Prólogo
La verdad….a medias.
Recuerdo claramente ese suceso, como si fuese real, era algo que me perseguía durante toda mi vida y desde que tenía memoria era así.
22 de febrero del 2015
Una oscuridad obsoleta, no veía nada. De pronto, en el centro del lugar donde me encontraba, se encendió una luz, tenue, frágil, pero se encendió.
Y allí pude ver, lo que estaba en el centro.
Una silueta.
Atada a una silla.
De la nada salió él, Derk. El chico con tatuajes que vi cuando llegue aqui por perseguirla a ella.
—Hazlo. — me ordenó de una manera retante.
— No. — titubeee.
— Haz lo que tienes que hacer, pero joder solo hazlo. — mascullo molesto, casi en exasperación, conmigo siempre se molestaba.
— ¿Por qué? ¿Por qué tengo que hacerlo? — dije casi en sollozo, ni siquiera sabia que tenía que hacer, ¡soy una niña joder, ni siquiera sé porque vine detrás de ella!
No entendía nada.
— Porque sencillamente, es lo que quieres… —dijo en una simple respuesta, no parecía querer decirme otra cosa.
En un abrir y cerrar de ojos, en mis manos había una pistola. Al verla, casi la dejo caer al suelo, ¿qué mierda?. Mire mis manos y luego a él, me mito con un toque oscuro y si no me equivocaba, lujurioso. Comencé a hiperventilar, lo mismo que me sucedia todo el tiempo.
—Ahí vas de nuevo — sé quejo y dejo de mirarme para caminar hasta detenerse en la silla. —. Para conseguir un poco de emoción. Y dejes de ser una marica.. — Quito la bolsa que tapaba la cara de la persona en la silla y casi que soltaba una carcajada.
Y puede verla.
Claramente sentí como mi pecho se oprimió, como el aire me faltaba y como todo empezó a tornarse distinto. Ya no me costaría hacer esto. Y tampoco quería saber cómo y porqué llegué aquí.
Era ella.
—Pudiste haber empezado por allí ¿no? —con diversión dí unos pasos hacía ella.— Esto será fácil.
— ¡No, por favor! — sollozo, luego de encontrar la conciencia, después me miró a mí. — ¿Por qué lo hacéis, linda. ¡Linda!
— ¡Cállese! —Derk le grito para luego mirarme a mí —. Hazlo ya.
Una parte de mí quería hacerlo, la otra no entendía que pasaba y quería saber que sucedía. No tuve tiempo ni de procesar las cosas porque todo había acabado.
Uno, dos, tres disparos.
La persona de la silla callo. Y al hacerlo, solté un gran sollozo que desgarro cada parte de mi garganta. Ahora sí me dolía lo que había pasado.
—Ay por favor no llores, ella se lo busco — me replicó al mirarme. —. Buen trabajo.
Solté el arma y la patee lejos de mí mientras veía la sangre correr lejos de su cuerpo. Seguía sin creer que eso realmente estaba pasando.
¿Fue un sueño o pesadilla?
L.
#.