Zoom
Jimin corrió rápidamente hacia su habitación una vez alcanzó la hora de su móvil y notó que faltaban sólo dos minutos para que su clase comenzara. Detestaba las clases por zoom, siempre terminaba distrayéndose con cualquier otra cosa, su móvil, alguna mosca pasando o -el favorito de Jimin- su novio.
Hace poco más de cinco meses que habían comenzado a vivir juntos, ambos simplemente lo encontraron adecuado luego de cuatro años de relación, además del hecho de que las clases eran virtuales y así podían pasar más tiempo juntos, lo que tenía completamente encantado a Jimin. Amaba con todo su corazón a Jeon Jungkook, desde la primera vez que lo había visto, en su primer año de universidad, supo que traería algo con él, aunque nunca se esperó a que Jungkook se fijara en él, principalmente porque creyó que no le iban los chicos.
Ahora se burlaba ruidosamente se ese pensamiento, en especial cada vez que tenía la lengua de su chico en su garganta o su polla en su culo.
—Maldición. —murmuró entrando al enlace de invitación, impacientándose a cada segundo que el maestro no le permitía entrar. Finalmente dejó salir un largo suspiro cuando ingresó y la clase apenas había comenzado.
Con rapidez se tiró en su cama, boca abajo y dejando el computador portátil frente suyo, prestando atención. Recargó sus manos sobre sus palmas, sus codos hundidos en el colchón mientras ponía de su mayor esfuerzo por no voltear a su móvil que le gritaba por atención.
Principalmente lo quería para preguntarle a su novio si tardaría mucho, ya que había ido por la cena que pidieron a favor de no cocinar. Pero antes de siquiera poder levantar el teléfono, la puerta de entrada se oyó al abrirse y luego cerrarse. Una sonrisa curvó los labios de Jimin cuando oyó la preciosa voz de Jungkook buscándolo.
—Oh, mierda, ¿Estás en clases? —preguntó Jungkook cuando entró por la puerta y lo vio.
Jimin asintió con un bufido, —Si… ¿Qué nos compraste?
Jimin quería pollo, Jungkook pescado.
—Pollo, por supuesto. —Jungkook dijo, quitándose su chaqueta y dejándola caer en los pies de la cama.
Jimin sonrió victorioso. Podía oír a su maestro explicar sobre el funcionamiento de las máquinas y su fabricación, más no prestó real atención, su mirada perdida en el hombre que recorría la habitación quitándose la camiseta negra, dejando al descubierto aquel cuerpo fibroso que por años había deseado. Sin importar la cantidad de veces que lo ha lamido, tocado o mirado, siempre tiene el mismo efecto en él.
—Concéntrate en tu clase. —oyó decir a Jungkook, y aun cuando su cuerpo le daba la espalda, Jimin supo que una sonrisa de suficiencia atravesó la cara de Jungkook, su voz impostada sonando tan arrogante como solo Jeon Jungkook sonaba cada vez que Jimin se encontraba babeando por su cuerpo.
—Me distraes. —contestó, oyó la risa de Jungkook mientras cubría su torso con otra camiseta más delgada que la anterior, girándose hacia Jimin y llegando hasta sus pies, donde tomó sus tobillos y pasó con lentitud sus manos sobre la superficie de sus pantorrillas, estremeciendo la sensible piel desnuda de Jimin, quien volvió su vista a su clase, intentó hacer caso omiso a las caricias de su novio, mordiendo su labio con fuerza cuando las gruesas y callosas manos de Jungkook tocaron con fuerza sus muslos, llegando hacia sus glúteos y dejándolas ahí, apretando y masajeando en sus empuñadas manos.
Jimin cerró sus ojos, incapaz de concentrarse en una sola palabra que su profesor decía, tomando una calada profunda de aire y soltando un jadeo ahogado cuando sintió a Jungkook morderle la nalga izquierda. Se giró sobre su hombre y lo encaró, su respiración acortándose al ver al hombre más hermoso que había visto sonriendo lascivamente, sus ojos brillando en un peligroso fuego que ardió en la piel de Jimin.
—Mira tu clase. —ordenó Jungkook, apuntando la laptop con su mentón, su voz cargada de demanda. Jimin no tardó en volver su vista a su maestro, su polla palpitando al oír la ronca voz de Jungkook, aquella voz que le derretía las piernas y sacaba gritos y suspiros.
Por un momento creyó que eso sería todo, y cuando se encontró realmente oyendo las palabras que profundizaban la materia que veía en aquel momento, el gran peso de Jungkook cayó encima de él, sacándole un quejido que terminó casi como gemido al sentir como Jungkook hundía su polla semi dura en su culo. Sus fuertes manos se sostuvieron a cada lado de los hombros de Jimin, levantando unos centímetros su torso de la espalda de Jimin e inclinándose hacia su oreja, deslizando suavemente su labio inferior por la hondura de esta antes de ronronear: — ¿Quién fue el mocoso que me hizo perder en el LOL ayer?
Una risa traicionó a Jimin, recordando la tarde de anteayer, cuando Jungkook se encontraba concentrado en su escritorio jugando League of Legends, sus audífonos en sus oídos y moviendo con agilidad sus largos dedos. Jimin estaba aburrido, así que decidió ir a entretenerse con su novio, sentándose en su regazo con cada pierna a cada lado de las caderas de Jungkook, abrazándolo por el cuello mientras Jungkook reía por su inconveniencia, mas no dejó de jugar. Jimin quería la atención de Jungkook, así que optó por usar una de sus armas, lamer y morder la extensión del cuello de Jungkook. Puedo sentirlo estremecerse pero eso no quitó su concentración del juego. Cuando comenzó a mover sus caderas encima de Jungkook, moliendo sus pollas, creyó que lo lograría. Y por supuesto que jadeos salían de la boca de Jungkook, su polla endureciéndose a cada roce, pero el cabrón seguía sin darle la atención que Jimin quería.
Finalmente terminó por levantarse de las piernas de Jungkook, separar sus rodillas y arrodillarse, fue la primera mirada que Jungkook le dio, y Jimin mordió su labio porque supo que ahora obtendría su atención. Chupó su polla dura y humeante, tragándola hasta la empuñadura, apretando en su mano sus bolas llenas, haciendo gemir ronco a Jungkook, quien quitó con rapidez sus audífonos y concentró toda su mirada en la obscena vista de los labios de Jimin siendo estirados por su gran polla, gemidos amortiguados por su boca llena y su lengua haciendo un excelente trabajo. Terminó empuñando las hebras rubias de Jimin entre sus dedos, manteniéndolo quieto mientras folló su boca hasta correrse.
Perdió la partida.
Jimin no creyó que le importaría, le había dado una buena mamada. Pero ahora, con la polla de Jungkook moliéndose en su culo y su ronroneo ronco, supo que Jungkook traía algo en mente.
—Estoy en clases. —susurró Jimin, aplastando su labio entre sus dientes con fuerza, suprimiendo el impulso de alzar sus caderas para chocarlas contra la polla de Jungkook.
Jungkook lo ignoró y llevó una de sus manos hasta el hueso de su cadera, donde apretó con fuerza antes de tomar la cinturilla de los shorts de Jimin y bajarlos, Jimin sin poder evitar alzar sus caderas para ayudarle. Una arrogante risa salió de Jungkook, sabiendo exactamente que Jimin también quería ser desvestido y follado, que su clase aparentemente no era tan importante como para detener las traviesas manos de su novio.
Dejó al descubierto su culo y se levantó de encima de Jimin, —Separa las piernas. —Jungkook ordenó ronco, llevándole a Jimin menos de cinco segundos cumplir. Con sus shorts a mitad de sus muslos, sabía que estaba con su culo al aire, no llevaba ropa interior y Jungkook no puedo evitar gruñir por ello, amaba cuando Jimin no se ponía ropa interior.
—Buscas provocarme. —murmuró Jungkook, y Jimin iba a girarse y contestarle con su ágil coqueteo, pero el fuerte impacto de la mano de Jungkook en una de sus mejillas traseras le sacó un grito e interrumpió sus acciones. — Por tu culpa perdí ayer, mereces ser castigado.
Otra nalgada le impactó, su mejilla hormigueando y de un tono rojizo con las huellas de Jungkook en ella. Jimin apresó con extrema fuerza su labio, dejó caer sus brazos al colchón y apoyó su frente en él. — Más. —pidió bajo, pero por la risa ronca y sorna que oyó, supo que Jungkook le había oído muy bien.
—No se supone que lo disfrutes, cariño. —dijo, pero no esperó más y volvió a azotar a Jimin, una y otra vez, en ambas mejillas. Su mano pesada impactando con fuerza, sacándole gritos sordos a Jimin, sus ojos lagrimeando y sus glúteos entumecidos. — ¿Estás bien?
El pecho de Jimin se llenó de calidez al oír la suave voz de Jungkook, siempre demostrándole su preocupación. Porque no importaba que tan dominante fuera a la hora del sexo, Jungkook siempre se aseguraba de darle la mayor comodidad a Jimin, incluso cuatros años después de una alocada y lujuriosa relación, donde ambos conocían a la perfección cada espacio del cuerpo del otro, cada punto débil; Jungkook seguía asegurándose de escuchar la aprobación de Jimin antes de seguir.
Jimin asintió, girando encima de su hombro y clavando su mirada con la de Jungkook, un brillo hermoso en sus ojos erizando la piel de Jimin. Había completa lujuria en los oscuros ojos de Jungkook, pero también había un inmenso cariño y amor que siempre se encontraba ahí, incluso cuando discutían, ese brillo jamás se iba.
—Estoy bien. —respondió, sonriéndole y gimiendo cuando Jungkook le dio una última nalgada antes de inclinarse hacia sus glúteos y lamer su piel ardiente y sensible, dándole besos suaves. — Jungkook… —gimió, apoyó su mejilla en el cobertor y alzó sus caderas cuando la lengua de Jungkook lamió la grieta de su culo.
Su cuerpo ardiendo, su polla dolorosamente dura siendo aplastada deliciosamente contra el colchón, las manos de Jungkook recorriendo sus muslos y su lengua trazando su piel caliente. Todo era tan ardiente para Jimin, que sus ojos vidriosos y sus oídos zumbados por la sangre que subió a su cabeza olvidaron la laptop, su clase, su maestro, absolutamente todo.
—Deja mi trasero, debo prestar atención. —Jimin murmuró, su razonable parte del cerebro reluciendo un segundo antes de ser nublado nuevamente por el deseo de ser poseído por el gran cuerpo de Jungkook. Quería tanto ser tomando con fuerza, que la polla de Jungkook se enterrara en su interior y lo jodiera sin piedad.
—No es tu trasero, es mío. —espetó Jungkook, amasó una mejilla en su gran mano y la soltó, tomando el dobladillo de la camiseta de Jimin y alzándola hasta sus omoplatos, dejando al descubierta su lechosa piel de la espalda. — Tu cuerpo es mío, tus labios son míos. Tú eres mío.
La polla de Jimin se sacudió con las palabras de Jungkook, porque adoraba esa posesividad que tenía, jamás siendo extremista al grado de prohibirle cosas. Ambos tenían muy en claro los límites de una relación, pero Jimin amaba cada vez que Jungkook se refería a él como suyo, así como también amaba cuando Jungkook le decía jadeante mientras lo embestía con fuerza que él le pertenecía a Jimin. Ambos se pertenecen el uno al otro.
—Lo soy, me encanta que me lo recuerdes.
Jungkook sonrió, tomando con fuerza sus caderas y dejando que su lengua recorra la espina dorsal de Jimin, llegando hasta sus omoplatos donde volvió a dejar caer su peso sobre Jimin, su polla dura cubierta con sus pantalones moliéndose en el culo de Jimin, fingiendo embestidas que lo hacían gemir en gruñidos bajos. Jungkook mordió su cuello, lo lamió y chupo para dejar la mayor cantidad de marcas, Jimin sabía cuánto Jungkook amaba dejarle chupones. Siempre lo hacía, incluso cuando se sentaban en el sofá de la sala a ver una película, la espalda de Jimin recostada sobre el pecho de Jungkook, Jungkook dejaba al menos una o dos marcas en su cuello.
Jimin gimió cuando Jungkook bajó su cremallera, sacando su dura y roja polla caliente. Apenas Jimin la sintió contra su culo, soltó un gemido largo, haciéndole saber a Jungkook que ansiaba el contacto.
—Quiero que me folles. —susurró. — Fóllame, bebé.
Jungkook sonrió y mordió su mandíbula, —Te joderé tan bien, voy a llenar tu culo con mi polla y te haré correrte tan fuerte que antes de que grites mi nombre, activaré el maldito micrófono para que todos escuchen lo bien que te complace tu novio. Pero cuando yo lo diga, nene. —el pene de Jimin se crispó, su cuerpo estremeciéndose cuando el glande de la polla de Jungkook jugó en su grieta. — Mírame.
Jimin obedeció, girando su cara hacia Jungkook, recibiendo el salvaje beso que le sacó un suspiro de alivio. Los labios de Jungkook eran su adicción, tan suaves y dominantes, calientes en su boca. Ambos se devoraron con vehemencia, sonidos obscenos saliendo de entres sus bocas chispeantes, sus lenguas enredándose en la boca del otro, recorriéndose con deseo.
—Te amo… Ah. —Jimin gimió cuando separaron sus bocas jadeantes.
Jungkook le mordió el belfo inferior, —Yo te amo jodidamente más. —su voz se suavizó, al igual que su mirada. Pero solo duro unos segundos, el deseo volviendo a cubrir su rostro antes de levantarse del cuerpo de Jimin y tomar sus caderas, las alzó hasta dejarlo con las rodillas apoyadas en el colchón.
Jimin llevó su mano hacia su propia polla, tan adolorida que fue un alivió cuando la tocó, gimió con fuerza mientras movió su mano para trabajarse a sí mismo. Pero Jungkook agarró su muñeca antes de llegar más lejos, y antes de que pudiera protestar, Jungkook reemplazó su mano por la suya, masturbando a Jimin con rapidez, sacándole gemidos descontrolados mientras intentaba aspirar aire para sus pulmones.
Una voz comenzó a venir a su cabeza, tan familiar como molesta. Pero cuando se aclaró más, alzó su mirada del colchón hacia la laptop.
— ¿Park Jimin? —preguntó su maestro. Cuando volvió a su mente la realidad, los nervios lo recorrieron. Siempre prestó atención en sus clases, y ahora no podía siquiera mirar a un solo lado sin gemir o rodar los ojos.
—Contesta. —iba a protestar, Jungkook adelantándose. — Contesta, nene.
Asintió apenas y llevó su temblorosa mano hacia el cursor de la laptop, guiando la flecha hacia el audio y activándolo. Por un momento creyó que Jungkook se comportaría y lo dejaría hablar.
Ingenuo.
— ¿Si? —respondió débil, pero se enorgulleció de no haber sonado peor, como alguien desesperado por la polla de su novio.
Vio borroso al hombre asentir, y sabía que algo le preguntaría, pero la lengua de Jungkook lamiendo su entrada distrajo todos sus sentidos, y si gimió fuerte o emitió un sonido, ni siquiera pudo saberlo, su cerebro fundido y un mareo atravesándolo. Alzo sus caderas, buscando mayor contacto con la lengua de Jungkook que arremetía contra su agujero tan deliciosamente.
— ¿Joven Park? —preguntó el maestro, confusión pura en su voz.
Jimin sintió su voz desvanecerse a cada lamida, como la lengua húmeda y caliente abría sus pliegues y se metía en su interior, follándolo. Los dientes de Jungkook casi haciéndolo gritar. Sus piernas temblaban y las manos de Jungkook estabilizaron sus muslos.
Cuando halló un atisbo de su voz, contestó: — Disculpe… Po… podría repetir… —abrió grande su boca, aspirando aire cuando un grueso y largo dedo se metió en su entrada. — Repetirme la… pregunta, por favor.
Podía sentir a Jungkook mofarse de él, pero eso solo lo excito de sobremanera, moviendo sus caderas para tener más contacto, apresó su labio para evitar cualquier sonido. Jungkook se inclinó encima de Jimin, su dedo saliendo y entrando, moviendo hasta que un toque en la próstata de Jimin casi lo hizo gemir fuerte, sus ojos virando hacia el interior de su cabeza en puro placer. Jungkook apoyó su pecho en su espalda, tomó el hombro de Jimin con sus dientes y lo mordió, marcando un camino lento hacia su oído.
— ¿Quieres más? —le susurró, consciente del micrófono activo del maestro, quién al perecer repetía la pregunta que le había hecho a Jimin.
“Fabricación… Válvulas… Motor” Fue todo lo que oyó Jimin, queriendo gemir y gritar con fuerza mientras el dedo de Jungkook se movía en su interior. No tardó en suplicarle por más, mirándolo con sus ojos vidriosos, y Jungkook lo complació justo como quería.
Sintió como se levantó de encima y con su mirada entornada lo vio tomar el lubricante, antes de darse cuenta ya lo tenía encima nuevamente, dos dedos estirando su agujero -bañados del lubricante que siempre tenían en la mesita de noche junto a la cama, junto con sus provisiones-, y haciéndole arquear la espalda, su cerebro buscando trabajar en la pregunta de su maestro.
Pudo recordar vagamente algo sobre las válvulas de motor, así que tomó una gran bocanada de aire y habló.
—El proceso de… fabricación de una válvula de un… motor. —aspiró, tres dedos moviéndose rápido dentro de él, sus caderas sacudiéndose en busca de más, nublando su mente que solo pensaba en la polla de Jungkook y lo desesperado que estaba por tenerla dentro suyo. — El proceso de combustión interna… se hace una perforación con… con la- ah… —gimió suave, su próstata siendo arremetida y sus ojos girando de satisfacción, ni siquiera podía pensar. — Forja… dora de rodillos, si, así. —jadeó, su respiración trabajosa ante los maravillosos dedos.
— ¿Se encuentra bien, joven Park? —pudo oír a su maestro preguntarle.
—Dile que sí, que estás muy bien mientras te follo con mis dedos. —Jungkook dijo en su oído. — Voy a joderte duro, mi amor. —Mordió su lóbulo. — Y sabes que no me gusta que te contengas.
Dicho eso se enderezó. Jimin volvió a llevar su mano hacia su polla, estimulándola antes de responder un trémulo Si a su profesor.
—Continúe. —pidió el hombre.
El glande caliente y gordo de Jungkook embadurnado con lubricante entrando en su agujero lo hizo temblar, soltando su polla o se vendría ya mismo. Sintió cada centímetro de la polla de Jungkook meterse en su interior, y suspiró de alivio cuando Jungkook se hundió entero en él, sintiendo su carne caliente contra su propio interior ardiendo.
Jimin enloquecía cuando Jungkook lo llenaba sin condón, lo que nunca fue un problema para ninguno de los dos, ambos perdieron la virginidad juntos así que sabían que estaban limpios, además de los exámenes que también se hacían por precaución. Jimin amaba cuando lo jodía sin condón, y Jungkook amaba ver su propio semen resbalarse en sus muslos, era la imagen más caliente que siempre le hacía saltar la polla aun cuando acababa de eyacular.
—La perforación se hace por electrorecalcado. —continuó Jimin, su voz echa un desastre mientras Jungkook se mantuvo quieto en espera. Pero sentirse tan lleno de Jungkook, lo hizo perderlo finalmente, sin importarle que estuviera en medio de una clase o su maestro en espera de su respuesta. — Ya, muévete. Quiero sentirte. —gimió.
Jungkook gruñó, sintiendo el mismo deseo desesperado por unirse a Jimin. Sacó su pene hasta dejar la cabeza y se volvió a engullir con fuerza, sacándole un lloriqueo a Jimin que lo avergonzaría una vez su libido se calmara.
Ambos estaban ridículamente calientes, Jungkook movió con fuerza sus caderas, estrellándose contra el culo de Jimin, sintiéndose tan jodidamente bien al ser succionado de tal manera, gimiendo en cada estocada. Jimin arqueó su espalda, soltando gemidos fuertes que amortiguaban la voz inentendible de su maestro, o las voces de sus compañeros. Nada de eso importaba ahora, solo la deliciosa y gruesa polla de Jungkook follándolo duro.
Suplicó por más entre sus jadeos, las manos de Jungkook clavándose en sus huesos de la cadera y dándole a su chico lo que pidió. Aceleró sus movimientos, clavándose salvajemente dentro de Jimin, casi de manera primitiva, sus embestidas desordenadas y desesperadas mientras ambos gemían y se derretían contra el otro. Jimin ni siquiera prestó atención a su polla dura y húmeda del presemen, todo en lo que pensaba era en lo bien que se sentía ser jodido por Jungkook, el exquisito sonido de sus pieles encendiéndolo más.
Podía sentir la aspereza de la ropa de Jungkook aun puesta, ambos aún estaban vestidos y eso le pareció completamente excitante.
— ¡Ahí! ¡Si! Jungkook-Ah. —gimió alto, balbuceando entre medio y soltando un par de lágrimas cuando la punta de la polla de Jungkook golpeó sin piedad su punto dulce. — Más, más, más… —repetía una y otras vez, casi como un sollozo.
Ni siquiera sabía sin aún estaba en la reunión, ni siquiera le importó. Todo lo que quería era venirse, sintiendo que moriría si no se corría pronto.
—Di que te gusta mi polla. —dijo Jungkook, sus gemidos roncos erizando toda la piel de Jimin. Sabía que a Jungkook le gustaba que lo halagaran cuando follaban, y Jimin simplemente adoraba gritarle todo lo bueno que lo hacía sentir.
—Me encanta tu polla. La amo. —Jimin dijo, un gemido gutural dejando su garganta cuando Jungkook lo hundió en la cama, aplastando su cuerpo como estaban en un inicio. Soltó sus caderas para separar sus mejillas y seguir embistiendo con fuerza, su venosa polla enterrándose profundamente, dándole un escalofrío por la columna a Jimin al sentirla tan gruesa y caliente en su interior, Jungkook respirando con dificultad, su mandíbula se apretó y un mareo lo golpeó al sentir la profundidad y estrechez de Jimin. Golpeó con fuerza en su interior, acomodándose de horcajadas sobre Jimin y arremetiendo con violencia en su entrada, moviendo ambos cuerpos y chocando el respaldo de la cama contra la pared de cemento.
Jungkook se inclinó y mordió su nuca, viajando hasta el lunar en el cuello de Jimin y dejándole un chupetón en esa zona, —Di que te encanta como te jodo. —pidió, mordiendo el mentón de Jimin, sus caderas moviéndose con desespero y su pene enterrándose tan adentro de Jimin lo sintió en todas partes, su cuerpo vibrando mientras su propia polla rozaba el cobertor y le daba aún más placer.
— ¡Me encanta como me jodes! Me encanta que me folles, siempre. Lo quiero siempre. Tu polla nació para estar dentro de mí. —balbuceó en respuesta a cada penetración de Jungkook, quien gruñó y fue más profundo, sus pieles rojizas y adoloridas.
Jimin se retorció debajo de Jungkook, sintiéndose al borde, gritando el nombre de Jungkook una y otra vez mientras movía sus caderas para sentirlo mejor, hasta que su vista se nubló, sus oídos sufrieron sordera y su cuerpo recibió la eléctrica explosión, sus huevos duros por fin siendo liberados mientras su polla soltaba tiras de semen que debieron pegarse en la colcha. De inmediato se sintió deshuesado, casi flotando, aun soltando ligeros jadeos al sentir la erección de Jungkook buscar su liberación con fuerza.
Jungkook fue cada vez más desordenado hasta que dio una fuerte embestida y detuvo sus movimientos, soltando un fuerte y ronco gemido que erizo los bellos de la nuca de Jimin. Gimió largo cuando se sintió llenado por Jungkook. Sintiéndose tan malditamente bien, el cuerpo de Jungkook encima de él, sus labios cansados besándole la nuca, como siempre hacía después de venirse, su boca buscando la piel de Jimin a toda costa.
—Quiero besarte. —susurró Jungkook, y Jimin sonrió antes de unir sus labios en un beso lento y cansado, tan agotado como sus propios cuerpos se sentían. — Creo que te oyeron.
Jimin agrandó sus ojos, miró la laptop donde lo habían sacado de la reunión. Maldijo, sabiendo que debería conversar con su maestro, pero en ese momento no pudo importarle menos, aún tenía el pene dormido de Jungkook dentro, mientras este le llenaba la mejilla y labios de besos castos.
—Creo que te interrumpiré cuando juegues más seguido. —murmuró Jimin, cerró sus ojos sintiendo las caricias de Jungkook antes de echarse a reír.
Jungkook finalmente se salió de él, mirando durante unos segundos como su semen colgaba por los muslos internos de Jimin. Una vez satisfecho con la imagen, giró el cuerpo entumecido de Jimin y lo abrazó, apoyándolo sobre su pecho y acariciándole el cabello.
Ambos aun tocándose suavemente, besándose y sintiéndose.
—Y yo creo que interrumpiré tus clases más seguido. —Jungkook susurró sobre los labios de Jimin antes de morder débilmente el inferior.
Jimin sonrió, sintiéndose tan lleno de todas las formas posibles.
Agradeció de que las siguientes clases fueran online, así Jungkook podría follarlo cuantas veces quisiera.
—En una hora tengo otra clase. —dijo, movió sus cejas y se volvieron a besar.
Ansiosos por la siguiente clase de Jimin por zoom.
…
| Gracias por leer, sé que no fue lo mejor pero agradezco mucho el apoyo <3