Capitulo 1
En un mundo donde las criaturas mágicas se podían encontrar en cada rincón, desde las hadas y elfos que habitaban en los bosques hasta las brujas y demonios que se escondían entre los humanos, había un gobernante y soberano de toda la tierra llamado Martines.
Martines era un hombre rudo, egoísta y egocéntrico dónde todas las decisiones que tomaba lo hacía pensando solo en sí mismo. Su hijo el príncipe heredero Harris, es el futuro sucesor de la tierra pero no está muy conforme con su padre y más cuando él entra conflictos consigo mismo al enterarse de su intención de desposarlo con alguna princesa de otro Reino.
Confundido por lo que siente, aún no está seguro si llegaría a amar a una mujer o a un hombre. Las leyes de su padre prohibían aquel hecho y eso muchas veces lo tenía pensativo.
Harris tenía el cabello café como el Rey, pero había heredado los hermosos ojos verdes de su madre, a ella solo la había visto en pinturas ya que al nacer ella solo desapareció dejandole a Siminos su dragón joven.
Nunca nadie le dio respuesta del paradero de su progenitora, ni siquiera su padre que fruncía el ceño cada vez que el tocaba el tema mientras lo ignoraba.
Luego de que su padre dejara el castillo para dirigirse al mundo de Marsinis y visitar al rey Senter, Harris dio vueltas una y otra vez por su habitación tratando de matar el tiempo antes de decidir bajar a la cocina.
Para su mala suerte al llegar al lugar se encontró con la sirvienta Sandra que preparaba un pastel.
-Buenos días- saludo él con cortesía antes de sentarse en una silla.
-¿Ha descansado bien mi príncipe?- preguntó ella con una gran sonrisa.
Harris no era ajeno a su atención especial por aquella dama, ella parecía muy interesada en él pero la mayoría del tiempo siempre lo molestaba haciendo bromas de mal gusto y eso muchas veces lo incomodaba hasta cierto punto que intentaba ignorarla
-¿Desea que le sirva algo?- preguntó ella.
Harris observó un poco lo que hacía ella pero en cuanto la mujer levantó la mirada para verle él se puso de pie caminando a la ventana y le ordenó.
-Sandra sirvame un trozo de pastel y prepárame un zumo- dijo con una voz fuerte.
-Enseguida.
Fuera del Castillo se podían ver los dragones surcando los cielos entre las nubes que parecían hechas de algodón, el día era hermoso para dar una vuelta y sentir el viento golpear el rostro.
Harris dibujo una sonrisa imaginando el hecho pero luego su rostro palideció pensando en las intenciones de su padre. No quería casarse, no quería dejar el Reino o soportar una mujer que no amaba ni conocía, si tan solo pudiera saber quién era la persona destinada a él, eso sin duda cambiaría las cosas. Estaba confundido, a veces sentía atracción por las damas pero también ocurría al ver a los sirvientes, eso hizo pensar en las estúpidas leyes que había hecho su padre.
Las leyes eran ridículas lo suficiente como para ser difícil de creer que aquello fuera castigado. Solo pensarlo sentía un enojo creciendo en su interior. Harris estaba seguro que su padre no era apto para gobernar, su reino caería pronto en decadencia o incluso la guerra civil se desataría a falta de alimentos, la gente ya moría de hambre.
Leyes de Martinus:
1.- Cualquier acto intimo en la vía publica estaba prohibido.
2.- Relacionarse o tener vínculos con elfos o hadas que solo traían maldad al Reino estaba prohibido.
3.- Se prohíbe también degradar, insultar o maldecir a nuestras criaturas como lo son las brujas y demonios.
4.-Cualquier marca, símbolo o cicatrices que se asemejen a un tatuaje sería expulsado inmediatamente por la guardia real.
5.- Las relaciones íntimas que insulten el orden natural de la mujer y el hombre, será castigado e enjuiciado. Se cazará y perseguirá a todo aquel que muestre relaciones impropias entre dos personas del mismo sexo.
6.- La clase inferior en la jerarquía del Reino tiene estrictamente prohibido acercarse a la familia real.
Harris suspiró pesadamente pero no dijo nada, bajó su mirada de la ventana y se giro, estaba aburrido de pensar en lo mismo, la situación era bastante abrumadora para él.
-Gracias- le dijo a la sirvienta sin llevar sus ojos hacia ella.
Harris tomó el plato con el trozo de pastel y el vaso que le habían servido, mientras se disponía a dirigirse a su habitación, escuchó un sonido extraño entre todo el silencio que había cerca de la escalera. Un leve gemido evidenció lo que estaba apunto de ver.
Dos sirvientas, Marina y Carmín se habían escondido detrás de un pilar pero aquello no evitó que Harris pudiera notar su presencia, y no solo eso, sino que también pudo observar a ambas mujeres besandose de forma cautivadora. Por un momento pensó en su padre y en la ley que había puesto sobre el amor de ambos sexos, si él llegará a hablar ambas serían ejecutadas de forma inmediata.
-Que osadas- se dijó al llegar a la habitación. Jamás había visto aquel acto de intimidad y la imagen de ellas rondó por su cabeza mientras se devoraba el pastel. Su corazón se había agitado por unos segundos, el hecho era peligroso y excitante a la vez.
Pensó nuevamente en la persona que compartiría su vida, ahora que su padre no estaba, tal vez era la oportunidad perfecta para intentar contactar alguna bruja que pudiera darle alguna señal, una pista donde saber quién sería su alma destinada.
Luego de unos minutos aguardando en el silencio de su habitación, decidió que aquello debía hacerse hoy antes que su padre volviera. Dejó el plato junto con el vaso en la mesa y caminó al armario para recoger un abrigo mientras pensaba como salir sin ser visto de los guardias.
Tenía prohibido salir sin escolta pero la situación lo ameritaba, después de todo los guardias no eran muy buenos siguiendo sus pasos y era fácil perderlos, desde niño se escondía evitando la mirada de los soldados.
Cuando logró su cometido, montó su dragón y salió por la parte trasera del Castillo. Guiando a su dragón al templo en busca de Filos la bruja del fuego, voló entre las nubes blancas encontrándose muchos cuervos que lo guiáron hasta el lugar.
La bruja tuvo visiones de Harris dirigiéndose a su hogar y lo esperaba en la gigantesca puerta de madera, vestía un vestido negro con manchas de sangre en su cara, junto con sus cabellos enredados como si fuera un monstruo y sus manos delgadas con unas uñas tan largas que daba rápidamente temor a quien la viera.
Harris dejó a su dragón en la puerta y observó dudosamente a la bruja se saludaron tomando distancia entre ambos antes de entrar al templo.
El templo estaba en malas condiciones, las paredes estaban escritas con sangre, habían plumas de cuervos por todas partes y una inmensa cruz dibujada en el suelo
-Principe bienvenido al templo retina, es un gusto verte ¿Cuál es la causa de su visita?- dijo sonriendole.
-El gusto es mío, he venido aquí para saber si podías ayudarme a encontrar a mi alma gemela ,quiero saber quién es-dijo tratando de mostrarse tranquilo.
-Lo que pides es bastante interesante joven príncipe- dijo la bruja mientras buscaba unas cosas de una gran mesa- mira te tatuaré una flor en el brazo, tu alma gemela tendrá un tatuaje complementario con el tuyo ,os dolerá a los dos y sangra al encontrarse cerca así que tienes que estar muy atento- le dijo mientras se sentó en la cruz .
-Comprendo pero no quiero que nadie me vea el tatuaje conoces las leyes de mi padre- dijo sentándose a su lado
-Sí, sí lo sé ,pero este tatuaje será invisible para las otras personas. Solo lo puedes ver tu y tu alma gemela, aunque también algunas brujas, debes tener cuidado- agregó estirando su mano hacia el joven y agregó- dame tu mano ,te lo tatuaré con esta pluma de cuervo- dijo dibujando la silueta de la flor en su piel.
-¿Cómo sabré que es mi alma gemela, puedo encontrarlo directamente?- preguntó mirandola un poco confuso .
-Cada acto tiene su tiempo ,tu alma gemela tendrá tatuado una daga y solamente con verse sentirán un dolor en el brazo, pero eso no es lo único que sentiras. Sentimientos extraños llegarán a tu interior, el calor en sus corazones y el anhelo querer estar en contacto el uno al otro será el momento dónde sabrás quien es tu alma gemela. Todo tiene tiempo- dijo terminando el tatuaje y levantándose para ir a buscar su libro de hechizos.
Harris no se dio cuenta que el tiempo pasó tan rápido y no sintió nada con el tatuaje. Se quedó sentado en medio de la cruz esperando a la bruja y observando a otras brujas que caminaban por el lugar haciendo rituales.
-Te hechizaré joven príncipe, este hechizo te dará poderes mágicos como la desaparición y ver visiones de tu alma gemela ¿Estás de acuerdo con esto?- dijo leyendo el trozo de papel en el libro.
-Estoy de acuerdo ¿Estos poderes no me afectarán?- preguntó mirándose el brazo.
-No tienen afectos secundarios ni nada, no te alteres, creeme que todo esto lo hago por ustedes dos ,el amor lo resuelve todo-dijo mirándolo con una leve sonrisa.
Estaba claro que no era así y Harris sabía que la mujer pediría algo a cambio.
-Bien, solo escupelo ¿Qué es lo que pedirás a cambio?
-Un trozo de tu pelo , para unas posiones- dijo la bruja.
-¿Mi pelo? ¿Para qué? Espero que no lo utilizes para hacerme algún mal.
-No, no príncipe Harris, quiero el trozo de tu pelo porque usted tiene sangre pura y eso me ayudará con hechizos esto no es en su contra- dijo mirando al principio Harris mientras asentía con su cabeza.
Harris entonces se puso de pie lentamente y sin decir nada le dio la espalda dándole el permiso para que la mujer cortará un mechón de su cabello.
Ella no lo dudo un segundo y le cortó un trozo de pelo con sus uñas largas y afiladas, después de eso hizo los rituales que continuaban para darle el poder al hombre que había mencionado anteriormente.
Harris marchó de allí pensando en las palabras de la bruja, y de como iba a encontrar a su alma destinada. Volando los cielos sobre su dragón, paso por los territorios de las hadas y elfos dónde decendio para visitarlos.
El bosque Lamína era bastante frondoso y hermosos, habían diferentes tipos de árboles y flores junto a una fauna bastante surtida.
Harris iba a menudo allí para poder relajarse,. Y respirar el aire fresco pero está vez no fue la excepción.
Desendiendo de su dragón, se detuvieron cerca de un gran lago donde se tumbó en el césped. Contemplando como la hada Nina trenzas el cabello a otra dejando un hermoso río de flores amarillas sobre ella, sonrió al verle.
Por otro lado los elfos pequeños marenis que formaban una familia, corrían y jugueteaban escondiéndose entre los arbustos y grandes raíces de los árboles.
Siminos no dudo en entrar al lago llamando la atención de todos al estirar sus hermosas alas azuladas y lanzando pequeñas bolas de fuego por su boca. El dragón se sentía bastante tranquilo y le agradaba bastante cuando del agua salía vapor.
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ʜᴏʏ ᴀᴄᴛᴜᴀʟɪᴢᴇ ᴇsᴛᴇ ᴄᴀᴘɪᴛᴜʟᴏ,ɢʀᴀᴄɪᴀs ᴀ ʟᴀs ᴘᴇʀsᴏɴɪᴛᴀs ǫᴜᴇ ʟᴇᴇɴ ,ᴜɴ ᴀʙʀᴀᴢᴏ ᴀ ᴛᴏᴅᴏs ʏ ɴᴏ ᴏʟᴠɪᴅᴇɴ ᴠᴏᴛᴀʀ ʏ ᴄᴏᴍᴇɴᴛᴀʀ sᴜs ᴏᴘᴏɴɪᴏɴᴇs ,ᴇsᴘᴇʀᴏ ǫᴜᴇ ᴏs ɢᴜsᴛᴇ| (• ◡•)|.