♡Apartment in the dark→terminada

Sinopsis

𝗔𝗗𝗔𝗣𝗧𝗔𝗖𝗜𝗢𝗡 ◡̈ ꒰🌷 🌬ུ ⌇ Solo es Jimin siendo ingenuo mientras no hay luz en su apartamento. ꒰💌꒱ yoonmin ꒰💌꒱ Jimin boypussy/boytits. ꒰💌꒱ One shot. Contenido adulto y sensible. 𝗬𝗢𝗢𝗡𝗚𝗜 𝗧𝗢𝗣 • 𝗝𝗜𝗠𝗜𝗡 𝗕𝗢𝗧𝗧𝗢𝗠 𝘈𝘋𝘈𝘗𝘛𝘈𝘊𝘐Ó𝘕 𝘗𝘌𝘙𝘔𝘐𝘛𝘐𝘋𝘈 ⩨͢Esta historia es una adaptación, todos los créditos a @bleugguk en wattpad "Adaptación del shipp «Taekook»"

Genero:
Romance/Erotica
Autor/a:
pussyminie
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
4.5 2 reseñas
Clasificación por edades:
18+

꒰🌷꒱ Único.

Jimin bufó por quinta vez, desesperado e irritado; ya cansado de la bendita oscuridad que lo cubría absolutamente. Se sentía aburrido, algo hastiado. Estar solo en un cuarto mientras la luz solitaria de la Luna se colaba por las cortinas, no era algo muy alentador que digamos.

La luz en su hogar se había ido a causa de un apagón general, siendo eso ocasionado por la explosión de un transformador. Justo habían mandado un comunicado diciendo que no regresaría hasta dentro de tres horas —lo leyó en un grupo al que sus vecinos chismosos lo habían agregado solo por vivir en el mismo edificio—. Eso había sido hacía una. Llevaba una hora estando despierto, a las dos de la mañana.

Jimin ya estaba chillando.

El calor era demasiado y su habitación comenzaba a sofocarlo totalmente. Consiliar el sueño se había vuelto tarea exhaustiva, sumamente cansadora e inútil. Pegar el ojo ya era imposible, ni siquiera podía pestañear sin sentir cierta tensión en su parte baja.

Murmuró un par de maldiciones y descubrió su cuerpo por quinta vez en todo el rato que llevaba en su habitación. No es que no fuera consiente del gran calor que acarreaba el tener una manta envolviéndolo hasta el cuello, sencillamente se trataba de que dormir destapado no era algo que acostumbrase hacer. Ni estando loco. Muchas malas experiencias.

Y por lo general, siempre terminaba haciendo cosas que no quería ni debía hacer. Como lo era el fantasear con el contenido altamente nocivo que leía casi a diario. O ponerse a jugar con ese tipo de artefactos que le era prohibido tocar.

Y, carajo, no debió pensar en ello, porque ahora ya no podía sacar la idea de su cabeza.

Maldito hormonal de mierda, se dijo, aceptando algo nervioso lo que sucedería a continuación.

El ambiente de por sí era caliente ya, así que no hizo mucha falta el tener otra cosa de estímulo más que su morbosa mente.

Su mano traviesa descendió hasta estar al comienzo de sus shorts cortos, tanteando la tela para llegar a su vientre bajo; se quedó ahí por unos segundos, mientras pensaba más de una vez acerca de lo que estaba por hacer; es decir, no todas las noches se encontraba caliente y necesitado sin razón alguna. Era anormal. Pero, suspirando se dijo, su coñito cachondo no estaba para arrepientimientos. Antes de continuar su recorrido, llevó su mano libre hacia sus pechos, los cuales se encontraban erectos bajo la tela de su camisón de dormir; jadeó cuando las cosquillas llegaron sin permiso; gimió ávidamente tímido ante el roce de sus dedos con su florcita cubierta.

Comenzó a mover su mano en corridas lentas, torturándose a sí mismo, disfrutando el como su clítoris palpita bajo su caliente tacto. Con algo de fuerza, siendo ya prisionero de los cosquilleos que le recorrían entero, decidió pasar a moler la misma perlita de nervios que en cuestión de segundos, ya lo tenía gimiendo y babeando por el inmenso placer que se autoinfligía. Sus piernas estaban abiertas en una gran W, dejando al descubierto la zona ya mojada y goteante, misma de la cual escurría un chorro igual de grande que mojaba hasta sus muslos.

Dio movimiento veloz a su mano, jadeando en alto por la cantidad de sensaciones que atormentaban a su coñito hambriento. Estaba tan caliente, tan necesitado, tan expuesto que solo pedía cada vez más con gemidos cuya potencia variaba demasiado.

Pronto, sintió que su ropa lo sofocaba más, volviéndose tan estorboza, así que rápidamente de deshizo de ella, arrojándola por algún lugar en el piso de su habitación; no iba a prestarle atención a eso, ahora mismo solo le interesaba satisfacer a su capullo necesitado.

Gemía gustosamente ante la fricción de su inchado clítoris contra las bragas mojadas, la tela se frotaba con su flor y estaba pegajosa; sus pechos rebotaban conforme movía sus caderas, dándole una vista perversa de ellos, eran tan grandes como una pelota, y las pequeñas protuberancias estaban rojizas y erectas, pidiéndo ser molidas y mordidas salvagemente; en busca de más contacto para darse más placer, comenzó a mover sus caderas mortalmente, por lo que echó su cabeza para atrás.

Jimin estaba hecho un desastre. Su clítoris tan duro que ante el mínimo roce de aire se alteraba; chorros y chorros salían de su vagina hasta caer en las sábanas; sus pechos cubiertos por una capa delgada de sudor y restos de saliva, misma que escapaba de su boca al mantenerla abierta. El capullo se cerrraba y abría, se contría y expulsaba aún más líquidos de los que ya habían. Y tan ensimismado estaba en su nube de autosatisfacción, que no se percató de la presencia en la puerta.

Fue tarde cuando se dio cuenta, pues unas manos grandes, venosas y fuertes, pasaron a sujetar sus piernas en lo alto, abriéndolas de golpe para así tener acceso inmediato a su vagina sumamente lubricada y mojada, al igual que cubierta. Minie sabía que su coño estaba abierto y preparado para recibir una jugosa polla entre sus pliegues, y la sola idea lo tuvo retorciendose contra esos largos dedos.

Jimin gimió cuando sintió una lengua sustituir su manita, e intentó alejarse confundido, pero pronto supo de quién se trataba, así que dejó sus manos sobre su cabeza, mostrando su faceta más sexy y caliente, y arqueó la espalda cuando sus bragas fueron retiradas de forma brusca, cortando él hilito que su inconsciente corrida mantenía con ella; su coñito palpitando a la nada, mirándose rojo y apetecible.

Minie se retorció cuando una lengua larga y grande se paseó entre sus pliegues, dándole tanto gozo que no pudo evitar un quejido que pareció más chillido. Se sentía tan delicioso, que sólo pudo rogar por más cuando la sin hueso atacó la rajita sin compasión alguna. Ya lo dijo, era larga, muy, muy larga, abarcaba todo lo que él ofrecía sin pedir nada a cambio. Chupaba tan bien sus líquidos, era mucho, mucho placer y se sentía tan afortunado.

La habitación se inundó de sus jadeos y alaridos agudos, la estimulación en su conejita era malditamente genial, sentía que más de sus jugos caían, y como estos eran absorbidos por esa boca exquisita; él realmente agradecía tener a esa persona entre sus piernas, comiéndole el culo lascivamente y el coño cachondo que tenía; necesitaría vivir de eso a partir de ese momento. Lo aseguraba, aún cuando no fuese la primera vez que ocurría.

Gritó fuerte cuando la misma lengua se metió en su hoyito de golpe, sacando de su flor un sonido chicloso que lo encendió más si es que era posible; se estremeció cuando esa nariz perfecta hizo contacto también con su clítoris, moviéndolo y masacrándolo como tanto amaba. El juego de mete y saca dio inicio casi al instante, arrojándolo directamente en brazos del dios de la lujuria y el deseo.

Maldición, amaba que él hiciera eso, que lo tocara tan mal, que lo destruyera; que lo jodiera con su lengua tal y como sabía, le gustaba.

Después de todo, a eso se dedicaban cuando no había nada que los interrumpiese. Justo como en ese momento.

Pronto, la persona que lo follaba de lengua se aburrió de comerle así, cosa que le disgustó fuertemente, más no tuvo tiempo de quejarse cuando ya tenía una gruesa, gorda, larga y venosa polla enterrándose dentro de sí. Tan dentro, tan profundo, tan de repente.

—¡Y-Yoongi!

Los movimientos de pelvis del pálido contra él no demoraron en aparecer, siendo ejecutados con fuerza animal, como si estuviera en celo o como si un demonio se hubiese metido en su cuerpo; el líquido transparente inevitablemente se escurrió entre sus muslos, dejando un malicioso camino desde su coño abusado hasta la punta de sus pies, decorando sus pantorrillas y piernas. Jimin se había corrido tan mal solo con unas cuantas arremetidas, con un poco de lo que casi a diario se le era proporcionado.

Y todo por ese hombre.

Por ese sujeto que siempre se lo cogía tan bien y a lo desgraciado.

Ahora, aquella lengua que momentos atrás se escondía entre sus piernas, jodiéndolo de forma indebida, pasó a envolver uno de sus duros pezones, los cuales antes llamaban a gritos una boca sobre ellos; los chupó con morbo, sacándole más alaridos, para después mamar de él como si esperara que algo saliera de ahí. Por supuesto que jamás saldría nada, pero ambos amaban hacer y recibir eso.

La cabeza de Jimin se estrelló contra el colchón, encontrándose cansado y en la cúspide de sensaciones. Esa polla caliente y dura lo llenaba tan bien, lo cogía tan bien... De tal forma, que un tercer chorro salió de su interior maltratado, tan abundante y acuoso que fue suficiente para que sus paredes asfixiaran el falo dentro de él, asiendo así que otro líquido muy espeso se vaciara dentro de él, estimulándolo más y alargando su abundante squirt; toda la corrida de ese hombre lo llenó hasta el tope, provocando que un bulto se formara en su estómago; joder, tenía un pene enorme dentro de su coño guarro, y le encantaba.

Un gruñido gutural y grave escapó de la boca del sujeto sobre él, haciendo contraste igual con el agudo gemido que escapó de sus labios. Se sentía estúpidamente genial el haberse corrido al mismo tiempo, eso casi nunca ocurría.

El pálido salió de su interior con cuidado, un sonido igual al de hace momentos dejandose escuchar, chicloso y pegagoso; se dejó caer a su lado como peso muerto. Él chilló un poco cuando eso sucedió, estaba tan sensible ahí abajo, que el simple efímero contacto le causaba escalofríos. Ambos respiraba agitados, buscando estabilizarse y controlarse un poco, sus miradas se mantenían en el techo, notando las pequeñas pegatinas fosforescente que allí estaban pegadas. Las manos de minie fueron a parar a su rostro, intentando quitar algo del sudor que en este se adhería, sus costillass e marcaban mientras exhalaba.

Quería mirar hacia su costado, abrazar a ese chico que siempre le daba lo mejor de sí, y dedicarle un par de palabras que seguramente terminarían en risas y finalmente en un beso como el que no se dieron al estar tan ensimismados en esa oleada tan extravagante.

No obstante, antes de que alguno hablase, la habitación rápidamente se iluminó, al igual que el resto del apartamento.

—Bueno, al parecer la luz ha regresado antes de lo esperado, cariño.

Jimin sonrió ante el tono juguetón de su pareja. Estaba siendo bobo, pero —usa la palabra otra vez—, le gustaba ser así. Giró su cuerpo hasta quedar apoyado en su codo, así podía observar la melena color menta de su chico cubrir parte de su rostro. Hicieron contacto, y se miraron durante un par de segundos, hasta que acarició las facciones pertenecientes a su compañero, y le plantó el beso que tanto ambos necesitaban.

El mayor de los dos sonrió gustoso, correspondiendo voraz; lo envolvió con su brazo hasta dejarlo pegado contra su pecho, aferrándose a él como si este se le fuese a ir. Sus lenguas se entrelazaron en una danza sensual y complaciente, morbosa y elocuente, jugando entre ellas y acariciándose como si no se hubiesen tocado en siglos. Compartiendo su saliva y degustando el sabor que ambos poseían.

—No tienes idea de cuánto te extrañé, eh... —musitó bajito el peli naranja cuando fue depositado con cariño sobre la cama; igualmente siendo contemplado al cien por ciento por los iris grises y expresivos pertenecientes al más alto.

—Solo fueron tres días, amor —Yoongi le plantó un beso en la frente, antes de levantarse de la cama para ir a darle muerte a las luces de todo su hogar.

—¡Tres días! —reclamó el menor, sentándose de nuevo en la cama, ahora con una sábana blanca tapando de sus pechos hacia abajo—. ¡Fueron tres días en los que no te tuve aquí conmigo! Además, ¿qué es esa manera de llegar a casa? ¡Y la hora! ¡De no ser porque reconocí tu perfume, me hubiese puesto a gritar y a patearte, desquiciado!

Una grave risa que le causó mariposas en el estómago se abrió paso entre todo el lugar. Pronto concentrándose solo en el cuarto, cuya iluminación volvió a limitarse a la Luna y las pegatinas en el techo.

—Lo disfrutaste, cielo, no puedes quejarte —dijo el pálido, regresando a su cama ya con un pantalón de pijama puesto, mostrando su perfecta V y sus músculos bien formados; y sonrió, lanzándose sobre su prometido como si su peso fuera similar a una pluma.

Obviamente, no lo era.

—¡Tarado, quítate, me aplastas! —se quejó minie, empujando con sus manos el rostro de Yoongi, no importándole el enterrar sus dedos entre sus facciones.

—Quieta, fiera —exclamó divertido, sujetando las manos de su pareja en lo alto para que dejara de atentar contra su belleza—. Si me dejas feo, ¿entonces quién me va a querer?

—¡De esa forma está mejor! —ironizó el bajito, zafándose del agarre y dándole la espalda—. Así las idiotas de tus compañeras dejan de mirarte como si no supieran que... Eres gay.

Hubo un momento de silencio.

Silencio que Yoongi rompió.

—Estoy completamente seguro de que ibas a decir "que te gusta el pene", pero recordaste que tú no tienes uno.

Un almohadón se estrelló contra su rostro.

—¡Vete al sofá, imbécil!

—¡Espera, mi amor, solo estaba jugando!

Sí... Esa noche Min Yoongi cerró los ojos en el sillón que ambos mantenían en la sala de estar, riendo como bobo porque sabía que tenía la razón y que Jimin, más que enojado, estaba avergonzado por no haber disimulado su mala elección de palabras.

En fin, una pareja de anormales que usualmente llevaban las cosas a otro límite; siempre asegurándose de ser innovadores en todo.

Una pareja de tontos que se amaban mucho, mucho, mucho.