Compromiso Entre Enemigos ||HunHan||

Summary

Parte I: Unexpected Heirs. Oh SeHun se quedó de piedra cuando descubrió que era el nieto secreto de un importante magnate... Y más aún cuando se enteró de que lo había nombrado presidente de la empresa familiar. Pero la mayor sorpresa fue sin duda Xiao LuHan. Como se sentía amenazado por el nuevo jefe, LuHan se esforzaba por criticar sus innovadoras ideas. Pero entonces surgió un escandaloso rumor y SeHun le hizo una proposición que no podía rechazar...  -A D A P T A C I O N.  

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Complete
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12
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13+

Prólogo

Oh SeHun estaba sentado a una mesa en la esquina del hotel de un bar de Kansas, mirando a los dos hombres que tenía enfrente. Ni siquiera que la rubia camarera le hubiera sonreído después de un siglo sin sexo podía apartar la atención de lo que tenía entre manos.

Durante toda su vida había sido un hombre sin hermanos. Ni siquiera sabía quién era su padre. Pero una hora antes, en una elegante oficina del cuartel general de Lee, S.A., todo eso había cambiado. SeHun había descubierto que su padre no era otro que el playboy y heredero del imperio Lee, Lee Dongsun. El difunto Lee Dongsun.

Ahora tenía que acostumbrarse a la idea de que no sólo sabía quién era su padre, sino que ese hombre había muerto en un accidente marítimo en la costa Francia antes de que pudiese echarle en cara haber dejado embarazada a su madre y haberla abandonado después sin decir adiós. También supo que su abuela era la indomable Lee Yonhye y que los dos hombres que estaban sentados frente a él eran sus hermanastros.

—No puedo creer que esa vieja loca haya estado vigilándonos toda la vida — suspiró Park Chanyeol. —Lo sabía todo sobre nosotros y no ha hecho nada hasta ahora.

—Esa vieja loca es nuestra abuela. Y yo diría que sí ha hecho algo — Kim JongIn tomó un trago de cereza y dejó la botella sobre la mesa con un golpe. —Para contratar a una legión de detectives que la informaban de todos nuestros movimientos desde que íbamos a la guardería y no decirnos nada hay que tener pelotas.

—Del tamaño de melones —asintió SeHun. Seguía sintiendo un pellizco en el estómago al pensar que Lee Yonhye, fundadora y presidenta de una de las multinacionales más prestigiosas del país, les había negado todos sus derechos desde su nacimiento.

—Y chantajear a nuestras madres amenazando con dejarnos fuera del testamento para que no dijeran nada sobre el canalla de su hijo... — SeHun sacudió la cabeza, incrédulo. – Desde luego, la vieja es una manipuladora.

JongIn asintió.

—Pero entiendo que nuestras madres le siguieran el juego. Esperaban que algún día heredemos lo que nos correspondía... aunque han pagado un precio muy alto por ello.

—Yo paso de heredar nada —Chanyeol negó con la cabeza. —No pienso bailar al son que toque la vieja.

—¿Vas a rechazar la oferta? —preguntó SeHun.

Si aceptaban las condiciones de Lee Yonhye, cada uno dirigiría una de las empresas de la multinacional. Ella les había asegurado que no había ninguna trampa y que no se metería en cómo dirigían el negocio, pero SeHun no era tan tonto como para creerla. Y, aparentemente, sus hermanastros tampoco.

—Yo llevo cinco años sin volar en helicóptero —murmuró Chanyeol, apretando los labios. — ¿Qué voy a hacer dirigiendo una empresa de servicios médicos de evacuación?

—Bueno, eso es más normal que enviar aun jockey a dirigir un rancho en Wyoming —replicó JongIn. —Llevo doce años viviendo en un dúplex en Saint Louis y lo único que sé del ganado es lo que he visto en televisión.

SeHun estaba de acuerdo. Lo que Lee Yonhye les pedía era absurdo.

Él había hecho un curso de dirección de empresas en el instituto... siglos atrás. Y no le apetecía nada hacer el ridículo.

—¿Y cómo creen que me siento yo? Soy un granjero de Tennessee con un simple diploma de bachiller. A Yonhye no se le podría haber ocurrido nada más ridículo que pedirme que dirija una asesoría financiera.

Chanyeol tomó unas almendras.

—Estoy seguro de que la vieja se guarda un as en la manga. No va a regalarnos Lee, S.A. así porque sí después de tantos años.

—Desde luego que no —asintió JongIn.

SeHun no sabía lo que Lee Yonhye tenía en mente, pero estaba seguro de que había elegido cada negocio con algún propósito.

—Yo creo que quiere demostrar algo.

—¿Qué? ¿Que no sabemos lo que hacemos?

—No tengo ni idea. Pero estoy seguro de que Lee Yonhye no hace las cosas a lo tonto —SeHun se encogió de hombros mientras tomaba un trago de cerveza. —En mi opinión, tenemos dos opciones. O le decimos que no y, de ese modo, los sacrificios que hicieron nuestras madres no servirán de nada o aceptamos su oferta y le demostramos que, a pesar de tantos detectives, no tiene ni idea de quiénes somos o para qué valemos.

Chanyeol asintió, pensativo.

—Me gusta la idea de darle en las narices a la altiva señora Lee.

—Quedará como una idiota cuando se dé cuenta de que nos ha metido en algo que no controlamos —dijo JongIn.

—Pero si lo hacemos, tenemos que esforzarnos al máximo —SeHun se levantó y dejó un par de billetes sobre la mesa. —Yo no hago las cosas a medias.

—Yo tampoco —dijeron los otros dos al unísono mientras se levantaban para pagar sus consumiciones.

—Entonces, supongo que lo único que queda por hacer es darle nuestra respuesta a Yonhye —SeHun tenía la impresión de que estaba a punto de subirse a la cuerda floja... sin red.

Pero mientras se dirigían a las oficinas de Lee, S.A. no podía evitar sentir cierta nerviosa anticipación. Siempre le habían gustado los retos. Y, por increíble que pareciera, estaba deseando dirigir Hwang y Pyeon, Asesores Financieros.

Lo único que lamentaba era no tener la formación necesaria para hacer bien su trabajo.