1: Vaquita [HyunLix
Boypussy, Dirty Talk, Lactancia, híbrido de vaca.
Felix es un híbrido de vaca. Hyunjin no tiene idea de dónde salió, por qué o cómo si quiera es posible que exista alguien así. De lo único que está consciente es que el híbrido le pertenece y que jamás lo entregaría.
¿Cómo una idea así podría cruzársele por la cabeza de cualquier forma? Felix es precioso de pies a cabeza. Hyunjin no cree que exista alguien igual en el mundo. La belleza de Felix es única y le pertenece únicamente a Hyunjin. Él es único con el privilegio de observar al híbrido andar desnudo por toda la casa, porque, según él, la ropa es incómoda. Hyunjin es el único que puede hacer de su vaquita un desastre en la cama mientras ella envuelve su cola en sus muslos y ruega por quedar preñada. A él le pertenecen sus mugidos, sus orejitas, sus piernas, su piel... y su leche, porque, sí, Felix es una vaquita lechera. Cada cierto tiempo, Hyunjin se ve obligado a ordeñar a Felix, y, si le preguntaran, diría que es de sus cosas favoritas.
El día de ordeño es el que más ansía, porque Felix parece entrar en celo: ruega por una polla enterrada en alguno de sus agujeros, suplica por labios en sus pezones y manos amasando sus tetas para que la leche sea liberada y deje de doler. Felix se vuelve tan necesitado, que Hyunjin es incapaz de resistirse.
Justo como ahora.
—Amo, Fefi necesita que ordeñen sus tetitas —indica mientras señala su pecho cubierto por una camisa de Hyunjin. Felix suele decir que, si debía usar ropa, entonces sería la de su amo, porque era suya como él. A Hyunjin nunca le molestó la idea—. Por favor, están muy llenitas —suplica y hace un puchero que derrite a Hyunjin.
¿Cómo negarle algo a alguien tan hermoso como Felix?
Hyunjin guarda su ilustración y apaga la computadora. Gira la silla hacia Felix y ladea la cabeza. Jamás le negaría algo a su vaquita, muchísimo menos si se trataba de ordeñarla, pero jugar con sus nervios lo ponía mucho.
—Ven aquí, pequeño —ordenó con suavidad. Abrió las piernas e hizo que Felix se quedara atrapado en ellas. Subió la camisa hasta que las tetas de Felix quedaron desnudas, lo que le hizo estremecer—. Oh, ¿qué tenemos aquí? Unas lindas tetitas esperando ser ordeñadas, ¿no es así? —Felix asintió con rapidez—. Da saltitos, bebé. Quiero verlas. —El rostro de Felix enrojeció, pero obedeció. Apenas se despegó del piso para hacer que sus tetas se balancearan un poco—. Guau, qué grandes tetas, Felix.
En realidad no lo eran, pero Hyunjin tenía un algo con usar ese adjetivo para referirse a ellas. A Felix realmente no le importaba mientras Hyunjin le diera lo que necesitaba.
—¿Me ordeña, por favor? Duele —casi lloriqueó. Hyunjin le sacó la camisa y amasó las tetas con sus manos. Dio un pequeño tirón en uno de los pezones y un chorrito de leche manchó su rostro y el pecho de Felix, quien llevó sus manos a los hombros de Hyunjin y emitió un ruidito placentero—. La otra, amo, por favor. Lo necesito tanto... Ordéñeme. Fefi será bueno, lo prometo.
Hyunjin ladeó la cabeza y se acercó al cuello de Felix para dejar unos cuantos besos que derritieron al híbrido si es que la forma en la que sus uñas se clavaron en los hombros de Hyunjin decía algo.
La colita de Felix se meneó; era la señal más obvia de que se encontraba necesito. En ese estado, al híbrido no le importaría si tenía un palo metido en la vagina, mientras sus tetas fueran liberadas de la leche, todo estaba bien para él.
Hyunjin dio una larga lamida al cuello de su vaquita y usó la lengua para lamer uno de los pezones duros de Felix, cosa que hizo al híbrido gritar en desesperación. Hyunjin se burló de él con una risa y un pellizco en su otro pezón.
—Qué bonito te ves, pequeño. Estás tan ansioso porque te tome, ¿no es así? —Felix asintió con rapidez, ansioso—. Amo no debería ser malo, ¿verdad? Él debería aliviarte.
—Por favor, amo —suplicó—, hágame suyo las veces que quiera. Ordéñeme...
Hyunjin acarició la espalda baja de Felix hasta que hubo llegado a su trasero. Deslizó sus dedos por el perineo y se detuvo en cuanto sintió la humedad del coño. Sonrió, y enterró un dedo ahí, lo que provocó un chillido en su vaquita. Hyunjin movió el dedo en círculos y metió otro. Felix suspiró y comenzó a montar los dígitos de Hyunjin con rapidez.
Hyunjin mordió su labio inferior y se acomodó para liberad la erección que había tenido desde que a Felix se le ocurrió entrar al estudio con solo la camisa puesta.
—Vas a montarme mientras me como tus tetas, ¿entendido? Quiero que uses mi polla como la linda putita que eres.
Felix se sonrojó, pero no dijo nada, al contrario, asintió y alzó las caderas para que Hyunjin pudiera jugar con su vagina hasta dejarla lo suficientemente abierta como para que la intromisión de su pene no lo lastimara.
Felix tragó saliva y tomó la polla de su amo. Lamió sus labios y sus paredes se apretaron, desesperadas por algo entre ellas. Felix miró a Hyunjin en busca de su aprobación y este se la dio con un asentimiento de cabeza. Tomó una gran bocanada de aire y se metió el glande; un siseo escapó de sus labios, pero continuó bajando con el deseo de complacer a su amo para que él lo hiciera con él.
Funcionó.
Un gruñido escapó de Hyunjin y, de inmediato, sus manos atraparon las caderas de Felix mientras dejaba caer la cabeza hacia atrás. El híbrido exhaló y, deseoso de calmar su sed, acercó la boca a la nuez de su amo. La lamió con desesperación y la mordió con cuidado. Los ruidos que Hyunjin dejó escapar hicieron que la nuez se moviera, cosa que Felix aprovechó para devorar el resto de su cuello.
Hubiera seguido así, incluso hubiese podido marcar a su amo con sus dientes para que todos supieran que pertenecía a alguien más; sin embargo, la necesidad de ser ordeñado pudo más que sus morbosidades. Llevó sus labios a la cara de Hyunjin mientras mecía sus caderas sobre su regazo, y gimió.
—Amo, Fefi necesita de su boca en sus tetitas —pidió. Hyunjin tragó saliva y lamió sus labios. Alzó la vista para ver al híbrido sonrojado y sudado que tenía encima, y sonrió ante la idea de ser el único capaz de verlo así—. Fefi será una vaquita buena para amo, por favor...
Hyunjin se incorporó. Alzó las caderas con brusquedad y Felix gritó.
—Eres toda una puta, Felix, mírate —provocó—. No deberías haber sido una vaca, sino una perra.
Felix sollozó y asintió. Él sería todo lo que su amo deseara, porque lo amaba a él, a su polla y a sus labios, los cuales ya se encontraban dando besos húmedos en todo su pecho.
—Amo, amo, amo, se lo suplico. No puedo soportarlo más —lloró. Las tetas le dolían demasiado, ya ni siquiera el placer de tener la polla de Hyunjin enterrada en la vagina era suficiente para calmarlo—. ¡Amo...! ¡Hyunjin!
Oh, Hyunjin se mordió la lengua en cuanto escuchó su nombre escapar de los labios de su vaquita. Él en verdad lo necesitaba, ya había dejado de ser un juego.
Inmediatamente, Hyunjin llevó su boca a un pezón y succionó sin usar demasiada fuerza. El alivio en Felix llegó de inmediato. El grito que dejó escapar calmó a Hyunjin, y se tomó la libertad de apretar y retorcer el otro pezón que chorreó y le manchó la ropa. A Hyunjin no le importó, los gemidos de Felix lo compensaban, y los movimientos torpes de sus caderas lo hacían aún mejor.
Hyunjin usó la lengua para delinear el pezón unos segundos antes de volver a succionarlo. La leche incluso resbaló de su barbilla por la abundancia de esta. Por un momento, Hyunjin se sintió culpable por haber puesto a Felix más allá del límite, pero no pudo evitar pensar en que, si Felix continuaba luciendo así de erótico para él, quizás lo volvería a hacer.
Liberó el pezón y amasó el pecho con su mano.
—Mmh, qué buena puta me conseguí —ronroneó—. Quizás debería atarte a la silla y dejarte gotear toda la noche, ¿mmh?
Ambos sabían que jamás se atrevería a hacer algo así, pero Felix estaba perdido en la necesidad de ser ordeñado.
—¡No! —sollozó—. Fefi es bueno para amo, por favor... —Hyunjin no lo admitiría, pero hacer llorar a Felix para luego consolarlo le encantaba—. Fefi es una buena puta para Jinnie.
—Oh, bebé, tú lo eres —gimió sin poder evitarlo. Atacó el otro pezón y el grito de Felix le supo a gloria. Lo liberó unos minutos después y Felix hizo la cara de Hyunjin quedara atrapada entre sus tetas, mientras saltaba con ganas sobre la polla de su amo ya que había sido liberado de la mayor parte de su leche—. Mierda, mierda, no voy a dudar mucho, pequeño —advirtió en un murmullo.
—Quiero que me llene como yo le hiciste con usted —pidió. Hyunjin soltó una risita por sus palabras.
—¿Sí? Debería, ¿verdad? Has sido bueno para mí, tanto que me harás correrme así de rápido. Maldita sea, Felix, te amo.
—Fefi también lo ama —murmuró e hizo un gesto que le hizo saber a Hyunjin que deseaba ser besado, por lo que lo tomó del cuello y lo acercó para chocar sus labios con los suyos sin intentar ser cuidadoso.
La saliva escurrió por las barbillas de ambos, y Hyunjin deseó tener un espejo para ver el desastre que era Felix, aunque no tuvo problemas con conformarse con los chasquidos que sus cuerpos hacían, y la manera en la que su vaquita lo tocaba.
Hyunjin pensó que era afortunado por tener a alguien como Felix para él solo.
—Felix... Espera, voy a...
—No, lo quiero adentro, Jinnie, ahora.
Felix apretó su entrada y Hyunjin se dejó ir. Lo llenó sin dejar de embestirlo ni siquiera cuando había terminado, porque sabía que Felix no se lo permitiría hasta que él mismo hubiese decidido que era suficiente.
—Felix... —suspiró. La vaquita dio un último grito y terminó en la polla de Hyunjin. El híbrido se quedó quieto unos segundos y luego abrazó a Hyunjin mientras meneaba las caderas—. Espera, detente...
—Te amo, Jinnie —susurró como si se tratara de un secreto y cerró los ojos. La respiraciones de ambos se regularon, y Hyunjin decidió acariciar a Felix antes de alzarlo—. No, la quiero dentro —se quejó.
—Pero estás todo pegajoso, Fefi. Necesitas que te limpie.
—Mañana —intentó discutir y dio sentón. Hyunjin jadeó y terminó por aceptar. Era tarde y tenía sueño, ¿cómo culparlo?
Cargó a su vaquita hasta el sofá de cuero y se recostó con ella encima. Odiaría limpiar todo al día siguiente, pero no pudo importarle en ese momento, no mientras tenía a Felix para él y solo él.