Full of Cherries // ChanBaek

Sinopsis

Baekhyun era feliz con la vida, amaba comer y no se quejaba para nada de los 35 kilos que traía encima, pero todo cambia cuando el bullying en su instituto se intensifica a tal grado que decide bajar de peso. Y para Park Chanyeol, un tipo rudo, robusto, al que siempre se le estaban marcando los músculos y quizá... Otras cosas, no fue difícil tomar su caso para ayudarlo, y vaya que lo ayudaría, después de todo el sexo también es algún tipo de ejercicio ¿verdad? ✎ Two shot | 16.07.22 ► Portada by yeolleytan

Genero:
Erotica/Romance
Autor/a:
xAneriscbx
Estado:
Completado
Capítulos:
2
Rating
5.0 8 reseñas
Clasificación por edades:
18+

➸ Parte uno

Byun BaekHyun nunca fue específicamente bueno para algo.

Desde que tenía memoria, era uno más del montón en todos los aspectos. No era bueno para los números, tampoco para las letras, y muchísimo menos para los deportes. Solo era una persona común y corriente, que tenía que estudiar un montón para lograr sacar un ocho o, si le iba bien, tal vez conseguir un nueve. La suerte jamás estaba de su lado, y seguramente si le preguntaran a alguien de su colegio acerca de su existencia no sabrían ni siquiera de quién estaban hablando, porque era casi lo que se decía un cero a la izquierda, una persona sin nada atrayente. Más allá de su mas grande defecto, su peor característica, que era ser un niño obeso.

Siempre fue de esa manera, desde que tenía uso de razón sus mejillas y sus piernas eran gordas. No parecía haber un real problema en el pasado, todos decían que era realmente tierno, con su pancita de bebé siempre llena y sus brazos gruesos, pero con el paso de los años ya no era para nada así, porque todos esperaban que bajara de peso, se diera el estirón y su cuerpo cambiara, todas esas cosas que esperaban de los pubertos, pero que a él no le sucedieron, porque seguía siendo sumamente pequeño, con piernas cortas y aún muy gordas, incluso mas que antes, porque su apetito solo crecía y todos parecían mirarlo más por eso.

No le gustaba para nada verse al espejo. De hecho, era un completo martirio, que de a poco fue convirtiéndose en una pesadilla. Porque BaekHyun nunca le había prestado atención a esas cosas, su entonces aún inmaduro ser, solo pensaba en comer todas las cosas ricas que hacía su madre, mientras veía la televisión y escuchaba como ella le decía que era lindo, el niño más bonito que había pisado la tierra.

Pero entonces comenzó a ya no creerlo más, ni un poco, porque todos comenzaron a ser realmente crueles, en todos lados.

Nadie quería jugar con él porque decían que era lento y torpe, lo miraban con asco cada que corría y terminaba todo sudado, mientras hacían muchos chistes acerca de cómo era un bollo derritiéndose, porque todos creían que era asqueroso, y aunque quería ignorarlo, no podía, porque eran crueles, malvados, y BaekHyun solo quería jugar un poco, tener un equipo, pero nadie pensaba lo mismo, más bien lo dejaban de lado, recordándole siempre que su panza seria un estorbo.

No parecían cansarse de hacerle burlas todo el tiempo, a pesar de no tener más de once años, los niños eran malos en verdad, así que cada que lo veían o pasaban a su lado no dudaban en hacer ruidos de cerdo, sin parar, entre muchas risas porque al parecer era realmente gracioso ver su cara de sufrimiento, esos ojos castaños llenos de lágrimas, mientras Baek apretaba con fuerza sus manos, cerrando los puños e intentado abrazarse a sí mismo, cosa que no podía, porque realmente era muy relleno y sus brazos demasiado cortos para lograr rodearse a si mismo.

Intentó muchas cosas, en especial al entrar a la secundaria, porque todos comenzaron a cambiar, las niñas cada vez se arreglaban más y los niños eran muy altos, demasiado, tanto que BaekHyun era de los más pequeños de su salón, así que siempre lo sentaban justo enfrente, aunque los demás decían que su cuerpo enorme no los dejaba ver, entonces solo callaba, bajando la cabeza y dejando que le aventaran bolas de papel para golpearlo, porque no importaba, creía que si los ignoraba se detendrían, pero eso no pasaba, para nada.

Por lo mismo, quiso ponerse a dieta, hacer ejercicio, ser mejor, pero las cosas siempre terminaban mal, porque su ansiedad era demasiada, y el hambre era insoportable, así que terminaba dándose grandes atracones de comida durante las noches, con lágrimas en los ojos y cansado de todas las burlas, viendo sus rollitos y odiándolos por completo.

—No tienes que hacer eso bebé, no necesitas bajar de peso —le decía su madre todo el tiempo, cuando BaekHyun se proponía a no comer, a matarse de hambre, y lo veía sufriendo por ello.— Así eres lindo, el más lindo.

Pero no era así.

Él lo sabía. Todos se lo repetían a cada rato, por eso le hacían burlas, y le ponían un montón de apodos que odiaba escuchar. Ballena, pelota, porqui, todos esos eran nombres con los que lo nombraban o los insultos que escribían en su cuaderno. Y mientras iba creciendo todo se ponía peor, porque eran aún más directos, parecían odiarlo más y el hecho de que comenzaran a crecerle los pechos también parecía ser un gran problema, así que lo miraban aterrados, como si fuera un fenómeno o algo similar.

—Realmente es asqueroso, muy asqueroso —se decía con rabia, como si con eso pudiera cambiar algo, pero no era así, porque siempre perdía, todo el tiempo. Le gustaba tanto comer, era imposible para él resistirse a los ricos postres de su madre, o a él montón de snacks que guardaba en su habitación para las noches difíciles, entonces siempre volvía a lo mismo. Al mismo punto de inicio cruel que tanto lo torturaba.

Y cuando cumplió dieciséis todo fue aún peor.

Ya de por si las cosas eran difíciles para él, la ansiedad parecía carcomerlo todo el tiempo y solo soñaba con cambiar, con poder tener esa transformación con la que soñaba, pero que no parecía querer llegar. Cuando entonces se enamoró.

Porque en esa etapa no esperaba mucho, ni siquiera un poco de atención que jamás recibía por parte de nadie, así que solo miraba, en silencio, hacia todos lados y sus ojos eran incapaces de no toparse con el mismo rostro atractivo de siempre, con esa sonrisa que le revolvía el estómago y lo hacía imaginarse muchas cosas, algunas más absurdas que otras, pero que lo llenaban de ilusión. Después de todo, Lee Dongmin era un hombre bastante lindo, demasiado, así que todos lo miraban, en especial cuando caminaba por los pasillos, sintiéndose como un rey, con toda su altura, porte y sabiendo que incluso el más insignificante de ese lugar posaba sus ojos en él.

—Ni lo pienses, no vale la pena y creo que jamás te tomaría en serio, lo sabes —le dijo Kyungsoo, su único amigo, que a veces era muy directo y cruel, pero bastante sincero. Porque BaekHyun sabía eso, lo sabía todo, era muy consciente de quién era, y con su boca embarrada de comida y muchos granos de arroz en las mejillas creía que todo era solo un sueño extraño, imposible, por eso no esperaba nada, solo observar.

No obstante, la vida pareció sonreírle en cierto momento. Porque un día de la nada Lee Dongmin se acercó a él, caminando con todo ese rostro inexpresivo y muy atractivo, esperando algo, cualquier cosa, pero BaekHyun solo podía observarlo, con los ojos extremadamente abiertos y su corazón bien acelerado.

—Eres Byun BaekHyun, ¿cierto? —preguntó, mirándolo sin expresión alguna, y pareciendo incluso divertido por la cara asustada del más bajo, que no sabía que decir, o cómo reaccionar, así que solo asintió mucho, una y otra vez, para que quedara bien claro.— Al parecer trabajaremos juntos en nuestro proyecto de literatura o algo así, no entendí muy bien, solo me dijeron que viniera aquí.

No sabía como reaccionar. Estaba tan feliz por todo eso, con la mente nublada y sin saber que decir, porque sinceramente no entendía nada, ni un poco, entonces sus manos temblaban mucho, no podía siquiera tomar el lápiz sin que resbalara de sus manos, por lo que Dongmin lo miraba, solo que sin expresión, como él era todo el tiempo y BaekHyun no podía mirarlo a los ojos o preguntarle algo, porque era incómodo, le gustaba y él se sentía tan torpe por todo.

Por eso no hizo mucho, apenas si era capaz de explicarle cada etapa del trabajo, se ponía muy nervioso y Dongmin parecía desesperarse con rapidez, porque no entendía nada, ni de los términos ni a BaekHyun, porque solo tartamudeaba y pedía perdón una y otra vez, así que eso era muy desesperante.

—Realmente no entiendo, soy malo con esto —dijo el chico más alto, como si realmente se sintiera mal por ello cuando en realidad no podía importarle menos. Porque solo era una materia más, un trabajo más, y todo eso le daba más bien pereza, por eso ni siquiera lo estaba intentando, era todo muy aburrido.— Quisiera ayudar más pero no creo poder hacerlo, solo entorpecería todo, ¿qué te parece si tú lo haces y yo te apoyo con la impresión y la portada? Creo que quedaría mejor, ¿que dices?

Y claro que BaekHyun no pudo negarse. Ni siquiera lo pensó, por eso solo asintió y con una sonrisa dulce y más bien boba le dijo que estaba bien, que no había problema, que él haría todo el trabajo.

Pudo haber sido una buena idea, o quizás no. Porque a partir de entonces Dongmin comenzó a buscarlo más, a ponerle más atención. Ya no era más un desconocido, más bien parecía saber de su existencia, aunque jamás lucía muy interesado o algo similar, pero para BaekHyun eso era todo, lo llenaba de ilusión, y no podía evitar sentir un revoltijo en su estómago cada que el hombre se acercaba y le pedía ayuda con su tarea, porque parecía que en verdad todo eso se le complicaba, así que BaekHyun le decía que no se preocupara, que él podía hacerle esa tarea sin problema, y después podía explicarle, no era un gran trabajo, igual haría la suya, así que Dongmin solo le agradecía, yéndose de ahi como si nada mientras Baek mordía un chocolate porque se sentía tan feliz que solo quería comer cosas dulces, muchas, como galletas, helado, gomitas, cualquier cosa que lo mantuviera así de contento mientras trabajaba duro, hasta tarde, porque técnicamente estaba haciendo doble trabajo de todo.

No eran amigos, o tal vez si, era más bien complicado, porque el más alto nunca lo buscaba, siquiera le hablaba en la escuela, cada que se topaban en los pasillos lo ignoraba, lo pasaba de lado, porque no era alguien relevante, aunque BaekHyun siempre lo intentaba, sonriéndole tímidamente y saludándolo con su mano, pero entonces Dongmin solo giraba los ojos, como si no mirara nada, y algunos hasta se reían, porque era absurdo, todo eso, ya que el contrario era muy lindo, bien atractivo y BaekHyun bastante torpe, con ropa enorme y más bien fea, aunque aún así no se desilusionaba, ya que en ocasiones él se le acercaba, con una sonrisa dulce, de esas que atrapaban a todos y lo hacían suspirar más bien enamorado.

—¿Está bien si me pasas tu numero? A veces es necesario, para tareas y esas cosas —le dijo Dongmin un día de esos, sin mucho interés, pero extendiéndole su teléfono. Así que BaekHyun lo tomó, bien feliz y asintiendo sin problema.

No obstante, los mensajes no eran algo importante, porque nunca existía un buen tema de conversación para algo. BaekHyun lo intentaba, preguntándole cosas y esperando alguna respuesta en ciertos momentos, pero Dongmin se ocupaba, mucho, con sus deportes, sus club y todos esos compromisos que tenía, así que solo le preguntaba por trabajos, con un montón de dudas y poco tiempo, por lo que Baek le pasaba todas las respuestas, diciéndole que no había problema, que se relajara, que todo era más bien sencillo y seguro lo entendería.

—¿Es que eres tonto? —le preguntó Kyungsoo, bien molesto, aventándole una uva de su almuerzo. Estaban sentados solos, en una de las muchas mesas de la facultad, de esas que estaban en las orillas, casi pegadas a los botes de basura y que nadie quería, porque las del centro estaban ocupadas, por todos esos niños bonitos, populares, que reían un montón en voz alta y parecían sentirse los reyes de todo ese espacio.— Lo está haciendo a propósito, es evidente, ya no le pases nada, no le des nada, no te mirará de otra forma, solo te está haciendo tonto.

Pero BaekHyun no creía eso. Tal vez siendo demasiado idiota, con un corazón muy blando y mucha ilusión. Porque al final no esperaba que se le acercara, jamás lo hubiera imaginado y entonces había pasado. Con su numero entre sus contactos y algunas miradas entre los pasillos eso era muy maravilloso, más de lo que imaginó, y estaba bien de esa manera. Aunque no fuera mucho, aunque le hiciera los trabajos, quizás era su forma de sentirse parte de todo eso, de lo que había querido.

Pero nada era tan simple, porque todos eran más bien malvados, crueles todo el tiempo. Y ni siquiera Dongmin parecía mirarlo como algo mas que el niño gordo de segundo grado. No era agraciado, su ropa era terrible y sus mejillas siempre eran mas bien redondas, por eso no lo miraban enserio, no lo tomaban con seriedad, y pensar que fuera de otra forma no lo hacía más sencillo, al contrario, era triste y lo odiaba. Así que no sabía que esperaba, no podía entender qué pasó por su cabeza cuando un día, cuando fue el cumpleaños de Dongmin solo miró con anhelo al alto, porque se veía muy lindo, muy atractivo, con una sonrisa en los labios y dejando que todos le cantaran el feliz cumpleaños con un rico pastel de chocolate a un lado.

El aula completo estaba repleto, lleno de risas y abrazos, porque todos querían felicitarlo, darle regalos y decirle que ojalá fuera siempre bueno, el mejor en todos lados, y BaekHyun solo podía sonreír, fascinado, así que sin pensarlo demasiado solo levantó su mano, queriendo saludarlo, desearle muchas cosas buenas también y, quizás, entregarle de una el montón de galletas lindas que le había preparado, porque se había esforzado mucho, toda la tarde. Pero no fue una buena idea, para nada, porque entonces todo lo miraron raro, riendo mucho y pareciendo una burla completa que alguien como él siquiera se acercara a mirarlos.

—¿Qué Byun? ¿Quieres pastel? ¿Se te antoja un poco? —preguntó uno de los amigos de Dongmin, con voz burlona y mirándolo con nada más que mucho asco, porque siempre hacía eso, lo empujaba en los pasillos, le aventaba las bolsas de comida al pasar a su lado y hacía un montón de ruidos de cerdo cuando lo veía cerca. Entonces esa vez no fue la excepción, menos cuando podía avergonzarlo frente a todos, al parecer.— Vamos, pruébalo si quieres, creo que te gustará mucho. ¿Quieres que te de? —habló, acercándose cada vez más, con largos pasos que BaekHyun intentó ignorar, caminando de a poco hacia atrás, queriendo alejarse. Pero no sirvió de nada, porque entonces solo se acercó, y le estrelló el pastel completo en la cara, embarrándolo por todos lados y dejando que un montón de pan y betún resbalaran hasta el suelo, manchando su ropa e incluso hasta su pelo.

Fue vergonzoso, horrible, en especial porque todos comenzaron a reír demasiado, bien fuerte, como si fuera la cosa más divertida del día, mientras le tomaban fotos y le hacían muchos comentarios desagradables. Porque nadie parecía sentirse ni un poco apenado, más bien parecían disfrutarlo, y ni Lee Dongmin fue distinto, riendo muchísimo y diciendo que era simplemente patético, el más absurdo y asqueroso de todos, y BaekHyun no pudo hacer mucho, más que apretar con fuerza el bote lleno de galletas, solo queriendo salir de ahí, a cualquier lado, sin importarle siquiera tratar de limpiar un poco todo el desastre ocasionado, porque se sentía más que humillado.

—Dios, eres patético, tan patético —se repetía una y otra vez, entre un montón de lagrimas, mientras abrazaba con fuerza sus piernas, encerrado en uno de los cubículos del baño. No quería que nadie lo mirara, que le hablaran, porque todos lo hacían únicamente para burlarse, para señalarlo y recordarle que era un gran problema ser tan gordo, tan obeso, como si en realidad eso importara. Era tan horroroso, y BaekHyun no sabía que más hacer, solo se sentía muy mal, tan dolido, lastimado, entonces el llanto era imparable, con un montón de hipidos y todo eso que lo hacía aún más humillante.

Por eso ya no quería nada, su cabeza se llenó de muchísimas ideas que no hizo más que leer por horas en internet acerca de dietas, planes alimenticios, ejercicios y hasta bebidas extrañas que prometían darle buenos cambios. No tenía idea como haría eso, era desesperante, más porque el hambre solo se multiplicaba de tan solo pensarlo, así que comía galleta tras galleta mientras leía todo eso, viendo muchas historias, y queriendo realmente tener un cambio, pero todo era tan complicado, tan difícil, que no sabía siquiera como iniciar y aceptar comer cosas tan asquerosas y absurdas.

—Ya no hagas nada de eso, realmente ahora haré dieta, quiero hacerlo, estoy harto de seguir comiendo, por eso ya no lo haré más, voy a cambiar —le dijo a su madre, cuando la acompañó a hacer las compras de la semana. La mujer quería llevar muchas cosas, como mezcla para pasteles, galletas, cereales, todo eso que les gustaba, porque era rico, dulce, pero BaekHyun no quería ni verlo, no podía, estaba dispuesto a hacer un cambio, uno real, así que tomó un montón de pollo y verduras, echándolos al carrito, para tacharlos en la lista de sus compras que había sacado de internet, porque decía que era bueno y que era mejor que comer muchos carbohidratos o cosas así, que no entendió pero fingió que si.

Su madre no estaba convencida, para nada, no porque no creyera en él, si no porque no veía lo necesario, no entendía porque su lindo BaekHyun quería hacer algo como eso, si al final seguro sufriría.

Sería difícil, muy complicado, y para ella era tan lindo de esa manera, con sus mejillas gorditas, redondas y bien rosadas, era el niño más bonito, su más grande adoración, y solo quería verlo contento, por eso no confiaba en eso, no cuando veía su expresión al sentarse a comer cada día, como si fuera un reto, uno que no debería estar pasando pero que tenía que vivir si quería que todos pararan de molestarlo, hacerlo de lado, además que si lo pensaba no era nada sano, debería poder correr, no cansarse y sudar a litros por siquiera caminar un par de cuadras a la semana, por eso eventualmente lo aceptó, y comenzó a buscar muchas recetas en internet, para su lindo hijo, para que comiera muchas cosas ricas, sanas, llenas de frutas, verduras, que se encargaba de decorar, en forma de animalitos, caritas felices, cosas bonitas que lo hicieran más apetecible.

No era nada sencillo, era una tortura ciertamente, y cada día solo parecía ser más complicado, porque había tantas cosas que BaekHyun quería comer y no podía, entonces en ocasiones solo lloraba o simplemente se daba por vencido, comiendo chucherias y odiándose por ello, así que trataba de continuar, de seguir adelante, pero tenía tanta hambre y el pollo era feo, reseco, no era tan agradable como otras cosas.

—Creo que lo mejor es que vayamos con una doctora —comentó su madre, cuando vio como su hijo parecía bastante estresado, por no bajar como quería y no saber que comer en verdad.— Te darán una buena dieta, correcta, balanceada. Con cosas que te gusten y todo eso, ya sabes, dicen que es mejor, y quizás hasta te de rutina de ejercicios o algo así, deberíamos probar, te hará bien, será más simple, ya verás, yo te haré todas las cosas ricas que ella diga.

—¿En verdad crees que sea una buena idea? ¿Me llevarás? —preguntó, mordiendo una galleta de avena que sabía espantosa pero imaginaba sería mejor que las normales, no sabía si estaba preparado para eso, le daba miedo, pero su madre solo asintió, bien sonriente, diciéndole que todo estaría bien, que sería mejor, así que BaekHyun solo aceptó.— De acuerdo, pero que no sea tan dura, tan difícil, es muy complicado para mi, en verdad.

Por suerte, BaekHyun comenzó a recibir la ayuda perfecta.

Su doctora era una mujer encantadora, muy hermosa, con una sonrisa dulce y tan comprensiva que BaekHyun se sintió inmediatamente cómodo. En ningún momento pareció juzgarlo, o verlo mal por ser apenas un hombre joven con bastantes problemas de peso para su corta edad, al contrario, fue sencilla, preguntando todo acerca de sus rutinas, sus gustos, sus horarios, de forma que todo fuera más sencillo, menos complicado, porque ella mejor que nadie sabía que sería un largo recorrido, uno realmente pesado, porque había mucho que trabajar, y eso sería un esfuerzo de meses, o hasta más.

—Tendrás que ser muy paciente, BaekHyun —le dijo, con una sonrisa linda, tranquilizadora.— Los cambios no serán inmediatos, y tampoco va a ser algo tan sencillo, va a ver días difíciles y ocasiones en las que quieras renunciar, pero de eso se trata, de encontrar la fórmula perfecta hasta que todo esto sea parte de ti, una rutina común, no un reto más, ¿de acuerdo?

Los resultados fueron lentos, nada muy notorio que hiciera que el resto lo viera de forma diferente, porque después de todo las cosas seguían siendo iguales en la escuela, en la calle, donde todos lo miraban juzgándolo por ser como era, alejándose de su lado cuando tomaba asiento en el bus y aventándole paquetes de comida vacíos o sin terminar al pasar por su mesa en el comedor de la escuela, como si fuera un bote de basura, uno que comería lo que fuera con tal de sentirse un poco satisfecho.

Era terrible, y el llanto no era algo que se detuviera por más que lo intentara, pero de alguna forma había algo diferente, se sentía distinto, más ligero, con un poco más de humor y menos irritable. No siempre, porque en ocasiones tenía tantas ganas de renunciar que se desahogaba con lo que fuera, pero entonces veía su uniforme, que le quedaba un poco menos apretado, solo un poco, y sonreía mucho, como si fuera un gran éxito, el mayor progreso, porque para él se sentía de esa manera. Eran pequeños cambios, apenas débiles que, quizás, solo él notaba, pero era algo, y lo valoraba tanto, entonces su madre solo sonreía mucho, dándole su almuerzo que era muy saludable, lleno de frutas, verduras, y muchas cosas lindas que lo hacían hasta apetecible.

Incluso Kyungsoo parecía orgulloso y feliz por BaekHyun, apoyándolo mucho y acompañándolo con sus almuerzos, se sentía contento de verlo más tranquilo. Habían sido amigos por tantos años, eran la única persona del otro, nadie más, solo ellos, cuando años atrás Kyungsoo se había acercado a pedirle un sacapuntas, porque vio como Baek tenía todo bien ordenado sobre su escritorio, por colores y en fila, así que creyó que sería amable, y desde ahí solo se habían hecho inseparables, aunque Soo no hablaba mucho y parecía muy frustrado al ver como molestaban a su amigo, con muchas burlas hacia su físico, su peso, pero no podía hacer mucho, solo abrazarlo y decirle que no les hiciera caso, porque eran muy tontos, después de todo a él no le iba mucho mejor, porque también le decían cosas, por mero gusto, aunque siempre les contestaba con cualquier cosa, como si no fuera nada y no le importara, porque para él solo eran idiotas.

—Vas bien, en verdad te ves mucho mejor, ¿sabes? —le comentó un día de esos, mientras corrían en su clase de física, a paso lento, porque Baek no podía, se cansaba rápido, pero lo estaba intentando.

—Me siento bien, al menos la comida no es tan terrible y mis pantalones ya no me aprietan mucho de las piernas. Eso es bueno, ¿no? Digo, sigo siendo gordo y todo pero, mis pantalones ya cierran bien.

—Solo es cuestión de tiempo, luego tendrás un gran cuerpo, serás súper lindo.

—No espero tanto —susurró BaekHyun, con las mejillas rojas por siquiera imaginar verse bien realmente, y porque estaba muy cansado, demasiado sudado.— Solo quiero que dejen de molestar, estar lo suficientemente bien para que dejen de insultar y aventarme comida, no quiero más, solo eso y estaré bien.


🍒


Hacer ejercicio no era su parte favorita del plan, de hecho, era la que más odiaba, porque jamás había sido bueno para eso, no servía, no funcionaba. Además, le daba tanta vergüenza que lo vieran esforzarse, porque se ponía todo rojo, y sudoroso, parecía una bola de manteca enorme derritiéndose, en verdad lo detestaba, pero su doctora le había ordenado ir al gimnasio, tenía que hacerlo, para que todo funcionara bien y obtuviera lo que quería, pero estaba siendo tan difícil, mientras estaba ahí de pie, esperando que su madre terminara de preguntar todo, acerca de horarios, entrenamientos y esas cosas, mientras él miraba nervioso las máquinas y a él montón de gente que caminaba de un lado al otro, con grandes cuerpos, enormes músculos y pequeñas cinturas.

—¿Es tu primera vez? —le preguntó el encargado, cuando su madre se fue y dejó a Baek solo. Estaba tan nervioso, así que solo asintió, sin saber que decir.— Bien, no te preocupes, es bastante simple, ¿de acuerdo? Te asignaré un entrenador y te daremos una rutina con la que estarás trabajando, todo lo que quieras preguntar se lo dirás a él, y él te apoyará, te ayudará en todo, así que no tienes que asustarte, te acostumbrarás.

Pero no fue así, porque apenas vio a su entrenador se asustó.

Había tantas personas, que realmente no imaginó que el que más lo atemorizaba sería quien estaría a su lado, porque sus ojos solo se paseaban de una esquina a otra, tratando de ver todo, analizar cómo le haría para sobrevivir ahí, cuando sus ojos se toparon con un tipo alto, enorme, muy grande realmente.

No solo por su gran estatura, que vaya que lo hacia intimidante, si no también por sus grandes músculos, que había por todas partes, en sus brazos, sus piernas, su abdomen. Era tan fuerte, de manera que la tela de su playera se pegaba por completo a su cuerpo, resaltando más su ya marcado torso, tenía brazos gruesos, enormes y algunos tatuajes lograban asomarse por las mangas, era increíble, así que BaekHyun solo pudo mirarlo con los ojos bien abiertos, grandes, mientras doblaba su cabeza, porque el tipo era muy alto así que tenía que observar hacia arriba.

Se movía con tanta gracia, como si la máquina no pesara nada, y un montón de miradas se posaban en él, porque todos parecían saber que era en verdad magnifico, un hombre por demás atractivo que lleno de sudor solo los ignoraba, viéndolos como si fueran en nada, en especial a BaekHyun, a quien obligaron acercarse, como si no fuera lo suficientemente malo ya no pudiera alejar sus ojos de él y el tipo parecía ser consciente de ello, quizás hasta disfrutarlo.

—Él es Park ChanYeol, y será tu entrenador. Te ayudará en lo que necesites y trabajará contigo siempre, así que cualquier cosa, puedes confiar en él, te hará sentir muy cómodo, estoy seguro —le dijo el hombre, con una enorme sonrisa, pero BaekHyun ni siquiera pudo contestar, no sabía que decir, porque ese tipo alto le intimidaba mucho, se sentía muy pequeño, demasiado, así que solo asintió.

—De acuerdo —murmuró, jugando con la tela de sus mangas y estirándola para que llegara más abajo, cubriendo sus dedos.

No podía hablar, no sabía siquiera que decir. No conocía nada de eso, se sentía torpe ahí en medio de un montón de gente que parecía saber que hacer, con grandes cuerpos y bellos rostros. En cambio BaekHyun no tenía nada, era aún demasiado gordo, y la ropa que traía era enorme, no quería que nada se le marcara, ni un pequeño gordito, así que usaba una playera dos tallas más grande que juraba hacerlo sentir seguro, en especial porque cubría por completo sus pechos, que eran grandes y seguro rebotarían por los movimientos que iba a hacer.

—Bien, es tu primera vez, ¿cierto? —habló su entrenador, ChanYeol, con una voz increíblemente gruesa, firme, que lo hizo temblar por completo.— Hoy veré que tanta resistencia física tienes, así como tu fuerza, postura y esas cosas. Así que, prepárate, ¿de acuerdo? Que no seré suave, ni un poco. Tenlo en cuenta. —Sentenció, mirándolo con sus ojos oscuros y comenzando a caminar sin esperar siquiera que BaekHyun estuviera a su lado.

De hecho, no le prestaba mucha atención, ChanYeol era un tipo por demás presumido y seguro de si mismo, así que era evidente que no iba importarle enserio. Apenas si se mantenía a su lado, enseñándole algunos ejercicios y mejorando su postura sin mucho interés, pero es que era sinceramente ridículo, penoso de ver, y eso BaekHyun lo sabía.

Estaba todo rojo, con un montón de sudor corriendo por sus mejillas y no lograba hacer mucho, porque con rapidez se cansaba, así que ChanYeol lo miraba aburrido, sin esperar nada más, dejándolo de lado hasta que recuperaba el aliento, para entonces torturarlo de una forma distinta.

—No eres muy bueno, ¿eh? —le dijo, un par de veces, antes de caminar a otro lado, a hacer ejercicios también o a mirar el trasero de cualquier persona que estuviera cerca.

Le parecía absurdo todo eso, en especial porque para ChanYeol, BaekHyun no tenía nada de sorprendente.

Apenas si lograba mantenerse de pie con un par de repeticiones, sudando de una forma ridícula y respirando con fuerza.

—Solo necesito... solo necesito un descanso —decía, a cada rato. Así que ChanYeol solo bufaba. Porque lo esperaba.

No es que tuviera algo en su contra, en realidad a ChanYeol, BaekHyun no podía importarle menos.

Llevaba años trabajando en el gimnasio, siendo instructor y conociendo a un montón de personas, así que conocía a muchos de su clase, a ese tipo de personas que eran gordas y esperaban que con solo unos pocos días de ejercicio todo cambiara para ellos. Era absurdo, en especial porque eran pocos los que se esforzaban, y si le preguntaran, ChanYeol sentía que muchas veces no eran nada más que una perdida de tiempo.

BaekHyun era justamente ese tipo de persona. O al menos fue la impresión que le dio a ChanYeol.

Se acercaba a él e intentaba darle una buena rutina, pero el tipo siempre parecía perdido, mirándolo con los ojos brillantes y los labios bien rojos, porque se la pasaba mordiéndolos, todo el tiempo, y eso a ChanYeol le molestaba, le desesperaba por completo.

—No tengo idea de cómo hacer esto, es demasiado —le decía BaekHyun, con la voz acelerada, entonces ChanYeol solo se acercaba y con sus manos trataba de mejorar su postura, apretando en los lugares correctos, como su cadera, la cual trataba de mantenerla firme, pero nunca lograba nada.

Solo lograba sentir su corazón acelerado y su respiración pesada, además que ChanYeol no podía evitar notar como el menor siempre saltaba con su toque, pareciendo muy nervioso apenas sentía su respiración cerca de su nuca.

Lo cual no le sorprendía.

ChanYeol era muy consciente de las miradas a su persona todo el tiempo. Era un hombre por demás atractivo, con un cuerpo muy bien trabajado y, ciertamente, le encantaba tener la atención de las personas, así que nunca perdía una oportunidad, acercándose a quien le llamaba la atención, a quienes tenían buenos cuerpos y pensaba que podrían satisfacerlo.

Lamentablemente, BaekHyun no tenía nada de eso que le atraía.

No tenía buen cuerpo, ni condición, ni parecía hablar mucho. Tenía un bonito rostro, eso debía admitirlo, pero más allá de eso era aburrido, sin chiste. Y por ello ChanYeol apenas le prestó atención.

—¿De verdad ya estás agotado? Así no vas a lograr nada —le soltó, fastidiado, después de ver al contrario detenerse por quinta vez.

BaekHyun estaba todo sudado, con su enorme playera amarilla mojada de sudor y pareciendo a punto de desmallarse en verdad.

—Tengo un calambre, todas mis piernas duelen, así no puedo seguir —murmuró BaekHyun, tratando de sonar firme y seguro, pero no podía, porque ChanYeol lo miraba tan atentamente, y a él lo ponía de nervios.

—Bien, entonces ven, te ayudaré —dijo, girando los ojos y estirándolo para que se sentara en uno de los bancos.

BaekHyun no podía ni mirarlo a los ojos, en especial mientras ChanYeol lo recostaba y le decía que se relajara, que lo haría sentir mejor y así podría continuar.

Todo en él estaba temblando, mientras giraba los ojos de un lado a otro, no sabía a donde mirar, ese hombre lo ponía tan nervioso, lo intimidaba muchísimo, en especial porque siempre parecía de mal humor, como si le fastidiara estar a su lado, y en esas dos semanas que habían estado juntos apenas si le había hablado, no parecía interesarse en él, y casi siempre lo dejaba solo para irse a coquetear con cualquier hombre o mujer que le hacía ojitos.

Así que no pudo evitar saltar apenas sintió sus manos tocar sus piernas.

BaekHyun usaba un short que le quedaba bastante grande, tapando hasta casi debajo de sus rodillas. Tenía muslos realmente gordos y gruesos, así que se sentía muy avergonzado de ellos, y en esos momentos no podía evitar temblar por completo al sentir como ChanYeol, con sus manos cálidas y fuertes, comenzó a tocar su piel, moviendo sus manos de arriba a abajo, sobando y apretando con fuerza.

—¿Que- qué estás haciendo? —preguntó, intentando mantener la calma, pero no podía, estaba todo rojo, con las mejillas bien calientes y el contrario parecía tan indiferente a eso, a como movía sus manos haciéndolo casi suspirar.

—Necesitas relajarte, tienes los músculos tensos y esto ayudará, tenías calambres, ¿no?

Quiso decir que si, pero que quería que se detuviera. Aunque no estaba seguro de eso último.

ChanYeol no decía nada, solo seguía subiendo sus manos, apretando una y otra vez. Veía como la piel blanca del contrario saltaba entre sus dedos. Sus muslos eran realmente grandes, muy enormes, y tenía la piel tan sensible que apenas con unos toques la piel comenzó a enrojecerse, marcando cada uno de los dedos del alto, que apretaba con más fuerza, queriendo sentir todo, en especial cuando subió la mirada y encontró a BaekHyun con los ojos cerrados.

Era muy divertido, demasiado atrayente para Yeol, el solo mirarlo lo hacía querer sonreír porque en definitiva el menor parecía muy perdido, demasiado avergonzado como para siquiera voltearlo a ver, seguro nunca nadie lo había tocado, ni un poco, de ninguna forma, así que al notar como BaekHyun comenzó a morder su labio inferior decidió divertirse un poco, darle algo de atención, de esa que seguro jamás tenía.

—¿Se siente bien? —preguntó, subiendo un poco más sus manos, solo un poco, después de todo había personas alrededor, aunque nadie les ponía demasiada atención, y en dado caso, a ChanYeol no le importaba que lo miraran.

—Mhm si, yo.... No... solo... si —balbuceó el de cabello castaño, estaba que no podía más, quería suspirar, levantarse, salir corriendo quizás. Nadie jamás se había acercado tanto, y el sentir la piel callosa del contrario contra su piel caliente no estaba haciendo las cosas mejor.

Ya no se sentía como un masaje. O tal vez si. Porque ChanYeol seguía sobando de arriba a abajo, con fuerza, apretando sus dedos, tanto así que los músculos de sus brazos se marcaban a cada segundo, incluso las venas de sus manos resaltaban demasiado, así que no podía hacer nada, porque se sentía bien, demasiado, en especial cuando rozó muy arriba, tanto que lo hizo saltar, sin entender nada.

—Necesitas relajarte, ¿sabes? Aún hay mucho trabajo que hacer —le susurró, en un tono divertido, antes de tocarlo de nuevo, haciendo que fuera imposible para BaekHyun el no soltar un débil gemido. Apenas perceptible, pero que hizo a ChanYeol sonreír, alejándose de inmediato y continuando como si nada.

BaekHyun tenía el corazón acelerado. Y apenas si pudo continuar con la rutina.

En cambio, ChanYeol parecía tan sin igual. Ignorándolo de nuevo por completo, y solo poniéndole atención en momentos.

Incluso con el paso de los días parecía indiferente a todo, era como si nada hubiera pasado, como si sus manos no hubieran tocado demasiada piel de BaekHyun, como si solo él se hubiera imaginado sus dedos largos y gruesos rozando la orilla de su polla.

Con el único detalle de que no lo imaginó, ni un poco. Todo fue demasiado real.

Y BaekHyun estaba tan confundido, en especial cuando ChanYeol comenzó a tocarlo de más en ocasiones, con el pretexto de ayudarlo, de mejorar su postura, pero entonces solo rozaba de más su cintura, y pegaba su cuerpo demasiado a él, casi rozándose contra su trasero.

—Aquí, justo así, tienes que sostenerlo derecho —le decía, ayudándolo a cargar una de las pesas, rodeando con su brazo grande y lleno de tatuajes su cintura, así que apenas si lo podía soportar, dejando caer todo.

—Yo no... lo siento, necesito tomar agua —murmuró BaekHyun, con la respiración agitada y corriendo a los casilleros, esperando poder respirar, tomar un poco de aire y calmar su respiración acelerada.

Después de todo, nunca había pensado en algo como eso. En alguien acercándose de más, nadie lo había mirado nunca más de un par de segundos, y siempre parecían asqueados con su presencia, así que ChanYeol lo confundía demasiado, no lo entendía, y no podía evitar sentir su corazón acelerado cada que lo veía, pues era demasiado atractivo, y eso no había forma en que pudiera negarlo.

Pero no importaba, porque ChanYeol no estaba cambiando para nada su actitud, era divertido hacer enrojecer a BaekHyun, verlo todo nervioso, y tembloroso pero nada más, no le parecía atractivo, y aunque debía admitir que tenía un muy buen trasero, no era suficiente.

Aunque eso no quitaba que disfrutaba de la vista cada que tenía tiempo, en especial cuando lo ponía hacer pesas y sentadillas, entonces se sentaba detrás, diciéndole que observaría que estuviera bien su postura, que no fuera a lastimarse, entonces solo miraba, en especial cuando bajaba y todo la tela de sus pantalones se pegaba a su piel, dejando ver ese trasero enorme, muy gordo, era alucinante, sobre todo porque tenía unas caderas muy anchas y muslos bien gruesos que hacía todo mejor, así que solo miraba, pasando la lengua por sus labios sin vergüenza, hasta que se cansaba y recordaba que ese niño no tenía mucho que ofrecerle, porque seguía sin tener del todo un buen cuerpo, había muchas personas mejores alrededor, con más cintura y menos ropa, así que solo se alejaba, y buscaba algo mejor.

Porque BaekHyun no dejaba de ser gordito y torpe. Y para ChanYeol, en ocasiones era el colmo, entonces no podía evitar desesperarse, en especial cuando lo veía sudando demasiado, viéndose vergonzoso o comiendo una barra de chocolate como si fuera algo bueno, cuando en realidad solo era un montón de azúcar, así que no lo haría verse mejor, para nada.

—¿Es enserio que estás comiendo eso? ¿Aquí? —le preguntó un día de esos, irritado, cuando lo vio masticando como si nada su dulce.

—Si bueno... la azúcar me ayuda un poco. A veces siento que es demasiado —quiso explicarse el más chico, en especial al ver que ChanYeol enserio parecía molesto, mirándolo con fastidio, así que Baek solo bajó la cabeza, moviendo las manos a su espalda, queriendo ocultar su chocolate medio mordido.

—No puedes estar comiendo aquí, menos esas cosas, así jamás vas a bajar de peso, es pura azúcar, por eso sigues gordo, ¿quieres serlo siempre acaso? No seas torpe.

Fue cruel. Demasiado.

Tanto así que BaekHyun bien avergonzado solo miró al suelo, apretando con fuerza sus manos. Porque el alto no fue cuidadoso, y tampoco le importó controlar el tono de su voz, así que todos escucharon, volteando a verlo e incluso riendo, porque era patético, entonces solo quiso llorar, mucho, pero no lo hizo porque estaba en público y ChanYeol le ordenó continuar. Ahora debía bajar los gramos que seguro había ganado con eso que comió.

Estaba muy confundido. BaekHyun no entendía nada de su loca cabeza y su descuidado cuerpo. Porque ChanYeol seguía siendo demasiado confuso, nada bueno para él, pero aún así le gustaba sentirlo, oler su colonia mezclada con el sudor de su cuerpo. Ver sus brazos desnudos y los muchos tatuajes que solo lo hacían más atractivo.

No podía negarlo, menos cuando su piel entera se erizaba cada que el alto rozaba su cuerpo, parecía tener un gran gusto por su parte trasera, porque seguía acercándose mucho, y nunca perdía el tiempo de apretar sus caderas. Eran algo que le gustaba mucho, eso era evidente, y ChanYeol no planeaba ocultarlo.

Porque ese niño gordito lo confundía, no entendía si le gustaba o si solo era demasiado su deseo de apretar ese trasero enorme, verlo sin nada, hacerlo rebotar un poco y todo eso.

Y quizás para BaekHyun solo hubiera quedado como un deseo más, como una experiencias extra en su vida sin demasiada importancia, si no hubiera visto lo que vio.

Sus entrenamientos cada vez eran mejores, un poco más constantes y menos complicados. Su cuerpo estaba acostumbrándose a todo eso de a poco, y era muy gratificante comenzar a notar los cambios, pues sus mejillas ya no estaban tan gordas como antes y sus piernas solo parecían lucir mejor, porque estaba bajando la grasa pero de alguna forma la parte de sus caderas y muslos no parecía querer disminuir, así que solo relucían más, de a poco, por que su estómago iba adelgazando, así que todo lucía más lindo.

Entonces, no estaba faltando a ningún entrenamiento, cada día se encargaba de llenarse de fuerza y voluntad para cumplir con toda su rutina. Era muy pesado, y había momentos donde realmente solo quería llorar, pero trataba de soportar, mucho, ademas que ChanYeol siempre parecía darle un poco de gratificación, con un par de masajes que siempre lo dejaban muy nervioso y que él contrario parecía disfrutar mucho.

Sin embargo, fue un viernes cuando por accidente olvidó su mochila con sus auriculares en ella. Quizás los hubiera dejado ahí, sin darle mucha importancia si el día siguiente no fuera su día de descanso, así que simplemente decidió regresar durante la noche, después de sus clases, para recuperarlos.

El lugar estaba casi vacío, eran pocas las personas a esa hora, así que solo caminó hasta los casilleros, a un lado de las duchas, tratando de ser rápido, cuando entonces comenzó a oír un par de gemidos.

Debió haberse alejado, irse y no querer saber más. Pero no fue así. No lo hizo.

Más bien se acercó, porque una parte de él reconocía esa voz y quería verlo, quería confirmar con su vista lo que ya sabía, así que no fue del todo una sorpresa cuando se encontró a Park ChanYeol follandose a un chico entre los casilleros.

Lo tenía con las manos apoyadas en las puertas, con las piernas abiertas recibiendo todo lo que el alto tenía por darle, parecía disfrutarlo mucho, en verdad, porque el tipo gemía bien fuerte, gritando que era delicioso, así que ChanYeol solo lo penetraba más, con más fuerza, entrando por completo y dejando ver por segundos su enorme polla, grande, gruesa, y con unos cuantos vellos pubicos encima.

Era realmente muy atractivo, y todo parecía tan bueno, que BaekHyun no podía dejar de verlos, de escuchar como gruñían y gritaban, con el sonido de la piel chocando una y otra vez, resonando entre los pasillos, y entonces se encontró deseando todo eso, imaginando cómo sería estar en esa posición, con el trasero así de rojo, lleno de marcas por las nalgadas que ChanYeol le daba a momentos, soltando tanta saliva justo de la manera en que el contrario lo hacía, recibiendo besos, mordidas en su cuello, era muy atrayente, en especial cuando tomó una de las piernas del contrario y la subió, abriéndolo más, y entrando aún más duro en él, bien hasta el fondo, dejando que se marcara por completo su polla en su abdomen, y permitiendo que Baek viera cómo salía y entraba a cada segundo, abriendo más su ya muy roja entrada, que estaba escurriendo, así que no pudo evitar ver todo y comenzar a tener una gran erección por todo eso.

Una muy notoria. Con sus pantalones marcando todo, cada una de sus partes duras y casi chorreantes.

Mismas que ChanYeol alcanzó a notar desde su posición, cuando volteó a verlo.

Y entonces sonrió por ello.