Único
Por lo general, las mañanas de Louis son tranquilas; pasa horas y horas acurrucado junto a Harry, su hermoso omega, con quien está enlazado desde hace seis años y comparte largos minutos de dulces besos y suaves caricias en la piel del otro, hasta que el gimoteo de su pequeño cachorro a través del monitor, que tienen junto a su cama, los llama a la acción.
Desde hace dos años su alfa se ve envuelto de orgullo en su pecho por la hermosa familia que posee, Louis no podría estar más feliz con la vida que el destino ha trazado para él; a pesar de todos los inconvenientes que tuvo que enfrentar con Harry, hoy están más juntos y fuertes que nunca, y su amor lo único que hace es crecer cada día más.
Son pasadas las ocho de la mañana cuando despierta y su primer instinto está sosteniendo mucho más cerca a su omega tirando de su cintura, pero lo único que puede percibir en esta ocasión es una cama vacía casi y el dulce aroma de lavanda que un cuerpecito desprende cerca de su nariz.
Lentamente sonríe y huele la suave fragancia que su pequeño libera mientras se encuentra sumido en un profundo sueño. Deja un beso, tan delicado y únicamente igualable al tacto de una pluma, sobre la cabeza de su cachorro, y se estira con cuidado de no despertar a su pequeño polizón para tomar su celular, el que reposa inerte sobre la mesa de noche a una lado de su gran y cómoda cama.
“No olvides alimentar a Ben”.
Es lo primero que lee entre los varios mensajes que le ha dejado Harry, y Louis sonríe muchísimo, descubrirá incluso arruguitas a los costados de sus ojos, cuando nota la foto que su omega le ha enviado hace unas horas: es una del castaño junto a su hijo, ambos con sus entrecejos totalmente relajados y ligeros pucheros en sus labios, reflejando lo dormidos que estaban cuando Harry se preparó para salir al estudio de grabación.
Louis guarda la foto e inmediatamente la coloca como su nueva imagen de perfil en su aplicación de mensajería, desea que todos sus contactos contemplen la belleza de su cachorro.
“Los hombres de mi vida. xx” acompaña un pequeño texto a la imagen, y el alfa de Louis se alza en su pecho con orgullo por tener un omega tan dulce, quien le recuerda siempre lo afortunado que se siente de tenerlo a su lado .
Se desplaza un poco más entre sus mensajes y lee los sobrantes:
“Revisa su pañal cuando despierte por favor, lo cambié antes de salir, pero sabes que el material le causa alergia y tú aún tienes dificultades para ponerle el de tela :(”
Bien, Louis sin duda alguna es el alfa más servicial y atento de todos, pero si tiene un defecto— y vaya que es perfecto ante los ojos del mundo— es no saber cómo colocar un bendito pañal de tela.
Sí, ha tenido una vida rodeada de niños desde siempre, pero ni siquiera así ha conseguido aprender a hacerlo de manera correcta; Tanto Harry como su madre han intentado tener éxito, pero ambos han fracasado terriblemente. Siendo sincero Louis los envidia un poco por conseguir hacer algo tan complicado, porque cuando él lo intenta la mayor parte del tiempo las piernas de su niño se rebelan en su contra y se mueven sin cesar; en otras ocasiones lo orina mientras se ríe en su cara agitando sus brazos en el aire o él mismo termina enredando sus torpes dedos con el material de la tela.
Muchas cosas salen mal todo el tiempo, así que, Louis ha desistido un poco.
“Todo anotado, mi dulce omega”. Responde a las indicaciones de Harry y hace notas mentales antes de escribir un sincero:
“Te extraño.”
Contempla la pantalla unos minutos más y al no obtener un mensaje de regreso de Harry —quien ya debe encontrar grabando su nuevo video musical— decide revisar sus redes sociales.
Lo primero en notar al ingresar a Twitter es que su nombre más el de Harry son tendencia a nivel mundial— “vaya novedad” — y, aunque forman parte de la industria del espectáculo desde que eran unos adolecentes, nunca se siente totalmente preparado para lo que sea que el Internet haya viralizado.
Ingresa al hashtag con algo de temor y al instante una serie de fotografías de él junto a su pequeña familia se hacen presentes; son de mala calidad— siempre lo son, a menos que se trate de promociones—, probablemente tomadas por algún fan a la distancia, pero en ellas se logra distinguirlos claramente, tomados de la mano y empujando la carriola de Ben en medio de su viaje Italia hace dos semanas atrás.
Para ese entonces habían decidido tomar un pequeño descanso de la agitada vida de la ciudad, y refugiarse en un pintoresco pero retirado pueblito en las costas italianas, antes de que la realidad del trabajo los azotara de regreso.
Y es que, con el lanzamiento del nuevo disco de Harry a la vuelta de la esquina se sintieron abrumados, si a eso se le pudo sumar también el tener un bebé que necesita atención y cuidados todo el tiempo, la situación acrecienta inmensurablemente más. Así que, no sólo habían decidido tomarse esos días de vacaciones y disfrutar en familia, sino que hablaron también de su situación como compañeros enlazados; y ambos deciden esperar un poco más antes de tener un segundo bebé, sólo hasta que las cosas en sus vidas se estabilizan y Ben cree un poco más.
Guarde un par de fotos colgadas en la red: una donde se nota a Harry agacharse a la altura de la carriola y sonreírle a su cachorro, y otra donde los tres están sentados sobre una manta rayada viendo el atardecer reflejase en el mar; se las enseñará a su omega más tarde cuando este regrese a casa, Louis no sabe qué hará todo un día sin su compañero.
Siente el profundo suspiro a su costado izquierdo y deja su celular de lado para contemplar al pequeño niño que revolotea sus largas pestañas, que alas de mariposa sobre sus mejillas, indicando su estado de sueño.
Mi hermoso cachorro.
Clama el alfa de Louis, y el primer instinto que siente y se apodera de sí, tras contemplar al bebé, es olfatear y marcar con su olor al chiquillo, así que lo hace.
El niño se retira un poco y pronto estira su cuerpecito abriendo su boquita un par de veces antes de bostezar correctamente, Louis observa maravillado como unos ojitos casi tan azules como los suyos lo observan expectantes.
—Buenos días, Ben— le sonríe y pasa una mano sobre la rosada mejilla derecha del niño, los ojitos del cachorro se agitan un poco aun luchando contra el sueño. —¿Cómo dormiste, mi amor? — pregunta esperando que Ben termine de tallar sus ojos.
—Pá, abrrrazo — pide arrastrándose sobre el colchón y posándose sobre el pecho de su padre, Louis lo aprieta con sus fuertes brazos y Ben chilla divertido. Los lobos de ambos ronronean complacidos por la cercanía. —Beso.
—¿Cómo se dice? — molesta a Louis y el niño piensa un poco antes de responder:
—Pof-... po- pro f-fravor.
—Por favor— corrige el mayor, Ben frunce el ceño, es exactamente lo que acaba de decir.
— Pro favor.
—Bien, es un inicio— y lo siguiente que Ben sabe que todo su rostro está siendo lleno por húmedo y sonoros besos exagerados por parte de Louis.
El niño se ríe gustoso por la atención que recibe y se acurruca mucho más sobre su padre cuando este disminuye la cantidad de sonidos sobre la piel de su cachorro.
Siente cómo la respiración de Ben disminuye un poco después de cantarle algunas de las nuevas composiciones que él mismo ha estado preparando para su próximo álbum.
Su niño, desde que estuvo dentro del éxito de Harry, ha sido de los primeros en escuchar siempre sus nuevas canciones, y Louis sabe bien que, si una de consigue ellos hacerlo dormir con facilidad es porque está destinado a ser un total. Ben para Louis es una especie de amuleto de la suerte, además de ser su catador de música personal.
Su hijo y Harry son su universo, su vida entera y daría o haría cualquier cosa por verlos siempre con sonrisas en sus rostros.
El contacto directo del calor de Ben sobre su pecho desnudo, más el par de olfateadas que se permite dar al limpio aroma del pequeño, lo llevan perdidamente al jardín de los sueños. Los párpados del mayor pesan con cada segundo que pasa, y aunque se resisten, reacios a cerrarse por completo, el cansancio le juega en contra y termina cediendo ante él.
Lo último que Louis se lleva de la realidad, antes de caer por completo dormido, es la bella imagen de sus brazos cruzados sobre la espalda de Ben— sujetándolo duro para evitar que caiga mientras toma una pequeña siesta— y la extraña del montón de ropa sucia, tanto suyo como de Harry, esparcida desordenadamente en un rincón de la habitación.
Tendrá que pedirle a Harry que mejore sus hábitos de limpieza— lo que es irónico, porque Louis es el desordenado de la relación—, pero lo hará cuando despierte, porque exactamente en este momento lo único que le interesa son los rizos rebeldes y de chocolate que lo en sus sueños.
No podría estar más feliz.
(...)
Los pasos firmes resuenan por el amplio espacio de la cocina, suelas de zapatos deportivos contra la pulcra madera pulida del suelo, mientras el hombre camina apresuradamente de un lugar a otro sosteniendo a un somnoliento niño sobre su cadera, quién ronronea un poco ante los tarareos de su padre.
La tetera sobre la cocina libera todo su vapor con un estridente chillido, y el hombre salta algo asustado al tiempo que las aves del exterior se abren paso entre el cielo nublado de Londres.
Arrulla al pequeño que se queja por el sonido.
—Shhh, amor, es sólo la tetera; todo está bien si papá está aquí, nada malo sucederá— besa la cabecita del niño y con su mano libre toma cuidadosamente el recipiente de metal para después ubicarlo sobre la superficie de mármol.
Abraza un poco más a su cachorro antes de depositarlo lentamente en su silla especial de bebé, el niño de ojos azules lleva sus regordetes deditos hacia su boquita y chupa un poco de ellos. Lo cierto es que, la hora de comer de Ben ha pasado hace unos minutos y Louis se siente un muy mal padre por quedarse dormido una hora más y tardar tanto en preparar a su hijo para desayunar.
Nuestro omega se enfadará.
Su alfa está furioso, las cosas no sucederán así.
— Pá — llama el pequeño y el hombre voltea en su dirección sosteniendo una humeante taza de té entre sus manos—, hambrrre — dice señalando su estómago.
—Sí, cachorro, en un segundo— promete y en seguida está tomando el pequeño tatuaje que lleva el dibujo de un payaso colorido en el fondo (es el favorito de su hijo) y extrae la tibia papilla de vegetales de la olla antes de servir dos cucharadas del alimento.
Está profundamente agradecido con su omega por haber preparado la comida de su cachorro antes de irse al estudio, Louis habría tardado aún más en alimentar a su hijo si él mismo hubiera tenido que cocinar, Dios lo ayudaría el resto de la mañana si las cosas van a seguir asi de complicadas.
La tostadora hace saltar el pan cuando está lista y Ben se ríe golpeando ruidosamente sus manitas contra la madera, totalmente fascinado con el movimiento inesperado del electrodoméstico. Louis se sonríe ante lo lindo que luce su hijo y se acerca a él listo para alimentarlo como el buen y responsable padre que se supone que es.
Coloca el tatuaje de papila frente a Ben y este frunce el ceño al notar el color de la comida, ayer era blanca y lucía mejor.
—Bien, vamos a comer esta rica papila— dice Louis, a él tampoco le agrada el color, pero debe alimentar a su cachorro.
—No-oh— sentencia el niño sellando sus labios en una línea recta.
Louis suspira a sabiendas de lo que le espera: unos largos minutos de negociación con su hijo de dos años.
—Ben, bebé, por favor, tienes que comer la papila, los vegetales son buenos para ti— dice suavemente el alfa sosteniendo la cuchara frente a la boquita de su cachorro.
El niño de cabello castaño niega repetidas veces, sus ricitos cayendo sobre sus cerúleos ojos impidiéndole contemplar el ligero ceño fruncido de su padre.
Louis tiene que ganar esta batalla a como dé lugar.
—Cachorro, no puedes estar toda la mañana sin comer— reprende suavemente mientras retira el cabello del rostro del menor provocando cosquillas en su cuello.
—No gusta— se queja Ben de nuevo girando su rostro hacia la derecha y colocando sus bracitos sobre su pecho en negación.
—Pero es deliciosa, mira— y se lleva una cucharada a la boca esperando llamar la atención del pequeño ojiazul.
Ben lo contempla pensativo y Louis piensa que ha ganado hasta que lo escucha de nuevo: —No quierrro.
Oh, entonces Louis tendrá que sacar su arsenal completo esta vez.
—¿Sabes quién te prepara esta deliciosa papila? — susurra como si de un secreto se tratase, Ben niega. —Es una persona que te ama muchísimo.
El niño parece pensarlo un poco y de repente abre su boquita para contestar, pero es cuando Louis lleva la primera cucharada a sus labios haciéndolo comer; Ben se queja al instante totalmente molesto pero tragando el alimento.
—Puaj, vedre feo— hace una mueca mientras tapa su naricita con sus dedos.
—No, Ben, el verde no es feo y debes comer— reprende Louis llenando la siguiente cucharada. Su alfa se quita inquieto al notar la molestia inquebrantable en el rostro dulce de su hijo, con esa mirada completamente seria luce como Harry. —Los vegetales son muy buenos para ti, amor, te harán crecer fuerte y sano.
El niño mira entre el rostro de su padre y la comida, y finalmente se decide por un rotundo: —No.
—Cachorro— llama Louis dejando bajando la cuchara—, papi se pondrá triste si se entera— intenta chantajear, pero en cuanto las palabras salen de su boca se arrepiente. El pequeño reconoce el apelativo al instante, y el ojiazul mayor nota cómo el ceño de su hijo se frunce lentamente y sus labios empiezan a temblar.
Louis ha entrado en un terreno peligroso, se ha tirado a la fosa de lo leones él solo.
—No— solloza Ben pasando un puñito sobre sus ojitos. —Quiero papi, extraño a papi— y el desastre se desata.
El alfa de Louis se vuelve loco dentro de sí en cuanto las primeras y finas lágrimas son derramadas por Ben.
Cachorro, cuidar, proteger.
Las palabras son repetidas una y otra vez mientras su alfa rasguña su pecho.
Louis toma a su pequeño cachorro en brazos y libera feromonas para calmarlo, el espacio se llena de olor a café y roble silvestre; pero ni siquiera esa acción ayuda en absoluto, porque de pronto, gruesas lágrimas caen por las mejillas del niño, cuales cascadas en creciente inundación.
—No llores, mi sol, no llores— la desesperación se apodera de Louis al notar la roja nariz de su cachorro, su alfa se remueve aún más en su pecho demandándole hacer algo útil. —Iremos donde papi, ¿sí?— es lo único en lo que consigue pensar, le hace falta su omega. —Ambos extrañamos mucho a papi y lo necesitamos.
El niño parece no convencerse del todo y Louis lo sostiene mucho más cerca de su corazón, en un intento sin resultados inmediatos para calmarlo. Ben llora y llora quejándose por hambre y la falta de su otro padre, y Louis no sabe qué más hacer que tomar sus pertenencias, una manzana de la cesta de frutas más el bolso con artículos de cuidado de bebé, y salir del lugar.
El viento del exterior los envuelve y el mayor se golpea mentalmente por no abrigarlos a ambos, Ben sigue quejándose y sollozando un poco, mientras su nariz roja se pinta aún más ante la temperatura del ambiente.
El castaño apresura el paso e ingresa con el niño al auto sin pensarlo dos veces.
Ben no ha ganado una batalla esta vez, sino la guerra, y Louis ahora es parte del grupo de los vencidos.
—Perdón por esto, cachorro, soy un mal papá, lo siento tanto— el niño parece detectar el estado de ánimo de su padre a través de su olfato y le toma el rostro con sus manitas.
—Pá, lindo— dice, y Louis podría echarse a llorar ahí mismo si no estuviese tan preocupado por la situación actual.
—Voy a ponerte el suéter que hay en el bolso y después te sentaré en tu sillita, ¿de acuerdo?— habla suavemente y Ben asiente entendiendo, es un niño muy listo aunque no coma la tonta y fea papila de vegetales, su padre debería notar eso.
Louis abriga a su hijo con movimientos rápidos y durante el proceso le agradece a Dios porque hay un suéter de Harry en el bolso del bebé—está seguro que el olor de su omega podrá calmarlo—; se lo coloca unos segundos después de asegurarse de que su cachorro está bien sentado en su sillita.
El mayor se inclina y estira sobre el centro del auto abriendo la guantera del copiloto para finalmente extraer una navaja.
Ben mira curioso el objeto, sus mejillas quedaron rojas y algunas lágrimas han quedado prisioneras entre sus pestañas.
—Comeremos un poquito de esta manzana y después iremos con papi, ¿bien?
—¿Papi?— exclama emocionado Ben y Louis asiente, no le sorprendería que su hijo prefiriese a Harry, siendo sincero, Louis también lo haría.
—Sí, pero está algo lejos, así que debemos comer un poco de esto para que nuestros estómagos no gruñan.
Ben frunce el ceño, no conoce esa palabra.
— ¿Guñir?
—Sí, gruñir, es algo así: grrr— intenta imitar el sonido y Ben se ríe.
—Grrr— también gruñe, pero a diferencia de Louis lleva sus manitos hacia el frente y muestra sus pequeños dientes de leche, pensó en lucir intimidante, no lo hace por nada del mundo.
—Oh, mi cachorro es el más lindo— se ríe Louis retirándole la cáscara a la manzana con ayuda de la navaja— pero recuerda Ben: no le gruñimos a la gente, nunca lo hacemos, esta vez fue sólo una excepción.
—Oki, pá — responde de acuerdo tomando el pequeño pedazo que le ofrece Louis.
Comen la manzana al tiempo de Ben, y una vez han terminado, Louis se coloca detrás del volante listo para salir de su propiedad.
El estudio de grabación en el que se encuentra Harry está situado a una hora de distancia con terrible tráfico, pero como la mayoría de las personas ya se encuentran en sus trabajos para este punto de mañana, el tiempo probablemente disminuya a la mitad.
Las calles de la ciudad se encuentran llenas de charcos por la lluvia desatada durante la madrugada, hace frío y Louis teme que el suéter de Ben no sea lo suficientemente abrigado para el clima.
El semáforo se pone en rojo en el preciso instante que llegan a una intersección, Louis nota a una pareja de chicos tomarse de la mano y correr con dirección al parque central.
Amor joven, el castaño adora ese tipo de escenas porque le recuerdan su historia junto a Harry, las tarde de besos robados y las noches de desvelo contándose según sus mayores secretos, tal vez escriba otra canción sobre ello.
—Pá, vedre — le dice Ben desde el asiento trasero y Louis sale de su trance poniendo en marcha de nuevo el vehículo.
—¿Ese verde sí te gusta, cachorro?— pregunta prestando atención a la avenida y la respuesta de su hijo.
—Ajáp, vedre bonito.
Louis piensa que su cachorro se está burlando de él, ya ni siquiera intenta corregirlo.
—Como los ojos de papi.
—¡Papi!— eleva sus manos en aplausos y risas divertidas. Louis adora a su cachorro por ser siempre tan dulce.
—Vamos por él entonces— y se alejan más.
Louis conduce con precaución tarareando una nueva melodía que su cabeza diseña en el momento, y cuando mira por el retrovisor nota a Ben profundamente dormido sobre su sillita. El niño expulsa suaves suspiros por la nariz y sostiene su pequeño pulgar entre sus labios, se ve adorable con sus ricitos cayendo sobre su frente.
Descansa, dulce cachorro.
El auto se desplaza unos cuantos metros más y finalmente frente a sus ojos se eleva el gran edificio de grabación. El alfa de Louis se retira un tanto celoso, al pensar en que su adorado compañero ha estado rodeado de desconocidos durante toda la mañana y él no ha estado presente para cuidarlo.
Omega. Mi omega.
Estaciona el vehículo en el parqueadero privado del lugar una vez le ha dado sus datos al guardia, gracias a Dios su omega agregó su nombre y el de su cachorro al registro de personas que pueden ingresar a los estudios.
Tras apagar el auto Louis se dirige a los asientos traseros para despertar a su cachorro, quien sigue sumido en el sueño.
—Ben— llama mientras desabrocha el cinturón del pequeño asiento de niños. —Despierta, cachorro, ya llegamos.
El niño frunce el ceño y Louis puede predecir que no está de acuerdo con lo solicitado.
—Vamos, amor, debemos salir del auto— la nariz del menor se frunce, un acto que ha visto y copiado de Harry sin dificultad. —Voy a cargarte— advierte a Louis antes de tomar al niño entre sus brazos (sobre su hombro derecho descansa el bolso de Ben) y cerrar la puerta del vehículo con un golpe seco.
—Quiero cama— se queja el niño moviéndose incómodo en el pecho de su padre.
La brisa sopla duro en su dirección y el cabello de ambos cae sobre sus rostros, despeinándolos un poco.
—Frío, pá — están a pocos metros de distancia de la entrada trasera del lugar, pero aun así, Louis tira con dificultad de una de las mangas del suéter que lleva encima— haciendo maniobras poco adecuadas para alguien que sostiene un niño en brazos— para finalmente quitárselo y extenderlo por completo sobre el tibio cuerpo de su hijo.
—¿Mejor, cachorro?— su alfa llora en su interior por no haber podido prever la situación adecuada y exponer a su cachorro a tales condiciones.
—Sí, garcias — susurra Ben complacido por la cubierta extra.
Ingresan al edificio y el calor de las instalaciones los cobija, la piel de Louis se calienta poco a poco mientras siente ronronear a Ben cerca de su cuello.
—Pá y papi— comenta el cachorro y Louis sonríe porque sabe que el aroma de Harry ha conseguido adherirse correctamente a su esencia.
—Vamos por papi, mi amor.
Deja un beso sonoro en la frente de su hijo y deambulan perdidos por unos minutos, Louis nunca reconocerá que no sabe exactamente dónde se encuentran.
—Pá, quiero papi!— protesta Ben después de notar que caminan por segunda vez cerca de una puerta amarilla; el niño está cansado de dar vueltas por los mismos pasillos una y otra vez, y que su padre no se dé cuenta que todo el lugar es igual.
—Estamos buscándolo, cachorro.
Louis intenta no frustrarse tanto, ya que no quiere que Harry lo sienta a través del lazo y note que hay algo mal sucediendo con él.
— Hambrrre, pá.
—En un momento, amor, espera sólo un poco más.
—No, hambrrre — Louis empieza a sentirse abrumado, ¿dónde está Harry? Odia no haberle preguntado en qué piso estaría grabando.
Apresura el paso y encuentra unas escaleras al poco tiempo, al llegar al final de un pasillo no lo piensa mucho y las sube casi corriendo, sujetando con más fuerza a Ben. El niño se molesta por el movimiento e inicia una rabieta con lágrimas en sus ojos, su alfa rasguña su pecho para que atienda a su cachorro y deje de actuar sin sentido.
—Pá, no gusta— levanta la voz, la marca de Louis empieza a doler un poco, siente a Harry preocupación. —¡Quiero papi, quiero papi!
Louis llega al final de las escaleras y abre abruptamente la puerta frente así, un golpe seco contra la pared espanta a Ben y este empieza a llorar con más fuerza.
—Cachorro, no llores, por favor; si tú lloras yo también empezaré a hacerlo y no tenemos a papi cerca para calmarnos— dice con la voz unos tonos más agudos de lo normal
El alfa arrulla al niño, quien no deja de quejarse y llamar a su otro padre; la desesperación está tocando niveles extremos para este punto en todo el cuerpo del ojiazul, y Louis ya no sabe qué hacer.
Se siente totalmente perdido sin su omega, y su hijo no deja de repetir “papi” como un mantra personal, Louis piensa que terminará invocando al omega si continúa así.
—¿Alfa?— alguien llama en la lejanía de su estado y el corazón de Louis se encuentra en un frenesí cuando distingue la voz.
El ojiazul aparta la mirada de su cachorro, y es entonces cuando nota los diez pares de ojos que lo observan curioso desde el centro de la sala de rodaje.
¡Encontró a su omega! Tal vez Ben tiene poderes mágicos.
Harry se encuentra vestido únicamente con unos shorts rojos, y su pecho totalmente al desnudo apenas siendo cubierto por los tatuajes en conjunto que comparten. Se ve hermoso y Louis quiere besarlo en medio del lugar, para que todos puedan ver a quién pertenece el bello omega sentado en el piso colorido con cara de desconcierto.
El alfa de Louis aúlla en su pecho y se hace un ovillo al notar que está tan cerca del dueño de su corazón.
Omega. Omega. Omega. Mi omega.
—Omega— sin pensarlo dos veces se acerca a Harry, quien ha imitado su acción y ha dejado plantado a todo su equipo en plena grabación con una rápida melodía resonando en el lugar, sin explicación alguna, sólo para asegurarse de que nada malo está sucediendo con su familia.
Ben nota el cambio en el aroma de Louis y sigue con su mirada a quién su padre ve.
—¡Papi! ¡Papi! ¡Papi!— el cachorro estira sus bracitos hacia el frente y Harry trota más rápido hasta llegar a ellos.
Harry llena de besitos la cabeza de su pequeño una vez que lo abraza y Ben llora de nuevo, ha extrañado tanto a su papi.
—Mi cachorro— dice el omega feliz y sobre todo consternado por lo rojas que lucen las mejillas del menor. —¿Qué hacen aquí, Lou? ¿Sucedió algo malo? ¿Por qué Ben ha llorado, alfa?— demanda saber al instante.
A Louis se le parte el corazón al notar la preocupación de Harry y sentir la tristeza del omega por medio de su lazo. La hermosa marca plateada resalta en el cuello del hombre como indicativo de que ha sido tomada hace mucho tiempo, pero ni siquiera eso es consuelo para el castaño en este momento.
—Lo siento tanto, omega, ha sido todo culpa mía— se lamenta y su alfa se encoge en su pecho con vergüenza. —Soy un mal padre, no pude darle de comer a Ben y las cosas se salieron tanto de control que en segundos entre en pánico cuando empezó a llorar y lo traje hasta aquí sin un abrigo apropiado, es gracias a ti que siempre guardas de su ropa en tu bolso que nuestro cachorro no se está muriendo de frío— Louis habla tan rápido que Harry apenas puede detectar palabras con sentido salir disparadas en su dirección, puede sentir a su alfa triste y su omega buscando una manera de consolarlo—... no sabía qué más hacer que conducir hasta aquí y buscarte porque sólo tú puedes calmarnos yy... y yo realmente estaba haciendo un desastre cuidando de Ben. Perdón por interrumpir en tu grabación,
Harry mira a su alfa con preocupación latente, sus rojos pican ligeramente el sentir cómo su hijo toma refugio en su cuello inhalando su aroma en un intento de calmarse así mismo; el omega libera feromonas tanto para Louis como para Ben, y ambos suspiran cuando la esencia de agua de rosas llega a sus narices con fuerza; un ligero toque de menta lo acompaña y el alfa lo atribuye al par de personas que aún están en la habitación simulando no darse cuenta de nada.
—Dulce. Papi, dulce— dice Ben acurrucándose aún más en el pecho de Harry, el hombre traza suaves caricias sobre su espalda cuando repite: —El más dulce.
Louis sonríe enternecido cuando por fin nota la calma en su cachorro, ha sido una mañana desgastante para ambos sin lugar a dudas. El alfa busca con su mirada los ojos esmeraldas de su omega, pero en cuanto obtiene contacto visual este centra su atención en otro punto de la habitación.
—Voy a pedirles que nos den unos minutos solos y en regreso contigo, ¿bien?— Louis sólo puede asentir con una línea recta dibujada en sus labios.
Harry se aleja con su cachorro en brazos, y Louis observa cómo las personas empiezan a abandonar el lugar; nadie se acerca lo suficiente a Ben ni a Harry en ningún momento, saben de primera mano lo protector que es Louis con su familia y temen que el alfa pueda hacer algo.
Cuando todos se han marchado el ojiazul se acerca a Harry con rapidez y hunden su nariz en la fuente de olor de su omega, ambos suspiran felices por la cercanía.
—Entonces— empieza Harry y siente a Louis dejar pequeñas lamidas en su marca— ¿ha sido una mañana difícil para ustedes?— concluye moviendo su cabeza y dejando más espacio para que su alfa lo marque con su olor.
—La peor mañana de todas— responde Louis dejándose embriagar por la esencia de su omega—Ben te ha extrañado mucho y yo también, nunca más nos dejes solos, por favor.
Harry se ríe un poco ante las palabras de su alfa.
—Eres un exagerado, tan sólo han sido un par de horas.
—Pero se han sentido como una vida entera, omega, no quiero alejarme de nuevo de tu lado— posa sus manos posesivamente sobre las caderas descubiertas de Harry, su instinto protector activándose de repente.
— Dico — escuchan hablar a Ben y posan su atención en él.
—¿Qué cosa, amor?— pregunta Louis alejándose un poco de Harry.
—Papi— olfatea su cuello un par de veces para repetir: — Dico.
El alfa imita la acción de su hijo y siente la piel de Harry tensarse bajo su tacto.
—Tiene razón, huele mejor que antes.
Harry sonríe forzosamente antes de aclararse la garganta y hablar. —Debe ser la crema que me puse antes de grabar, ya sabes, la piel debe lucir siempre suave ante las cámaras.
—Lo sé, pero hay alg-...
— Hambrrre — interrumpe Ben tomando el rostro de Harry entre sus manos y conectando sus miradas. —Papi, hambrrre .
Harry sonríe ante el gesto de su hijo.
—¿Papá no te dio de comer?—el omega pregunta juguetón y el niño niega, Louis frunce el ceño inmediatamente.
—Papá no comida, papi— y hace un pequeño puchero.
¡Pequeño mentiroso! Louis claramente intentó alimentarlo, pero él no quiso probar un bocado adecuado, además le dio una manzana.
—¡Ay, qué malo es papá!
—Pá, malo— repite el cachorro seriamente, y Louis abre su boca notablemente ofendido ante las palabras de su hijo.
—Ben, no es correcto mentir— lo reprende y el niño tan sólo lo mira con carita de cachorrito arrepentido.
—Siento— dice antes de regresar a su escondite en el cuello de Harry.
—¿Puedes obtener su biberón del bolso, por favor?— pide el omega arrullando a su hijo unos segundos después. —Prepararé algo de su suplemento y les diré a todos que la grabación se cancela por hoy, no puedo concentrarme sabiendo que mis chicos están pasándolo mal.
—Lamento toda esta situación, no era mi intención arruinar tus planos de hoy— comenta tomando el biberón de entre las cosas del bolso y dirigiéndose hacia la máquina de agua caliente que tienen en la sala de grabación, Harry lo sigue unos pasos atrás.
—No pasa nada, es lo que quiero— se encoge de hombros cambiando la posición de Ben sobre su cintura, Louis coloca una taza en la parte inferior de la máquina y el agua caliente cae poco después. —Además, ya todos estamos agotados y pasar el resto del día con ustedes sé que me hará sentir bien— le sonríe y Louis piensa que Harry podría curar todos los males del mundo sólo con la presencia de esos preciosos hoyuelos que decoran sus mejillas.
—Si es lo que deseas no soy nadie para negarte nada— y, por primera vez, después de tantas horas, se besan con anhelo y deseo inconsciente.
Alfa y omega ronronean felices en sus pechos al sentir los labios del otro sobre los propios. El mundo se llena de frescas peonías y dulces azucenas a su alrededor, todo es brillante y ambos se sienten en casa.
—Te amo, mi dulce omega, perdón por no haber hecho las cosas bien.
Harry traza el contorno de la mandíbula de Louis y deja un beso en su nariz. —No estoy molesto, si eso es lo que te preocupa, y también te amo— mece a Ben un poco provocando que este salte y se ría. —Los amo a los dos.
—Eres el mejor omega del mundo, ¿lo sabías?
—Me lo han dicho bastante seguido durante los últimos seis años, así que no hay manera de que no lo crea.
Louis le da un fuerte abrazo y se acerca de nuevo a la fuente de olor de Harry, el aroma de su omega mejora con el pasar de los años, o eso es lo que su cerebro le hace creer.
—Iré a decirles a todos que pueden irse, regreso en un momento.
—Está bien, ¿sostengo a Ben?
Harry mira a su hijo y sabe al instante cuál será la respuesta de ambos.
—No creo que quiera estar lejos de mí ahora.
—Pequeño traidor— dice Louis revolviendo los rizos de su cachorro.
—No traidrrror , pá— Ben frunce el ceño tiernamente, ocultándose de nuevo de Louis.
—Como digas, chico listo— Louis niega divertido ante el comportamiento de su cachorro. —Enfriaré un poco el agua para su biberón en lo que regresen.
—Gracias, alfa, no tardo nada.
Entonces ve a Harry alejarse con Ben en brazos y la imagen no podría ser más perfecta; la firme espalda de su omega se muestra sólo para su deleite y contempla embelesado las largas y delicadas extremidades del hombre que ama, no podría sentirse más completo en este instante.
Revuelve el agua de la taza con una cuchara y consigue que esta disminuya su temperatura cuando Harry regresa, una pequeña sonrisa se fija en su rostro cuando observa a Louis.
—¿Todo bien?— inquiere curioso por el comportamiento de su omega.
—Sí, amor, todo está bien.
Juntos preparan el suplemento de Ben mientras Harry le cuenta sobre lo que tienen planeado para su nuevo video musical. Louis escucha atento y su alfa salta orgulloso cuando nota los ojos brillantes de su omega al relatar lo bien que lo han estado haciendo. Por un momento, el castaño nota que la emoción del omega decae un poco, pero piensa que se trata de su imaginación porque tan pronto como se dio cuenta, Harry recuperó su tono y actitud de siempre.
Tal vez el alfa está alucinando cosas, seguro su falta de desayuno lo ha afectado de tal manera.
—Dijeron que podemos permanecer en el lugar el tiempo que deseemos— Harry rompe el silencio con una sonrisa dirigiéndose al gran escenario que han montado, Ben mira todo con atención desde su posición en la cadera derecha de su padre.
Louis imita la acción de su hijo, y por primera vez presta real atención a la decoración del lugar: altas y falsas paredes pintadas de distintos colores y extrañas figuras se irguen en medio de todo y, una placa de iluminación blanca cuelga desde el techo llenando de luz el blanco espacio.
—Tus fans se enloquecerán cuando vean el vídeo.
Louis toma su lugar junto a Harry en el piso, Ben se sienta en el regazo del omega cuando este toma el biberón y lo introduce en su boquita con cuidado, el niño cierra sus ojitos al sentir el azucarado suplemento en su paladar.
—Espero no decepcionar a nadie con él— susspira recostando un poco al menor sobre el interior de su brazo.
El alfa pasa una mano sobre los hombros de su omega y recuesta su cabeza cerca de la fuente de olor de Harry, algo lo está atrayendo a ella más de lo normal, pero no piensa quejarse de eso.
—Nunca podrías hacer eso, amor— besa el cuello de Harry provocando cosquillas en el omega. Su alfa exige que consuele a su omega. —Estás haciendo un trabajo increíble, y estoy muy orgulloso de ti, ten por seguro que a todos les encantará.
Harry se acurruca a un costado de Louis y permite que el hombre acaricie su cabello y estómago descubierto, al parecer sus manos tienen vida propia y eligen dónde tocar inconscientemente.
Pasan el rato conversando de todo y jugando con su cachorro, y se besan, demasiado y exageradamente, en medio del colorido— la vida se siente de esa manera desde que tiene a Harry como suyo.
Los segundos transcurren con lentitud y cuando menos lo notan, han estado allí cerca de dos horas solos en familia; Ben cae dormido después de terminar su segundo biberón y se ven en la obligación de regresar a casa cuando esto suceda.
Louis carga a un dormido y balbuceante Ben, mientras Harry se viste con ropa abrigada para hacerle frente al clima. Cubren a su hijo con una manta limpia de utilería que se encuentran en el lugar, y Louis usa de nuevo el suéter de Harry, el que encontró en el bolso del bebé cuando vio su mañana tan complicado; el olor de su omega se siente menos dulce en la prenda y es algo que no le agrada, tendrá que pedirle al ojiverde que marque su ropa y la de Ben con su esencia al llegar a casa.
Dejan el lugar tomado de la mano y Louis conduce de regreso encontrándose con el mismo par de chicos de la mañana.
Los jóvenes van cubiertos con un nuevo par de grandes y felpudos abrigos que alejan el frío del exterior de su sistema, ambos se sostienen tal tan cerca, como si el universo dependiera de su contacto, que pareciese desde la lejanía no existir separación entre sus cuerpos . Louis sabe que el amor se siente así.
Él conoce el sentimiento mejor que nadie. Adora las increíbles ganas de permanecer cerca de esa persona sin importar qué, el anhelo de ser correspondido y la belleza de poder gritarle al mundo entero que su corazón ha sido capturado pirata por un risueño de rizos oscuros y ojos boscosos desde hace mucho.
Tal vez las cosas en el pasado fueron difíciles— la palabra, en realidad, se mantiene corta ante la cruel situación que vivieron cuando eran jóvenes e inexpertos en el amor, y sobre todo, con respecto a las relaciones que el medio del que forman parte desde temprana edad les presento—, pero sabe que cada obstáculo sólo consiguió unirlos más; Louis está agradecido por el fuerte omega que está a su lado.
Acaricia la pierna de Harry a través de la tela de su pantalón mientras aguardan que el semáforo cambie de color en la intersección.
Ambos observan a la pareja de chicos caminar frente a ellos con enormes sonrisas presentes en sus rostros, brillos nacientes de amor se reflejan en sus ojos y extremidades cruzadas sin fin demuestran lo enamorados que están el uno por el otro.
—Espero que esa sea la imagen que el mundo tiene de mí cuando te veo— dice Harry con rubor en sus mejillas, el color se extiende por el cuello del omega y Louis sabe al instante que este no es generado por el clima.
—Yo espero que cada canción que he compuesto sobre ti deje en claro cuánto te amo, y lo mucho que significas para mí— aprieta la pierna de Harry y nota cómo los ojos del hombre se llenan de lágrimas.
Mi omega es hermoso. Clama su alfa duro en su pecho, Louis asiente a su interior consciente de la belleza de su compañero.
Harry se inclina sobre la consola de cambios y atrae a Louis a un beso cargado de amor. El pecho del alfa se eleva ante la sensación de confort que los labios de su omega le otorgan.
Las bocinas de los autos detrás de ellos resuenan, y ambos se separan con sonrisas enormes antes de alejarse por completo de la intersección y de los jóvenes amantes que se besan en una esquina de la acera.
Almas jóvenes y destinadas amándose sin impedimento alguno.
Tanto solo personas siendo libres.
(...)
Es entrada la noche cuando Harry se arma de valor y decide hablar.
Está asustado como la mierda y su omega se siente realmente inquieto por lo que va a confesar.
La realidad es que, lo ha sabido durante la última semana; su cuerpo no ha experimentado tantos cambios como imaginó que haría en el corto lapso, porque, vamos ¡ya ha experimentado un embarazo antes! Pero aún así, los nervios que lo envuelven no lo han abandonado desde que se hizo aquella prueba casera hace unos días y confirmar su estado con un examen de sangre después; desde entonces lo único que siente es culpabilidad por ocultarle noticias tan importantes como esta a su alfa.
Se siente perdido, como un barco sin brújula en medio de la tormenta, ya diferencia de los marineros, él no puede predecir si habrá un arcoíris o tierra firme al final de la tempestad.
Las manos le temblaban como gelatina cuando preparaba la cena y Louis cuidaba de Ben, quien milagrosamente descubrió hacer las paces con su padre y propinarle besos a montones cuando este le hizo cosquillas durante largos minutos.
Su lobo interior se conmovió ante la escena e inconscientemente tocó su vientre con anhelo. Otro cachorro seria maravilloso.
Harry amó con todo su ser el embarazo de Ben, disfrutó cada etapa y la manera en que su alfa fue conseguir, lo mimó tanto que el omega no se levantó de su cama sino únicamente para poder hacer los ejercicios que el doctor les ganó y para bañarse; Louis cuidó demasiado de él, estuvo a su lado en todo momento. Pero ¿y si ahora, gracias a su conversación de hace unas semanas, las cosas fueron distintas? ¿Y si su alfa se alejaba por completo de él? Harry no cree que pueda lidiar con el rechazo.
Cuando la comida estuvo lista todos cenaron gustosos, Ben se comportó extremadamente tranquilo para sorpresa de ambos, sin emitir sonido extraño ante los vegetales que Harry colocó en su plato. El omega rió sin cesar cuando notó la cara de incredulidad que Louis le otorgaba a su cachorro; toda su mañana se había visto envuelta en problemas por causa de la comida verde que su hijo se había negado a consumir, y de la cual, al parecer, ahora sí quería en otra presentación.
Louis limpió la cocina y se encargó de lavar los platos mientras Harry preparaba a Ben para dormir; el niño mantuvo su actitud relajada cuando su padre le colocó el pijama y contaba una pequeña historia para conseguir que el pequeño durmiese.
Cuando sintió que su hijo empezaba a pestañar pesadamente, se agachó un poco y dejó varios besos por todo su rostro, el niño sonrió adormecido y respiro profundo el aroma de su padre directamente desde su fuente de olor.
—Papi, dulce— susurró Ben abrazando al omega.
—Sí, amor, huelo más dulce.
—Sabía— sonrió el pequeño dejando un beso en la nariz de Harry.
—¿Y sabes por qué huelo así?— Ben niega entre sueños. —Porque llevo a tu hermanita o hermanito aquí— se palpó el estómago sutilmente.
— ¿Nitos? — preguntó curioso Ben ante el nuevo término.
—Sí, hermanitos, y cuando nazca podrás jugar con él o ella.
—Quiero— dijo Ben emocionado ante la idea de algo nuevo—, yo cuido nitos.
—Estoy seguro de que lo harás, cachorro, pero ahora es momento de dormir.
—Oki, papi— bostezó el pequeño y Harry sonrió con ternura acariciando su cabello. -Te amo.
—Yo te amo más, mi amor. Descansa y dulces sueños.
—Dulces como papi.
Harry sonrió y marcó a su bebé con su aroma para que lo tuviera presente durante la noche. El niño finalmente cerró sus ojitos con pesadez y el omega pudo salir para enfrentar su futuro.
Caminó lentamente por el pasillo con dirección a la habitación que comparte con su alfa y se detuvo ante la puerta por unos segundos, antes de ingresar al lugar.
Louis se encontró con una guitarra en su regazo y unas cuantas hojas esparcidas por toda la extensión de la cama matrimonial, llevaba su pecho desnudo y en cuanto detectó la presencia de Harry sonrió, pero las comisuras de sus labios no permanecieron hacia arriba tanto como le hubiera gustado.
Harry sabía que apestaba a una preocupación.
—¿Sucede algo malo, omega?— intentó Louis al notar el rostro pálido y sin expresión de su compañero.
Harry negó pero no se movió de su sitio durante un largo minuto sin hacer nada más que evitar las preocupaciones y los ojos azules de su alfa. Deseaba tanto acurrucarse en el montón de ropa revuelta que se encontraba en la esquina de su habitación, su omega clamaba por aquello, así que obedeció a su parte animal.
El rizado sintió la atenta mirada que Louis le otorgaba mientras caminaba nervioso hacia su desprolijo nido en construcción, su aroma de incomodidad llenó poco a poco el espacio, provocando que la atmósfera pesara cada vez más.
Su alfa frunció el ceño cuando notó que Harry tomó asiento en medio y sobre la ropa sucia de la esquina que él vio por la mañana y de la que quería hablar con su omega.
—Harry— llamó un éxito delicadamente intentando que el nombre lo viese, pero no tuvo. —Omega, ¿por qué estás sentado en la ropa sucia?
El ojiverde se alteró ante la denominación de su futuro nido y frunció el entrecejo hacia Louis.
—Necesito decirte algo— dijo temeroso removiendo sus manos en su regazo.
—¿Es malo?
—Considero que no, es algo realmente bueno para mí, pero— suspiró cansado— no sé cómo puedes llegar a tomarlo tú.
El alfa de Louis se quitó atento a las palabras de su omega.
El ojiazul dejó de lado su guitarra y abandonó el suave colchón para acercarse y tomar asiento frente a su omega en el suelo.
—Puedes decirme cualquier cosa, Hazz, no tengas miedo.
—Es que estoy muy asustado, y yo no quiero que las cosas se compliquen entre nosotros.
—Sea lo que sea no lo Harán, mi vida, nada en el mundo podría afectar nuestra relación— consoló el alfa y el omega se relajó un poco ante el gesto.
—Yo... Louis, ¿recuerdas nuestro viaje a Italia?— el castaño asiente sin comprender, ¿tal vez Harry vio algo malo entre las fotos que salieron por la mañana? ¿Habrá leído algún comentario fuera de lugar? Si es así Louis no pretendo ser muy educado ante ello. —¿Recuerdas de lo que hablamos aquella vez cuando estábamos sentados en el balcón del hotel y Ben dormía en tus brazos?
—Sí, Harry, ¿qué sucede con ello?— la voz de Louis sale en un hilo de voz y la angustia lo consume lentamente.
—Bueno, algo cambió desde entonces, en realidad, una semana antes de ello.
—No entiendo, ¿a qué te refieres?— Louis frunce su ceño rápidamente imaginando un millón de escenarios. —¿Alguien te hizo algo? Porque si es así juro por Dios que lo mataré— escupe Louis realmente molesto ante la sola idea de cualquier persona lastimando a su omega.
—No, Louis— niega Harry con rapidez.
—Entonces, ¿qué es?— el alfa olfatea un poco el aroma que emite su omega y sus niveles de preocupación se elevan intensamente. —¿Omega, por qué hueles tan asustado?
—Es que sucedió algo que no queríamos ahora mismo, y siento que todo lo que planeamos en ese viaje fue en vano, sobre todo porque yo fui el de la idea de tomarnos un descanso de todo lo demás y centrarnos tan solo en Ben y nuestros carreras yy...
—Hazz, amor, respira por favor, no entiendo nada de lo que dices.
El omega toma una gran bocanada de aire antes de soltar un: —Huelo diferente, como dulce, alfa.
El cerebro de Louis trabaja con rapidez, pero su corazón mucho más, los sentimientos ganan la carrera de la verdad y el ojiazul aún no es consciente de eso. Las manos del castaño tiemblan un poco sin saber aún el verdadero motivo, una emoción invisible lo baña gota a gota como el sudor que empieza a formarse en sus palmas.
—Lo sé, Ben y yo lo notamos hoy— Louis inicia despacio antes de recordar el suéter de Harry. —Mmm, por cierto, ¿podrías marcar un par de cosas nuestras con tu olor?
El ojiverde tan sólo puede resoplar ante la ingeniosidad de su alfa, ¿cómo es posible que este hombre pueda crear tantas teorías en torno a su mercancía y no adivinar lo que Harry intenta decir indirectamente?
—Amor— el rizado toma el rostro de Louis en un agarre fuerte y lo obliga a verlo. —Quiero que entiendas que huelo mucho más dulce de lo normal y que, por si no lo has notado, estoy literalmente sentado entre nuestra ropa mezclada con nuestros aromas.
Algo dentro del castaño, tal vez su alfa o su corazón enviando mensajes directos hacia su cerebro, le permiten leer entre líneas.
La mente de Louis por fin hace clic y sus ojos se agrandan ante la increíble noticia.
—Omega, t-tú, ¿tú estás...?
Louis detiene su arrastre de palabras cuando nota que Harry busca algo entre la ropa del suelo, en su nido.
El alfa de Louis aúlla y salta de alegría en el pecho de Louis.
Cachorro en camino. Otro cachorro.
Harry le extiende una pequeña caja cubierta de terciopelo beige y asegurada con un pequeño listón de satén; con manos aún más temblorosas y ojos llorosos Louis toma la caja y desata el nudo lentamente.
El omega de Harry aguanta la respiracion esperando la reaccion de su alfa.
En el interior de la cajita, una prueba de embarazo casera se encuentra marcando dos líneas rosas, lo que únicamente puede prometer un ” positivo” para embarazo. La vista de Louis se empeña por completo feliz antes de la revelación.
En el preciso momento que intenta regresar el test de embarazo a su posición, un pequeño pedazo de papel roba su atención, Louis limpia sus ojos con su puño rápidamente y lee sin más el contenido del recorte: “tres semanas de gestación” ; y eso es todo lo que necesita para empezar a llorar.
—Hazz, ¿entonces el pequeño cambio en tu aroma es p-... es porqu-...— Louis se corta así mismo cuando por fin levanta la mirada y observa un par de esmeraldas analizarlo con delicadeza.
—Sí, alfa— dice Harry suavemente, como temiendo que el hombre frente así se asuste e intente huir—, estoy muy embarazado de tu cachorro
Un silencio cae entre ambos y Harry está pensando que tal vez Louis no quiere tener otro cachorro ahora, no después de la conversación que tuvieron apenas hace unas semanas.
—¿Puedo entrar en tu nido, omega?— pide educadamente y Harry asiente.
Louis se arrastra despacio entre la ropa, y se siente un completo idiota por no notar los ligeros cambios que Harry ha tenido duramente las últimas semanas: los pequeños mareos matutinos que el omega ha intentado disfrazar como malestar por la comida de la cena, o el dulce aroma que su omega ha estado aumentando recientemente. Incluso su alfa lo reprende por no haber sido más observador con respecto a la ropa que su omega ha estado dejando deliberadamente sobre la esquina, la que había utilizado previamente como nido cuando estaba embarazado de Ben.
—Discúlpame por no notarlo antes— le dice Louis posando las palmas de sus manos sobre el vientre de Harry desde atrás, su pecho chocando con la espalda del rizado, el ojiverde libera un pequeño suspiro de satisfacción ante las caricias y el aroma que libera su alfa para tranquilizarlo.
—No, discúlpame tú a mí por no darte la noticia en cuanto lo supe, pero estaba muy asustado sobre cómo cambiaría nuestra situación tras hablar en Italia y ahora descubrir que estoy embarazado por segunda vez. Todo fue demasiado, sinceramente.
—¿Tenías miedo de que me molestara?— inquiere Louis dejando suaves besos en el cuello de su omega. Harry hace una pequeña mueca y asiente lentamente, Louis frunce el ceño ante eso. —Omega, nunca me enfadaría por ser padre, en ningún momento de nuestra relación podría actuar de esa manera con el mejor regalo que podría darme; además, es algo que hicimos juntos— dibuja pequeños círculos sobre la camisa de dormir de Harry. —Escúchame bien, tú y Ben, y ahora este nuevo pequeño o pequeña, son mi más grande amor, y mi corazón no soportaría ver que yo mismo les hiciese daño de alguna manera.
Harry se relaja ciertamente ante las caricias que Louis deposita tiernamente sobre su cuerpo, y su omega ronronea complacido por tener la atención de su alfa como ha deseado desde que supo de su estado.
—Lo sé, pero no me sentí tan seguro y fui un idiota al pensar que podría tener una reacción distinta a esta.
Louis gira el rostro de Harry y lo besa delicadamente, intenta transmitir todo su afecto en suaves movimientos de labios.
—Te amo por sobre todas las cosas de este mundo, mi amor, y estoy tan feliz porque seremos padres por segunda vez; no sabes la ilusión que tengo por verte de nuevo con tu vientre hinchado y usando largos camisones, me encanta contemplarte embarazado.
Mi omega cargando a mi cachorro.
Ronronea el alfa de Louis en su pecho sumido en dicha total.
—¿Qué haremos ahora con los lanzamientos de los álbumes?— pregunta Harry apartándose un poco de Louis para analizar su expresión.
—Esos pueden esperar, ahora lo único que me importa eres tú y el cachorrito que llevas aquí— pellizca Louis un poco la carne del vientre de su omega, Harry sólo se queja con una brillante sonrisa pintada en sus labios. —Entonces, ¿tres semanas, no?
—Sip— Harry asiente sabiendo hacia dónde va la conversación, sus orejas arden un poco ante el recuerdo.
—Eso quiere decir que, y si mis cuentas no fallan, este pequeñín de aquí— Louis se inclina y besa el cuello de Harry de nuevo— fue fabricado en la parte trasera de tu auto mientras iniciaba mi celo— una sonrisa creciente es sentida por la sensible piel de Harry. Maldito bastardo.
—Eso es correcto— dice tímidamente Harry girando su cabeza y accionando más acceso a Louis a su fuente de olor. —Supongo que mis supresores fallaron un poco— el omega levanta sus hombros con indiferencia ahora que todo está claro.
—Recuerdo haberte anudado tres veces esa noche— molesta a Louis mordiendo ligeramente el hombro de Harry— por supuesto que estás tan embarazado justo ahora.
—Eres un indecente, Louis— se queja Harry alejándose de su alfa de manera indignada.
—Recuerdo que también me dijiste eso cuando estaba por tom-...
Harry lo calla colocando su mano sobre la boca de su compañero.
—No te atrevas a decir eso, Tomlinson, o duermes en el cuarto de invitados.
Louis parece pensárselo seriamente, pero termina diciendo: —Está bien, no diré nada sobre cómo tomaste tan bien mi nudo— y antes de que Harry pueda decir algo, Louis lo ha echado sobre su espalda y lo está besando. —Eres encantador cuando frunces el ceño, ¿lo sabías?
—Sí, mi alfa me lo dice todo el tiempo— juega Harry.
—Oh, ¿en serio?— Louis concede antes de reposar su cuerpo sobre el de Harry. —Entonces— comienza con una sonrisa sobre las clavículas del omega—, tu alfa es muy afortunado porque tiene al omega más hermoso y talentoso de todos los tiempos, desde aquí hasta el fin del mundo debería decirse.
—Dios— Harry se ríe acariciando el cabello de su alfa. —Te amo tanto!— grita Harry y abraza a Louis en medio de su nido.
—Yo también te amo, omega, de aquí hasta la estrella más lejana del universo y de regreso.
Ambos se observan fijamente, guardando los rasgos del otro en su memoria, conservando el recuerdo. Sonríen con entusiasmo cuando saben que es suficiente y se besan sintiéndose como dos adolescentes de nuevo; esa noche sellan una vez más su futuro entre fluidos pegajosos y palabras susurradas llenas de amor.
Y, Harry sabe tanto como Louis, que ninguno, nunca, aunque lo intente, podrá recuperarse del efecto que se genera.
Las suaves respiraciones de su alfa por la mañana, más sus fuertes brazos alrededor de su cintura en medio de su mal hecho nido, y un tamborileante corazón contra su espalda, son la única promesa que Harry necesita para saber que Louis siempre será su refugio en medio de la tormenta; que él sabrá guiarlo entre la tempestad, cual brújula de marinero, para hacerle frente a cada situación que amenace con atacar y hundir el barco de pensamientos que es la cabeza del rizado.
Harry sabe a ciencia cierta que Louis es y siempre será su hogar.
Y, eso queda aún más presente, en los corazones del resto del mundo, cinco meses después, cuando ambos suben a sus cuentas oficiales de Instagram la foto de un ultrasonido y el vientre de Harry.
La vida sólo les sonríe aún más desde entonces.








