paraguas.

“Que no me vea…”

—Hola Teo— Dijo él, algo alegre. —¿Qué haces aquí? Parece que te quedarás aquí hasta mañana— Dijo riéndo.

—Eh… No lo sé, esperaba que pare la lluvia—

—¿Le tienes miedo a mojarte? No me digas que eres otaku—

—No.. Yo—

—No importa, ya que no tengo nada mejor que hacer, esperaré aquí contigo, aunque ya me mojé, mejor acompañado—

“Lo que faltaba…”

—Bueno…—

Erik caminó hasta estar al lado de Teo, quien disimulaba su frustración por la lluvia y por estar al lado de Erik. Este último, buscando hacer conversación después de unos minutos de silencio, habló.

—Oye…—

—¿Qué?—

—Vamos a la taquería, se ve más cálido que aquí afuera— Dijo Erik para instantáneamente empezar a caminar en esa dirección, mojándose un poco más.

“Ay no puede ser… Te hubieras ido…”

Teo lo empezó a seguir, también, mojándose por la lluvia. Al estar ambos en la entrada, Teo pensó que iban a preguntar si podían estar ahí, pero Erik tenía otros planes.

—Buenas noches señor— Dijo alegre. —Deme dos de pastor—

Teo solo caminó junto a Erik hasta llegar a la mesa donde se sentaron

—Y… ¿Qué vas a pedir tú?—

—Pues… No tengo dinero—

—Ah, es eso, no te preocupes, yo te pago uno por hoy, pero solo uno—

—¿De verdad?—

—Seh, somos compañeros de escuela—

—Eh… Gracias— Teo alzó la mano y pidió uno de arrachera, era su carne favorita.

“Pues, a lo mejor Erik no es tan malo”

En lo que tardaban en llegar los tacos, Teo esperaba pacientemente pero Erik estaba algo ansioso, y habló

—Y… ¿Qué tal te fue con el examen de mate? Seguro para ti fue facilísimo—

—Pues, sí, un poco…—

—Ah… Ojalá hubiera nacido listo como tú—

—No nací listo… Todos tenemos la misma capacidad, yo...—

—Aquí están sus tacos— Dijo el mesero interrumpiendo.

—Gracias— Dijo Teo.

Los tacos, aunque repletos de aceite, desprendían un olor que evocaba hambre y hacía agua a la boca, si bien nunca fueron la comida más nutritiva, eran de las mejores comidas que Teo había probado.

—Y…— Erik mordió el primer taco. —¿Cuánto sacaste?— Dijo mientras seguía comiendo.

—10… ¿Y tú?—

Erik terminó su bocado y habló —Nada raro de ti, yo saqué muy bajo— Volvió a morder el taco.

—Bueno… Igual puedes mejorar, tal vez deberías centrarte más en la escuela—

—Sí… Supongo…— Dijo mientras miraba hacia otro lado.

El ambiente era agradable, el taquero tenía una bocina que reproducía música variada, además, todos los clientes parecían estar contentos. ¿Quién no lo estaría comiendo tacos?

—Oh…— Dijo Erik.

—¿Qué?—

—Creo que…—

—¿Qué cosa?—

—Lo siento—

—¿Por qué?—

—Porque… Olvidé mi dinero—

Teo soltó su taco y miró fijamente a Erik.

—Eh… Te lo puedo pagar mañana—

—Ya qué… ¿Mañana en la salida, otra vez?—

—Sí—

—Que no se te olvide…—

“Maldito Erik… ¡Solo quería que le invite de comer! ¡Y además él es rico! Su familia tiene dinero… Solo lo ha de hacer para molestar”

El ambiente cambió rápidamente, al menos a los ojos de Teo, quien terminó su taco y pagó la cuenta, aún con la lluvia empezó a caminar a la salida de la taquería, sin despedirse de Erik.

—Oye… ¡Espera!—

—¿Qué quieres?—

—¿Vas a salir así? Está lloviendo—

—Vaya, qué observador…— Dijo Teo tras seguir caminando hacia la salida.

—¡Espera!—

—¿Qué?—

—Eh… Traigo un paraguas en mi mochila, podemos irnos juntos—

—Supongo que gracias por la oferta, pero ya es tarde, y tengo que irme—

—Oh, no hay problema, me llevo el taco—

Así, Erik sin esperar una respuesta, salió con su taco en la mano izquierda y con el paraguas en la derecha.

—Buenas noches señor— Dijo Teo.

—Buenas noches— Respondió el taquero.

Tras eso, ambos empezaron a caminar bajo la lluvia.

“Pues… Si vemos lo positivo al menos no me estoy mojando… Pero… Por otro lado estoy con Erik”

—Por cierto— Preguntó Teo. —¿Por qué no usaste el paraguas antes?—

—Eh… Antes llovía menos—

—La lluvia está igual—

—¿Ah sí? No me dí cuenta…— Dijo Erik riendo nerviosamente.

Teo y Erik siguieron caminando unos minutos, hasta que de nuevo Erik habló.

—Hoy está cerrado ese restaurante…—

—¿El de enfrente del letrero con un tren?—

—Ese, casi siempre abre a estas horas—

—Es muy caro…—

—No tanto, es muy económico—

—Para algunos…— Dijo Teo con un tono algo cortante.

Erik se echó a la boca el último bocado de su taco.

—Y... ¿Dónde vives?— Preguntó.

—Por cuajimalpa—

—Órale, yo también—

“Qué desafortunada coincidencia” Pensó Teo.

—Qué coincidencia—

—Seh, que bueno que vivamos cerca—

Entonces, se escuchó un tono de llamada, era el teléfono de Teo.

“Ay… Odio contestar así… Erik se enterará de lo que diga”

—¿Hola?— Dijo Teo.

—¿Qué?— Dijo Erik confundido, mirando a Teo. —Ah ya… Estás llamando—

—Hola Teo ¿Por qué no has llegado?— Dijo Guadalupe, la madre de Teo, al otro lado del teléfono.

—Ya voy, no alcancé el camión y vine caminando—

—Ah bueno ¿Todo bien?—

—Sí mamá, no te preocupes—

—Bueno, nos vemos.... Vete con cuidado—

—Adiós—

Erik miró a Teo mientras este guardaba su celular de vuelta en su bolsillo.

—¿Era tu mamá?—

—Sí—

—Ah ya…—

La lluvia se había calmado un poco, pero aún así se seguía sintiendo el frío de la noche, que ocasionalmente cesaba al pasar cerca de alguna tienda abierta, las luces cálidas y de colores diversos que había por la calle ayudaban mucho.

—Am… ¿Te gustaría hablar de algo?— Preguntó Erik para reabrir la conversación.

—No lo sé—

—¿Has escuchado el chisme?—

—¿Cuál?—

—Que eliminaron la ruta del camión de la escuela a Cuajimalpa—

“Mierda…”

—Oh… Con razón no pasó el autobús hoy—

—¿Vas a regresar caminando mañana también?—

“Cierto… Si ya no pasan por aquí, supongo que sí… ¿Por qué el gobierno eliminaría esa ruta? Maldito gobierno…”

—Pues sí… No tengo alternativa—

—Oh… Eso es malo… Y… ¿También vendrás caminando?—

“¡Mierda! Tampoco pensé en eso… Ya no puedo regresar ni ir en camión…”

—Pues sí… Te digo que no tengo alternativa—

—Bueno… Mis papás me van a dejar a un punto cerca de la escuela, puedes venir conmigo si quieres—

“¿Qué?...”

—¿Qué?—

—Eso, si quieres mis papás te pueden llevar en el coche—

“¿Debería decir que sí?... Pues… Es transporte gratis… Pero… Al lado de Erik… Qué molestia… Estoy en un dilema”

—Gracias, le preguntaré a mis padres, a ver si me dan permiso—

—Claro, me dices al rato—

“¿Por qué es tan impulsivo?... Tan, insistente”

—Bueno…—

—Oh, creo que no tengo tu número— Dijo Erik mientras sacaba su celular.

—Yo tampoco tengo el tuyo—

—¿Me pasas tu número?—

—Sí…— Entonces, Teo le dictó su número a Erik, este lo escribió.

—Bueno, cuando llegue a mi casa te mando mensaje, y me dices—

—Bueno—

Teo y Erik siguieron caminando, pasaron junto a un restaurante italiano al que los padres de Teo lo habían llevado una vez, Teo recordaba ese lugar con un cariño especial, pues había sido hace muchos años.

—No hablas mucho— Dijo Erik.

—Qué observador—

Erik rió.

—Y… ¿Por qué?—

—Pues… No lo sé, supongo que así soy—

—A mí me gusta hablar mucho—

—Ya lo noté…—

—Diría que soy muy social—

—Eso es bueno… Tienes muchos amigos—

—Pues… Sí… En lo que cabe—

—¿Por qué?—

—Porque, aunque nos llevamos bien, solo se la pasan jugando—

“¿Qué?... ¿No Erik era de los que también se la pasan jugando? ¿Malinterpreté a Erik?... No, él sí es uno de los que siempre están jugando y no prestan atención a la clase… Pero, ¿No le gusta estar con sus amigos?”

—¿Teo?—

—Lo siento, estaba pensando—

—¿Y qué pensabas?—

—Nada, solo a veces piensas en algo por un momento ¿No te ha pasado?—

—Sí, me pasa mucho en las clases, son aburridas—

—Mucho ¿Verdad? Te suelen enseñar cosas nuevas y luego repasarlas 100 veces—

—Eso también, aunque, en general es aburrido todo—

—Oh—

—Aunque, seguro a ti te ayuda la escuela… Igual y hasta ganas pase directo o algo así—

—¿A una universidad?—

—Sí—

—No… La prepa no tiene pase a la UNAM—

—Oh… Yo creía que sí— Dijo Erik pensativo. —Y… ¿Qué quieres estudiar?—

“Querer… No importa lo que quiera…”

—Estudiaré medicina—

—Oh, y ¿Te gusta mucho?—

“Eso no importa… La gente como Erik sí puede tomarse libertades…”

—Pagan bien—

Erik se quedó mirando a Teo un momento, como si fuera a decir algo, sin embargo siguieron caminando un rato más, hasta llegar a una bifurcación.

—Bueno, aquí me tengo que ir a la izquierda, esa roja de allá, cerca de la secundaria, es mi casa ¿Tú sigues derecho?— Preguntó Erik.

—Sí, sigo un poco hacia delante, unas cuadras más y llego—

—Bueno ¡Adiós!—

“Por fin…”

—Adiós—

Teo se sintió aliviado, pero, rápidamente el alivio cambió a miedo, al revisar su celular eran las 10:03 de la noche, habían pasado horas, y ahora Teo estaba solo.

“Tengo qué llegar rápido…”

Teo aceleró el paso, caminó entre cuadras y se iba del lado de la calle que tuviera más luz, muchos empezaban a apagar sus luces para dormir, aunque los coches seguían pasando, pero en menor cantidad que antes.

Finalmente, Teo llegó a su casa, era de tabique sin pintar. Teo abrió la puerta y las luces estaban encendidas, pasó hacia su habitación, pero fue interrumpido por sus padres que estaban en la sala.

—Hola hijo— Dijo Noé, padre de Teo.

—Hola, ya llegué—

—Hoy tardaste mucho, ya se durmió tu mamá— Dijo su padre.

—Es que no había camiones, y creo que ya no van a pasar—

—¿Qué? No sé por qué quitan rutas del camión, no tiene sentido—

—Sí—

—Qué mal… Ahora te tendrás que ir caminando… Sigo ahorrando para un coche, pero ya sabes cómo está la economía, igual puedes tomar la combi que te acerca un poco—

—Sí papá, no te preocupes—

—Bueno…—

—Por cierto… Un compañero de la escuela me ofreció que me lleven sus papás—

—¿Y cuánto habría qué pagar?—

—Nada—

—¿De verdad? Pregúntale bien—

—Bueno, le pregunto, pero, si es gratis, ¿Si me das permiso?—

—Sí, nos harían un gran favor—

—Bueno, ya duerme, vienes cansado del trabajo, en la mañana te digo—

—Está bien, ojalá y sí te lleven—

—Sí papá, descansa—

—Igualmente hijo, recarga energías para la escuela—

Tras eso, Teo caminó un poco hacia la cocina, que realmente era la misma habitación que la sala, solo había 3 habitaciones, la de sus padres, la sala/cocina y la habitación de Teo.

Teo tomó un bolillo de la bolsa de pan y se lo comió, mientras tanto encendió su celular y envío un mensaje a Erik, quien le había mandado un “Holaa” con un sticker.

Teo: Hola.

Teo esperó unos minutos y Erik contestó.

Erik: Que tal? Si te dieron permiso?

Teo: Sí, muchas gracias.

Erik: Que bien

Escribió Erik por la aplicación, además envío un sticker de un gato sonriendo.

Teo: Bueno, ya me tengo que dormir, nos vemos mañana.

Erik: Esper

Erik: Espera

Erik: Me falto la a JAJDJAA

Teo: ¿Por qué?

Erik: Donde te recogen mis papás? Igual y hasta van a tu casa si queda cerca

“Vaya… Ya no tendría qué caminar hasta la parada del autobús… Ahora que lo pienso, Erik tal vez no sea tan malo…”

Teo: Espera, te envío mi ubicación.

Teo envío su ubicación, y luego, Erik envío otro sticker, esta vez era lo que parecía ser un perro bailando.

Erik: Ya se las envié a mis papás

Teo: Gracias Erik.

Erik: No hay de qué

Teo: Bueno, ahora sí tengo qué dormir.

Erik: Descansa

Teo: Igualmente, y muchas gracias.

Erik: No hay de qué!

Teo apagó su celular, se quitó los lentes y se recostó sobre su cama, era suave aunque con las cobijas algo desgastadas, y algunos alambres del colchón molestaban un poco, pero Teo había encontrado la posición perfecta para dormir en la que nada le molestaba.

“Ah… Por fin en mi casa… Pero mañana es lo mismo… Al menos me llevarán los padres de Erik… Erik es raro… Pero, yo también soy raro… ¿Por qué el sí tiene amigos y yo no?... Y dinero… Y habilidades sociales… Y todo… Erik…”

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