Crear nueva lista
Compartir con tus amigos
Personalizar legibilidad

Manual de Sutura para Gatos Callejeros

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

El joven periodista Emmet Anderson tras recibir una carta de que su hermano sería sentenciado por traición se ve obligado a regresar a su ciudad natal, la misma que esta en medio de un conflicto armado. Con tres semanas de tiempo para encontrar algo que salve a su hermano, Emmet se embarcara en una investigación para tratar de encontrar quien es la misteriosa figura que cura y salva personas en el campo de batalla. En tiempos de guerra no es extraño encontrar gatos callejeros...

Genero:
Mystery
Autor/a:
DaveMarti
Estado:
hace 13 horas
Capítulos:
2
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1: Dia uno

—Por alta traición en tiempos de guerra, bajo los cargos de prestar auxilio y consuelo al enemigo. Este tribunal condena a Edward Anderson a muerte por fusilamiento…

La voz del juez resuena por todo el lugar, solo el frio crispar del viento contra las ventanas se permite producir un sonido.

—La sentencia se ejecutará al amparo de la ley marcial en el patio de este edificio, ante un pelotón de ejecución en veintiún días. El veintiuno de Noviembre del presente mil novecientos treinta, a las mil quinientas.

El martillo produce un sonido seco, que hace eco por la sala, como si martillara los últimos clavos de un ataúd.

—Que Dios tenga piedad de vuestra alma— termina, antes de levantarse de su asiento.

—¡Llévenselo de aquí!—ordena.

Las cadenas que esposan mi hermano producen un eco metálico mientras él se levanta a duras penas de su asiento. Los guardias se colocan de inmediato a su costado y lo empiezan a escoltar por el pasillo.

—¡Edward!— grito.

Me esfuerzo por llegar a él, pero un enorme hombre se atraviesa y me retiene. La gente alrededor me observa atónita: Los médicos, los militares, los políticos y los civiles todos reunidos para un espectáculo funesto que estaba a punto de comenzar.

—¡Te prometo que probaré tu inocencia!—declaro en voz alta.

****

Estoy sentado frente al edificio de justicia. El gris del final del otoño cubre el cielo sin piedad. En mis manos, el café deja escapar su vapor mientras el frio de la silla de piedra sube por mi espalda.

Mis ojos se quedan fijos mirando los zapatos negros y de charol de una persona frente a mí.

—Lamento mucho lo de su hermano, joven Anderson— declara amable una joven enfermera antes de alejarse educadamente.

La multitud sigue pasando junto a mí. Cientos de ojos que me observan entre la compasión y el desprecio, miradas llenas de curiosidad insana y viciada.

O bueno, casi todas… porque al final de la silla un gato naranja sin un ojo me mira indiferente.

Que gran bienvenida tras años sin pisar este maldito lugar.

El frio se hace más presente. Aprieto mis manos y doy una respiración profunda antes de también ponerme de pie. La muchedumbre de pronto me abre paso, así como los cardúmenes de peces evitan a los enfermos o depredadores.

Lo probaré…

Camino por las calles vacías de la ciudad de Stonewill. Paredes destruidas, ventanas cubiertas con tablones de madera, negocios cerrados y personas que caminan en sus calles tratando de pretender que esta ciudad no está siendo azotada por culpa de la guerra.

—Vamos Emmet, ¡te necesito enfocado!— me reclamo a mi mismo mientras mis ojos bailan por los apuntes en mis manos.

“El cuervo medico”

Se subraya en el texto: Una misteriosa figura que vaga por los campos de batalla y brinda atención médica a los soldados, sin importar su bandera.

Muerdo mi labio con frustración.

Edward por ser parte de uno de los pelotones de médicos lo están inculpando de ser ese personaje.

Mi lengua se mueve sin parar en mi boca.

Si bien mi hermano mayor es una persona protectora no creo que sea tan altruista para hacer ese tipo de excepciones, en especial si eso involucra desobedecer una orden.

Continuo caminando entre el vecindario mientras me dirijo hacia el norte de la ciudad. Hay varios militares patrullando las calles y sus miradas me mapean con una sutileza mordaz. Mi mirada hacia ellos es algo dura, porque el día que llegué a la ciudad por la sentencia de mi hermano lo habían ya molido a palos y aun así él se negó a revelar quienes le hicieron eso.

Me llevo la uña del pulgar a la boca por costumbre y la mordisqueo.

Me siguen observando.

La punta de mi uña se rompe por la presión que mis colmillos rabiosos ejercen en ella.

Tras unos diez minutos de caminata el sonido de la gente se queda atrás. Llego a un edificio de ladrillos vistos en un barrio decente. Saludo al hombre que esta saliendo en la recepción y me dirijo a las escaleras. Mis pasos producen un eco sordo mientras asciendo.

Hay tantos agujeros en esta historia…

Cuando llego al tercer piso, el frio de la llave en mis manos me produce un escalofrió. Entro sin pensarlo mucho al departamento de mi hermano y me dejo caer en su sillón.

Cierro lo ojos un momento y entonces el rostro de mi hermano vuelve a mí. Su rostro aún lleno de moretones. Aprieto los dientes y lanzo un golpe, pero el sonido de mi puño es amortiguado por el suave sofá.

—Está bien— digo de mala gana mientras me incorporo — ¿por dónde empiezo?

Despejo la mesa el comedor mientras coloco en ella un mapa de la ciudad.

— ¿Qué es lo que sé?— murmullo.

Stonewill está cerca de la frontera y es en el este de la ciudad es donde se concentran la mayor cantidad de enfrentamientos.

Dibujo un círculo.

Esa zona está completamente destruida así que solo los soldados peinan esa zona.

Coloco un alfiler sobre el cuartel general al sur.

El sujeto al parecer es un médico muy hábil, es capaz incluso de realizar intervenciones en medio del infierno.

Coloco otro alfiler en el hospital al norte.

Me cruzo de brazos al notar que ambos lugares están bastante alejados del campo de batalla.

—Tampoco debería descartar que el sujeto no sea de nuestro país— farfullo.

Coloco otro alfiler en el país vecino.

—Vamos, vamos que más…— me reclamo — pareces un novato Anderson, llevas dos días en esta ciudad, ya deberías haber hallado algo más.

Saco mi libreta del bolsillo y la hojeo. Al parecer todos en la ciudad han escuchado hablar de este personaje. Vestido de negro viaja por los campos de batalla, se lleva a las personas y las devuelve curadas mientras usa una máscara como la de los de médicos durante la peste negra.

De ahí su apodo…

Pero todo son rumores, todo es especulación y exageración. Cada persona parece tener una opinión de que es, pero no me sirve si eso me hace perseguir fantasmas.

Chasqueo los dientes mientras coloco un dibujo de la máscara en el centro.

—¿Quién eres? —vocifero.

Frustrado vuelvo a tomar mi gabardina y el reloj que mi hermano me regalo en mi graduación y salgo del departamento.

Me dirijo al centro de la ciudad.

Es casi medio día así que detengo en un pequeño restaurante en el centro, pero apenas doy un paso dentro la gente empieza a vociferar.

—Mesa para uno, por favor—digo educado, pero indiferente.

El camarero, un joven que cojea e su pierna derecha me acompaña hasta una mesa al fondo. Los manteles blancos se extienden hasta donde alcanza la vista. Tras dejar entregarme el menú, se retira.

Saco mi libreta y la coloco en una nueva página, mientras golpeteo con mi pluma la pagina en blanco, como si tratara de ordenar mis propias ideas antes de hacer el primer trazo.

Pasan un par de minutos antes que el joven regresa a mi mesa.

—Su merced, ¿se encuentra listo para ordenar? —pregunta tranquilo.

—Ayúdame con el estofado, por favor— me interrumpo— joven…

—Soy Emilian Bate— dice mientras ofrece una suave y torpe reverencia — pero puede llamarme solo Emilian, si desea.

—Oh si, joven Emilian, también un vino rojo de la casa, por favor—termino.

—¿Desea agregar algo más? — pregunta.

—No, así esta bien— digo mientras regreso el menú a sus manos.

Mi mirada cambia rápida a su zona inferior.

— Si no es indiscreto. ¿Qué le sucedió en la pierna? — pregunto.

El joven aprieta la quijada, pero trata de mantenerse amable. Aunque no puede evitar fruncir por un segundo el ceño.

—Una vieja herida, nada de qué preocuparse— dice mientras fuerza una sonrisa.

Se retira tras decir eso con su compas irregular.

De reojo miro como el dueño del restaurante susurra algo al camarero y el voltea algo molesto en mi dirección.

Qué molestia.

El almuerzo transcurre entre miradas furtivas, entre silencios incomodos, entre personas que tratan de ver en mi dirección por accidente. El jugo de la dulce carne y cada sonido al cortarla parece atraer más atención de la deseada.

De repente alguien se detiene frente a mí.

— ¿Su merced desea un postre?— pregunta el chico de cabello rubio cenizo mientras retira los platos vacíos de mi mesa.

Niego.

— ¿No es muy pesado llevar tantos platos con esa herida? — siseo.

El joven deja salir un suspiro exasperado. Se gira y conecta sus ojos grises en mis ojos negros.

—Señor Anderson, se lo que está buscando— corta sin titubear —reconozco cuando estoy tratando de ser interrogado.

Dibujo una sonrisa confiada en mi rostro.

—Eso facilita las cosas— respondo — ¿Puedo hacerte unas preguntas?

El joven voltea a ver al ingreso y hace una señal de que todo está bien al resto del personal.

— ¿Y qué ganaría yo con eso? —pregunta.

— ¿Salvar a un inocente no es suficiente recompensa? — respondo.

El joven deja salir un suspiro aún más fastidiado que los anteriores.

Otro camarero se acerca a él y se lleva los platos vacíos.

—Su hermano es un traidor— responde alzando la voz.

Los cubiertos hacen eco en los platos mientras la gente voltea al instante hacia mi dirección.

—Un traidor que lo salvo ¿verdad? — contesto sin perder el control.

Su rostro se encoge mientras los susurros a nuestro alrededor parecen encenderse como paja seca en verano.

—¡Ese hombre debió llevarme al hospital en vez de tratarme en el campo!— reclama el chico molesto, luego se cruza de brazos y desvía la mirada— quizá de hacerlo no estaría cojeando…

—De que esta habland…—trato de objetar.

Pero entonces él se levanta la basta del pantalón y me muestra una cicatriz en forma de trueno en su pierna.

El joven me mira fijamente mientras sus labios tiemblan.

—Entonces con más razón debemos encontrar a quien le hizo eso— arremeto.

El joven suelta la basta y me toma por el cuello mientras me acerca a su rostro.

—Termino mi turno a las seis— susurra rápido e inaudible en mi oído, mientras de reojo parece comprobar si nadie pudo escucharlo.

Mis ojos se abren grandes.

Y de repente me lanza otra vez con violencia hacia la silla.

El chef principal, un hombre enorme y musculoso sale de la cocina ante el escandalo.

—¿¡Qué sucede aquí!? — pregunta en un tono autoritario.

—Nada— responde el joven rubio —El señor Anderson, ya se iba— concluye antes de darme una ultima mirada.

La gente continúa mirándome y susurrando.

—Lo siento—digo mientras dejo el dinero sobre la mesa y me dirijo a la entrada.

Mis pasos crujen sobre la madera desgastada.

Compruebo la hora en mi reloj mientras de reojo compruebo que el joven Emilian no me quita la vista de mí hasta que salgo del restaurante.

Está bien, deja que tu sed de venganza me ayude a encontrarlo…

¡Cuéntale a DaveMarti lo que piensas sobre este capítulo!
Me encanta

0

Me encanta

Divertido

0

Divertido

Picante

0

Picante

Suspense

0

Suspense

Emotivo

0

Emotivo

Profundo

1

Profundo

Alentador

0

Alentador

Impactante

0

Impactante

Bien escrito

0

Bien escrito

Trama absorbente

0

Trama absorbente

Buenos personajes

0

Buenos personajes

Diálogos potentes

0

Diálogos potentes

Otras recomendaciones

Chiaroscuro (GL story)

LISSETTE: Son muy pocas para expresar lo que pienso de tu obra. Conoces lo que haces y me transmites lo que tu deseas. GRACIAS me tienes extaciada

Leer ahora
Nuestro Amor

San: Es una novela muy envolvente, en cada capítulo te atrapa más y más esta muy interesante!! Espero terminarla sin ningún inconveniente!!

Leer ahora
Contrato Y Amor

Nela: Me gustó la trama xq no fue truculenta. No me gustó lo rápido del secuestro del tío.

Leer ahora
Mi hermosa pesadilla

Diana Rodríguez Hernández: Me gusta mucho la historia

Leer ahora
CONTRATO

MiadoraciónporelBL: Me encantó❤️❤️❤️Una historia muy bonita 😍

Leer ahora
Señorita Drammer | gl

Claumvp: Una historia que me atrapó desde el primer capítulo, no pude parar de leerlo y ya quiero leer la segunda parte.Amor y venganza, mentiras y verdades inesperadas.

Leer ahora
Casado con el Omega 🌑 Kookmin Adap.

Laura: Senti que algunos capitulos eran muy largos y eso fue lo que me encantó no quería que acabará además los personajes demuestran un símbolo de compromiso amor pasión y respeto. Estoy ansiosa por leer el segundo libro

Leer ahora
Manual de Sutura para Gatos Callejeros