El día que Valeria me enamoró

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

Por fin conozco a Valeria. La chica con la que tanto había soñado. Y el encuentro está listo tal y como pactamos. Me pidió 3 negros sementales... Por fin conozco a Valeria. La chica con la que tanto había soñado. Y el encuentro está listo tal y como pactamos. Me pidió 3 negros sementales...

Genero:
Erotica/Romance
Autor/a:
John
Estado:
En proceso
Capítulos:
4
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

La llegada

El timbre sonó en mi piso, y no pude evitar que un escalofrío me recorriera toda la columna vertebral hasta la nuca. Mis rodillas temblaron, parecían poder doblarse como papel en cualquier momento.

Inspiré profundo. Aún no me lo podía creer. Disfrute esos segundos de incertidumbre antes de abrir la puerta. Giré el picaporte...

Y ahí estabas. Con unos taconazos de mujer fatal, un vestido veraniego que se te pegaba a la piel y que era peor que ir desnuda. Y tu carita...

Joder tu carita, esa carita que había contemplado tanto en Whatsapp por las noches. Con la que me había masturbado en tantas ocasiones pensando en lo preciosa y perfecta que eras. Como un ser divino esculpido por la mano de Dios.

Esa carita por fin me miraba a los ojos. Y me sonrió con algo de nerviosismo. Sentí que algo se rompía dentro de mi.

Pasaste sin decir nada, como la reina de la fiesta. Cerré la puerta detrás de ti y me lancé a tus piernas. Arrodillado ante ti, suspirando “gracias, gracias”. Oí por primera vez (en mi presencia) tu risa. Me encantaría escuchar esa risa todos los días de mi vida.

No me lo podía creer. Habías tenido que venir por trabajo a España, y justo habías acabado en mi ciudad. Después de tantas conversaciones por Whatsap y soñar contigo todas las noches, por fin estabas junto a mi. Yo arrodillado ante tus pies. Mi diosa. Mi Valeria. Y todo era mejor de lo que imaginaba.

— Vamos, mi cornudito — otro escalofrío recorrió mi nuca — levántate y dale un beso a tu diosa.

Tenía tanto miedo de besarte. Me parecías tan irreal... como venida de otro planeta. Temía hacerlo mal, o no estar a la altura. Sí, ya se que era un simple beso. Pero tú no eras un simple mortal. Eras mi sueño hecho realidad. Mi diosa mexicana, dulce y pervertida. Justo como yo. Lo que siempre había buscado.

Nuestras lenguas se cruzaron en nuestras bocas, no pude evitar gemir un poco, mientras mi cuerpo aún temblaba frente a tu presencia.

— ¿Están listos mis sementales, cornudo? — ¿cómo podías volverme tan loco solo con el sonido de tu voz?

— Sí, cariño. He seleccionado tres grandes sementales para ti. Están esperando en la habitación de al lado ¿quieres conocerlos?

— Claro cornudo. No los hagamos esperar más. ¿Sabes? Estoy muy contenta de estar aquí contigo.

Y me cogiste de la mano, para que te guiase a la siguiente habitación. Era tan perfecto, Valeria. Tan perfecto...

Solo podía decirle al universo en mi mente: "gracias, gracias... haz que esto dure para siempre"