El Amor Que Perdimos ||HunHan||

Summary

Al encontrarse de nuevo con su exesposo, el millonario Oh Sehun no solo descubrió que se seguía sintiendo profundamente atraído por él: también que era padre. Luhan estaba embarazado cuando se divorciaron, tuvo al niño y lo mantuvo en secreto. Era una traición que no le podía perdonar. De ninguna manera iba a alejarse de su hijo y heredero. Pondría todo su empeño en ser educado con aquel encantador panadero, que era un chico duro de roer. Sin embargo, ¿habría solo negocios entre ellos o Sehun cedería a su secreto deseo de hacer suyo a Luhan de nuevo... de una vez por todas? - A D A P T A C I Ó N.

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17
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18+

Prólogo

Oh Luhan, que pronto volvería a ser Xiao Luhan, estaba mirando el palito de plástico que tenía en la mano sentado a los pies de la cama del hotel. Sintió cómo el corazón se le aceleraba. Parpadeó, se le nubló la vista y el estómago le comenzó a dar vueltas.

Aquello se llamaba tener tan mala suerte como que el avión que te llevara de luna de miel se cayera por el camino o que te atropellara un bus después de ganarte la lotería.

Qué ironía

Soltó una carcajada y por fin dejó escapar el aire que había estado conteniendo desde hacía unos minutos.

Se acababa de divorciar de un hombre que le había parecido el hombre de sus sueños, en un hotel del centro porque no sabía qué hacer con su vida después de que lo hubiesen dejado tirado. Y, como si eso fuera poco, estaba embarazado.

Embarazado.

De su ex esposo, después de no haber logrado tener un hijo con él en los tres años que habían estado casados, a pesar de haberlo intentado o, al menos, de no haber intentado evitarlo.

¿Qué iba a hacer?

Se levantó, fue con piernas temblorosas hasta el escritorio que había en la otra punta de la habitación y se dejó caer en la silla. Le tembló la mano al dejar el test de embarazo encima de la mesa para agarrar el teléfono.

Respiró hondo y se animó a sí mismo a hacerlo.

Se dijo que era lo que debía hacer, reaccionara como reaccionara él.

No era un intento de volver a estar juntos. Ni siquiera estaba seguro de querer hacerlo, ni, aunque fuera a tener un bebé, pero él se merecía saber que iba a ser padre.

Marcó el número sabiendo que sería su asistente quien contestaría. Kim Jaesung nunca le había caído bien. Era un hombre vil y mentiroso, que lo había tratado siempre como si fuese un fastidio, y no el esposo del director general de una empresa multimillonaria y de su jefe.

Kim respondió al primer tono con su voz chillona.

-Empresa Oh, oficina del señor Oh Sehun. ¿En qué puedo ayudarlo?

-Soy Luhan-le dijo sin más preámbulos, lo conocía de sobra-. Necesito hablar con Sehun.

-Lo siento, señor Xiao, el señor Oh no lo puede atender en estos momentos.

A Luhan le chocó que lo llamara por su apellido de soltero, y que utilice la palabra señor. Seguro que lo había hecho a propósito.

-Es importante -le contestó, sin molestarse en corregirlo o discutir con él.

-Lo siento -insistió Jaesung-, pero el señor Oh me pidió que le diga que no tiene nada de qué hablar con usted. Que tenga un buen día.

Y luego colgó, dejando a Luhan boquiabierto.

Sabía que Sehun estaba enojado con él. Su separación no había sido precisamente amistosa, pero jamás habría esperado que lo tratara con tanta dureza.

En el pasado lo había amado, ¿o no?

Luhan estaba seguro de haberlo amado a él. Y aun así habían llegado a esto, a ser como dos extraños, incapaces de hablarse de manera civilizada.

Pero eso respondía a la pregunta de qué iba a hacer.

Iba a ser padre soltero, y sin el dinero y el apoyo de Sehun, que no habría aceptado, aunque no hubiese firmado el acuerdo pre-nupcial. Así que solo, iba a tener que cuidar de sí mismo y del bebé.