Sandcastle

Sinopsis

Baekhyun siempre ha estado enamorado de ChanYeol y se lo ha hecho saber innumerables veces, confesando su amor de la manera más dulce posible, pero Chanyeol no siente lo mismo y por supuesto que se lo ha hecho saber, aunque sus rechazos no son suficientes como para que Baekhyun se rinda. Cuando se incendió la academia y Baekhyun lo salvó, nadie se espero que quedaría ciego después de salvar a su amor no correspondido, la vida se había acabado para Baekhyun. Chanyeol por supuesto le ofreció algo que deseara, después de todo Baekhyun perdió su vista salvandolo, y cuando Baekhyun dice que quiere casarse con él, Chanyeol dudo, pero terminó aceptando sin más. Y mientras tanto después de la boda, Baekhyun se sintió culpable mientras miraba a Chanyeol tratando de ser un buen esposo, mientras él mantenía un secreto para que se quedara a su lado

Estado:
En proceso
Capítulos:
9
Rating
5.0 24 reseñas
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1. Ser Un Príncipe

Tell me you’ll love me like a star,

Tell me you’ll want me wherever you are,

Tell me you’ll breathe me until your last breath.

Liar, liar.


Año 397, Agosto.

Capítulo 1.

BaekHyun vivía en una isla, no era en absoluto pequeña. Probablemente era la más grande de todo el territorio del este. Su abuelo era el rey de dicha isla y también de las otras veintisiete más a los alrededores.

Al ser su abuelo el rey, BaekHyun era un príncipe. Claro que no era el heredero al trono, aún así seguía siendo un príncipe al ser el segundo hijo, aunque tan solo era un simple adorno más en el gran palacio de su familia.

Muchos podrían pensar que por ser un príncipe no había nada de lo que pudiera quejarse ya que tenía todas las comodidades del mundo; todo lo que quería lo podía tener en bandeja de plata con tan solo emitir una palabra. Su familia tenía una vasta riqueza así como joyas, tierras y constantemente les hacían obsequios, además BaekHyun era hermoso a los ojos de los demás.

Y BaekHyun sabía que tenía buen aspecto, así como también era consciente de todo el dinero que tenía al alcance de su mano. Incluso obtuvo los mejores profesores privados junto a su hermano mayor. Asistió a las mejores escuelas de todo el territorio.

Su vida parecía perfecta a los ojos de los demás. Definitivamente no vivía tan feliz como lo pintaban en los medios.

BaekHyun solo era la sombra de su hermano mayor, Byun SeHun. Él era el heredero al trono, siempre perfecto, con un porte elegante, la gente lo amaba y sonreían cada vez que lo veían pasar. Los periódicos estaban llenos de notas sobre SeHun, cómo a su corta edad ya se había ganado a los isleños. Su padre ni siquiera había pisado el trono, pero todos querían que pronto pasara a manos de SeHun.

Siendo SeHun el heredero del trono después de su padre, obtuvo la mayor atención. No era mentira que obtuvo la mejor educación junto con él, solo que la de SeHun fue incluso más elevada. A diferencia de BaekHyun que se quedó en la isla en el castillo de sus padres, SeHun fue enviado al extranjero donde decían que la enseñanza era mil veces mejor. Al regreso, obtuvo toda la atención. Sin duda hubo habladurías cuando fue enviado lejos del reino a una corta edad, pero cuando regresó como un príncipe perfecto salido de los cuentos de hadas, las malas opiniones quedaron atrás

Porque cuando SeHun se fue era un chiquillo delgado con mejillas abultadas y sonrojadas, y cuando regresó, ya no había la sombra de aquel niño con el que BaekHyun solía correr por los pasillos de su hogar.

SeHun era un hombre hecho y derecho como solía decir el príncipe Byun DaeRyeon, el padre de ambos chicos. Ahora era un hombre serio que apenas y sonreía.

En cuanto a BaekHyun, las cosas no eran tan sencillas para él. Veía las fotos de su hermano en revistas y periódicos, aquellas fotos donde él recordaba haber estado presente solo que en la gran mayoría fue cortado y sacado del plano. También los comparaban constantemente. Día a día expresaban sus deseos de haber obtenido dos príncipes igual de atractivos y masculinos.

En cambio tenían a BaekHyun quien era la viva imagen de su madre.

El pequeño príncipe siempre se sintió desplazado, no sólo por los extraños, también sus padres contribuían a esto todos los días cuando lo mandaban a hacer otras cosas porque estaban lo suficientemente ocupados dirigiendo la isla y las demás alrededor. Incluso su abuelo quien era el rey, nunca tenía tiempo para él, aunque claro, tenía todo el tiempo del mundo para SeHun.

Podría haber dicho que no encajaba en ningún lugar, sin embargo, sería una gran mentira.

BaekHyun encajaba en la academia a la que asistía, donde sus dos mejores amigos lo recibían con felicidad y emoción todas las mañanas. SeHun le pertenecía a la corona, al trono que sería de su padre y más tarde de él. BaekHyun no le pertenecía a nadie. Al menos no por el momento. Porque quería serlo, poder decir que le pertenecía a alguien y finalmente sentirse querido y necesitado por una vez en su vida. Quería que cierto chico alto lo viera realmente, que mirara más allá de su fachada de príncipe malcriado, porque BaekHyun no era todo lo que decían en los medios.

Además de sus dos mejores amigos, BaekHyun tenía un conocido, alguien a quien no quería ponerle la etiqueta de amistad porque desde el momento en el que lo vio la primera vez, cayó enamorado irremediablemente. Park ChanYeol era su nombre, o más bien, el futuro Duque de Cheonjeyeon.

Park ChanYeol asistía a la misma academia que BaekHyun, lo cual no era para nada extraño tratándose de un futuro duque. Esta era la más prestigiosa de todo el territorio gobernado por Byun WooHyun. ChanYeol obtendría oficialmente su título tan pronto su padre le dejara todas sus tierras para administrar y decidiera irse a su casa de campo a descansar y disfrutar de su vejez, por lo pronto, solo era llamado Park ChanYeol.

Pero Park ChanYeol era todo lo que BaekHyun deseaba en la vida. Desde el primer momento en que lo vio, notó sus ojos negros y su fuerte mandíbula junto a su gran cuerpo. Era el hombre más atractivo que había visto, incluso más que su hermano mayor. No le importaba que ChanYeol fuera engreído, que mirara a otros con desdén y que constantemente se metiera en problemas porque odiaba a los tipos becados y no podía evitar fastidiarlos junto con sus amigos que también iban a poseer algún título nobiliario en el futuro.

Por supuesto que tenía todo el derecho del mundo de creerse el mejor cuando tenía demasiado dinero en el banco y decenas de hectáreas de tierras que pronto estarían a su nombre. Pero no era esto lo que le daba una posición alta a ChanYeol en la academia, aunque el simple hecho de ser un futuro duque lo tenía en el foco de atención; todo se debía a BaekHyun, a las múltiples atenciones que el pequeño príncipe le daba.

Se aseguraba de darle regalos costosos, lo invitaba a los restaurantes más caros y lo llevaba a las mejores fiestas. En cada una de estas ocasiones, BaekHyun se aseguró de dejar en claro sus sentimientos. Estaba enamorado y quería ser correspondido, pero en cada uno de esos momentos, ChanYeol rechazó todas sus confesiones. En palabras de él: BaekHyun y él todavía eran demasiado jóvenes. El futuro estaba a la vuelta de la esquina y si cambiaba de opinión se lo haría saber.

El príncipe lo quería demasiado, ansiaba obtener una respuesta afirmativa. Pensaba que la siguiente vez… tenía la esperanza de que si lo intentaba más y más, ChanYeol terminaría por decir que sí.

Pero BaekHyun no estaba obteniendo buenos resultados últimamente. En las últimas cuatro citas que pidió, ChanYeol dijo que no. ¿Por qué había dicho que no? Según el futuro duque, tenía que empezar a hacerse cargo de sus deberes y además le estaban enseñando por su padre todo lo que debía saber para finalmente obtener su título.

BaekHyun nunca dudó de que esto no fuera verdad, por lo tanto no interfirio porque él mejor que nadie sabía sobre dichos deberes. El pequeño príncipe debía llegar a casa temprano todos los días para cenar en el salón del palacio, aunque siempre estaba solo, aún así, si alguna visita llegaba de improviso, lo cual no era posible, algún miembro de la familia real debería estar presente para tomar la cena con dicho invitado, lo cual BaekHyun pensó que era un completa estupidez, porque además, él no era el heredero al trono, quién querría que el segundo príncipe de la familia lo recibiera.

Además, ¿de qué podrían hablar? El tiempo libre de BaekHyun se gastaba entre Park ChanYeol y el único orfanato situado en su isla. Oh, claro, evidentemente no les hablaría de sus múltiples visitas a Jusangjeollidae, donde se encontraba una de las casas que su abuelo le regaló a la difunta reina. Casi nadie sabía de estas escapadas y tampoco planeaba contárselo a sus visitas, mucho menos a los miembros del parlamento porque ellos eran los únicos que pululaban alrededor del palacio.

En sus veinte años, BaekHyun jamás había tenido una cena apropiada en familia. La última vez que recuerda haberse sentado en la mesa en compañía de un familiar, fue con su padre un día después de la muerte de su esposa. En ese entonces, BaekHyun tenía cinco años y no entendía muy bien lo que estaba sucediendo. Ahora era un amargo recuerdo porque todo lo que tenía en la mente era el llanto de su padre mientras lo miraba tratando de aguantar sus sollozos. Había sido la damisela de su madre quien le informó de la muerte y que ya no podría verla nunca más.

Solo habían sido ellos dos tratando de sobrellevar la cruda realidad, porque SeHun estaba en el extranjero estudiando. Después, tal vez por la mala experiencia, su padre jamás pidió reunirse para tomar la comida o la cena. Y SeHun era el príncipe heredero, no tenía tiempo para sentarse con su tonto hermanito, ni siquiera podía tomar dos segundos de su día para pasar a saludarlo y ver cómo estaba.

En conclusión, BaekHyun veía a su familia por medio de revistas y en la televisión justo como los demás isleños. Si en algún momento se encontraban se debía a un milagro o porque algo bastante malo había sucedido. Como la muerte de la difunta reina en donde todos se reunieron, aunque horas después, cada quien se fue por su lado.

El punto central era que había sido rechazado por una razón específica y no lo encontró extraño y mucho menos pensó que se trataba de algo malo. De hecho, fue todo lo contrario. Esa era la cotidianidad en su vida. Los deberes relacionados a su título siempre iban primero; antes que cualquier pasatiempo, fecha especial, e incluso iba por sobre la familia.

Lo entendía pero eso no quería decir que no lo odiara. Lo odiaba más que nada. Había días en los que deseaba no tener nada que ver con la familia real. Deseaba huir y no saber nada de su abuelo, de su padre y mucho menos de SeHun. Deseaba muchísimas cosas, cosas que estaban más allá del alcance de su mano.

Jamás podría salir del palacio sin tener a veinte personas detrás suyo mirando cada uno de sus movimientos. Además, no podía irse cuando tenía a ChanYeol. Todo valdría la pena si al final obtenía a Park ChanYeol.

.

Debería de estar en camino a la competencia de ChanYeol, solo que estos días estaba de mal humor con el joven hombre. Estaba parcialmente furioso con él, aunque más que nada lo estaba con la situación.

En los últimos meses no pudo salir con ChanYeol debido a sus deberes de futuro duque, después vino sus prácticas para su competencia. El padre de ChanYeol era campeón en salto ecuestre y esperaba que su hijo también lo fuera, así que ChanYeol estuvo en prácticas hasta el día de la competencia. Y las prácticas le habían tomado todo su tiempo libre por los últimos cuatro meses.

Sin duda no era justo. Era insólito que no pudiera verlo ni hablar con él ni siquiera por diez minutos. ¡Era el príncipe BaekHyun! Podría cancelar dicha competencia con solo decir una palabra. Y eso era algo que jamás haría, no sólo porque haría enojar a ChanYeol sino porque también traería la furia sobre el palacio, en especial a su padre quien parecía ser un amante de aquel deporte.

¡Cuánto habría dado para que BaekHyun también lo amara! No pudo forzar a SeHun, lo intentó con el príncipe menor pero obtuvo llantos tan pronto BaekHyun estuvo cerca de un caballo.

La equitación sin duda no era la cosa favorita de BaekHyun. Él prefería nadar, dar un paseo en carruaje o recostarse en el vasto jardín que rodeaba el palacio, comer dulces y leer. Si BaekHyun asistía a dichas competencias se debía a una sola persona. Porque mirar a Park ChanYeol con su vestimenta de equitación le ponía las piernas todas temblorosas así como también le aceleraba el corazón.

Múltiples veces había soñado con ChanYeol poniendo sus manos enguantadas sobre sus caderas mientras golpeaba detrás suyo, su miembro erecto dentro de BaekHyun llenándolo por completo.

El rostro de BaekHyun ardió con aquel pensamiento, sus muslos se tensaron con su vívida imaginación. Ser virgen no le impidió darse el lujo de imaginar y desear. Además, había leído lo suficiente, también tenía todo el tiempo del mundo para mirar películas. Antes solían controlar lo que veía y leía, pero desde los dieciocho años dejaron de observar a escondidas.

A sus veintiún años había visto lo que tanto quería ver y aprendió lo que estaba deseoso de aprender.

Una ventisca fría pasó poniéndole los vellos de punta. Tenía su caballo atado a un árbol mientras esperaba a que el último guardia del turno de la mañana pasara para que pudiera huir. No presentarse en la competencia de ChanYeol era su manera de castigarlo.

Porque BaekHyun habría dejado los deberes con tal de verlo aunque sea cinco minutos.

Se encontraba en las profundidades del bosque detrás de su palacio. La puerta trasera no era tan custodiada, al parecer no les importaba dejarla sin vigilancia unos siete minutos mientras hacían el cambio de guardia. Esos siete minutos eran lo único que BaekHyun necesitaba para poder huir sin ser visto.

Escuchaba los pajaritos cantar y el aroma de la sal en el aire llenó sus pulmones mientras trataba de respirar despacio para no alertar a nadie.

— ¿Qué es… —BaekHyun emitió un fuerte grito cuando cálido aliento acarició su nuca— ...lo que se supone que está haciendo su alteza?

Por supuesto que JiChul iba a terminar su pregunta, no importaba que casi hacía a BaekHyun desmayar.

Para mala suerte del príncipe, el susto por la sorpresa pasó demasiado rápido. La vergüenza por ser descubierto se abrió camino y le tiñó las mejillas de un tonto rosa pastel.

—Quería dar un paseo —respondió demasiado tarde, para colmo no dejaba de morderse los labios. JiChul sabía que era un tic nervioso que hacía cuando estaba mintiendo.

—Ya veo. —No se lo creyó ni un poco—. No veo a ninguno de sus guardias. ¿Estarán atrasados?

Era una burla total que mirara alrededor, como si los guardias de BaekHyun fueran a salir debajo de las piedras. No aceptaba que se rieran de él. Tomó a su caballo y bajó el sendero hasta el arroyo que dividía el bosque del jardín bien cuidado en la parte trasera del palacio.

—Probablemente se distrajeron en el camino.

Las botas de JiChul eran ruidosas ya que no tenía cuidado de donde pisar. BaekHyun no tuvo que voltear para saber que estaba detrás suyo.

—No tiene porqué regresar al palacio, puedo acompañarlo, o bien podría mandar a llamar a alguien más. También me tiene que decir los nombres de los guardias que iban a acompañarlo porque es una completa falta que lo dejen solo y esperando.

Enfurruñado tuvo que voltear. Apretó los dientes al ver la sonrisa bien intencionada de su guardián principal.

—Iba a ir solo. Nadie sabía —susurró apenas audible. JiChul asintió con un rostro serio, BaekHyun se tensó automáticamente

—Príncipe, sabe perfectamente bien de las revueltas en el pueblo, la situación es demasiado peligrosa—. Aquello hizo a BaekHyun encogerse de culpa—. Por favor, cuide de usted y también ayúdenos a cuidarlo.

Siempre decía esto. Todas las veces que fue encontrado después de escaparse, JiChul fue comprensivo y jamás le reportó aquellas situaciones a su abuelo, el rey, de otro modo, BaekHyun no vería la luz del sol al día siguiente. A veces el rey podría ser muy cruel con sus castigos.

JiChul solo tenía treinta años pero parecía envejecer cada vez que BaekHyun lo ponía en una situación difícil. Tal vez era hora de empezar a portarse bien. Sin embargo, no podía prometerlo. Alejarse de todo curaba el alma lastimada del pequeño príncipe. Al huir podía ser libre por unas escasas horas hasta que fuera encontrado.

Pero aquí estaba JiChul luciendo realmente preocupado. BaekHyun soltó un suspiro de derrota.

—Lo siento. Por favor no regañes a nadie—. El guardián apretó los labios y luego asintió estando de acuerdo con el pedido de su príncipe. Y BaekHyun no quería aprovecharse, pero no le costaba nada preguntar. Frunció un poquito las cejas y sacó su labio inferior dando la apariencia del inicio de un tierno puchero, entonces realizó su pregunta—: ¿Puedo ir?

Una gran mano sacudió su cabello. El guardián rio mientras negaba con la cabeza.

—No, tal vez mañana, el sol está empezando a ocultarse y los caminos no son nada seguros. Vamos al palacio, estoy seguro de que tiene cosas por hacer—. BaekHyun se encontró siendo levantado y puesto sobre la silla de montar, no tardó nada en acomodarse sobre el caballo—. Recuerdo haberlo escuchado hablar sobre cierta competencia. —JiChul tomó las riendas del caballo y los guió fuera del sendero—. El duque Park estará ahí, recuerdo haber escuchado que planeaba acercarse a él.

No es que realmente haya dicho que quería acercarse al duque Park MyungMin. Tal vez un poco, principalmente porque ChanYeol parecía hacer todo lo que el hombre quería. Probablemente se debiera al miedo.

La madre de ChanYeol murió la noche que dio a luz a su único hijo. Las probabilidades de que el duque llorara su pérdida eran bastante nulas, todos sabían que tenía múltiples amantes. No fue un buen esposo ya que constantemente se hablaba de su mano dura para con su esposa, y de acuerdo a las malas lenguas, aplicó estos métodos con ChanYeol.

No parecía un hombre que estuviera dispuesto a decir una palabra de cariño.

Aunque, no era el mejor para juzgar al padre de otra persona. Su propio padre jamás en la vida le había dado un abrazo ni mucho menos le dijo un te amo. Recordaba haberlo escuchado una sola vez, tenía la voz de su madre grabada en lo profundo de su mente, y su tono había sido tan dulce cuando pronunció aquella dos palabras.

Ahora tenía una nueva “madre”. Su padre tuvo que casarse porque no sería bien visto que se volviera rey sin tener una pareja. No es como si fuera un requisito, pero la gente tenía ideas extrañas y mucho se habló de quién podría ser la siguiente reina después de la muerte de la abuela de BaekHyun, que nadie estaba dispuesto a aceptar un rey sin reina.

No es como si JiHyun fuera mala, es solo que ella no era la madre de BaekHyun.

A SeHun parecía no interesarle ninguno de estos asuntos. Él estaba todo el día en el parlamento, o visitando pueblos o en algún barco rumbo a otra de las islas cercanas.

En cuanto al rey… hacía las cosas que un rey debía hacer. BaekHyun veía a sus padres dos veces a la semana, a SeHun unas tres veces, pero a su abuelo, a él no lo había visto en los últimos dos meses.

Si fueran una familia normal se verían todos los días, comerían juntos las tres comidas del día y harían fiestas para celebrar días especiales sin tener de invitados a duques y condes de lugares que BaekHyun no conocía y de los que jamás había escuchado.

— ¿Es normal que lo odie? —Murmuró en voz alta. Era un vago pensamiento, bueno, no tan vago, era más bien el pensamiento que daba vueltas en su cabeza todos los días a todas horas.

JiChul siguió caminando, guiándolos sobre el puente encima del arroyo.

— ¿Al duque? Bueno, también pienso que es un ser despreciable.

—No. Sí, el duque no me agrada pero no me refería a eso.

Al estar al otro lado del arroyo, el guardián le prestó total atención.

—Le ofrezco una disculpa entonces. ¿De qué se supone que hablamos?

BaekHyun se puso algo nervioso al tener ese par de ojos interesados en sus quejas. Se aclaró la garganta y ser forzó a hablar.

—Ser príncipe. Lo odio.

JiChul se lo pensó por un momento. BaekHyun pensó que no iba a responder cuando se dio la vuelta y continuó el camino hasta el establo. Pero antes de entrar al lugar empezó a hablar.

—Sabe, muchos desearían ser príncipes, reyes o tener un título nobiliario, de hecho, cuando era más joven y antes de convertirme en guardia de su alteza, también deseaba ser algún tipo de noble, tener riquezas y viajar a todas partes. —Ayudó a BaekHyun a bajar del caballo y luego quitó la silla de montar del caballo para luego llevarlo a su lugar. BaekHyun quería seguir escuchando por lo tanto se mantuvo quiero y en silencio mientras observaba observaba a su guardián darle de beber al caballo.

Fue solo hasta que terminó de atender al caballo de BaekHyun que le volvió a prestar su atención.

—Me di cuenta de que tenía un pensamiento demasiado errado después de pasar mi primer mes como guardián de su hermano. Por supuesto no dudo que haya condes y duques que disfruten de su riqueza y el poder que tienen, solo que no es tan fácil como lo hacen parecer. No todo es sobre riqueza y comodidades. Creo que usted es el claro ejemplo.

A BaekHyun le encantaba saber que había alguien que lo comprendía un poco. Con JiChul había encontrado la comodidad que no tenía con nadie. Al llegar al palacio él siempre estaba ahí, cuidando de BaekHyun y viendo por su bienestar, incluso si le pagaban por eso, no quería perder la falsa ilusión de que lo cuidaba y era amable con él porque le tenía cariño.

Sentía como si fuera a llorar en cualquier momento. No podía permitir eso. Sonrió con diversión golpeando ligeramente el hombro de su guardián.

—Oh, gracias, muchas gracias por decir que mi vida es miserable—. Como si recién se diera cuenta, el entrecejo de JiChul se arrugó. Antes de que pudiera ofrecer una disculpa, BaekHyun gruñó—. Bromeo. Aunque ya lo sé, lo es un poco.

—No creo eso, su alteza —dijo mirando el gran palacio justo detrás de BaekHyun. El príncipe también se volteó a mirarlo.

Parecía salido de un cuento. Muros altos de color blanco y múltiples ventanales con los acabados dorados más bonitos de toda la isla. Parecía un sueño cada vez que lo miraba y veía lo hermosa que era la gran edificación.

Era hermosa pero fría por dentro.

—Me refiero a que, no es como si pasara hambre, ¿verdad? —En su mente no sonó tan patético—. Dios, me siento tan tonto cuando digo todo eso en voz alta. Mucha gente lo pasa peor que yo.

La mano en su hombro y el calor que emanó de ella no lo hicieron sentir mejor.

—Pienso que cada quien tiene sus propias dificultades y problemas. No creo que lo suyo sea menos que lo de cualquier otra persona solo porque se trata de un príncipe.

Pero BaekHyun no se sintió mejor después de escuchar aquello.

De todas maneras, no tenía tiempo de seguir pensando en cosas banales ya que debía llegar a la competencia de ChanYeol. Perdió su oportunidad de escaparse y ya no estaba tan de mal humor, se sentía algo triste y ver a ChanYeol sin duda iba a mejorar su día.



🐎

ChanYeol estaba en la pista sobre su caballo por fin siendo su turno para competir. BaekHyun podía ver sus muslos gruesos y los músculos de sus brazos tensarse debajo de su saco mientras hacía fuerza para sujetarse y no caer cada vez que su caballo daba un salto.

Se veía tan bien en sus botas, pantalones ajustados y guantes cubriendo sus manos. No podía esperar para verlo de frente y de cerca. Quería abrazarlo y decirle lo hermoso que era y que no podía esperar para encontrarse a solas con él.

Claramente no iba a abrazarlo, ChanYeol se alejaría y BaekHyun se quedaría haciendo el tonto y sin saber como reaccionar.

—No sabía que la equitación lo entusiasmara demasiado —susurró JiChul a su derecha. Estaba de pie observando a todas partes, del otro lado tenía a JiSub, su hermano mayor, también custodiando a BaekHyun.

Aunque estaban en el palco para la familia real y el lugar estaba firmemente cuidado con seguridad extra por la cantidad de gente importante que había en el lugar, eso no significaba que podían bajar la guardia.

Una mujer alta con cabello rojo y bastante delgada se acercó a BaekHyun, su vestido estaba lleno de flores pero el corte era bastante elegante con una abertura en su pierna derecha que quedaba al aire cada vez que se movía. JiChul se tensó automáticamente cuando tomó asiento junto a su príncipe.

—Se trata del jinete, no del deporte en sí —dijo ella detrás detrás del abanico que llevaba en manos mientras tenía sus ojos puestos en JiChul—. Buenos días, guardián Gong—. Escalofríos bajaron por la espalda de JiChul, ninguno tenía que ver con que estuviera alerta por la seguridad del chico a su cuidado. Posteriormente ella se volteó hacia el príncipe al no obtener respuesta del guardián—. su alteza, es agradable poder verlo este día.

BaekHyun no respondió solo asintió, más interesado en observar al jinete Park no queriendo perderse ni un solo segundo del espectáculo en la arena.

—Buenos días, duquesa —dijo JiChul en voz alta para hacer reaccionar a su príncipe.

—Oh, señor Gong, solo EunBin está bien.

Sí, claro, pensó con ironía el guardián. Si la llamara EunBin su rostro sería volteado con una firme bofetada. Al menos hizo reacciónar al chico, aunque solo soltó un torpe saludo.

Ella como siempre fue inteligente. Se dio cuenta del interés de BaekHyun enseguida.

—Es el mejor como siempre —murmuró observando a ChanYeol. Con esto captó el interes de BaekHyun. Sonrió complacida al tener los ojos del príncipe sobre su persona—. Todo el tiempo está practicando. No puedo decir si es por su padre o si realmente se trata de él amando el deporte.

JiChul observó al joven Park ChanYeol. Era un futuro duque. Sin duda tenía el porte de niño malcriado y consentido pero él mejor que nadie sabía que de consentido no tenía nada. A JiChul su padre lo golpeaba por hacer cosas malas cuando era niño, a ChanYeol lo golpeaban incluso por hacer un pequeño ruido cuando se suponía que debía estar callado.

El chico había crecido como un niño arrogante y siempre hacía de menos a aquellos que no estaban en su misma posición. Los constantes regalos y el interés que el príncipe BaekHyun le dio sin duda lo enalteció.

Lo observó desmontar con una sonrisa en el rostro después de haber pasado cada una de las pruebas con perfección.

Aquella sonrisa no parecía fingida.

—Parece amarlo —BaekHyun verbalizó los mismos pensamientos que JiChul tenía.

Los ojos del príncipe brillaban mientras miraba a Park ChanYeol sonreír. Su rostro se iluminó como siempre sucedía cada vez que posaba sus ojos en él. Sus mejillas se sonrojaron por algún extraño pensamiento.

—Sí, parece amarlo demasiado.

Fue el turno de la duquesa de decir los pensamientos de JiChul en voz alta. Ella, al igual que el guardián, tenía sus ojos sobre BaekHyun.

Aunque BaekHyun no se dio cuenta de las palabras de la duquesa ni de su mirada estando puesta encima de él ya que sus ojos siempre siguieron la figura alta de Park ChanYeol.

Como siempre los movimientos de su caballo resultaron elegantes de alguna manera. ChanYeol alzó el rostro luciendo una sonrisa presumida y arrogante porque ya todos sabían que él sería el ganador. Lo había sido por los últimos tres años, obteniendo tres victorias consecutivas.

BaekHyun se levantó tan pronto el jinete Park ocupó su asiento, para esperar el final. Uno de sus sirvientes se hizo cargo de su caballo. BaekHyun no quiso quedarse para ver a los demás competidores. Ninguno de estos le importaba. ChanYeol iba a ganar y BaekHyun quería sorprenderlo con algo especial.

Este años sería su cuarta victoria consecutiva, no era cualquier cosa, BaekHyun lo sabía mejor que nadie. Por esto tenía preparado un regalo especial, un regalo que dos de sus guardias llevaban custodiando, porque no todos los días alguien llevaba un diamante en la bolsa de sus pantalones. Técnicamente no estaba en sus pantalones, estaba bien guardada en un pequeña caja de madera con un hermoso tallado de las raíces de una rosa y sus respectivas espinas.

A ChanYeol le encantaría. Lo llevaría en su cuello perfectamente ajustado a un collar de oro, presumiendo que era el único que podía portar algo único y hermoso, además no se trataba de solo un diamante, era el regalo del príncipe BaekHyun especialmente para ChanYeol, eso era aún más especial.

Se metió detrás de la pista, donde los jinetes tenían sus habitaciones para descansar antes y después de la competencia. BaekHyun al igual que sus guardias se sabían de memoria el camino hacia la habitación de ChanYeol. Ninguno espero alguna orden, simplemente siguieron a su príncipe.

Jichul iba detrás de los guardias encargados del diamante. Fuera se había quedado su hermano, esperando y vigilando que nadie indeseado se atreviera a entrometerse en los planes de su alteza.

El joven príncipe tomó asiento en la mesa perfectamente preparada con las comidas favoritas de su jinete preferido. Había algo de vino aunque a BaekHyun no le gustara, era el preferido de ChanYeol.

Al futuro duque le encantaban ese tipo de bebidas, claro, como a cualquier tipo con un título nobiliario, parecía ser un accesorio más de sus vestimentas. ChanYeol simplemente no podía quedarse atrás.

Afuera podía escuchar los aplausos de los espectadores, probablemente porque Park ChanYeol había sido nombrado ganador por cuarto año consecutivo.

BaekHyun espero con las manos cruzadas sobre sus muslos, de igual manera tenía las piernas cruzadas, la espalda recta y el mentón hacia arriba. Cualquiera que lo viera de lejos diría que tenía un algo, un cierto tipo de aire lo rodeaba, y si uno se acercaba se sentía asfixiante debido a su presencia apabullante.

Incluso si los isleños decían querer otro príncipe como su alteza el príncipe SeHun, nadie podía negar que BaekHyun había nacido en la familia correcta. No era el prototipo de príncipe como SeHun, él era diferente pero no menos que cualquier otro hombre de sangre noble.

Byun BaekHyun estaba ahí, sentado en la habitación privada del jinete Park ChanYeol, mirando a la nada, esperando y escuchando el barullo que rodeaba la pista; luciendo espléndidamente hermoso y varonil con su piel ligeramente bronceada debido a los años de vivir en una isla rodeada de mar.

Minuto tras minuto esperó, deseando que el tiempo pasara rápido. Y aunque se veía imperturbable, por dentro las ansias se lo estaban comiendo.

JiChul se acercó a él luciendo preocupado.

— ¿Quiere que vaya por él? —Susurró bajito a pesar de que solo estaban ellos en la habitación.

El príncipe lo miró con los ojos abiertos, su rostro al fin enseñando algo de su nerviosismo. Ni siquiera le dio tiempo a JiChul de preguntar por su estado ya que negó rápidamente y lo hizo alejarse con un movimiento de sus manos.

Tuvo que quedarse a un lado y observar a su alteza luciendo completamente angustiado. No es como si no lo entendiera. Él mejor que nadie sabía sobre el enamoramiento del joven hacia Park ChanYeol. No había un día en el que BaekHyun no pensara en el chico.

Todo lo que hacía, las cosas que decía, siempre tenían relación con el chico.

Y al ver cómo BaekHyun empezó a mover su pie con rapidez, se dio cuenta de cuán afectado estaba. Porque BaekHyun no hacía esos movimientos en público, no se revolvía el cabello ni se mordía los labios por el nerviosismo, sabía que tenía que lucir perfecto fuera de la seguridad de su palacio, pero aquí estaba, el cabello lo tenía algo fuera de lugar, el movimiento nervioso de su pie estaba empeorando y no lo podía ver de frente pero apostaba a que se estaba mordiendo los labios.

Entonces todo eso cambió. El príncipe recobró su compostura y se puso de pie de inmediato cuando escuchó pasos y voces fuera de la habitación, se acomodó su vestimenta y arregló su cabello tanto como pudo.

JiChul también los escuchó. Park ChanYeol no estaba solo, probablemente acompañado de sus demás amigos jinetes.

El hermano de JiChul los dejó pasar a todos al no ver ninguna amenaza.

Cuatro chicos y una chica entraron tropezando entre ellos, apresurados por meterse a la habitación. Ninguno se había dado cuenta de la presencia de las otras personas acompañándolos, más que nada interesados en su propia conversación.

—Apresúrate, hombre. Se está haciendo tarde y todos nos lo vamos a perder.

JiChul conocía bastante bien al hijo del marqués Jung, era un chico bastante arrogante y un cretino total. Todos los amigos del futuro duque tenían un título nobiliario al cual aspirar y todos y cada uno de ellos eran unos idiotas pomposos esperando el momento indicado para presumir sus riquezas. Más bien, la riqueza de sus padres.

—Es verdad, cuando llegamos la vez anterior todo había terminado– La señorita Kim EunJi se detuvo cuando finalmente miró a su alrededor—. ¡Oh, su alteza! –Exclamó haciendo una reverencia casi exagerada.

A diferencia de los demás chicos en esa habitación, la señorita Kim solo era sobrina de la duquesa EunBin, aunque su familia tenía una gran riqueza, tal vez esa fuera la razón para ser aceptada entre su círculo privilegiado de amigos. También el ser así de hermosa pudo haber sido un gran factor.

Naturalmente todos los demás hicieron una reverencia ante el príncipe. Incluso Park ChanYeol, aunque después apartó la mirada.

—No sabía que tenías planes —pronunció su príncipe con censura en sus palabras.

No todos pudieron darse cuenta de que no estaba contento. En especial la señorita EunJi.

—Es solo una pequeña celebración. Después de todo, no siempre se gana un cuarto año consecutivo —comentó apretando el hombre de su amigo. Ese movimiento no pasó desapercibido para BaekHyun.

Se aclaró la garganta antes de responder.

—Es cierto. Felicidades, ChanYeol. —Hubo un extraño silencio ya que ChanYeol solo asintió al escuchar las felicitaciones del príncipe. Obtuvo la molestia del joven ya que su alteza apretó la mandíbula. Sin embargo, no dijo su descontento en voz alta, se volteo hacia los amigos de su interés romántico en cambio—. ¿En dónde será esta celebración?

Viendo que nadie estaba haciendo el intento de responder, EunJi se apresuró nuevamente.

—En el bar cerca de la academia, el Exodus. Probablemente no lo conozca. —Su respuesta fue tan condescendiente como se esperaba. Sus amigos se pusieron algo incómodos e incluso ChanYeol se tensó un poco.

EunJi no obtuvo la respuesta que probablemente esperaba, aunque JiChul no podía saber qué esperaba al hablarle a su príncipe de ese modo.

BaekHyun sonrió de una manera risueña que incluso los asombró un poco. No parecía molesto ni mucho menos disgustado. JiChul frunció el ceño algo molesto. Probablemente a su alteza le estuviera ardiendo el estómago por la furia, sin embargo, siempre fue un buen actor.

—Lo conozco —respondió de buena manera, de hecho, usó un tono bastante amable que erizó los vellos del grupo de amigos frente a él—. Pueden ir ahí, ChanYeol los alcanzará después.

—Será un poco extraño ir a celebrarlo sin él.

La señorita Kim no quería soltar al futuro duque al parecer.

BaekHyun podía ser bastante insistente. BaekHyun podía hacer muchas cosas y Park ChanYeol lo sabía bastante bien.

—Vayan —finalmente dijo el antes nombrado. EunJi apretó los labios pero no le quedó de otra.

—Claro —susurró antes de darse la vuelta y marcharse. Ni siquiera fue respetuosa al salir, a diferencia de los otros chicos que sí hicieron una última reverencia.

Se escucharon los pasos por el pasillo cuando todos se fueron. ChanYeol se quedó quieto con la mirada baja.

—Toma asiento.

Tras esta orden finalmente lo hizo.

BaekHyun también se sentó, JiChul descubrió toda la comida dejándole ver a ChanYeol todo lo que su príncipe había preparado para él.

Le sirvió una porción de todo en su plato y se alejó lo suficiente para que tuvieran privacidad. Pero al parecer no la necesitaban, ninguno de los dos habló por un largo momento.

Pensó que tal vez el chico había comido, o simplemente no tenía hambre, era el mediodía y acababa de terminar de competir debajo del sol, probablemente lo único que quería era tomar un baño y beber algo de agua.

Pero el príncipe de JiChul era bien conocido por ser bastante insistente, en especial cuando se trataba de Park ChanYeol.

— ¿No te gusta? —Soltó sus cubiertos con cuidado, sus ojos puestos sobre el chico frente a él—. Ordené que hicieran todo lo que te gusta—. Fue el turno de ChanYeol de suspirar y aunque al parecer no quería, tuvo que mirar al príncipe a la cara—. Prueba el vino. Envié a alguien por él fuera de la isla, especialmente para ti. —Esto no sorprendió a ChanYeol para nada, incluso cuando BaekHyun le sirvió una copa de vino, prefirió no mirar, siempre mirando al príncipe frente a él con algo de cansancio.

Tal vez fue demasiado notorio, que no estaba dispuesto a decir alguna palabra, porque BaekHyun lo dejó ser. El silencio volvió a reinar en la habitación pero ninguno de los dos hizo amago de volver a tocar su comida, lo que fue una lástima porque todo sería echado a la basura.

—De verdad quería decir felicidades, sé cuán importante es para ti —dijo BaekHyun después de un momento. ChanYeol asintió.

—Gracias.

Y eso fue todo. Los hombros tensos de BaekHyun le dijeron a JiChul lo mal que lo estaba pasando su príncipe. Por supuesto, no esperaba que ChanYeol tuviera esa conducta, mucho menos después haberlo escuchado reír antes de darse cuenta de que él estaba presente.

—Siempre que estamos juntos estas muy callado. No tienes que tratarme como el príncipe BaekHyun, para ti siempre he sido solo BaekHyun, tu compañero en la academia.

—Sigues siendo el príncipe BaekHyun —contraataco ChanYeol enseguida.

El príncipe soltó un suspiro lleno de cansancio.

Cansancio que se borró siendo sustituido por una sonrisa cuando recordó el regalo que había preparado para el joven.

—Pedí que hicieran algo para ti. —Hizo una seña con su mano, llamando la atención de los guardias que guardaban el costoso regalo.

Ambos tipos miraron a JiChul esperando la aprobación para acercarse a su príncipe. Una vez obtenido, avanzaron rápidamente. La caja de madera fue puesta en la mesa frente a ChanYeol.

El guardián principal de BaekHyun vio el momento en el que ChanYeol se dio cuenta de lo que le esperaba y al parecer, eso no lo ponía contento. Apretó los labios con firmeza. A diferencia del joven alto, el príncipe estaba desprendiendo alegría.

—Ábrelo —ordenó apenas conteniendo su emoción. ChanYeol lo hizo a sabiendas de lo que iba a suceder. Y JiChul no se equivocó al ver su reacción.

La sorpresa cubrió su rostro y luego frunció el ceño.

— ¿Qué es… ? Es un– Ni siquiera logró completar su oración.

BaekHyun exclamó encantado—: es un diamante. Y fue especialmente hecho para ti. Déjame ponértelo.

Se puso de pie enseguida sacando el collar de su caja, dispuesto a colocarse detrás del chico para ponerle el collar, solo que ChanYeol lo detuvo.

—No creo que sea correcto.

—Es un regalo, claro que es correcto. —Ignoró cualquier queja que ChanYeol pudiera tener. Sus ágiles manos acomodaron el costoso collar en su largo cuello, sus nudillos acariciando la piel del hombre con cuidado y ternura creando escalofríos en él—. No tienes que pensar mucho en ello. Simplemente acéptalo. No lo quites nunca, o me enojaré.

Y lo decía en serio.

— ¿No tienes cosas que hacer? —Murmuró Park con voz gruesa. El collar pesaba en su cuello y no estaba de buen humor, BaekHyun no se dio cuenta o simplemente no quiso verlo.

—Preparé algo junto al mar. Te dejaré unos minutos para que te cambies y luego te veré afuera. —Le ordenó, acariciando su cabello y empujando un par de mechones detrás de su oreja. Luego tomó su mentón, alzando su rostro y observando sus grandes ojos, aquellos que le encantaban.

Quería tanto inclinarse y dejar un beso en sus suaves labios, pero no lo hizo, porque al parecer sí sabía de límites.

BaekHyun cumplió con su promesa de esperar afuera. No importó cuánto tiempo se tardó ChanYeol, el príncipe fue firme con su palabra al quedarse y esperar todo lo que necesitara.

.

El camino hasta la playa fue algo largo, debido a que fue algo difícil para el auto pasar por el camino cubierto de rocas.

El montón de guardias los seguían, siempre mirando a todas partes, cuidando que no hubiera una amenaza o algo ligeramente peligroso.

Había una familia cerca de la orilla, ChanYeol los notó tan pronto cruzaron las montañas de arena que cubrían la playa. Los vieron acercarse pero no les dieron mucha importancia. Con ellos llevaban un niño de unos cinco años.

Cuando el acompañamiento de BaekHyun llegó y acomodó una manta sobre la arena y puso telas por encima para cubrirlos del sol, los guardias del príncipe se pararon alrededor, cuidando en el exterior. ChanYeol se sentó con desgano, junto a él BaekHyun se dejó caer con elegancia.

La familia que había estado jugando con su hijo pareció reconocer los uniformes de los guardias. Tomaron a su hijo y se marcharon rápidamente de ahí.

Cerca de la orilla quedó un pequeño castillo de arena el cual había estado haciendo el niño de aquella familia, no era perfecto pero estaba adornado con piedras y caracoles.

ChanYeol jamás en su vida había hecho un castillo de arena. Su padre no le dejaba salir a jugar de pequeño. Su padre no le dejaba hacer nada que lo hiciera feliz, incluso ahora. La equitación le fue permitida porque era algo que los nobles hacían, y fue toda una suerte que lo hiciera feliz, que lo emocionara hasta tal punto que no quisiera ni bajar de su caballo.

Había trabajado arduamente en los últimos meses para lograr conseguir su cuarta victoria consecutiva. Y todo lo que quería era ir a celebrar acompañado de sus amigos y compañeros. Era la única noche libre que su padre le daría por los siguientes meses.

ChanYeol iba a graduarse pronto y su padre se iría fuera de la ciudad, a vivir en su casa de campo, dispuesto a dejarle su título de duque a ChanYeol, porque entendía que era demasiado grande para cuidar de toda su riqueza y comprendió que ChanYeol estando en su juventud, tenía ideas más frescas y planes más grandes.

Se suponía que sería una noche libre para hacer lo que quisiera hasta que su padre se fuera. Pero aquí estaba, acompañado del príncipe BaekHyun esperando ver el atardecer.

— ¿Cómo van tus deberes como futuro duque? Tu padre debe estar agotado teniendo que enseñarte de todo.

ChanYeol cerró los ojos fingiendo que estaba en otro lugar y no ahí mismo, junto al príncipe mientras mostraba extrañamente un poco de compasión por el hombre que ChanYeol había odiado la gran parte de su vida.

—Van bien —dijo con dificultad, empujando aquellas palabras fuera en lugar de un sinfín de palabras soeces.

—Cuando obtengas tu título, cualquier cosa que necesites solo tienes que pedirla.

—Lo sé.

Por un precio a cambio, lo sabía muy bien. Ese precio probablemente sería su tiempo.

Ahora quería tiempo, el valioso tiempo de ChanYeol, más adelante podría querer más cosas y no sabía si tendría el valor de decir que no.

ChanYeol regresó a observar el castillo de arena, sin embargo no quedaba rastro de él al ser devorado por las olas. Había desaparecido con tanta facilidad. Aunque por supuesto que lo haría, era frágil y estaba desprotegido.

Se preguntó si BaekHyun sería así sin todos sus guardias y su sangre noble. Estaría frágil y desprotegido como un castillo de arena junto al mar si fuera una persona normal. Si fuera normal no se vería obligado a aceptar pasar tiempo con él.

Observó al chico mirar el horizonte, la luz del atardecer cubrió su rostro de tonos naranjas y rojos, el viento revolvió sus cabellos blancos. Estaba sonriendo cuando cerró los ojos y dejó que el aire acariciara sus mejillas rosas.

ChanYeol no sabía si odiaba a BaekHyun por ser un príncipe, o si simplemente lo odiaba por ser él mismo.

.

Habían pasado varias semanas desde que BaekHyun vio a ChanYeol. Semanas que el joven alto lo estuvo casi ignorando. Ahora no podía decir que fuera por su padre, ya que el duque estaba enfermo y se la pasaba en la cama todo los días.

BaekHyun sabía que ChanYeol andaba de lugar en lugar, de fiesta en fiesta, y era bastante claro que no lo quería ver. Solo quería saber el porqué.

Esa noche lo llevó a casa y de nuevo le confesó sus sentimientos, lo mucho que lo quería y todo lo que estaba dispuesto a hacer por él. ChanYeol en realidad no dijo nada, y BaekHyun lo dejó ser porque no quería palabras vacías, tal vez en ese momento no lo quería de la misma manera, pero más adelante, si BaekHyun seguía compartiendo más partes de su vida, ChanYeol se daría cuenta que él no era solo un príncipe, detrás de ese título había una persona real.

Un chico de veintidós años común y corriente que estaba plenamente enamorado y todo lo que quería era ser feliz junto al joven que amaba.

De todas formas, la graduación sería en unos pocos meses, a diferencia de ChanYeol que tenía bastantes cosas en qué ocuparse, a BaekHyun le quedaba tiempo de sobra para pasearse por su palacio.

A su padre ni a su abuelo les importaría si decidía no tener ningún trabajo, aunque con su posición qué trabajo podría encontrar digno de un príncipe. Ellos ni siquiera sabían de a graduación de BaekHyun, el único que le prestó algo de atención fue SeHun, pero más que nada por el qué dirán.

Esperaba que BaekHyun encontrara algo que hacer para que los isleños no hablaran más de él, y si hablaban sobre su alteza, que fuera algo bueno y no quejas por estar viviendo del dinero del pueblo como un mantenido. Aunque a BaekHyun no le importaría simplemente disfrutar del día leyendo, durmiendo y yendo a sus lugares favoritos.

Si se casaba con ChanYeol, el futuro duque pasaría a ser su consorte, ChanYeol no tendría que hacer nada porque BaekHyun le daría todo lo necesario y mucho más. Ambos podrían pasar horas y horas simplemente acurrucados y siendo felices perdiendo el tiempo.

Pero antes de planear a futuro, tenía que encontrarlo y tal vez llevarlo a un bonito lugar, o hacer otra visita a la playa antes de que la temporada de frío empezara.

BaekHyun tenía una última clase a la cual asistir antes de irse a casa. A lo lejos podía ver a JiChul esperando por él y a sus demás guardias cuidando su entorno.

La verdad es que hacía mucho que dejó de parecerle incomodo que le siguieran, es verdad que lo odiaba algunas veces y quería su libertad para salir y explorar por sí mismo, pero esas personas eran parte de su día a día y le sería extraño no tenerlas cerca, de hecho, cuando escapaba de casa, no podía permanecer lejos por mucho tiempo aunque era lo que más quería, porque pronto se sentía vulnerable.

Los sentía como su propia sombra cada vez que se movía. Pero algunas veces, muy pocas veces deseaba que no existieran, porque de vez en cuando, BaekHyun pasaba por situaciones difíciles que no deseaba que nadie supiera. Y ese mismo día mientras caminaba a su última clase con sus guardias siguiéndolo, al dar la vuelta a uno de los tantos edificios en la academia, se encontró a lo lejos a Park ChanYeol, y el chico no estaba solo.

La sonrisa que se dibujaba en el rostro de BaekHyun desapareció cuando se dio cuenta de que él no estaba solo, Kim EunJi, la sobrina de la duquesa EunBin se encontraba con él. Y cuando ella se alzó sobre las puntas de sus pies y dejó un beso en la boca de ChanYeol, BaekHyun se dio la vuelta, encontrándose con sus guardias que rápidamente apartaron la mirada lejos de su rostro dándole algo de privacidad.

Pero fue demasiado tarde, todos ellos habían visto la miseria en su rostro. Y aunque todos estaban de acuerdo en querer darle algo de privacidad, sabían perfectamente bien que no tenían permitido dejarlo solo.

BaekHyun no podría pensar en esa escena hasta más tarde al llegar a casa o corría con el riesgo de derrumbarse ahí mismo y no podía permitir que nadie lo viera así. Se tragó sus lágrimas emprendiendo su camino hasta su salón de clases.

Todo pasó demasiado lento para el gusto de BaekHyun. Antes de darse cuenta todos estaban tomando sus mochilas porque la clase había terminado.

Cuando salió del salón estaba agotado. Tenía los músculos del cuerpo tensos y solo quería un baño con agua caliente. Luego podría tomar un té y sentarse a pensar en los hechos ocurridos durante el día.

—Su alteza, ¿quiere ir a casa o prefiere que lo lleve a otra parte? —JiChul preguntó detrás suyo.

—Iré a casa, quiero descansar.

—Lo que usted desee.

Había notado al guardián desde que salió, solo que se encontraba varios pasos detrás debido a que estaban en la academia y BaekHyun le pidió desde el principio que le tuviera un poco de consideración y le diera aunque sea un poquito de privacidad cuando se trataba de los pasillos de su edificio.

De todas formas, los demás guardias estaban rodeando su entorno, alejados a solo un par de metros tratando de perderse entre los estudiantes. Cabe decir que fue imposible.

Sin embargo, en cuestión de segundos todos lo rodearon y arrinconandolo a la pared más cercana.

En cuestión de segundos el edificio se volvió un caos de gritos y de personas corriendo por todas partes. Todos estaban hablando al mismo tiempo y BaekHyun no podía conseguir entender nada de lo que estaban diciendo.

— ¿Qué sucede? JiChul…

El guardián lo miró y asintió. Un estudiante estaba pasando corriendo junto a él justo en ese momento, antes de que lograra alejarse lo jaló del cuello de su camisa.

— ¿Qué está sucediendo?

El chico tragó saliva con cuidado, estaba sudando y tenía una expresión de miedo en su rostro.

—Las caballerizas se están incendiando.

BaekHyun ahogó un jadeo.

—Explícate —gruñó detrás de sus guardianes.

El chico no pudo mirarlo porque le cubrieron la vista.

—No sé, hombre. Simplemente dijeron que los de equitación estaban practicando y cuando fueron a guardar sus caballos se dieron cuenta del incendio.

Se soltó con brusquedad y siguió su camino a paso apresurado.

BaekHyun tampoco espero las órdenes de JiChul sobre si podía avanzar o si debía quedarse. Se apresuró a las escaleras. Tenía un mal presentimiento.

Y tal vez la presión en su pecho fue por una razón. Los guardias lo alcanzaron al inicio de las escaleras.

— ¡Dicen que se está extendiendo al recinto del club de polo!

Un chico corrió junto a él casi haciéndolo caer. Uno de los guardias lo empujó lejos creando un pequeño caos alrededor de ellos. Pero BaekHyun no estaba pensando en esto.

—JiChul pregunta por ChanYeol —ordenó con un nudo en la garganta.

Los chicos seguían bajando a toda prisa las escaleras. Se estaban amontonando al final e iban a provocar un accidente. Mientras tanto a BaekHyun lo tenían resguardado dentro de la protección de sus guardias. Sin embargo, podía escuchar claramente lo que estaban diciendo los que pasaban frente a él.

—Corre hombre, escuche que algunos chicos de equitación se quedaron dentro del establo y no han podido salir.

JiChul estaba entre los estudiantes hablando con cada uno de ellos. La visión de BaekHyun estaba cubierta de una extraña neblina blanca, su corazón palpitando como loco.

Se movió antes de tan siquiera pensarlo.

— ¡Su alteza, espere!

BaekHyun no estaba pensando cuando corrió fuera de su edificio. Ni siquiera le importaba el dolor en sus pulmones ni la quemazón en sus pantorrillas. Solo quería llegar a tiempo y salvar a ChanYeol.

El humo lo empezó a rodear mientras más se acercaba. Los profesores estaban ayudando a algunos jóvenes a alejarse del incendio, había varios chicos con el uniforme de equitación y de polo cubiertos de ceniza y tosiendo con fuerza.

Tendría moretones en los brazos por empujar a sus compañeros fuera de su camino.

Corrió tanto como pudo. Esquivando a la multitud que parecía empezar a formarse cerca del establo donde el club de polo y equitación guardaban sus caballos.

Lo vieron correr mas nadie intentó detenerlo.

Los murmullos cesaron mientras más cerca estaba. A lo lejos podía ver el humo negro saliendo en una espesa nube negra que llegaba hasta el cielo. Y cada vez que se acercaba se hacía más grande.

BaekHyun se detuvo al llegar cerca de la pista donde solían hacerse las competencias de equitación. Donde ChanYeol había ganado su cuarto trofeo solo unas semanas atrás.

Vio salir de entre el humo a los amigos de ChanYeol, todos encogidos sobre sus estómagos y tosiendo sin poder detenerse, detrás de ellos venía EunJi y a BaekHyun no le importó si veía a ChanYeol salir abrazado a ella, solo quería que estuviera bien. Pero EunJi estaba sola, su pantalón blanco ahora de color gris y su cabello castaño normalmente amarrado en una coleta ahora estaba suelto porque había perdido su casco por todo el alboroto.

— ¿Dónde está ChanYeol? —Se acercó a preguntarle, los ojos de ella estaban rojos por culpa del humo. Ni siquiera reconoció a BaekHyun al principio, y cuando lo hizo lágrimas cayeron de sus ojos.

Abrió la boca para responder, solo que BaekHyun no estaba listo para escuchar nada de lo que tuviera que decir.

Quiso acercarse pero ella lo detuvo, más no tuvo la fuerza suficiente para detenerlo cuando él se jaló y volvió a correr en dirección al incendio, aprovechando que el profesor más cercano estaba distraído ayudando a una chica del club de polo que estaba a punto de desmayarse.

El humo le empezó a afectar mientras más cerca estaba del establo. Ya casi no podía ver y tenía que mirar con los ojos entrecerrados. Trato de no toser porque no iba a dejar de hacerlo tan pronto empezara. Se quitó su saco y con eso se cubrió la boca y la nariz.

A lo lejos vio una sombra y se detuvo esperando a que la persona se acercara, sin embargo cuando lo tuvo cerca recibió un fuerte golpe que lo empujó al suelo, se trataba de un miembro del club de polo que estaba corriendo y no se dio cuenta de que BaekHyun estaba ahí, tampoco se quedó para ver si el príncipe estaba bien.

Su saco había salido volando varios centímetros lejos de él y apenas podía verlo, BaekHyun tuvo que tantear el pasto hasta poder encontrarlo, sin embargo sus dedos encontraron otra cosa.

Se trataba de un envase vacío de combustible. BaekHyun tuvo un mal presentimiento. No perdió más tiempo buscando su saco, se levantó y corrió a toda prisa, esperando que fuera el camino correcto.

La vista se le estaba nublando y respirar dolía como nada, como si tuviera miles de agujas clavándose en sus pulmones cada vez que jalaba aire.

Solo sabía que tenía que llegar y verificar que ChanYeol estuviera a salvo. No le importaba nada más.

El camino se le hizo super largo, hizo oídos sordos a cualquier ruido porque no podía permitirse distraerse. Y cuando finalmente vio las puertas del establo, ni siquiera pudo suspirar de alivio porque estas estaban cubiertas de fuego al igual que el techo.

Nada más entró y el calor del fuego le lastimó el rostro, sentía la piel arder y ya no pudo aguantar la tos por más tiempo. El dolor en su garganta fue terrible.

— ¡ChanYeol! —Gritó esperando recibir un pedido de ayuda. Pero mientras más se adentraba al establo, perdía la esperanza, porque tras cada llamada, no obtuvo respuesta. —ChanYeol, por favor, sé que estás ahí. Responde.

Las lágrimas no fueron oportunas, hicieron que sus ojos ardieran y le dificultaron la vista.

El daño había sido inmenso. Todo estaba roto y quemado, algunos caballos no habían alcanzado a correr y los alcanzó el fuego. A lo lejos podía escuchar a uno relinchar porque estaba atrapado. BaekHyun se acercó con cuidado, tratando de no meterse en el camino del fuego.

El caballo era más bien un potro, tenía su pierna atrapada en una viga. BaekHyun intentó tocarla pero esta estaba hirviendo y la soltó de inmediato, sus manos doliendo por el ardor de la quemadura.

Miró al potro pensando qué hacer, porque debía encontrar a ChanYeol. Pero BaekHyun no tuvo que buscar más lejos, porque a unos metros del potro, pudo ver el cuerpo de Park ChanYeol aplastado por la misma viga. Los ojos se le anegaron pensando lo peor.

Corrió en su ayuda, y tan pronto lo tuvo cerca verificó su estado, estaba vivo de milagro, vivo pero bastante lastimado. Tenía una cortada en la frente, probablemente porque la viga lo había golpeado antes de caer sobre su cuerpo.

BaekHyun otra vez intentó sujetar la viga pero no pudo, incluso cuando lo hizo con su camisa, lo caliente traspasaba la tela y le quemaba las manos, eso y que la viga estaba realmente pesada.

Quería echarse a llorar porque no lo estaba logrando, y ya lo había encontrado, solo quería ponerlo a salvo.

— ¡Su alteza, ¿dónde se encuentra?!

Como si se tratara de un milagro la voz de JiChul se escuchó fuera del establo. BaekHyun corrió de regreso al pasillo, esperando que su guardián lo pudiera ver.

—Aquí estoy —susurró porque su garganta no le daba para más. —JiChul, por favor, ven —trato de gritar pero no lo estaba logrando, su vista cada vez se hacía más borrosa y le costaba respirar a cada segundo. —ChanYeol… —la fuerza le fallaba en sus piernas, se sentía agotado y quería dejarse caer sobre la paja y dormir porque estaba más somnoliento que nunca. —Pero ChanYeol…

Tenía que salvarlo. Sin importar qué.

Como pudo se arrastró junto a ChanYeol, observando su rostro sucio por las cenizas que caían del techo. Se veía tan hermoso como siempre. Su rostro tan dulce y tranquilo ahora que estaba inconsciente.

Si moría en ese mismo lugar junto a ChanYeol, nada más importaba. De todas formas, no habría podido vivir sin ChanYeol. Hubiera sido una vida llena de dolor y angustia. En cambio ahí, junto a él, BaekHyun estaba listo para marcharse juntos.

De igual manera, no iba a suceder un gran cambio si vivía o moría. Lo más importante para él estaba justo a su lado.

—Su alteza. —La voz de JiChul vino por sobre él. A BaekHyun le costó un poco alzar el rostro del suelo. Su guardián se veía angustiado mientras lo miraba. —No debió haber escapado de esa manera.

—ChanYeol —fue todo lo que BaekHyun pudo susurrar. El guardián rápidamente miró el cuerpo inconsciente del joven. Podía ver su pecho subir y bajar pero era claro que su respiración era débil.

—Tenemos que salir de aquí, el lugar va a derrumbarse.

El guardián lo tomó de los brazos pero BaekHyun se alejó. —Lleva a ChanYeol, él no podrá salir y yo no tengo la suficiente fuerza para sacarlo.

—Tengo que ponerlo a salvo, príncipe. Usted es lo primordial.

BaekHyun negó.

—Puedo caminar—, y para probar su punto se puso de pie, solo que estaba algo tambaleante—. Por favor, lleva a ChanYeol.

JiChul podía notar que el príncipe apenas podía soportar su propio peso, pero mientras se mantuviera consciente ambos iban a lograrlo.

Lo primero era quitar la viga de encima del joven Park. Lo tomó en sus manos pero rápidamente lo soltó cuando quemó sus palmas.

—Encuentra algo para sujetarlo —dijo BaekHyun. JiChul se volteó tratando de encontrar algo lo suficientemente grueso.

Cerca de la pared junto a ellos, había un pequeño armario lleno de protecciones para los codos. Tomó tres de ellos y rodeó la viga, creando un espacio para poder tomarlo entre manos.

El trabajo difícil sucedió al momento de tomarlo del lugar y moverlo. Fácilmente pesaba unos veinte kilos, el humo le había lastimado los pulmones dejándolo un poco débil, por lo tanto fue más difícil de lo que sería normalmente.

Dejó caer la viga tan pronto estuvo lejos del largo cuerpo del chico inconsciente. El caballo que había estado atrapado se levantó y corrió lejos de ellos en dirección a la entrada.

JiChul se acercó a levantar a su príncipe pero este lo empujó.

—No, no, llévalo —dijo mirando a Park aún inconsciente y perdiendo sangre por la herida en su cabeza—. Apresúrate. Iré detrás.

Aunque el guardián no estaba seguro de estar haciendo lo correcto, sabía que si no ponía a salvo al chico, el príncipe no se movería del lugar.

Sus pulmones estaban ardiendo cuando levantó al chico y se lo puso en el hombro. Fue agotador y sus piernas apenas le respondieron. Era todo un milagro que pudiera caminar.

Varias veces observó detrás mirando a su príncipe, a consecuencia del humo, apenas podía caminar y en varias ocasiones se cayó de rodillas solo que se puso de pie de inmediato al sentir la mirada de su guardián.

Cerca de la entrada, JiChul pudo ver sombras a través del humo, probablemente la ayuda ya había llegado, aunque les tomó su tiempo llegar hasta ellos.

Ayuda.

El guardián volteo la cabeza buscando a su príncipe, pensando que era él quien dio el pedido de auxilio, solo que no era, porque BaekHyun, al igual que él, se veía bastante desconcertado.

Alguien estaba atrapado, probablemente el techo cayera en un par de segundos y nadie podría salvarlo. El guardián pudo ver la preocupación en el rostro de su príncipe, y a sabiendas de lo que podría hacer, lo llamó para tener su atención.

—Su alteza, no hay tiempo.

BaekHyun asintió. Solo que un quejido se escuchó a unos metros de él, entonces, BaekHyun se detuvo nuevamente.

—Ve, JiChul, voy detrás de ti —susurró sin dejarle ver su rostro al guardián.

JiChul no podía hacer eso. No era una opción para él dejar a su príncipe, en especial cuando ya lo había encontrado y estaba a tiempo de ponerlo a salvo.

Por favor. —Otro quejido y BaekHyun ya se estaba moviendo en dirección al llamado.

—BaekHyun, no —gruñó el guardián, desesperado por hacerlo reaccionar—. Vamos ahora. —Solo que BaekHyun no estaba haciendo caso. Como último medio sujetó con más fuerza el cuerpo de Park—. Dijiste que lo querías a salvo, ¿no es así? Necesita ayuda de inmediato. Morirá si no hacemos algo ahora mismo.

Solo que no estaba deteniéndose, de hecho se apresuró hasta donde estaba la persona pidiendo ayuda, no tardó en encontrarla. Era un chico, un compañero de ChanYeol. Estaba atrapado bajo el cuerpo de un caballo y no podía moverse, además el fuego estaba a centímetros de alcanzarlo.

Tanto JiChul como BaekHyun sabían que sería imposible mover el caballo, en especial estando así de débiles. Pero BaekHyun lo intentó de todos modos.

El chico lanzó un coro de gracias una y otra vez mientras veía a BaekHyun intentar liberarlo.

Hubo un crujido y JiChul miró el techo. Las vigas de madera se habían consumido en su mayoría, y una parte estaba a punto de caer. Rápidamente miró a su príncipe pero ya era demasiado tarde.

Los pedazos de madera cayeron cubiertos de fuego. Hubo uno quejido y el príncipe desapareció de la vista de JiChul.

— ¡BaekHyun!

Ni siquiera recordaba dónde puso el cuerpo de Park ChanYeol, pronto estaba yendo en dirección al príncipe, tratando de encontrarlo con la mirada.

Solo que no pudo ver nada, en cambio el fuego estaba empezando a devorar todo a su paso. Los había alcanzado en cuestión de segundos y si seguían perdiendo el tiempo, iba a arrastrarlos a ellos también.

JiChul simplemente no podía irse sin su príncipe. No sólo se debía a que era su deber cuidar de él. Iba más allá de eso.

Intentó adentrarse al área donde se encontraba el príncipe, sin embargo, el calor que desprendía el fuego le causó un dolor y ardor indescriptible.

Quería echarse a llorar ahí mismo porque no tenía el valor de meterse de lleno, no tenía el suficiente coraje para soportar el dolor. Mientras tanto, BaekHyun estaba atrapado al otro lado del fuego. Probablemente herido… o incluso peor.

Ya ni siquiera tenía fuerza para seguir respirando. Su vista poco a poco se volvía borrosa. El recuerdo de un BaekHyun de cinco años llorando fuera de su habitación porque extrañaba a su madre pasó por su mente. Lo había estado cuidando desde los tres años.

No iba a dejar que el chico muriera tan pronto. Ni mucho menos antes de poder descubrir un mundo más allá de los muros que lo rodeaban al ser un príncipe.

Como pudo, casi arrastrándose caminó muy cerca del fuego, sus ojos derramando lágrimas por el dolor, sin embargo valió la pena cuando llegó al otro lado. Pudo ver al chico que había estado pidiendo ayuda pegado a la pared, su cuerpo encendido en llamas.

Se tragó un doloroso sollozo pensando lo peor.

— ¡JiChul!

La voz de su hermano se escuchó lejana y como si se tratara de un sueño. Lo buscó con la mirada, al fin viéndolo a través de las llamas.

—Llévate a Park. Hay que sacar al príncipe de aquí antes de que lo alcance el fuego.

Ni siquiera reconoció su voz cuando dio esa orden. Se sentía como si el mismísimo fuego se hubiera colado en su garganta.

Detrás de su hermano estaba otro de los guardias. Todos tenían paños húmedos cubriendo su boca y nariz, porque de esta forma el humo no los afectó demasiado.

El guardián que se acercó ayudarlo era Nam JooHyuk, un chiquillo de apenas veinte años. Había sido incorporado a la guardia del príncipe BaekHyun tan solo el año pasado.

Siempre se estaba quejando de que cuidar del príncipe era lo más aburrido del mundo. Pues bien, si lograba salvar al príncipe, tendría algo interesante que contar. No todos los días le podían salvar la vida a alguien de la familia real.

—BaekHyun está aquí, ayúdame.

JooHyuk brincó sobre el fuego, aunque las llamas alcanzaron las puntas de sus botas. De inmediato las apagó cubriéndose con su chaleco.

En este punto, JiChul no tenía tiempo para regañarlo por ser tan descuidado.

—Su alteza —susurró buscando en el lugar. El guardián principal negó con preocupación. Ambos tenían que encontrarlo. Había vigas de madera cubiertas de fuego, pedazos de tejas, y el heno parecía alimentar las llamas con cada segundo.

Por suerte no estaba solo, además el joven guardián no estaba tan débil y eso ya era ganancia, porque JiChul se quedó en un solo lugar mirando alrededor tratando de ver aunque sea un mechón blanco de cabello.

Fue JooHyuk el que movió las vigas haciéndolas a un lado, sus manos cubiertas con su chaleco, su paño húmedo en su rostro. No había razón para que se la diera a JiChul cuando ya estaba afectado lo suficiente.

Solo quería ver que lo encontraran. En este punto apenas podía mantener los ojos abiertos. Incluso si solo era su cuerpo, JiChul quería ver a su príncipe una vez más.

El sonido de las llamas consumiendo todo a su paso lo logró distraer del lento palpitar de su corazón. Había un extraño sonido cada vez que hacía una inhalación. Poco a poco todo estaba empezando a cubrirse de oscuridad.

— ¡Lo encontré!

Aquel grito fue como un golpe de adrenalina. La poca fuerza que le quedaba le sirvió para correr en dirección a JooHyuk.

Encima de su príncipe había una viga de madera, y aunque no quería ver por más tiempo, tuvo que mirar el rostro del chico, estaba lleno de sangre en un costado y parte de su ropa se había quemado.

Ni siquiera se tomó un par de segundos para verificar que estaba respirando.

Intentó tomarlo en sus brazos pero JooHyuk no le dejó.

—Yo lo llevaré, estás muy débil.

El cuerpo de BaekHyun estaba cubierto por cenizas. La sangre de su rostro había manchado parte de su camisa blanca, o tal vez esa sangre no perteneciera a su cara.

En ese momento no quería pensar si tenía otra herida. Ni siquiera quería verificar su respiración o pensando lo peor.

Para cruzar del otro lado del fuego fue toda una hazaña. JooHyuk tuvo que proteger el cuerpo de BaekHyun con su espalda, las llamas lamiendo su piel e incendiando su camisa.

Afuera uno de los otros guardias tomó a BaekHyun en sus brazos y otro más ayudó a JooHyuk a apagar el fuego que empezaba a crecer en su vestimenta. No había rastro de Park ChanYeol lo que significaba que su hermano había logrado llevarlo fuera del establo.

El guardián que tomó a BaekHyun en brazos se lo llevó fuera del establo. Sólo hasta que vio cómo desaparecía entre el humo pudo finalmente dejar que el cansancio y la somnolencia lo alcanzara.

Un fuerte golpe en el estómago le sacó el poco aire que le quedaba.

— ¡JiChul! —La voz de JooHyuk se escuchó extraña, lejana y entrecortada.

—Pon a salvo al príncipe —susurró, pero probablemente nadie lo escuchó porque no tuvo la suficiente fuerza para hacer funcionar sus cuerdas vocales.

.

Respirar todavía dolía. Moverse era una tortura. No poder ver era aún peor.

No tenía idea de cuánto había pasado desde el incendio. Todos los días despertaba y preguntaba pero nadie le decía nada.

BaekHyun estaba cansado y quería regresar a casa.

Llevaba una venda cubriendo sus ojos porque habían tenido que hacerle una cirugía, solo que nadie se dignó a decirle sobre qué trató esta. Cuando preguntó le dijeron que SeHun lo autorizó y eso fue todo.

— ¿Cómo está ChanYeol? —Preguntó cuando escuchó el sonido de las puertas al ser abiertas.

Hubo un suspiro y la enfermera se acercó a revisar su estado de salud. BaekHyun tosió un poco adrede, pronto la tuvo junto a él revisando si tenía fiebre otra vez.

—Realmente espero que alguien responda mis preguntas aunque sea solo una vez.

Escuchó una risita la cual lo hizo gruñir.

—Lo siento, su alteza. Fueron órdenes del príncipe SeHun, dijo que debía descansar. Todo lo que le puedo decir es que no hay nada de qué preocuparse.

Dijo esto pero no apaciguó el malestar en su corazón. BaekHyun se hizo bolita en su cama al quedarse solo nuevamente.

No podía ver nada, de vez en cuando escuchaba los sonidos fuera de su habitación. Incluso había escuchado la voz de sus guardias, entre ellos estaba JooHyuk. BaekHyun escuchó que se había quemado un poco la espalda cuando ayudó a JiChul a sacarlo del incendio.

Si él estaba ahí, cuidando de él, significaba que se encontraba bien. O eso esperaba. No creía que SeHun fuera realmente cruel como para obligarlo a trabajar estando herido…

A decir verdad, puede que lo fuera.

El punto es que estaba aburrido. No podía ver nada por lo tanto, tampoco le fue posible leer. La habitación estaba en silencio la mayoría del tiempo.

Las enfermeras no estaban dispuestas a seguirle la corriente y hacer conversación.

Pero ellas hablaban cuando pensaban que él estaba durmiendo. Algunas venían en las madrugadas a revisarlo, siempre entre dos, y todo el tiempo hubo algún tipo de conversación. Normalmente hablaban de sus novios, pero de vez en cuando mencionaban a JiChul y a ChanYeol.

ChanYeol estaba bien, también en el hospital recuperándose. Su padre, el duque, lo había estado cuidando todos esos días. De hecho, fue una gran sorpresa porque parecía que todo era más importante para él menos su hijo.

Los días continuaron pasando y él seguía en el hospital, hasta que llegó un punto en el que pensó que iba a quedarse en ese lugar para siempre. Al fin habían encontrado una manera de deshacerse de él. Era difícil saber si eran órdenes de SeHun o de su abuelo, el rey.

Y justamente había estado pensando en SeHun cuando las puertas de su habitación se abrieron y escuchó a los guardias saludar a su hermano mayor con respeto.

BaekHyun se escondió debajo de sus sábanas frías.

—Sé que estás despierto. —La voz de SeHun se escuchó fría y desapegada como siempre.

—Me pregunto cómo es eso posible —murmuró. Su hermano soltó un fuerte suspiro.

—Haz las preguntas que quieras hacer, el doctor vendrá enseguida a retirar la venda.

Eso llamó la atención de BaekHyun.

— ¿Me vas a responder con la verdad? —Preguntó aún debajo de las sábanas.

—No tengo ninguna razón para mentir, BaekHyun.

BaekHyun lo consideró. No tenía ninguna razón para mentir, pero tampoco la tenía para decir la verdad. Terminó por sentarse derecho, lo que en realidad daba igual porque seguía sin poder ver nada.

Le urgía que le quitaran la maldita venda, quería sus ojos de vuelta. Tenía una larga lista de libros por leer. Además, había contratado en secreto a una mujer para que limpiara la casa de Jusangjeollidae. Había un hermoso jardín que estaba empezando a florecer.

Quería ver con sus propios ojos lo bien que estaba quedando. Después de la graduación planeaba decirle a su abuelo que iba a irse a vivir ahí con la esperanza de obtener el permiso.

Todas las mañana deseaba despertar y mirar por encima del acantilado hacia el vasto mar. Era su mayor deseo despertar por las mañanas y ver el amanecer e irse a dormir y observar el sol ocultarse dentro del mar.

— ¿Cómo está JiChul?

Sería su compañía cuando se recuperara.

—No puedo decir que está en perfecto estado, pero está recuperándose. No tienes nada de qué preocuparte. Estará bien. Pronto regresará a servirte.

No a eso se refería, aunque por supuesto que SeHun solo pensaría en eso.

—Quiero que descanse. No vendrá hasta que esté completamente recuperado. Su pago no será cancelado —añadió rápidamente.

—BaekHyun…

El príncipe más joven lo cortó pronunciando sus siguientes palabras con rapidez.

—Me salvó la vida, es lo menos que se merece.

—Así que lo has escuchado.

De algún modo, se escuchó fastidiado.

—Las enfermeras lo comentan de vez en cuando.

El silencio se hizo paso nuevamente. Podía sentir cierta tensión en el aire. De todas formas, no siempre tenía a su hermano mayor cerca ni mucho menos compartieron la misma habitación a menudo.

Las puertas se abrieron nuevamente. BaekHyun reconoció la voz del doctor cuando se dirigió de manera respetuosa hacia su hermano mayorm

—Príncipe, ¿cómo se encuentra?

La voz del hombre era ronca y tranquila, sin embargo, le puso a BaekHyun los nervios de punta por alguna extraña razón.

Se aclaró la garganta no queriendo escucharse asustado. No podía dejar que SeHun lo viera aún más débil.

—Fastidiado. Aburrido. Cansado. Enojado también —comentó con falsa diversión—. No necesito que me digas nada, puedes decirle a su alteza real, solo quiero deshacerme del vendaje.

Los términos médicos de igual manera no iba a entenderlos.

—Eso haremos enseguida. Necesito revisar un par de cosas y hacerle unas cuantas preguntas.

BaekHyun chasqueo los labios.

—BaekHyun —gruñó SeHun a modo de reprimenda. El doctor tosió un poco tratando de no parecer demasiado incómodo.

—Con su permiso, su alteza —dijo refiriéndose a SeHun.

—Adelante.

—Dígame si siente alguna molestia. Príncipe —añadió rápidamente.

El calor del cuerpo contrario le causó incomodidad. Poco a poco el doctor empezó a quitar el vendaje. Se fue soltando centímetro tras centímetro hasta que el calor abandono su piel antes cubierta y el frío le hizo doler los párpados.

—Abra los ojos despacio. —BaekHyun los empezó a abrir muy despacio porque sintió una ligera molestia—. Señorita Bae, por favor cierre las cortinas un poco más. —Solo que no había caso en que las cerrara, porque no era la luz del sol lo que estaba lastimando a BaekHyun. Sentia una molestia en toda la zona alrededor de sus ojos—. ¿Cómo está? ¿Nota alguna molestia?

El joven príncipe se mordió los labios frunciendo el ceño.

— ¿Es normal que no pueda ver nada? —Preguntó despacio.

El doctor titubeo ante la mirada escrutadora del mayor de los príncipes.

—Sus ojos se están adaptando, espere un par de segundos. Abre las cortinas —le pidió de nuevo a la enfermera.

BaekHyun esperaba sentir la misma molestia que sentía en las mañanas al despertar cuando el sol le daba de frente tan pronto abría los ojos.

Solo que no había molestia. Solo incomodidad. Mucha incomodidad y una desesperación que lo estaba empezando a comer por dentro.

SeHun se acercó a su hermano cuando vio sus manos empezar a temblar. Las sujetó pero estas estaban completamente heladas, le bastó solo un par de segundos para darse cuenta de que el chico estaba pálido de pies a cabeza.

—BaekHyun, ¿qué sucede?

—No puedo ver nada —susurró con la voz rota y lagrimas cayendo de sus ojos.

SeHun no pudo con la rabia que lo atravesó. No le importa tomar del cuello al doctor y sacarlo de la habitación de BaekHyun.

—Quiero explicaciones ahora —gruñó. El doctor tembló debajo de su escrutinio.

—Todo estaba bien, no entiendo qué pudo haber pasado. Tal vez una inflamación cerca de los ojos que no pudimos ver. Regresará eventualmente, su alteza —agregó rápidamente.

Solo que SeHun no le creyó ni siquiera un poco.

— ¿Y si no lo hace?

—Lo he visto antes. Dicen que le cayó una viga de madera en la cabeza, eso pudo ser una causa de la inflamación–

SeHun lo empujó con fuerza, los guardias de BaekHyun se mantuvieron quietos, atentos a cualquier movimiento que el doctor pudiera hacer.

—A mi me parece que se está inventando un sinfín de idioteces para no quedar en ridículo. Le juro que si el príncipe no obtiene su vista en los próximos dos meses, habrá graves consecuencias.

–Su alteza, debe comprender que cosas como estas pasan a veces–

Incluso si el doctor dijo todo esto, lo estaba haciendo a oídos sordos porque se notaba por completo cuando furioso estaba su alteza, porque estaba pensando que fue tomado por un tonto. Cuando no era así.

Las cosas no siempre podían ser positivas.

—Me dijiste que todo iba a estar bien después de la puta cirugía. Además, ¿le has visto el rostro? Deposité mi confianza en ti y eso es lo único que lograste hacer.

El rostro del príncipe BaekHyun era una de las cosas que más se comentaba. Era hermoso, e incluso con esa fea cicatriz en el costado derecho de su rostro, apesar de esto, seguía siendo igual de atractivo.

Pero la realeza no podía aceptar algo como eso. El príncipe SeHun había sido claro cuando le dijo quw cerrara la herida, la parte de piel quemada debía ser tratada y posteriormente eliminada del rostro de su pequeño hermano.

El doctor realmente había hecho lo mejor que pudo. No sabía si la ceguera era una consecuencia de la cirugía para retirar la piel dañada. Por el momento no había más para hacer, solo esperar.

—Fue difícil, mi príncipe. Estaba incluso peor que ahora. Hicimos todo lo que pudimos, no podría regresar a como era antes ni siquiera con la mejor tecnología, sufrió bastante daño en la piel.

Sus palabras fueron en vano. El príncipe lo tomó del cuello con fuerza no dejando que apartara los ojos de su rostro.

—Dos meses es lo único que tienes. BaekHyun debe recuperar su vista en ese tiempo.

Dijo esto y regresó a la habitación de su hermano. Ni bien las puertas se abrieron, el doctor tragó saliva al escuchar el llanto del príncipe más joven. Se escuchaba roto y desconsolado.

Ambos príncipes era completamente diferentes. Había escuchado rumores sobre el príncipe SeHun siendo una réplica exacta de su abuelo, y en parte era verdad, solo que el rey jamás había sido captado usando la fuerza física para hacer de menos a sus enemigos.

Al príncipe no le importó que las enfermeras y los guardias los estuvieran viendo. Lanzó su amenaza frente a todos y no se retractó ni pareció intimidado por tener una pequeña audiencia.

El príncipe BaekHyun en cambio era bastante simple. Un chico arrogante y algo superficial. No era diferente a su padre. Aunque todos ellos tenían algo en común. Estaban dispuestos a pasar sobre cualquiera para obtener lo que quisieran.

.

Los siguientes días, BaekHyun no quiso dejar el hospital aunque le dijeron que podía marcharse en cualquier momento.

Se mantuvo acostado en la cama y durmiendo, o pensando, pensando en nada y muchas cosas a la vez, cansado de llorar a todas horas y con un dolor constante en la garganta.

Esa misma noche había hecho que le volvieran a poner la venda porque le daba una sensación de falsa seguridad. De crear una tonta ilusión de que cuando se la quitaran, podría ver finalmente.

Las puertas de la habitación se abrieron por un largo momento. Desde su posición de espaldas a la puerta y con la cabeza hundida en la almohada, BaekHyun trató de escuchar. Todo estaba siendo un caos afuera. Podía escucharlos correr así como también se regañaban entre ellos.

— ¿Alguna mejora?

La voz del rey resonó en la pequeña habitación. BaekHyun no lo escuchó llegar, ni siquiera a su cuerpo de guardias los cuales eran muchísimos.

—He estado hablando con el doctor, todo lo que dice es que necesita tiempo.

Por supuesto, SeHun iba con él. El rey bufó al escuchar las palabras de uno de sus herederos.

—Cómo si lo tuviéramos. BaekHyun, serás llevado al palacio mañana por la mañana. —BaekHyun no respondió. No quería ir al palacio. No quería levantarse de la cama del hospital—. BaekHyun. —Cuando lo llamo esta vez hubo cierta advertencia en su voz.

Terminó por sentarse, no quería que vieran su rostro ni sus labios lastimados por morderselos tanto debido a que se estuvo aguantando el llanto.

—No iré, quiero quedarme.

—No empieces, es mejor que permanezcas con tu familia. —Al parecer, el padre de BaekHyun también estaba ahí. Como siempre, era innecesario cuando el rey y SeHun estaban cerca.

Él tampoco hablaba a menos que tuviera el permiso de su padre. Si estaba hablando es porque algo había sucedido, y probablemente fuera la situación de BaekHyun. A ninguno le pareció tener un príncipe ciego en la familia, eso era más que claro, en especial con el tono condescendiente con el que se dirigieron a él.

— ¿Cuál familia? —Se burló con saña.

Un par de dedos fríos sujetaron su mentón volteando su rostro había donde seguramente se encontraban de pie los tres hombres que se vieron obligados a ir a verle.

—Mil veces te lo he dicho, no podemos estar juntos todo el día cumpliendo tus caprichos y escuchando tus quejas —dijo SeHun a modo de regaño. Ninguno de los otros protestó a las palabras del mayor de los príncipes.

Porque los tres pensaban lo mismo. BaekHyun solo era una carga, y si aún no lo enviaban lejos se debía a que SeHun aún no tenía hijos, porque el padre de los dos le había jurado al rey que no tendría hijos con nadie más después de la muerte de su esposa.

Si algo le llegase a pasar, el plan de respaldo era BaekHyun, aunque ninguno de ellos lo quisiera. Antes preferirían morir que cederle su trono a un familiar cercano.

Pero seguro que deseaban deshacerse de él enviándolo muy lejos.

—Lo bueno de quedar ciego es que ya no tendré que verles a la cara —murmuró con un nudo en la garganta—. Lo gracioso de todo es que solo los podía ver cinco minutos una vez al año. Pero seguro que valdrá la pena —añadió con una risa que de diversión no tenía nada.

Golpeó la mano de SeHun fuera de su rostro.

—BaekHyun —advirtió su abuelo, solo que BaekHyun tenía más para decir. Sin embargo, un golpe en la puerta los detuvo.

—Adelante —gruñó el rey.

La voz de JunMyeon, el guardián principal de SeHun se escuchó por sobre el tenso silencio que BaekHyun había ocasionado. —El duque de Cheonjeyeon está aquí. Quiere hablar con su majestad y su alteza el príncipe BaekHyun.

El duque de Cheonjeyeon… el padre de ChanYeol. A BaekHyun le picó la curiosidad de saber cómo estaba ChanYeol, de ver si se encontraba bien. Quería tanto mirar sus bellos ojos negros una vez más. Recordaba la desesperación que sintió cuando pensó que casi lo había perdido.

Quería verlo. Quería tanto mirarlo a los ojos y observar su rostro y su belleza. Solo que ya no podría hacerlo más. Nunca más. No tenía confianza en las palabras del doctor, y las quejas de SeHun no ayudaban en nada.

—Déjalo pasar.

Las mejillas de BaekHyun se sintieron húmedas repentinamente. No sabía si alguien se dio cuenta antes de que se las limpiara.

Pasaron varios segundos hasta que finalmente escuchó hablar a alguien.

—Su majestad. Es un placer encontrarlo aquí—. Se trataba del padre de ChanYeol.

El abuelo de BaekHyun soltó un resoplido.

—Lo dudo mucho, ya ve la situación en la que estamos —comentó con desdén. Ni siquiera se forzó a esconder su malestar—. ¿Se encuentra bien? —Preguntó segundos después.

La pregunta del rey no era dirigida al duque, BaekHyun lo sabía. Automáticamente se tensó al comprender que no se encontraba solo, ChanYeol estaba con él.

El corazón de BaekHyun palpitó con fuerza causándole un mareo. La zona alrededor de sus ojos dolió, aunque era un extraño ardor más que nada.

—Mejor que hace unos días —respondió ChanYeol con la voz ronca. Se notó lo difícil que le fue pronunciar esas dos palabras.

—ChanYeol está mejor, tiene los pulmones adoloridos y le cuesta hablar un poco–, el padre de ChanYeol se apresuró a explicar—. La razón de la visita era para agradecerle al príncipe y a sus guardias el haber salvado a mi hijo.

—Fue bastante imprudente, a decir verdad —comentó SeHun desinteresado. BaekHyun apretó los dientes.

—Cualquier cosa que necesite el príncipe, si está en nuestras posibilidades, lo haremos.

Las palabras del duque calaron profundo en cada una de las personas en esa habitación.

— ¿Cualquier cosa? —Murmuró el rey ahora con interés.

El duque se aclaró la garganta.

—Cualquier cosa que quiera, su majestad.

BaekHyun apretó las sábanas con sus puños. Tal vez se debía a lo sensible que estaba por toda la situación, a las palabras de SeHun, la presencia de su abuelo, el cansancio que su propio padre le provocó y el ardor en sus ojos; pudo haber sido por las miles de cosas que pasaron por su cabeza.

La oscuridad rodeándolo… envolviéndolo, la cual nunca se iría…

—Casate conmigo —pronunció lentamente.

Se escuchó un jadeo de sorpresa y una risita de diversión que se le escapó al rey.

— ¿Disculpe? —El duque apenas pudo salir de su estupor. Claro que sabía de las atenciones del príncipe con su hijo, pero pensó que se trataba solo de diversión.

No creyó que sería algo realmente serio. Junto a él, el cuerpo de su hijo estaba completamente tenso y pálido.

—Park ChanYeol—, aclaró, pero no necesitaba hacerlo, ya todos lo sabían—. Quiero que se case conmigo. Si está de acuerdo, bien, si no, sabré entender —añadió como un tonto acto de misericordia.

Al duque no le importaba mucho las parejas de su hijo, ni a quien amaba ni a quien quería amar, pero tenía planes, muchísimos planes y no quería que fueran arruinados. Sin embargo, el príncipe lo estaba poniendo contra la espada y la pared.

—Es algo bastante repentino. ¿No creen?

Buscó la aprobación del rey, porque no creía que estuviera de acuerdo con esa unión, sin embargo se encontró con una mirada llena de oscuridad y diversión.

—MyungMin, ¿sabía usted que BaekHyun perdió la vista en ese incendio? —El jadeo del duque hizo a BaekHyun encogerse. Por supuesto que ninguno de ellos lo sabía—. Mi nieto es ciego ahora. —Alzó una mano sacudiéndola con desdén—. Ya ha dicho lo suficiente, déjelo descansar. Hablaré con usted y su hijo más tarde.

Pero ese más tarde contenía una promesa. El rey no estaba de acuerdo con la negativa del duque. Se imaginó las miles de cosas que podría hacer, MyungMin no tenía el poder de detenerlo o hacerle frente.

—ChanYeol lo hará… su majestad —dijo apresuradamente, ignorando la desesperación en el rostro de su hijo—. ChanYeol se casará con el príncipe BaekHyun y cuidara de él, es lo menos que puede hacer después de casi haber dado su vida por él.

— ¿Casi? —Se burló el príncipe SeHun. El rey lo hizo callar.

—Está bien, ya hablaremos más tarde de los preparativos. Evidentemente la boda se llevará a cabo en el invierno, no podemos perder más tiempo.

El duque no podía creerlo. Tan pronto.

—Su majestad, eso es en menos de cuatro meses.

— ¿Tienes algún problema? —La pregunta fue hecha con completa burla—. Nosotros nos haremos cargo de todo. Si usted no tiene la riqueza suficiente para planear la boda de un príncipe, no tiene nada de qué preocuparse.

Las puertas se abrieron, el anuncio de que el rey estaba saliendo se escuchó fuerte y claro. Salió con la cabeza en alto después de humillar a un noble.

No es que tuviera algo en su contra, el rey simplemente disfrutaba haciendo de menos a los demás.

Poco a poco la habitación se empezó a vaciar. A BaekHyun le habría gustado hablar con ChanYeol, darle explicaciones del repentino pedido, solo que todos se habían ido, incluyendo él.

SeHun fue el único en quedarse atrás. BaekHyun sintió el calor de su cuerpo cuando se acercó a él. El aliento del príncipe contra su oído le provocó escalofríos.

—Ahí lo tienes, ¿contento? —Susurró—. Esto es lo que la persona que no quieres ver hace por ti. —Se alejó dejando que la furia llenara el pequeño cuerpo de su hermano. Pero antes de irse dijo—: Por cierto, felicidades. Claramente arruinaste la vida que salvaste.

BaekHyun arrugó el entrecejo.

No era así. Claro que no. Le dio una opción. Si ninguno de los dos se negó no fue culpa de BaekHyun.