for him. ᵏᵐ 🍂

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Sinopsis

Jimin es un omega herrero, duro, introvertido y estricto, a comparación de un alfa enamorado y tonto, Jungkook, un caballero que trabaja para el Rey. - kookmin - jjk alfa! & pjm omega¡ - omegaverse - jk mayor, jm menor - narrada -corto - angst | drama - smut - fluff no copias, no adaptaciones!!!

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Extracto
Capítulos:
3
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

01; mírame a los ojos

Si me preguntaran que me gusta de usted no podría elegir entre tantas cosas, porque prácticamente todo en usted me vuelve loco.

Yo daría todas mis riquezas para verte sonreírme siempre. Juntaría hasta la última violeta del jardín de su padre para usted, porque se que te encanta como huelen. Porque sé que te encanta ponerlas en tus dorados cabellos cuando estás feliz. Porque sé que te gusta ponerlas en tu nariz por un largo tiempo y conservar su aroma el resto del día.

Me gusta todo de usted mi pequeño e irritante omega.

Me encanta como se molesta cuando lo beso y me muestra sus pequeños colmillos de omega, solo me haces querer besarte más.

Me gusta cuando tu cabello se moja con la lluvia y te quejas porque te incomoda la sensación de sentirlo así.

Me encanta como te estresa que las flores que sembraste no crezcan y las mías si, que te enoje cuando algo sale de su lugar, me gusta que seas tan perfeccionista en cada cosa que haces.

Me fascina que cada vez que lo hacemos te contradigas en tus deseos, negándote y asintiendo de placer. Que termines tan vulnerable y pueda hacerte los cariños que yo quiera.

Me gusta poder estregar mi nariz en tus cabellos cada mañana y aunque estes dormido susurrar a tu oreja que doy gracias a el cielo porque eres real y no sólo el omega de mis sueños.

Y principalmente me gusta que eres mi omega. Que tu cuello lo expone y que nuestras almas están destinadas.

Me gusta todo de Park Jimin. Me gusta todo de mi omega.

🍂

— Maldición, maldita sea, quiero que te mueras ¡Dios!

— Jimin, cuida tu boca. — el anciano gritó desde su silla en la puerta — No maldigas en vano.

El omega de cabellos dorados viró sus ojos.

— Me queme papá. — gruñó entre dientes y cubriéndose con un trapo volvió a tomar aquella bandeja bruscamente. Empezó a servir su popular puré de papa.

— Huele bien.

— Lo sé, papá. Prepare tu favorito.

El hombre lo miro de reojo sin moverse ni un centímetro. Jimin fue hasta él.

— Acércame más a la puerta, no puedo ver nada.

— No sé porque te gusta ver, no hay nada interesante en el pueblo. — el omega le obedeció jalándolo hasta el exterior y permitiéndole por fin ver donde quería.

— Míralo, se ve tan hermoso hoy.

Jimin frunció el ceño y siguió su mirada. Otro omega a distancia le saludaba cargando una canasta con paja.

— ¿Él? Estas loco anciano, no puedes tener a ningún otro omega más que a mi. — su hijo le tomó las manos e incorporó levemente en su silla, dejándolo ver más a ese otro mayor — ¡Hey! Abre la boca.

Su padre lo hizo y recibió una cucharada de puré, empezó a deshacerlo en su boca y finalmente lo trago. Jimin aprovecho a comer un bocado también.

— Eres tan hermoso, hijo. Idéntico a tu padre.

— Que dices, solo come, debo ir a trabajar. — rió tímido.

— Hijo, deberías buscar alguien para compartir tu vida, ya tienes edad para casarte y tener cachorros. Buscar un alfa que se haga cargo de ti.

— No importa si tengo edad, yo no quiero cachorros si te tengo a ti, dependes de mi como uno, además no necesito ningún alfa para cuidarme, lo puedo hacer yo solo. — Jimin le sonrió y acarició su cabello — Ahora déjame ponerte guapo para ese omega del que estás enamorado.

— ¿Escribiste lo que te pedí? — el anciano lo vio de reojo, el rubio le extendió una hoja.

— La última de la semana, papá, la tinta es cara. — el omega besó su mejilla y se puso sus guantes — Mira quien se acerca, sonríe.

A lo lejos se acercó el vecino que lo cuidaba, el señor Park humecto su boca.

— ¡Yongwoo! — el omega saludó con una gran sonrisa — Hola Jimin.

— Hola Junhyun, hoy regresaré más tarde, agregaré una moneda más a tu pago.

— Claro que no, a mi no me molesta quedarme más tiempo con él — el omega sonrió.

Jimin le dio una rara mirada a su papá, el mayor rió.

— Solo que no se quede despierto tan tarde, nos vemos en la noche.

El omega empezó a caminar a la herrería, cargando con el un saco con fruta podrida de la cosecha de su padre. Entre su camino se las dio a los puercos de comer.

La vida del pueblo era tan pacifica, todos se conocían entre sí y afortunadamente no había ni una persona que alterara esa paz. Todos eran amables y bondadosos.

Jimin también lo era, pero en un espacio muy profundo de él, era una persona reservada, gruñona y defensiva a su pueblo. Cuando alguien estuviera en aprietos era el primero para ayudarle.

El camino se hizo corto llevando la compañía de un perro que conoció en el camino, antes de despedirse de él le dio un pedazo de pan y entró a la choza.

Se había sentido bien la gran parte de su mañana, pero aquel rastro de tranquilidad se borró antes las caras serias de sus compañeros.

— ¿Que pasó? — dijo alarmado.

.

— Hace tanto tiempo no veía algo así, ni siquiera nos metemos con nadie.

Unos bandidos habían destruido por completo las cosechas de una mujer del pueblo y habían robado todas las verduras ahí.

— Idiotas. — Jimin susurró sin apartar los ojos de la escena, suspiró enfadado.

— Jimin ¿Qué vamos a hacer? — un alfa dijo a sus espaldas pero el rubio se mantuvo en silencio.

Quería el mismo ir a buscar a esas personas y romperles las piernas en dos por meterse con ellos. Sus pensamientos iban más allá de la realidad, así que negó con su cabeza.

Dio la vuelta y antes de hablar la puerta fue abierta, vio varios caballeros entrando derrepente. Viró los ojos fastidiado.

Él no estaba a favor de tener un rey o un superior, él era libre de cualquier protección armada, no le importaba en lo absoluto. Por eso eran lobos fuertes.

Uno de los caballeros ganó su atención ante su descarada actitud, no pudo hacer una buena cara para ellos.

La mujer víctima entró a la choza y los vio con los ojos bien abiertos.

— Tranquilos todos, no pasa nada ¿Qué paso aquí? — dijo uno de los caballeros

— ¿Y quién les dijo que los necesitábamos? — Jimin musitó, pero sin dejar de ser brusco.

El alfa capitán alzó una ceja, viéndose más idiota de lo que ya había aparentado.

— La mujer, fue a el castillo. — señaló — Y...llevo una carta con ella ¡Jungkook!

Otro alfa le entregó el papel.

— ¡Dejaron esa carta al llevarse eso! — la mujer dijo desde atrás de ellos.

Jimin alzó una ceja y en un paso la quitó de sus manos. Leyó con sus propios ojos.

— Nosotros lo resolveremos. — susurró calmado.

— Es nuestro trabajo, así que si me permites...

El alfa intentó quitarle la carta y automáticamente el omega la retiró rápido.

— Dije que nosotros lo resolveremos. — le gruñó.

El alfa vio a las personas del pueblo, quienes les veían con enfado, claramente nadie los quería ahí.

— Tienen un rey, alguien que está arriba y debemos seguirlo, así que tenemos instrucciones, debemos ayudarles con esta porqueria.

— No lo hagan si no quieren. Ayuda aquí tenemos de sobra. — Jimin encaró a el más alto, seguro de sí mismo y altanero.

El otro rió.

— Jeon, tu te quedas aquí, necesitamos a alguien que cuide a estas personas, tal vez entre ellos esta el bandido. — el caballero empujó a un alfa torpe detrás de él.

Y cuando Jungkook conectó sus ojos a los fríos del omega sentenció su muerte.

Su rostro parecía tan perfecto desde la barbilla a su cabello, cada centímetro era lindo y brillante, labios grandes como avellanas. Sus ojos parecían tan peligrosos como los de un puma en la selva oscura, una nariz pequeña lo hacía ver más irreal y delicado como un omega.

Y desde su sitio pudo olerlo.

Tan, tan dulce. Vainilla.

Bajó la mirada a su cuerpo, mala, muy mala idea.

Era delgado con leves caderas que podía ver por su enfadada posición. En la parte superior de su ropa su camisa abría un hermoso escote y mostraba unas lindas clavículas.

Sin marca, gracias al cielo.

Torpemente extendió su mano hacia él en un acto confuso para todos. Incluso para él mismo.

Jimin levantó una ceja.

— Jeon Jungkook. — balbuceó.

El omega lo vio mal de pies a cabeza, cuando sus ojos regresaron a su rostro los desvió.

— ¡A trabajar! — Jimin gritó y empezó a caminar lejos.

El alfa suspiró entre pensamientos y sonrió muy leve.

Simplemente, wow.