A la luz de la luna
Viernes, 7 de noviembre de 2030, ciudad de Anemone, Imperio Ignatius
Un Aston Martini Valhalla negro se estacionó frente a una villa de aspecto antiguo. Pronto, el motor del auto se apagó y descendió una hermosa dama.
La dama vestía un seductor vestido sirena negro sin tirantes ni mangas, llevando consigo un pequeño bolso a juego con su vestido. Parecía tan concentrada en sus pensamientos que realizaba sus acciones solo por inercia.
“¿Qué hacer?” Pensó mientras miraba el cielo nocturno y rememoraba lo acontecido en la velada que había asistido está noche.
La dama llegó frente a su puerta mientras apaciguaba su agitado corazón. Sintió que esta vez se había excedido y no podría escapar de las consecuencias.
“¿Quién le dio el coraje?” Se maldijo internamente.
Esta noche terminó por ofender a la persona más influyente de la ciudad, quien a su vez era su prometido con quién tenía una relación tensa.
La dama suspiró y se obligó a dejar de pensar en cualquier cosa relacionada a su precaria situación, con suerte al despertarse al día siguiente un milagro sucedería y todo habría sido un mal sueño.
Sacando sus llaves y extendiéndolas para abrir la cerradura se detuvo abruptamente cuando notó cierta anormalidad en la entrada. Sus sentidos se agudizaron y evaluaron los alrededores de la puerta, así como las pequeñas hojas de césped pisadas que sería indetectable para un ser humano común.
Alguien estuvo aquí…concluyó.
Su rostro se volvió solemne e ingresó a su villa privada con cuidado.
Quién ingresa a su propia casa con cautela… pensó de manera autocrítica.
Un suspiro de alivio escapó de sus labios cuando ingresó al interior de su villa y no recibió ningún ataque, ni emboscada o recibida por asesinos, no obstante, su cautela no desapareció.
Quién tendría el coraje de lastimar a la ‘favorita’ del Príncipe Negro… satirizó acerca de su situación actual, aunque tenía resentimiento con el joven quien era su prometido, no podía negar la protección que su nombre le brindaba.
Enfocó su sentido espiritual al máximo y sintió los alrededores de la villa y sus interiores en busca de intrusos, respirando aliviada cuando no detectó presencia alguna.
Confirmando que no había problema alguno, se relajó visiblemente en la comodidad de su hogar, aunque fuera una falsa sensación de seguridad, le bastaba para descansar su estresada mente.
Aunque detestaba el alcohol, sintió la necesidad de tomar un trago por lo que se dirigió a la sala de estar. Al llegar, sintió una fuerte sensación de peligro, las campanas de alarma resonaron en su interior y el latir de su corazón aumentó violentamente.
La dama dirigió su mirada hacia un rincón de la sala de estar, en específico, a la puerta de vidrio reflectante corrediza y ahí por fin pudo notar al intruso, haciendo que su corazón se hundiera.
El intruso era un joven ridículamente guapo de cabello negro y ojos dorados, vestía un traje de gala, pero estaba sin corbata, con el cuello desabotonado y una bufanda roja cubría su cuello. Se hallaba reclinado en una silla mientras contemplaba la luna en lo alto y sostenía una taza algo humeante.
La dama suspiró aliviada al saber que no era un intento de asesinato, pero al mismo tiempo deseó que lo fuera, así no tendría que lidiar con su prometido a quien acababa de empañar su nombre esta misma noche.
¿Vino a recriminarme el hecho de que no lo apoyé como su prometida? Se cuestionó, sí ese era el caso, la situación al menos sería salvable, pero lastima que las cosas estaban destinadas a no ser como esperaba.
(Punto de vista de Jenaira)
—Jenn…
Mi prometido me llamó sin mirarme, su mirada seguía enfocada en la luna en el cielo.
Una vez más me cuestioné qué estaba pasando. Habían crecido juntos y aún así no podía descifrar lo que pasaba por su cabeza, tal vez nunca lo haga.
—¿Sí, Dwayne? — Respondí suavemente, tratando de calmar mi palpitante corazón.
Actuar con arrepentimiento y avergonzarse por sus acciones, son las mejores formas de lidiar con la situación… me dije a mí misma.
No tenía nada que decir sí el decidía culparla por lo que pasó esta noche. Ella misma había provocado que perdiera la cara frente a todas las figuras importantes de la ciudad, lo que causaría un daño severo en su reputación.
Fui demasiado lejos esta vez, no tengo nada que decir más que aceptar las consecuencias de mis acciones… una vez más maldije a mi yo de horas atrás, ojalá hubiera mantenido la boca cerrada.
Aunque mi prometido es una persona ‘malvada’, nunca me ha hecho daño… no pude evitar encontrar consuelo para mi corazón con esas palabras.
—No, Jenaira. — Dwayne se mordió los labios y respiró hondo antes de continuar— Vamos a romper nuestro compromiso. — Su voz era suave, pero firme.
¿Eh? ¿Qué acaba de decir? ¿va a romper nuestro compromiso?... Honestamente, había querido romper su compromiso desde que se comprometieron años atrás, después de todo, sabía en qué clase de hombre, Dwayne se transformaría.
Sin embargo, no pude evitar sentirme reacia a romper el compromiso por lo sucedido esta noche, sí, ella había cometido un error muy grande, pero romper el compromiso era simplemente exagerado.
Además, quien lo rompiera primero era quién tendría la ventaja en las negociaciones posteriores, por lo que su plan era presentar la anulación del compromiso primero, pero parecía que su plan había fracasado antes de que pudiera ponerse en acción.
—¿Quieres romper nuestro compromiso por lo sucedido esta noche? Sí es así, creo que podemos discutir este asunto como personas maduras, sin llegar a tal extremo.
No pude evitar decir con un poco de enojo en mi tono.
Dwayne que hasta ahora se había mantenido observando la luna, volteó a verme y en su rostro tenía una sonrisa pálida.
Sinceramente, estaba sorprendida de verlo así, él no era de los que mostraban tal expresión tan abiertamente. El mal presentimiento que tenía desde que llegué a mi villa parecía aumentar cada segundo que pasaba.
—¿Puedo hacerte unas preguntas en su lugar? — Respondió Dwayne con otra pregunta.
—Adelante. — Dije sin pensar demasiado.
—¿Recuerdas el día en que nos conocimos? — Preguntó con voz suave y su expresión era ilegible, tratando de enmascarar sus emociones.
Fruncí el ceño ante su abrupta pregunta y respondí sin dudar.
—Sí, nos conocimos un viernes…
Mis palabras se atascaron en mi garganta, no podía recordar el día en que nos conocimos por primera vez, recordaba muchas cosas, pero no podía recordar ese dato en específico.
Como sí Dwayne esperara eso, solo sonrió levemente y su expresión decía: ‘como se esperaba’
—Nos conocimos un domingo 8 de marzo. — Dwayne comentó con una sonrisa pálida.
Al escuchar sus palabras no pude evitar temblar y sentirme algo perturbada, ni siquiera podía recordar el día en que se conocieron. ¿Qué me sucede?
—Una pregunta aún más fácil, ¿Sabes cuál es mi bebida favorita? — Preguntó
Eso es demasiado fácil, te he visto beberla cada vez que te he visitado en Everwind Manor, el tío Albert siempre te lo da… Pensé con alivió al saber la respuesta, sin detenerme a pensar en lo que significaban tales preguntas.
—El té con limón, debe estar humeante. — Respondí con confianza.
La sonrisa de Dwayne se mantuvo igual, desde que empezó este extraño cuestionario tiene esa misma expresión que me causa una ansiedad inexplicable. Mis instintos me advertían que había cometido un error, pero no podía entender en qué.
—¿Sabes cuál es la bebida que más odio? — Continuó
Fruncí el ceño, la incomodidad en mi corazón parecía aumentar conforme las preguntas seguía. Pero no pude entender qué estaba mal, ¿tal vez por eso? porque las preguntas eran ‘fáciles’ se cuestionó.
—Tu no eres quisquilloso con tales asuntos, no tienes una bebida o alimento que detestes en general. — Respondí confiadamente.
Dwayne sonrió divertido ante mi respuesta. ¿Se acabó? Pensé.
—La bebida que más odio es el té con limón, en especial sí está humeante. — Comentó indiferente.
Me congelé ante su respuesta y la ira burbujeó en mi corazón, sí deseaba romper su compromiso, estaba bien, pero no le gustaba el hecho de que le mintiera tan descaradamente.
—Dwayne, sé que deseas romper nuestro compromiso, pero no esperaba que me mintieras tan descaradamente. — Dije molesta.
Dwayne frunció el ceño y dijo.
—Yo no miento, lo sabes.
Su comentario la hizo enojar más, ella lo conocía bien. No creía en su acto de buena persona. Sé lo vicioso que eres… quería gritarle, pero me contuve.
—Esa mirada otra vez…— Dwayne dijo en voz baja, pero lo ignoré
—Cada vez que me he reunido contigo en tu hogar, el tío Albert te sirvió té con limón. Incluso si deseas mentirme, deberías hacerlo más creíble. — Mi tono estaba lleno de insatisfacción y enojo.
—No estoy mintiendo— Volvió a decir Dwayne, lo que me hizo fruncir el ceño enojada.
¿Por qué sigues actuando con tanta inocencia incluso ahora? Je, voy a desenmascararte ahora… me burlé internamente.
Había conseguido un artefacto que replicaba una de las habilidades centrales de un Inquisidor, el artefacto podía determinar sí alguien mentía o no. Era fácil de llevarlo consigo porque el artefacto era un hermoso collar de perlas y zafiros verdes, cuando detectara una mentira, el zafiro brillaría informando a su portador.
Dirigí mi atención al collar que colgaba en mi cuello, tratando de reprimir mi sonrisa, pero tan pronto vi mi collar, mi sonrisa se esfumó y la incredulidad me abofeteó, el zafiro no brillaba…
Miré a Dwayne con expresión tonta y lo miré a los ojos, podía ver diversión en el fondo de sus ojos. ¿había manipulado su collar? ¿cómo?
Dwayne pareció sentir mis dudas, pero las ignoró y continuó hablando.
—Albert, ese maldito viejo asesino fanático. No sabes lo aterrador que es cada vez que el anciano está cerca. — dijo Dwayne con claro disgusto.
La imagen del tío Albert limpiando su cuchillo de cocina con su pañuelo mientras tenía una sonrisa benigna en el rostro no pudo evitar surgir en mi mente y me envió escalofríos.
—Pero eso tú ya lo sabías, ¿verdad? —Cuestionó Dwayne, con expresión segura.
—Yo…no sé de qué hablas. —Dije con expresión neutral, pero mí corazón dio un vuelco.
Dwayne sonrió torcidamente y dijo
—Me acusas de mentiroso, pero tú no dudas de mentirme a la cara.
Permanecí en silencio mientras lo miraba fijamente, pero comencé a deslizar lentamente mi mano hacia el interior de mi bolso.
—¿Cuántas veces has intentado matarme? — preguntó Dwayne con una sonrisa leve, pero sus ojos estaban llenos de pesar.
—¿De qué estás hablando? Incluso si deseas la absolución del compromiso, no debes calumniarme de esta forma. — dije con enojo, pero por dentro estaba llena de pánico.
—¿Sí? Entonces dime la razón por la que sostienes esa daga en tu bolso, así como el brillo en tu collar detector de mentiras. —Dwayne le dio una sonrisa solitaria.
Sus palabras hicieron que inconscientemente mirara hacia la mano en mi bolso y mi collar, pero mis acciones se detuvieron abruptamente. Mierda… maldije, mis acciones no fueron diferentes de una confesión honesta.
Volteé a mirar a Dwayne quien tenía una expresión ilegible, pero sus ojos llenos de tristeza lo delataron, pronto se paró frente a mí.
—Jen, ¿crees que te haría daño? —Dwayne preguntó mientras acariciaba mi pómulo derecho con cuidado.
—No…— es todo lo que pude contestar, sin poder apartar su mano que acariciaba mi rostro, pero mi cuerpo no reaccionaba, solo pude bajar la cabeza.
—Jenaira, mírame. — pidió
—Solo deseaba tener una buena relación contigo, justo como la teníamos cuando éramos niños. Desde el momento en que nos separamos y volvimos a reencontrarnos meses después, me sigues dando la misma mirada y nunca ha cambiado. Sigo viendo odio y resentimiento en tu rostro. —Dijo con expresión dolorida
—Yo…
No pude decir nada, no podía decirle que le tenía miedo, que tenía conocimiento del futuro, que sabía la clase de persona terrible que era y en la que se convertiría. No podía decirle que, a sus ojos, él era un monstruo y que casi la mata en el futuro que vio, así como a las mujeres que una vez lo amaron como lo hizo ella también.
Ella lo mataría, para evitar el futuro trágico que vio en sus sueños, él debía morir. Y que el hombre que había anhelado desde que ‘vio’ el futuro sería el hombre que se encargaría de matar al monstruo frente a ella.
No sabía sí él podía leer sus pensamientos o sí podía entender qué estaba pensando, pero su expresión se volvió más dolorosa cuando tales pensamientos llenaron mi mente.
Dwayne retiró su mano de ella, y se dirigió a la pequeña mesa en su sala, dejando ahí un folder con documentos, el folder decía, 'Anulación de compromiso'. Se paró frente a ella nuevamente e hizo una reverencia educada.
—Sé feliz con el hombre que escogiste para ti, lamento no haber sido un hombre que estuviera a la altura de tus expectativas.
Esas fueron sus palabras antes de pasar junto a ella y dirigirse a la salida de su villa.
Parada como una estatua, miles de pensamientos corrían por mi cabeza. Esta noche habían sucedido tantas cosas que ya no sabía qué pensar, mi mente estaba en caos. No supe cuando lágrimas empezaron a correr por mi rostro, una sensación de vació y perdida me invadía, pero de lo único que podía estar segura, era de que había perdido algo valioso y que nunca podría recuperarlo.
Un deportivo Tempestad, recorría a toda velocidad la oscura y vacía carretera. Dwayne conducía a toda velocidad con las ventanas abiertas, esta era su manera de deshacerse del estrés. Actualmente, estaba herido y su cabeza parecía apunto de explotarle, deseaba llegar a casa, enterrarse en su cama y no volver a despertar, pero era consciente de que no poseía tal libertad.
Mientras trataba de despejar su mente, no supo cuando, pero comenzó a escuchar la melodiosa voz de una mujer, sus pensamientos comenzaron a desaparecer rápidamente ante aquella misteriosa voz.
Su voz era cautivadora, relajante, misteriosa, parecía una canción de cuna y parecía caer en un estado de sueño profundo. Disipando sus preocupaciones, su estado de ánimo parecía volverse etéreo.
En ese momento, sintió que su corazón latía cada vez más lento y la somnolencia lo invadía. De repente, una luz brilló en sus ojos y pisó los frenos. No había prestado atención, pero la voz etérea lo trajo a una ilusión.
Dwayne miró en dirección de la voz etérea. A mil metros de su posición, en una pequeña colina, una sombra vestida de negro se quedó sentada en un árbol.
La luz de la luna y las sombras, cubrían su cuerpo, manifestándola como un hada que había descendido a la tierra.
Los ojos de Dwayne recorrieron la figura a la distancia y no pudo evitar superponerse con alguien a quién solía conocer. Su corazón latió a mil por hora y los recuerdos que había enterrado en su corazón amenazaban con salir a la superficie, pero el miedo a la decepción impidió que resurgieran.
Dwayne tenía sospechas de por qué lo había atacado y necesitaba respuestas, por lo que caminó hacia la cima de la colina.
Ya en la cima, la mujer misteriosa seguía cubierta por un velo, nebuloso e irreal. Contra el telón de la luz de luna, era aún más misteriosa. Vio que sus manos delgadas, blancas como la nieve, se doblaban ligeramente y sacaba una misteriosa llave negra como la noche misma desde la nada aparente.
—Tienes una hermosa voz. —Dwayne elogió sinceramente. Sin embargo, bajo la hermosa melodía, la intención asesina oculta también es mortal.
Justo en ese momento, la dama desapareció y reapareció frente a él, balanceando una hoz negra que había aparecido en algún momento en sus manos.
Al instante siguiente, la cabeza de Dwayne fue separada de su cuello…