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BAT-QUINN (Máscaras & Caos)

Sinopsis

¿Qué pasa cuando la línea entre la justicia y la locura se disuelve bajo la lluvia de Gotham? Bárbara Gordon siempre ha sabido exactamente quién es: el cerebro de la Bat-familia, la brújula moral de la ciudad y el soldado perfecto de Batman. Pero una noche de tormenta en una azotea oscura, un forcejeo violento con Harley Quinn lo cambia todo. Con solo una propuesta susurrada al oído y el roce de unos labios carmín, la arlequín logra lo que ningún criminal ha conseguido jamás: quebrar la inquebrantable compostura de Batgirl. Para Bárbara, lo que empieza como una confusión moral muta rápidamente en una obsesión clandestina. Fascinada por la libertad salvaje y peligrosa de Harley, cae sin frenos en un idilio erótico y prohibido en las sombras de la ciudad. Una pasión tan intensa que la lleva a romper su regla más sagrada: quitarse la máscara. Sin embargo, en el inframundo de Gotham, el amor siempre se paga con sangre. Una historia oscura de deseo reprimido, secretos letales y corazones rotos donde nadie es quien dice ser, y donde el abismo siempre te devuelve la mirada. ¿Podrá la luz de Bárbara sobrevivir a la oscuridad de la reina del caos, o se hundirá con ella?

Estado:
hace 5 días
Capítulos:
5
Rating
4.8 (6 reseñas)
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1: El Filo de la Gárgola

La lluvia sobre Gotham nunca era una bendición; era un manto gris que intentaba ocultar los pecados de una ciudad que se negaba a morir, pero que tampoco sabía cómo vivir. En la azotea del antiguo teatro gótico, el agua caía con la fuerza de un diluvio bíblico, golpeando las gárgolas de piedra y resbalando por el metal oxidado de los letreros de neón apagados. El aire apestaba a ozono, a pólvora y a la inconfundible fragancia ácida que siempre acompañaba al hombre que había convertido el caos en su religión.

Batman se deslizó sobre la superficie resbaladiza de la azotea, su enorme capa negra pesada por el agua, pareciendo un demonio que emergía de la misma tormenta. Frente a él, recortada contra el cielo plomizo, la silueta del Joker danzaba con una gracia macabra. El traje morado del villano estaba empapado, pegado a su cuerpo escuálido, pero su risa cortaba el estruendo de los truenos como un cuchillo afilado.

—¡Vamos, Bats! —gritó el Joker, extendiendo los brazos mientras la lluvia se metía en su boca entreabierta, lavando parte del maquillaje blanco de sus mejillas—. ¿Es este el gran final? ¿Una azotea mojada y un viejo murciélago que apenas puede respirar? ¡Esperaba más poesía de tu parte!

El Caballero de la Noche no respondió. Nunca lo hacía. Avanzó con la contundencia de un tanque, lanzando un puñetazo directo a la mandíbula del psicópata. El Joker lo esquivó por milímetros, trastabillando y sacando una navaja automática que brilló bajo el destello de un relámpago. El metal cortó el aire, buscando el cuello de Batman, pero el héroe bloqueó el ataque con los guantes blindados de su antebrazo, haciendo saltar chispas que se extinguieron al instante por el agua.

El combate era sucio, violento y carente de la elegancia de los primeros años. Eran dos fuerzas de la naturaleza desgastándose mutuamente en una guerra de desgaste que parecía no tener fin.

Oculta entre las sombras de una torre de ventilación, Harley Quinn observaba la escena con los ojos desorbitados por una mezcla de adrenalina y devoción enfermiza. Llevaba un traje bicolor, empapado y ceñido, y entre sus manos sostenía un enorme mazo de madera reforzado con bandas de metal. Sus pies se movían al ritmo de la pelea, como si estuviera esperando el compás perfecto en una melodía que solo ella podía escuchar en su cabeza.

—¡Cuidado, mi Pudding! —exclamó Harley al ver que Batman lograba conectar un gancho de izquierda en el estómago del Joker, haciéndolo retroceder y escupir un hilo de sangre que se disolvió bajo el aguacero.

Sin pensarlo dos veces, Harley saltó desde la plataforma superior. Soltó un chillido agudo de guerra y balanceó su mazo con toda la intención de romperle la columna al murciélago por la espalda. El ataque era letal, impulsado por el peso de su cuerpo y una agilidad gimnástica envidiable.

Sin embargo, antes de que el mazo pudiera tocar la capa de Batman, una sombra más esbelta pero igualmente implacable interceptó su trayectoria en el aire.

Batgirl apareció como un rayo dorado y negro. Su bota impactó de lleno en el pecho de Harley, desviando el golpe y obligando a la payasa a rodar sobre la azotea resbaladiza. El mazo salió volando, golpeando una tubería antes de caer al vacío de la calle.

—Tu pelea es conmigo, Harley —sentenció Batgirl, adoptando una postura de combate perfecta. El agua escurría por su máscara, enmarcando sus ojos azules con una seriedad que contrastaba con su juventud.

Harley se levantó de un salto, sacudiéndose el agua de las coletas con un movimiento rápido de cabeza. Lejos de enfurecerse, una sonrisa amplia y desquiciada se dibujó en sus labios pintados de carmín.

—¡Vaya, vaya! La pequeña rata con alas ha salido a jugar en la lluvia —se burló Harley, caminando en círculos, evaluando a su oponente con una mirada que de repente se volvió extrañamente intensa—. Me alegra que hayas venido, Babsy. El grandulón de negro ya es muy aburrido. No tiene estilo.

Batgirl no se dejó distraer por las provocaciones. Avanzó con una combinación rápida de patadas altas y golpes de palma abierta, buscando desestabilizar a Harley. Pero la villana era impredecible; se movía de una forma que desafiaba la lógica de las artes marciales tradicionales, esquivando los golpes con piruetas y risitas que rebotaban en las paredes de ladrillo.

El enfrentamiento se volvió puramente de mujer a mujer. A pocos metros, Batman y el Joker continuaban su propia danza de destrucción, pero para Batgirl, el mundo se había reducido al espacio entre ella y la arlequína.

En un movimiento audaz, Batgirl lanzó un golpe directo al rostro de Harley, pero esta se agachó con una flexibilidad asombrosa, atrapando el brazo de la heroína. Utilizando el impulso de Bárbara, Harley giró sobre su propio eje y la empujó contra la pared de hormigón de la azotea. El impacto dejó a Batgirl sin aliento por una fracción de segundo.

Antes de que pudiera recuperarse, Harley se abalanzó sobre ella, inmovilizando sus muñecas contra la pared. El peso de sus cuerpos se unió en un forcejeo violento. La respiración de ambas era agitada, un coro de jadeos que se mezclaba con el golpeteo de la lluvia.

Bárbara intentó usar su rodilla para quitarse a Harley de encima, pero la payasa presionó su propio cuerpo con más fuerza, pegando su pecho al de la heroína. La distancia entre sus rostros se redujo a apenas unos centímetros. Bárbara podía oler la laca de las coletas de Harley, el aroma metálico de la lluvia y algo dulce, casi infantil, que emanaba de su piel.

Fue en ese instante de inmovilidad forzada cuando la mirada de Harley cambió por completo. La locura maníaca pareció dar paso a una fijeza magnética, casi depredadora, pero teñida de una fascinación profunda. Sus ojos recorrieron la máscara de Batgirl, deteniéndose en sus labios entreabiertos por el cansancio.

Harley inclinó la cabeza, rozando casi la punta de su nariz con la de la heroína. La lluvia corría entre las dos, uniendo sus rostros con hilos de agua fría.

—Sabes, Babsy... —susurró Harley, con una voz extrañamente suave, desprovista de su habitual tono estridente, una voz que vibró directamente en el oído de Bárbara—. Es una verdadera lástima que gastemos tanta energía en esto. ¿No te parece?

Bárbara frunció el ceño, intentando zafar sus manos, pero el agarre de Harley era sorprendentemente firme.

—Cállate y pelea, Quinn —escupió Batgirl, aunque una extraña oleada de calor, completamente ajena al frío de la noche, comenzó a extenderse por su pecho.

Harley soltó una risita baja, un sonido húmedo y privado que se perdió entre el viento de Gotham. Sus labios se acercaron un poco más, lo suficiente para que Bárbara sintiera el aliento cálido de la otra mujer en su propia boca.

—Digo que me gustaría cambiar este momento... toda esta pelea aburrida, la lluvia, los golpes... por un delicioso encuentro entre nosotras. Tú, yo, sin máscaras. Solo para ver si eres tan dura bajo todo ese cuero como aparentas.

Las palabras cayeron sobre Batgirl como un balde de agua helada, pero el efecto en su cuerpo fue el opuesto. El corazón le dio un vuelco violento dentro de la caja torácica. Una consternación absoluta la congeló durante un milisegundo. Ella no era lesbiana. Jamás había mirado a una mujer de esa manera. Toda su vida había estado estructurada bajo la lógica, la justicia y la rectitud moral de su padre y de Bruce. La sugerencia de Harley era una blasfemia, un ataque directo a su control mental.

Sin embargo, el roce imperceptible de los labios de Harley contra los suyos, un contacto fortuito provocado por el mismo forcejeo, encendió una chispa de pánico y confusión que no supo procesar.

Sintiéndose vulnerable por primera vez en su carrera como heroína, la adrenalina de Bárbara se disparó por el miedo a lo que acababa de sentir. Con un grito de frustración, reunió todas sus fuerzas, flexionó los brazos y logró zafar una de sus manos. Sin dudarlo, conectó un puñetazo limpio y seco en la mejilla de Harley.

El golpe hizo que la villana soltara el agarre y retrocediera varios pasos, llevándose una mano al rostro mientras reía a carcajadas, saboreando la sangre que empezaba a brotar de su labio.

—¡Eso es! ¡Me gusta cuando te pones fiera! —gritó Harley, guiñándole un ojo.

Antes de que Batgirl pudiera avanzar para esposarla, una pantalla de humo denso y negro estalló entre ellas. El Joker, habiendo encontrado una oportunidad para romper su propio combate con Batman, había lanzado una de sus clásicas bombas de gas.

—¡Hora de irnos, Harley! ¡El público se está volviendo aburrido! —se escuchó la voz del Joker a la distancia.

Cuando el humo comenzó a disiparse debido al viento y la lluvia, la azotea estaba vacía. Los villanos habían escapado una vez más por las escaleras de incendios laterales, perdiéndose en el laberinto de los callejones oscuros de la ciudad.

El silencio volvió a reinar en la azotea, roto únicamente por el rugido constante de la tormenta.

Batman caminó lentamente hacia el borde del tejado, su silueta recortada contra el resplandor de los edificios de Gotham en una pose puramente cinematográfica. Su capa ondeaba pesadamente con el viento. Se llevó una mano al costado, donde un corte limpio en su traje revelaba una ligera herida que ya estaba dejando de sangrar. El héroe exhaló un suspiro largo, un sonido cargado con el peso de los años, las batallas y las pérdidas.

—Ya estoy viejo para esto, Bárbara —dijo Bruce, con su voz ronca y cansada, sin girarse a mirarla. Sus ojos escaneaban la negrura de las calles inferiores, buscando un rastro que ya sabía que no encontraría.

Batgirl se acercó a él a pasos lentos, deteniéndose a su lado, imitando la misma pose estática y vigilante de su mentor. La lluvia seguía golpeando su rostro, lavando el sudor de su frente, pero no lograba enfriar la agitación que llevaba dentro.

Miró hacia el vacío de la ciudad, pero en su mente no estaban el Joker ni la justicia. Estaba la presión del cuerpo de Harley contra el suyo. Estaba la suavidad de esos labios que casi la habían besado y las palabras que seguían resonando en sus oídos como un eco prohibido.

Bruce creía saber exactamente lo que ambos arriesgaban cada noche en esas calles. Él sabía lo que quería: orden, control, salvar a Gotham de sí misma. Pero Bárbara, mientras apretaba los puños bajo los guantes empapados, sintió que el suelo bajo sus pies se volvía inestable.

Y yo... yo ni siquiera sé qué es lo que quiero, pensó Bárbara, aterrorizada por la repentina y oscura certeza de que una parte de ella no quería que Harley Quinn hubiera escapado esa noche.


“Si te gustan las atmósferas opresivas, el cuestionamiento al Sistema y los misterios de la psique humana, te invito a leer también mi saga criminal Levíticus en mi perfil.”

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Diálogos potentes

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author

¡Espectacular inicio! No son los temas del autor, pero si su estilo y que captura la esencia de este universo y los personajes de DC.

16 días
2
author

Me apunto a esta nueva historia de U.Volcán-O

14 días

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