【Fallen Angel】
Misma hora, mismo día; él y sus mismas heridas. La paleta a medio terminar descansa en su boca como siempre mientras le reparte caricias a los mininos en aquella desgastada caja en la entrada de la tienda de la señora Choi.
Sin embargo, hay algo diferente. Hoy llueve y la señora Choi no está en la tienda para regañarlo por su 'mal aspecto'. Las calles están casi vacías y la gente corre a refugiarse de la tormenta con sus paraguas, pero él no. Él luce tan sereno bajo la lluvia como si pertenecería a ella. Los truenos no le asustan ni tampoco parece estar preocupado por pescar un resfriado.
Camino casi por inercia hacia donde está él y una sensación de calma me llena el pecho cuando le cubro con mi paraguas. Luce igual de pequeño e indefenso que los gatitos en la caja, pero eso no le borra la sonrisa en su rostro.
Él me voltea a ver desde su posición en cuclillas y se retira el dulce de la boca para después sonreírme e iluminar mi día. Pareciera que la lluvia se va cuando él me sonríe y el ambiente se hace cálido como el rosa de sus dulces labios.
No obstante, la tormenta arrecia en mi corazón al ver las heridas en su rostro. Tiene el labio roto, una ceja cortada y varios raspones en las mejillas y quijada. No es la primera vez que viene con tales heridas, pero sigue doliéndome en el pecho como la primera vez.
Me pongo de cuclillas junto a él y le cubro con el paraguas sin importar que se moje mi espalda. Con la mano que me queda libre acuno su rostro y Renjun sisea levemente cuando paso con suavidad mi pulgar en su mejilla.
ㅡ ¿Regresó?
Él asiente y su sonrisa ahora destila melancolía. Sé que nunca lo demuestra, pero está cansado de tener que lidiar con los problemas de su padre y actuar como si todo estuviera bien por su hermanito.
Renjun es un ángel, un ángel de alas rotas y corazón gigante. Él quiere volar, ser libre y alcanzar sus sueños, pero está atado a la cruda realidad que le obligó a madurar desde muy temprano.
ㅡ ¿Quieres que vaya por Dery?
Él niega y se recarga en mi hombro mientras vuelve su vista a los mininos que ya se están quedando dormidos en la cajita. Su cabello mojado me empapa la camisa, pero eso es lo que menos me importa cuando sé que él encuentra calidez estando a mi lado.
ㅡ Está con mis tíos.
Asiento con la cabeza y nos quedamos en silencio, la lluvia se aligera y Renjun les dedica toda su atención a los gatitos. Yo lo observo a él, me deleito con cada uno de sus rasgos y me pierdo junto a mis pensamientos.
No hay persona más bondadosa y valiente que el chico a mi lado, ese que tiene tanto amor para dar y anhelos como un niño, con sonrisas que te hacen caer enamorado y heridas que llegan hasta el alma. Un chico tan puro como él no debería pasar por martirios tan grandes como los que carga en sus hombros y me frustra no poder ser capaz de hacer su sufrimiento el mío para no tener que ver más su rostro maltratado.
ㅡ Quiero ir a casa, Nana ㅡmusita Renjun.
ㅡ Entonces vayamos.
No importa si voy hacia el fin del mundo si Renjun me sostiene la mano y quiero creer que él piensa lo mismo. Aún así, hasta este punto dejaría que aquel muchacho me rompiera el corazón si eso le hace sentir mejor, pero sé que nunca lo haría. Él es tan bueno que procuraría no hacerme daño con sus palabras.
Su mano está helada y tiene mal puesto un vendaje que ha empezado a empaparse poco a poco de sangre. Ren nunca ha sido bueno para curarse a sí mismo, irónicamente. Siempre que lo veía llevaba las vendas mal puestas o se le había olvidado cambiarlas, los curitas los ponía chuecos y algunas veces olvidaba limpiarse las heridas. Eso no impidió que siguiera regalando sonrisas y animando su día a día, y fue así que él llegó a mi.
El camino a mi casa es tranquilo hasta que a Renjun se le ocurre comenzar a saltar en los charcos de agua que se forman en la banqueta. Le veo reír y se me contagia su felicidad. Como ya es costumbre, él me jala e incita a seguirle en sus juegos. No le puedo decir que no a esos ojos llenos de constelaciones y me permito volver a ser un niño a su lado, dejando por un momento de lado los problemas que nos rodean.
Llegamos a nuestro destino entre sonrisas y miradas cómplices, de esas que logran mover un no sé qué en el pecho y trastocan todos tus sentidos. Él me guía hacia mi habitación ya que yo estoy demasiado embelesado con cada uno de sus movimientos como para moverme por mi mismo.
Mamá no está en casa y Renjun hace un puchero cuando se lo digo. Él adora a mi madre y viceversa, digo, es imposible no adorar a mi ángel. Ellos cocinan juntos cuando él viene a casa, platican animadamente en la comida e incluso le ayuda a mi mamá a cuidar de sus plantas. Yo les observo desde lejos cuando están juntos, adoro el simple hecho de ver a las dos personas que más amo en el mundo ser felices.
ㅡ Espera aquí, voy por el botiquín ㅡle digo y el asiente mientras se entretiene con el mismo libro de mi estantería.
Le curo las heridas mientras lee y hace muecas involuntarias que me resultan adorables. Le recojo el cabello mojado con una de las diademas de mi madre y voy a buscar la toalla amarilla que él usa cuando está aquí.
ㅡ ¿Por qué te gusta tanto ese libro? ㅡle pregunto cuando estoy de regreso y me siento a su lado en la cama.
Renjun se para sin despegar su vista del libro y encuentra asiento de nuevo entre mis piernas. Él se recarga contra mi pecho y yo le rodeo la cintura con mis brazos por debajo de la chaqueta húmeda. Mi cabeza encuentra su lugar en la curvatura de su cuello y aspiro suavemente el olor a cítricos y petricor.
ㅡ Creo que me identifico con los personajes ㅡdice y observo de soslayo sus labios moverseㅡ . Ellos son solo unos niños y ya tienen que vivir los estragos de una guerra ¿No crees que es injusto?
ㅡ Lo es, pero desgraciadamente así es como se mueve el mundo.
ㅡ Desearía que fuera diferente ㅡmusita casi en un suspiro y cierra el libro para después voltear a verme con sus orbes de obsidianaㅡ . No quiero ser un adulto en un mundo de escala de grises ¿Por qué tendría que volverme alguien cruel y pesimista para "madurar"?
ㅡ No tienes porque hacerlo ㅡle respondo y acaricio su mejilla vendada con delicadezaㅡ . Es cierto que el mundo gira alrededor de esa cruel madurez, pero nadie dijo que debíamos ir en la misma dirección. No dejes que te quiten esa chispa dentro de ti, Renjun. Y si quieres poner el mundo de cabeza, hazlo. Allí estaré yo para sostenerlo a tu lado.
Él me deleita regalándome una sincera sonrisa y las lágrimas se le acumulan en lo ojitos. Le obligo a alzar el mentón y le beso con delicadeza temiendo causarle dolor en la herida de su labio, pero él no quiere ir lento.
Renjun se sienta a horcajadas sobre mi para tener mejor acceso a mi boca y yo me dejo hacer a su antojo. Me enreda el cabello con sus manos y enreda su lengua con la mía. Yo soy su fiel súbdito y recibo gustoso en mi boca todos sus suspiros. Él se deshace de su chaqueta y le ayudo a quitarse la camisa holgada, llevándose consigo la diadema en el proceso.
Ciño mis manos alrededor de la piel fría y pálida de su cintura y él se estremece cual hoja de papel. Entre abro los ojos y me permito adorar las facciones de su rostro que se pierden en el calor del momento.
A pesar de todo, me preocupa que él pueda resfriarse estando desnudo después de haberse expuesto a la helada lluvia, así que le pido que se aferre a mi mientras nos encamino hacia el baño de mi habitación.
La ropa cae al suelo, nuestros cuerpos se vuelven a conocer una vez más y los vidrios se empañan por el agua caliente de la regadera. Su espalda se arquea, sus piernas me aprietan contra él y sus uñas rasgan la amplitud de mi espalda. Le beso las heridas, me trago sus gemidos y le sostengo a través de su éxtasis, permitiéndonos llegar juntos hasta las estrellas.
Nos quedamos en el limbo después de habernos entregado y me convierto en un egoísta al querer recibir todo su amor solo para mí. Me besa los hombros, se disculpa por las marcas rojizas en mi espalda y tararea alguna melodía de sus canciones favoritas a la par que me enjabona el cabello.
Nuestro baño termina entre pequeños besos y sonrisas, las chispas del erotismo se dispersan alrededor y dejan un ambiente cálido, agradable al corazón.
ㅡ ¿Te quedas a dormir? ㅡle pregunto a la par que seco su cuerpo con la toalla.
Renjun asiente y traza círculos en mi pecho esperando a que termine.
Mamá llega a casa poco después de que Renjun y yo hayamos terminado de cambiarnos por nuestras pijamas (la mitad de mi armario es literalmente ropa de mi ángel). Ella se alegra de verlo ya que ha pasado a comprar pollo frito para la cena. Me voy hacia el cuarto de lavado para dejar la ropa mojada de Renjun y lavarla al día siguiente.
Al llegar me recargo en el marco de la puerta de la cocina y me quedo mirando a mi madre y a Renjun platicando mientras cocinan algo de arroz para acompañar la comida.
ㅡ No deberías dejar que ese hombre te haga tanto daño... Mira nada más como te ha dejado la cara ㅡle reprocha mi mamá a él.
ㅡ Le aseguro que no volverá a pasar ㅡle responde como todas las veces anteriores solo para no preocuparla.
En el fondo, yo también desearía tener que dejar de verlo con nuevas heridas cada vez que viene, pero hasta este punto sé que es inútil pedírselo. Ya hemos peleado por ello y no hemos llegado a ninguna parte. Lo único que me queda es curarle y compartir su dolor. Y a veces también salir golpeado por su padre en mis intentos de protegerlo.
Mamá y yo hemos tratado de convencerlo para que denuncie, pero él nunca ha cedido. Dice que no tiene el corazón para hacerle eso a su padre, pues entiende que él también necesita ayuda con sus adicciones. Le he dicho que cuando cumpla la mayoría de edad puede venir a vivir con nosotros junto con su hermano, conseguiremos trabajos de medio tiempo e iremos a la universidad. Él y mamá podrán cocinar juntos cuando quieran y yo le ayudaré a Dery con sus tareas. Incluso podríamos adoptar uno de los gatitos de la señora Choi.
Si me permito ser soñador, puedo vernos con un par de anillos en nuestros dedos anulares, una casita con un jardín y un pequeño jugando con un minino.
Un beso en mi mejilla me saca de mis pensamientos y veo al dueño de los mismos.
ㅡ Vamos a comer ㅡme dice y me lleva con él hacia la sala.
Los tres tenemos nuestra comida-cena mientras reímos viendo uno de los doramas que mi madre y Renjun tanto aman. Nos ponemos mascarillas y mamá le seca el cabello a mi ángel.
La siguiente semana empiezan de nuevo las clases y con ello mi último año antes de la universidad, así que disfruto lo mejor que puedo estos momentos antes de que la escuela consuma gran parte de mi tiempo.
Renjun se queda dormitando gracias a las caricias de mi progenitora en su cabello y ambos reímos ligeramente al ver al chino luchar con el sueño.
ㅡ Llévalo a la cama, yo recojo ㅡme dice en un susurro y me da un beso en mi coronilla al igual que a Renjun.
ㅡ Descansa, ma. Ten bonita noche ㅡme despido de ella antes de que se vaya a la cocina.
ㅡ Igualmente, cariño.
Ella se retira y yo me quedo un ratito más viendo al dueño de mi corazón. Me alegra que parezca estar durmiendo en calma, pues hubo varias noches que las pasé en vela debido a que él no podía dormir.
Lo cargo y subo hasta mi habitación. Le intento convencer de que se lave los dientes, pero está tan cansado que apenas y está lúcido. Me veo en la obligación de lavarle los dientes y a él de vez en cuando se le escapa una risita nasal entre sueños cuando le hago cosquillas en el paladar con el cepillo. Me alisto de igual manera y nos arropo a ambos en mi cama.
Los dos nos encontramos y nos aferramos para dormir abrazados. Le sigo repartiendo caricias en su mechones azabaches y casi puedo sentirlo ronronear en mi pecho de gusto. Le miro y sonrío.
Como cada noche que lo tengo entre mis brazos, agradezco haberme encontrado a un ángel en mi camino y que me diera a conocer lo que significa amar y ser amado.
Renjun y yo jamás hemos aclarado lo que somos, pero no hace falta que lo digamos para entenderlo. Ambos lo podemos sentir y es como si a través de su mirada pudiera aclararme todas esas dudas sobre lo que ocurre entre nosotros. Él es mi amigo, mi amante, mi novio, mi felicidad, mi amor, mi hogar y sobretodo mi ángel. Simplemente no hay palabra que puedan encerrar todo lo que él significa para mí.
Cierro los ojos y me entrego al sueño deseando que estos momentos juntos duren para siempre. No sé que ocurrirá mañana ni en un futuro. Podríamos llegar a vivir juntos como podríamos tomar caminos separados. No lo sé, pero nada de eso importa cuando es en el presente que tengo la fortuna de tenerlo en mi vida y de ser amado por él, por Renjun, por mi ángel caído del cielo.
Publicada originalmente en Watt