Historia de un roble - El Ruiseñor y la Rosa
Esta historia esta contemplada para leerse después de terminar el cuento original.
Cuando llegó la noche el roble pensó en el ruiseñor, pero por supuesto, no había sonido, más que el llanto de un alma seca que se silenciaba entre el viento.
La Diosa de la Luna, que le gustaba tomar una apariencia humana para bailar elegantemente durante la noche, jugando con el océano y la brisa nocturna escucho los llantos del roble.
No se sabe si fue esa noche o alguna posterior, después de todo el tiempo transcurre de forma diferente para los seres celestiales.
—Esta noche es muy solitaria —dijo la Diosa de la luna con una voz tranquila —. Si me das a cambio tu energía en invierno convertiré a tu amigo en una nube de lluvia que te cubrirá del sol cuando este te produzca estrés, no lloverá más que cuando tengas sed para no pudrir tus raíces y protegerte del viento y aunque no pueda protegerte en las heladas estará allí para mecerte con tu canto”.
El roble quería a su amigo pero no respondió.
No era necesario.
Desde ese día el roble entraba en un profundo sueño en el invierno profundo para conservar energía pero se dice que en ciertos días bajo la luz de la luna puedes escuchar una bella sonata como agua burbujeando en una jarra de plata.








