estás aquí ; kookmin os

Summary

Jungkook siempre había estado allí.

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1
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n/a
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16+

único; estás aquí

Jungkook estaba allí, Jimin lo sabía.

No necesitaba verlo, porque sabía que estaba allí. Acompañándolo, recostado a su lado.

Algunas veces, sentía como sus brazos envolvían su cintura a la hora de dormir, también sentía cuando este besaba su frente. Incluso sentía que, Jungkook lo acompañaba cuando caminaba por la noche y debía ir a trabajar tarde, se sentía protegido a su lado.

El único problema es que, nunca lo ha visto en toda su vida, ni lo ha escuchado. Simplemente, es consiente que existe.

Ni si quiera sabe si su verdadero nombre es “Jungkook”, simplemente le puso ese nombre para no llamarlo simplemente “la cosa”, como solía hacer cuando tenía doce años.

Han pasado doce años, desde que no llamaba a Jungkook de esa manera.

Tal vez está algo enloquecido y Jeongguk no es más que un extraño presentimiento, pero, puede afirmar por su vida entera, que si existe.

Así que, con esos pensamientos en mente, se sienta sobre la cama y toma aire para hablar.

Siente el peso sobre el colchón y, sin temor alguno, pronuncia las siguientes palabras.

—Ggguk, ¿estás ahí? —Pregunta. Los dedos de sus manos se mueven inquietos y muerde su labio inferior. Es la segunda vez en su vida, en que hace aquella pregunta en voz alta. La primera vez, la hizo a los dieciséis, cuando se encontraba estudiando y de pronto el bombillo de su habitación se apagó.

Gguk solía hacerle aquella clase de cosas, para demostrar su presencia. Recuerda que, aquella vez luego de preguntar, escuchó dos golpes, como si quisiera decir “estoy aquí“. Jimin le había comentado a su madre y ella, algo alarmada, pensó que había algún corte de luz en la casa, específicamente en su habitación, por lo que había llamado a un electricista para que pudiera arreglar el supuesto problema.

Porque en realidad, no había ningún problema con la luz de su hogar.

Así que su madre se asustó y le pidió no volver a hacer esa pregunta.

Pero ahora estaba viviendo solo, en un pequeño apartamento, cerca a su trabajo, por lo que no había ningún problema.

El joven peli negro, frunce el ceño algo decepcionado, al no escuchar ninguna señal que demostrara la presencia de Jungkook.

—¿Es-estás ahí? —Volvió a preguntar, sintiéndose algo humillado. Tal vez todo había sido su imaginación y Jungkook no existía. Tal vez lo había abandonado. Habían tantas probabilidades, pero ninguna cuadraba en verdad.

¿Por qué Jungkook no daba alguna señal?

¿Y si todo había sido su imaginación?

¿Y si...?

Toc Toc.

Jimin nunca había sido asustadizo, cuando se trataban de cosas así.

En verdad, nunca tenía miedo a películas de terror sobre espíritus, fantasmas, etc.

De lo único que tenía un gran miedo, era de los seres humanos.

Sí, él es uno. Pero, incluso a veces temía de si mismo, temía tomar alguna mala decisión que le hiciera daño a la poca gente que en verdad apreciaba.

Pero...Era muy diferente el miedo que tenía de si mismo y el miedo que tenía por otras personas. Nunca podría asegurar si las personas con las que convivía día a día, habían cometido algún acto atroz, si su amabilidad era real, las personas son malas.

Muy malas, lo sabía por carne propia.

Por eso, se había apartado de la mayoría de personas con las que solía convivir, como su familia y había decidido permanecer solo.

Aunque no le gustara mucho estarlo, porque quería a alguien junto a él.

Segundos después. Jimin pronunció.—Estás aquí. —Le dijo en un susurro, suave, dulce acogedor.

Escuchó otro golpe y sonrió.

—¿Hay alguna manera de poder verte? —Dijo con un tono inocente y no escuchó ningún golpe.

Decepcionado, bufó.—Por favor. —Su voz parecía un pequeño y delgado hilo, en verdad necesitaba verlo...—Quiero verte.

Deseaba verlo.

De repente, siente que el peso sobre su colchón desaparece y, luego escucha una voz, grave y, a su parecer calmada, susurrarle en el oído.

—Hay una manera de verme, pero si lo haces, desaparecerás de este plano inmediatamente. —Un escalofrío es lo que siente al escuchar aquella voz...Siente una pequeña corriente pasar por su cuerpo, pero, no desea distraerse por ello. Quiere saber más, necesita saber más.

¿Desaparecer del plano?, ¿se refería a morir o a...?

—Puedo leer tus pensamientos, querido Jimin. —Querido, Jimin. Querido... su voz suena parecida a alguien, pero no sabe ni siquiera a quién, su nombre suena tan lindo a través de la voz de Jeongguk. Oh, como quisiera verlo... —No es la muerte. Es algo peor, es pasar una eternidad en mi mundo y, no creo que desees eso, querido, no de nuevo. No tienes ni idea de quién soy.

Todo parece tan irreal, que Jimin no sabe como actuar o qué decir al respecto.

Jamás había hablado con Jungkook, jamás le había escuchado.

Siente la forma de lo que parece ser una mano, sobre un pequeño mechón cerca a su oreja y suspira.

—Me da igual, deseo verte, Jeongguk. Has estado conmigo desde que tengo memoria y, estoy seguro que esta es la única oportunidad que tendré para verte, si no la tomó, algo dentro de mí, dice que desaparecerás para siempre.—Cierra los ojos, tranquilo.

—¿Por qué no me temes? —Pregunta, ignorando lo anterior, Jimin debería tenerle miedo.

Desde pequeño le dijeron que su misión era proteger y asustar a Park Jimin...Esa era su misión. Claramente, fallida. En su vida pasada, había sido todo lo contrario, pero, esos Jimin y Jeongguk, habían dejado de existir hace miles de años...

—¿Por qué debería?

—Porque está en mi naturaleza hacerlo. Porque no soy bueno, Jimin.

—En la mía, no, Jungkook. —Algo en su interior le exige que diga aquello.— Quiero verte, por favor. No me interesa que me alejes de aquí, no me interesa que seas el peor ser del mundo.

—Va más allá de esto, Jimin. Si lo hago, tu...—Tú memoria volverá y tendrás que irte lejos de lo que has llamado hogar en este mundo.

—Te lo ruego. Permíteme ver tu rostro, luego puedes incluso borrar mi memoria si lo deseas.

Jeongguk no tiene más remedio que aceptar, ante escuchar la voz del que fue hace mucho tiempo su amante y amor de su vida. (Sigue siendo el amor de su vida, pero esta vez, no puede decirle nada al respecto, Jimin no merece pasar por lo mismo que bastantes años atrás).

—Tendré que llevarte a mi mundo, si lo hago. ¿Realmente lo deseas?—Pregunta por última vez, debe asegurarse que Jimin lo desea.

Jimin asiente y Jeongguk suspira, hace un pequeño movimiento y, de repente de encuentra frente a Jimin.

La luz de la luna es la única que ilumina y, un par de segundos después, cuando está lo suficientemente brillante, Jeongguk se muestra ante Jimin.

Sus ojos castaños y brillantes, miran fijos a los de Jimin, quien parece mudo en ese preciso momento. Los ojos de Jeongguk, son preciosos...Pareciera como si brillaran con tan solo ver a Jimin. Sus labios son tan finos, que, Jimin desea poder besarlos, su nariz, es demasiado preciosa.

Jimin se toma alrededor de siete minutos para admirar cada facción del rostro del ser que se encuentra frente suyo.

No desea ver nada más...

Cuando está a punto de acariciar sus mejillas y decirle algo a Jungkook, siente un fuerte dolor de cabeza, que se extiende por su estómago y el resto del cuerpo.

Luego, todo parece ser negro y...de repente recuerda todo.

Guerra, un hombre besándolo, Jeongguk parece ser ese hombre y finalmente la muerte.

Todos parecían tener alas negras, algunos parecen ser hombres sombra, incluso él, incluso Jeongguk...

Una despedida.

Recuerda una despedida y lágrimas, el ambiente estaba lleno de sangre y llanto de niños, madres, Jeongguk... estaba muriendo.

¿Acaso...?

—¿Jeongguk?—Pronunció con la voz entrecortada. —No me dejes, no vuelvas a dejarme, por favor, te estuve esperando todo este tiempo y...

No tuvo tiempo para decir algo más, Jeongguk simplemente le dió un beso y se durmió de inmediato.

—Descansa, amor mío. —Murmuró.—Lamento haber tardado, fui un completo cobarde al no haberme mostrado antes.

(...)

Jimin no podía moverse, pero podía escuchar todo correctamente.

Al darse cuenta de la situación en la que estaba, había recordado lo que había ocurrido un par de horas atrás.

Ya no se encontraba en su plano, en la tierra, en lo que sea había estado viviendo.

Había recuperado la memoria y había recordado lo ocurrido con su vida pasada.

Había vuelto a su verdadero hogar, junto a Jungkook, su Jungkook.

El amor de su vida...