Mi otra yo, secretos

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Summary

— Ella fue, lo mato sin piedad alguna— decía aquella chica muy asustada, ella lo amaba. —¡DI LA VERDAD!, Las dos sabemos muy bien que fuiste tú la que lo mató— Aquella chica lo odiaba. —¡NO!, no es cierto. Yo lo amaba, tú lo sabes muy bien; él era mi novio-— se podía notar como aquella joven estaba llorando, llena de impotencia sin saber que hacer. —Sabes a la perfección que le tenías tanto odio como yo— dijo aquella persona con una gran sonrisa. La chica que se encontraba enfrente de Nyarai, la quería volver loca, Nyarai no se quería dar cuenta que ambas tenían mucho más en común de lo que ella se podía imaginar.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Chapter 1

Capítulo 1; Un gran peligro que acecha en aquel lugar.



— ¡YA DIME!— soltó Nyarai en un gran grito lleno de energía, aquella chica estaba muy emocionada por saber que era lo que su amiga quería decirle.



Está joven no se había dado cuenta de que aquel grito, había podido llegar hasta el primer piso, y poner sobre alerta a su madre.


La madre de Nyarai volteo a ver en dirección a las escaleras.



— Eso es imposible — empezó a dudar de lo que acababa de escuchar, pero por un momento, ella empezó a creer que su joven hija, solamente estaba jugando.



Marcela negó con la cabeza, pero más sin embargo no podía quitarse la idea de que algo estaba ocurriendo, así que dejo de lado el periódico, que segundos antes había estado leyendo en ese sofá, el cual estaba cómodo, pero aún así ella se puso de pie y empezó a subir las escaleras. De repente pasos se empezaron a escuchar cada vez más cerca de la habitación de Nyarai.


Fue cuestión de segundos para que aquella mujer, ya se encontrara afuera.



Ella estaba un poco asustada, así que suspiró y entró sin tocar, esta mujer de aproximadamente 46 años, volteó a ver a todos lados dentro de la habitación, para luego darse cuenta de que no había nadie más.



—Esto es extraño — pensó.




Ella creía que alguien más se encontraba en esa habitación, así que se dispuso a tener una pequeña plática con su hija, la cuál se podía notar que estaba confundida por su repentina aparición.


La señora Marcela se empezó a rascar un poco la cabeza, y luego se dispuso a hablar.


—Hija ¿A quién le gritaste hace un momento?— Pregunto de repente un tanto asustada, y empezó a revisar debajo de la cama sin previo aviso... Nada, no se encontraba nadie escondido, además de que sabía que ella no le podía ocultar nada, Nyarai tenía permiso de poder meter a cualquier amigo, mientras le diera aviso antes a su madre, se suponía que entre ellas dos, había mucha confianza y se podían contar todo, no había secretos.



La señora Marcela se puso de pie y se dispuso a escuchar a su joven hija, ella quería alguna explicación.




— Es obvio que a Colette mami, estoy intentando que me diga un par de cosas — respondió con una gran sonrisa.



—¿Quién es Colette?— pregunto la madre de aquella chica con rápidez mientras miraba a todos lados, esperando poder encontrar a alguien, pero sus sospechas eran ciertas, en aquella habitación solo se encontraban ella y su hija.



— Mamá, es mi amiga— se limito a decir con mucha tranquilidad, como si su madre supiera de que estaba hablando, aunque no fuera así.



La señora Marcela no pudo evitar reírse ante aquellas palabras que creía tan absurdas, ella creía que era raro que Nyarai siguiera teniendo amigos imaginarios a la edad de 15 años, pero decidió no tomarle más importancia, ya que pensó que su hija le podría estar jugando alguna clase de broma.


—Esta bien, pero no se duerman tarde— respondió con una voz burlona para luego salir de la habitación mientras se reía, y la miraba por la puerta.



Pero la señora Marcela no sabía que lo que le había joven, podría ir más allá de lo que ella creía y pensaba.



—Si mami, le diré a Colette que nos vayamos a dormir temprano, luego se le ocurre ver películas y cosas por el estilo — respondió con emoción.


A la señora Marcela Hollins; madre de Nyarai no le preocupaba toda esta situación, ya que pensaba que su hija estaba muy bien y que no tenía ningún tipo de problema. Ella ya había llegado a la conclusión, que tal vez eso se debía a que su joven hija, no tenía amigos reales, y tal vez eso le pudo hacer que su mente creará una amiga hasta ese momento, también ella sabía perfectamente, que no podía estar en aquella habitación ni una sola persona, ya que no había visto a nadie entrar por la puerta principal y no habia por donde mas pudiera entrar a esa habitación sin ser visto, ¿La ventana?, era imposible ya que vivían en una casa de dos pisos y la habitación de Nyarai se encontraba en el segundo piso.


La señora Hollins cerró la puerta y Nathaly siguió en lo suyo.



—Bueno Colette, ¿Cuál es ese plan tan asombroso, y el cual te causa tanta emoción?— pregunto Nyarai sin titubear, aquella joven estaba intrigada por lo que su amiga le estaba a punto de decir.


De pronto, una voz se hizo más clara.


—Simple, ¿Alguna vez haz matado?— preguntó Colette sin mostrar miedo en sus palabras.



— ¡Colette!, ¿Acaso estás loca?. Yo no podría hacer algo así — contesto Nyarai muy ofendida.


— Vamos, no es mucho lo que tienes que hacer. Bueno solo tendras que matar a tu novio, sabes muy bien que él se lo merece — respondió Colette alzando una ceja, esperando que su joven amiga, aceptará respecto a aquella macabra petición.



—Agh, eso sería mucho, yo no soy una asesina, ¡No lo soy y no lo haré!, ¿Por qué haría algo tan cruel? — replicó Nyarai muy molesta.



— Lo sé, por eso todo lo haré yo, no tienes de que preocuparte, déjamelo a mí. Déjame todo el trabajo a mí — Colette hasta este punto, estaba intentando poder convencerla.



Nyarai la miro con sus ojos cafés, y luego se mordió el labio inferior, ella estaba dudando —Colette, solo respóndeme una cosa— se animó a decir.



— Claro, dime— le respondió Colette con una gran sonrisa.


— ¿Crees que matar a mi novio sea lo correcto y una buena idea?, tengo mucho miedo de eso, además que es algo que yo no quiero hacer, a él lo quiero — pregunto Nyarai de repente y un poco nerviosa. Ella no lo quería hacer.



De repente todo estuvo claro, ella se estaba preguntando a ella misma frente al espejo.


El reflejo de otra persona, alguien de cabellera larga, piel blanca, y ojos cafés, un poco diferente a Nyarai se reflejaba en aquel gran espejo, y el cual le respondía a todas sus dudas.



— Obvio que es lo mejor, créeme, yo solo busco tu bienestar y el poder ayudarte — dijo con seriedad “Colette"



Aquella persona quería a toda costa, convencer a aquella chida.



— ¿Cómo podría ser de ayuda, con solo matarlo?— pregunto Nathaly aún sin poderse explicar, porque tenían que hacer aquel acto tan horrible.


— ¿A caso no recuerdas?— pregunto aquella figura a través del espejo.



— ¿Qué debería de recordar?— pregunto Nyarai sin quitarle la vista de encima.



— Solo recuerda y hazme caso, él es malo, muy malo, él te ha engañado y yo lo eh visto o ¿A caso dudas de mi palabra?, ¿Dudas de mi?. Si es así tendría que irme y no creo que quieras eso— se mostraba Colette muy molesta.


Después de todo, ella estaba intentando utilizar la manipulación a su favor.



Nyarai solo pudo negar con la cabeza.



— Eso pensé. Realmente me molesta mucho lo que él hace, porque es con esta chica que te trata muy mal, en serio que me da mucho coraje ese tipo, y mucho más es mi molestia por el hecho de que tú eres una chica muy buena, tú no le haz hecho daño a nadie, ellos te lo están haciendo a ti y yo solo te quiero ayudar— dijo Colette con una gran sonrisa llena de falsedad. Ella estaba logrando su objetivo.


Y por alguna razón, Nyarai le estaba creyendo a lo que su reflejo, lo que aquella chica le decía.


— Tienes mucha razón, perdón por dudar de ti, tú eres buena y me haz brindado tu ayuda siempre en mis días oscuros, tú solo quieres lo mejor para mí. Está bien, lo haré — soltó Nyarai con sinceridad.



— Me alegra el hecho de que hayas recapacitado, eres una buena chica — dijo Colette demasiado alegre ya que por fin Nyarai, le estaba concediendo el permiso para por esa noche, poseer su cuerpo.


— Bueno, es hora. Vamos, puedes poseer mi cuerpo por esta noche, aún si todavía tengo miedo— soltó poniéndose de rodillas para luego echarse a llorar.


Esto era lo que menos quería Colette, ya que era indicio de que Nyarai, se estaba arrepintiendo y si así era, esto arruinaría sus planes.


—¡NO SEAS COBARDE!, ¡VAMONOS!— le dijo Colette entre gritos.


Pero, solo tomo un par de segundos para que aquella joven dulce, le creyera aún ser tan despreciable, como lo era aquella persona, que estaba fingiendo ser su amiga. Sin pensarlo más, se dejo invadir por el odio de aquella persona, se dejó controlar, algo que Colette siempre había querido... Tener un cuerpo.




Colette sin pensarlo más, tomo posesión del cuerpo de Nyarai antes de que está se arripintiera más de la cuenta. Aquella joven empezó a retorcerse de una manera que a cualquiera podía erizar la piel, el cambio se estaba llevando a cabo, pero cada vez que esto pasaba, era muy duro para la pobre Nyarai, y lo peor de todo era que al final, no sabía que le había ocurrido. Aquella joven solo podía mover su cabeza de lado a lado, ella solo se podía retorcer, era demasiado horrible, pero por más que lo quisiera intentar, ni un sonido salía de su boca.



Colette sabía a la perfección como hacer las cosas silenciosamente y no levantar sospechas, era una maestra en todo eso, ¿Cuántos asesinatos había cometido?, Nyarai no lo sabía, si Colette tomaba el cuerpo de aquella chica, era obvio que está olvidaría todo lo que pasó durante el tiempo que ella estuviera siendo poseída. Pero aún así y a pesar de todo lo que estuviera pasando, aquella chica le seguía concediendo ese permiso, pensando y cayendo en la mentira “Que todo era por su bien", aunque nada de eso fuera cierto.



Este malvado ser solo pensaba en su propio bienestar, y no en el de Nyarai, como le hacía creer. Lo que ella realmente quería era poder apoderarse de su cuerpo por completo, tener todo el control sobre este, pero no lo podía hacer hasta que Nyarai decidiera acabar con su propia vida, algo de lo que Colette se encargaría, haciéndola sufrir con cada acción, con cada crimen que cometiera, logrando atormentarla.



Nyarai era tan manipulable, tanto que Colette lo usaba a su favor, cada que podía.