Prologo
Coreano-estadounidense desaparecido en Oriente Medio.
Se necesita ayuda desesperadamente. Mi hermano desapareció hace dos semanas sin dejar rastro.
Se llama Park Jimin. Tiene veintitrés años, mide un metro setenta y cuatro, pesa sesenta kilos, rubio, ojos azules. Es bilingüe Habla con acento del Sur y es tímido. Si alguien lo ve o sabe de su paradero, por favor llámeme o mándenme un correo electrónico. Su familia está desesperada.
En su tienda, sentado delante de su ordenador portátil, JungKook volvió a leer la última frase: «su familia está desesperada». Sintió un peso en el estómago.
Sabía lo que era estar desesperado por alguien de la familia. Sabía lo que sentía un hermano mayor al sufrir por un Hermano o hermana. Una vez había tenido dos hermanas menores y después las había perdido.
Revisó el resto del correo y descubrió un mensaje anterior del mismo Park JiHoon.
¡Desaparecido hombre coreano-estadounidense! Si lo has visto, por favor, llame por teléfono o envíe un correo electrónico inmediatamente.
Había un adjunto con una fotografía y JungKook lo abrió. Tardó un poco por la conexión por satélite. Se quedó mirando la fotografía en blanco y negro, una fotografía de pasaporte. Un hermoso pelo rubio. Ojos claros, azules. Piel traslúcida, pálida. Definitivamente era guapo. Pero lo que realmente atrajo su atención fue su expresión, la sonrisa tímida y la mirada… tímida, curiosa, esperanzada. Sintió un nudo en el pecho y se echó hacia atrás en la silla.
Su hermana JiEun tenía esa mirada. Era mucho más tímida que YeJi, la más decidida de las dos gemelas. La ternura de JiEun y su tranquilo sentido del humor siempre sacaban lo mejor de él, lo mejor de cualquiera, y cuando murió una semana después que YeJi, pensó que se le rompería el corazón.
Su corazón nunca había vuelto a ser el mismo.
Miró la pantalla con el ceño fruncido y se pasó la mano por la mandíbula lentamente. Y de nuevo miró a los ojos del desaparecido Jimin, trató de imaginarse dónde estaría, trató de imaginarse lo que habría ocurrido.
¿Estaría enfermo, herido, muerto? ¿Habría sido secuestrado? ¿Asesinado? ¿Violado? ¿O habría desaparecido por decisión propia? ¿Huiría de algo o de alguien?
No era asunto suyo, se dijo levantándose. Se había alejado de la ciudad y de la civilización para vivir en el desierto, lejos de la violencia, del ruido y del crimen. Había elegido la soledad porque odiaba a la mayor parte de los vivos.
¿Pero qué habría pasado si hubiese sido su hermana? ¿Qué habría pasado si YeJi o JiEun hubiesen desaparecido? Ellas no lo habrían hecho, se recordó a sí mismo. Eran princesas, y un equipo de seguridad las acompañaba a todas partes.
No conocía a ese tal JiHoon, no sabía nada de él, pero podía ver lo que había escrito, podía escuchar el ruego cuyo eco resonaba en su cabeza.
Desde el extremo de la tienda, contempló el ordenador y la ampliada fotografía en blanco y negro. Park Jimin, veintitrés años, metro setenta y cuatro…
Con un movimiento de la muñeca abrió la puerta de la tienda, salió y llamó a uno de sus hombres.
Podía vivir en medio del gran desierto de Sarq y ser un jeque nómada, pero seguía siendo un rey, uno de los Jeon, bendecido con poder, riqueza e infinitas relaciones. Si alguien podía encontrar a ese hombre, era él.
Aclaraciones:
adaptación sin fines de lucro.
Todos los derechos a su autora original.
M-Preg (embarazo masculino).
Existencia de Donceles (hombres que pueden quedar embarazados).
Libro 2 de 3.