Parte 1
—¡Oh, vamos Jeno! —Soltó un berrinchudo Renjun. —¡Es solamente un trío, maldita sea!
—¡Ya dije que no!
—¿Y por qué no?
—¿Acaso no sabes que cuando una pareja hace un trío, el tercero debe ser un desconocido? ¡Es una ley de vida! —Espetó un ya irritado castaño.
—Ley de vida mis bolas, Jeno.
—No voy a hacer un trío con mis mejores amigos, ¡Que son pareja! Luego será todo raro e incómodo.
—No es así, es solo un polvo y luego volveremos a la vida normal, ¡Anda, porfi!
—Ya dije que no, Renjun. Punto final.
—¡Tú te lo pierdes!
Lo último que vio el castaño fue a un rubio con un puchero enojado, yéndose a pisotones de ese lugar.
(...)
—¡Nana! —Grito ahogadamente el rubio mientras varias tiras de su semen caían en las sabanas de la cama.
Entre algunos otros gemidos y varias estocadas más, el pelinegro se vino dentro de Renjun, para después desplomarse en su espalda con cuidado de no aplastarlo.
Agitados y sudados, ambos se quedaron así unos minutos recobrando el aliento hasta que el rubio habló.
—¿Podrías quitarme esto? —Movió sus manos detrás de su espalda haciendo referencia al cinturón que uso el pelinegro para atar sus muñecas.
—Oh, sí, perdón Junnie.
Luego de que Jaemin le quitara el cinturón, el rubio se acostó sobre su pecho y empezó a hacer círculos con sus dedos.
—¿En qué piensas tanto? —Pregunto curioso el pelinegro.
—En cosas...
—¿Qué clase de cosas?
Mientras los colores se le subían a la cara, Renjun respondió. —Sobre el trío con Jeno
—¿Aún no acepta? —El rubio movió la cabeza en forma de negación. — ¡Pero si es un trío sencillo!
—Es lo que le dije, pero aun así no quiere. —Hizo un tierno puchero. —Dice que las cosas “se pondrán raras e incómodas”.
—Por favor, solo es un polvo y luego seguiremos con nuestra vida normal. —Refunfuñó el pelinegro.
Renjun sonrió recordando que le dijo exactamente eso a Jeno, el día anterior.
—Deberíamos intentarlo una vez más, y demostrarle de lo que se pierde, ¿No crees?
—¿A qué te refieres? —Dijo el pelinegro mientras le hacía mimos en la cabeza, metiendo sus dedos en las hebras rubias de su chico.
—Ya sabes... Hacer cosas un poco limpias delante de él, para que nos vea y se lo replantee.
—¿Hablas de provocarlo?
—Exacto.
—Mhmm, creo que podría funcionar...
Ambos se miraron entre sí y sonrieron, para luego seguir pensando y discutiendo sobre su magnífico plan de provocar a Jeno y que por fin aceptar hacer un trío.
(...)
Renjun daba vueltas por la casa sin razón, estaba tan nervioso e inquieto, esperaba que todo saliera bien y Jeno ceda de una vez por todas.
probablemente muchos pensarían; “Es un simple trío, ¿Por qué tanta insistencia?” Pues verán, la relación de ellos es más bien... Abierta. Si bien nunca están con otras personas, porque quieran o no, se aman, su relación siempre fue libre y sin remordimientos.
Y agregando un pequeño detalle al paquete, ambos chicos tienen un crush con Jeno desde hace bastante, y hablando una vez un poco de ello, deciden pedirle un trío para saciar su “hambre” por el castaño.
Mientras Jaemin se terminaba de bañar, Renjun verificaba que todo en la sala estuviera en su lugar, pues en treinta minutos aparecería Jeno por la puerta y ahí empezaría su magnífico plan “TCJ”.
Trío Con Jeno.
TCJ consistía en invitar al castaño a una tarde de películas con bastantes escenas sexuales (elegidas muy minuciosamente por la pareja), y en el transcurso llamar la atención de Jeno con algún beso fogoso o alguna pequeña manoseada, todo con la intención de excitarlo, para que al final, ceda y acepte el trío.
Cuando Jaemin salió de bañarse, ayudó a Renjun a llevar las palomitas y bebidas a la mesa para dejar todo listo.
A cinco minutos de la hora acordada ya tienen todo preparado, y con todo preparado me refiero a que hasta tienen a la mano (pero escondido) un lubricante con sabor a uvas.
El rubio llevaba puesto solamente una camiseta que le quedara grande junto con los boxers, y Jaemin un conjunto deportivo gris, que lo hacia muy caliente como el infierno.
Con el sonido del timbre, ambos se miraron con un brillo decidido en los ojos, se dieron un casto beso en los labios y se pusieron manos a la obra.
En cuanto abrieron la puerta, un hermoso Jeno con su sonrisa lunar y una bolsa de gomitas en la mano, los recibieron.
Pobre ingenio, no sabe lo que le espera...
Procedieron normalmente a entrar y sentarse en el mismo sillón, visto de frente, Jaemin estaba en el lado izquierdo y Jeno en el derecho, con el rubio en medio. Dicho rubio subió su pierna derecha sobre la pierna del pelinegro para luego flexionar su pierna izquierda y apoyar su rodilla en el muslo del castaño.
Que empiecen los juegos del hambre.
En total eran tres películas, la pareja tenían planeado no hacer nada en la primera, en la segunda hacer alguna que otra cosa y en la tercera ya hasta follar con ropa si era necesario.
Y como planearon, en el transcurso de la primera película todo fue bastante normal, comiendo algunas palomitas y gomitas traídas por el castaño, bebiendo un poco de Sprite y poco más, pero a los quince minutos de la segunda, ahí, empezó la cosa.
Renjun apoyó su cabeza en el hombro de Jeno mientras acariciaba lentamente el muslo de Jaemin. De vez en cuando miraba de reojo al castaño para asegurarse de que observara lo que estaba haciendo y, efectivamente, lo estaba haciendo.
En la mitad de la película, se terminaron las palomitas y el rubio fue por más, levantándose de un salto con la intención de que la camiseta que llevaba puesta se levantara. Renjun no sabía si lo había logrado o no, pero camino a la cocina contorneando las caderas lo más provocativamente posible pero intentando no ser tan obvio.
Cuando volvió, se sentó de costado sobre sus rodillas, de frente a Jaemin y disimuladamente, elevó su camiseta para que se viera parte de su trasero, pero que pareciera algo natural por la pose en la que estaba.
Casi al final de la película luego de una escena bastante limpia, vio a Jeno removerse un poco bajando la camisa que llevaba puesta y giró inmediatamente su cabeza hacía el pelinegro.
Los dos se miraron al mismo tiempo y por la mirada de Jaemin, concluyo que vio lo mismo que él. Se sonrieron y ambos asistieron para luego besarse lenta pero sensualmente, intentando ser lo más natural posible.
El pelinegro acarició el muslo de Renjun con sutileza, y pasó de besar sus labios a besar su mentón y fue bajando hasta su cuello, sin llegar a más, para luego seguir mirando al frente como si nada hubiera pasado, solo que estaban más pegados el uno del otro.
Jeno carraspeó apenas, luego se levantó con la excusa de ir al baño y salió rápidamente de la vista de los dos pares de ojos que lo observaban.
—¡Ya lo tenemos! —Gritó susurrando el rubio.
—Quizá podemos adelantarnos un poco, ¿No crees?
—Me gusta como piensas, Jae.
Cuando escuchó el sonido de la puerta del baño, rápidamente creció a besarse de nuevo más apasionadamente, hasta que Jeno tosió para marcar presencia, la cual ya sabían que estaba ahí.
La siguiente y última película empezó con normalidad, hasta la escena sexual. El ambiente se puso tenso cuando la pareja volvió a besarse, pero esta vez con más ganas si eso podía ser posible.
De a poco, Renjun se acomodó a horcajadas del pelinegro mientras seguían besándose. El rubio bajaba sus besos al cuello de Jaemin mientras la mano de este último se perdió bajo la camiseta de Renjun.
El rubio soltó un bajo gemido, cuando Jaemin le dio un apretón a su nalga izquierda y empezó a mover sus caderas en círculos.
Jeno, quien los miraba de reojo, no lo quería admitir pero estaba muy excitado y por un momento se replanteó la idea del trío, hasta que ese pensamiento lo hizo caer en la realidad y se paró como un resorte del sofá, sobresaltando a la pareja en el proceso.
—¡¿Es en serio?! ¡Lo están haciendo a propósito! —Se notaba en sus ojos lo furioso que estaba. —¡Solo quieren provocarme para que acepte el maldito trío!
Renjun y Jaemin se enmudecieron, no tenían idea de que decir, que se diera cuenta que no estaba en su plan.
—Son unos idiotas, en serio. —Murmuró para sí mismo un “maldita sea” y el castaño se fue por la puerta de entrada con un portazo que resonó en toda la casa.
—Creo que no embellece... —Soltó Renjun por lo bajo luego de un silencio incómodo, mientras bajaba del regazo del pelinegro.
Su excitación seguía ahí, pero no era la misma a cuando Jeno los estaba observando.
—Nos va a matar... ¿Lo viste? Estaba furioso. —Agregó Jaemin.
Ambos se vieron con terror mientras otro silencio se prolongaba.
Silencio que fue cortado por otro estruendo, esta vez de la puerta chocando contra la pared al ser abierta con brusquedad.
Y allí estaba Jeno, pero ya no había rastros de enojo, más bien tenía una mirada lujuriosa.
El castaño cerró la puerta y caminó rápidamente hacía la pareja, una vez frente a estos, de un solo movimiento tomó las mejillas de Renjun y le plantó un beso lleno de lujuria y deseo.
Mientras tanto Jaemin admiraba la escena con una sonrisa triunfal en su rostro.
Jeno cortó el beso con Renjun y en seguida se giró para hacer exactamente lo mismo, esta vez con el pelinegro.
Renjun, quién aún estaba aturdido por el arrepentino beso, hizo un gesto de ganador a espaldas del castaño.
Cuando Jeno cortó el beso con Jaemin, tomo una pose de derrota y habló.
—Está bien, he perdido, acepto.