Only
Advertencias:
H!bottom (Omega) L!top (Alfa)
daddy kink, dirty talk, overstimulation, rimming, blowjob, sum/dom, spanking, choking, humiliation, uso de diminutivos.
Harry inclinó su cabecita una vez más y formó una mueca de desagrado al observar su reflejo.
Llevaba diez minutos analizando su imagen atentamente en busca de imperfecciones inexistentes en su cuerpo.
Frunció sus labios con disgusto al ver su pecho descubierto. Llevó sus manos hasta el para asegurarse de que su piel estuviera tan lechosa como lucía.
Lo hacía, por supuesto, pero aquello no había logrado que sus inseguridades se esfumaron por completo. Él necesitaba sentirse perfecto.
No estaba seguro de que su alfa gustara de sus braguitas nuevas, tal vez lo vería como un mal omega por buscar atención con su vestimenta o tal vez se enojaría por ser una interrupción.
Comenzaba a sentirse patético.
Giró su cuerpo un poco, lo suficiente para ver el reflejo de su tonificada pero fina espalda, la cual creba un exquisito camino estrecho hasta su voluminoso trasero cubierto por sus braguitas con estampado de fresas.
Las había comprado pensando que podía verse adorable, pero ahora solo se sentía extraño.
Suspiró una vez más antes de recargarse en la pared y llevar sus manitos hasta sus pechos para comenzar a apregujarlos.
Unos meses atrás había notado como estos habían crecido considerablemente por la rutina de ejercicio que había comenzado junto a su pareja.
La situación le había hecho llorar por horas ante el pensamiento de su alfa notando y despreciando el cambio en su cuerpo.
Y no fue hasta que Louis llegó para consolarle y explicarle cuan bonito era su cuerpo para que lograra sentirse mejor, e incluso sexy ante las menciones de lo excitante que le parecía a Louis que fueran lo suficientemente grandes para estrujarlos entre sus manos.
Finalmente, cerró sus ojitos con fuerza y juntó el valor suficiente para girar el pomo de la puerta y dirigirse de una vez por todas a la oficina de su esposo.
Caminó a pasos rápidos y estruendosos por el pasillo, llegando rápidamente al frente de una gran puerta de madera.
Acomodó correctamente sus braguitas al igual que a sus suaves rizos y Corrigió su postura.
Dio dos suaves toques para después escuchar un claro "adelante" que le hizo estremecer.
Abrió la puerta de inmediato, revelando el cuerpo de un gran alfa descansando en el respaldo de su silla.
El abrumador aroma a café y madera junto al humo de la hierba le hizo gimotear con necesidad.
Desvió su mirada al rostro de Louis y observó con adoración como sus mejillas se ahuecaban por el cigarrillo entre sus labios y unas ligeras bolsas violetas debajo de sus ojos destacaban bajo la luz cálida.
Una enorme sonrisa tomó lugar en el rostro cansado del mayor.
—Ven aquí, omega.— abrió sus brazos hacia el rizado después de apagar su cigarrillo en el cenicero.
Harry corrió a tropezones hasta su alfa y cuando quedó atrapado entre sus brazos llevó su naricita hasta la fuente de olor del mayor.
Ronroneó como un gatito. Al fin se sentía seguro.
Louis movió su cabeza a un lado para darle acceso a su omega mientras lo tomaba por los muslos para llevarlos a ambos hasta el sofá al otro lado de la habitación.
No pudo evitar temblar al sentir unas suaves lamidas sobre su marca de unión.
Harry estaba limpiando la pequeña marca que habían dejado sus colmillitos de omega al emparejarse con Louis.
—Lindo omeguita. — Tarareó acariciando los muslos descubiertos mientras llevaba sus labios a su propia marca en el blanquecino cuello del omega, imitando su acción.
Harry gorgoreó de felicidad. Sintió a su lobito saltar y rasguñar con alegría por la atención en su lazo.
—Es tarde, Hazzie. ¿Por qué no estás en el nido?— Preguntó en un susurro.
El menor no respondió, en su lugar llevó una de sus manitos a su pequeña semi erección y dió un ligero apretón para hacer que el mayor observara por su propia cuenta.
—Pobre cachorro ¿Necesitas ayuda con eso?
Harry asintió con un puchero.
—Ve al nido, Hazz. Estaré ahí en un momento.— Dijo ignorando sus impulsos de complacer a su omega.
Harry le miró con sus mejores ojos de cachorrito , completamente cristalizados y brillantes, amenazando a dar paso a un llanto.
—Oh no, nada de rabietas, Harry. Obedece.— Habló en tono severo al ver una falsa lágrima recorriendo su mejilla.
—P-pero, Alfa.— Lloriqueó. —Yo quiero mimitos ahora.
Tal vez estaba siendo caprichoso.
—Te daré mimitos cuando estés en el nido, con pijama y calentito.— Habló con el ceño fruncido, fingiendo molestia.
Un estruendoso llanto inundó la oficina del mayor después de que este anunciara aquellas palabras.
Las mejillas del omega se tornaron rosadas y fueron empapadas por un torrente de lágrimas antes de que Louis pudiera notarlo.
El rostro del Alfa dio lugar a una mueca de preocupación.
Atrajo el pequeño cuerpecito hacia su pecho para acunarlo y olisquearlo en busca de una herida física, y al no encontrar nada se dispuso a lamer sus espesas lágrimas mientras soltaba en enormes cantidades su aroma.
—¿Qué ocurre, Hazzie?— Murmuró una vez que dejó de hipar.
—¿N-no te gustan mis braguitas nuevas, alfa?— Murmuró marcando un pucherito.
Fue entonces que Louis prestó mayor atención a la prenda de su pareja, golpeándose mentalmente por no haberle prestado la atención que merece.
Harry amenazó con volver a llorar al ver como Louis no decía una palabra.
—No, no llores, amor.— Lamió sus mejillas y calló sus sollozos con un profundo beso. —No había prestado atención, Hazzie, lo siento. Te ves precioso, omeguita, siempre lo haces.
—¿E-en serio, Alfa?— Batió sus pestañas húmedas.
Louis tarareó en afirmación, mientras borraba con su lengua los rastros de lágrimas.
—Quería verme bonito para ti, papi.— Murmuró con torpeza unos segundos después.
—Uhm, siempre buscando complacer a tu alfa. Un buen cachorrito.
El omega del rizado ronroneo, necesitado de atención.
Los ojos azules del alfa repasaron el rostro sonrojado y húmedo de su chico, centrándose en los rojizos labios mordisqueados.
Juntó sus labios con delicadeza, saboreando el líquido carmín, producto del mordisqueo nervisos del rizado, tomando todo del sabor a cereza de su bálsamo labial.
Una de sus manos acarició la piel desnuda y calentita, mientras que la otra se dirigió a los esponjados rizos para tirar de estos suavemente.
—Son preciosas, Hazzie, gracias por mostrarme.— Dijo una vez que se separaron.
Harry lloriqueó esta vez complacido por la atención y dejó salir a montones su dulce y picante aroma a canela, volviendo loco a Louis.
Sus caderas comenzaron a moverse despacio, al compás de un nuevo beso demandante y húmedo.
La lengua del mayor abriendo paso entre los rosaditos labios regordetes de Harry era todo lo que ocupaba lugar en sus mentes.
El lugar comenzó a llenarse de ambos exquisitos olores, mezclándose con la hierba que aún se desprendía desde el cenicero.
Suaves quejiditos por parte de harry inundaron la oficina poco amueblada, el eco chocando contra sus sentidos.
Los colmillos del alfa picaron con fuerza, queriendo reclamar todas las veces posibles al precioso omeguita en su regazo.
Su agarre se volvió más firme y posesivo, lo que hizo que Harry diera un saltito.
El alfa gruñó ante ello. Tiró de los rizos definidos del omeguita lo suficentemente fuerte para hacerle lloriquear.
El omeguita terminó el beso con una suave mordida para mirar a los ojos a su pareja, los cuales tenían un destello rojizo.
Separó sus labios para hablar, pero fue interrumpido por una orden silenciosa. Los dedos de Louis señalaron la alfombra debajo suyo, al igual que sus cejas.
Harry cayó de rodillas casi instintivamente ante aquel sutil pero claro gesto.
Una sesión había comenzado.
—¿Color?
—Verde, amo.— Murmuró.
El menor no tenía permitido apartar la mirada del piso, por lo que se limitó a escuchar el sonido de los zapatos de su amo contra el piso de madera.
El rechinido de una silla posicionándose al frente suyo le hizo sobresaltar, al igual que la gran figura que tomaba asiento en este.
—Mírame.
Harry parpadeó un par de veces, tratando de procesar esa simple orden, lo cual no pareció agradarle del todo al alfa.
Sus rizos fueron tomados en un puño con violencia, obligándole a subir su rostro y mirarle.
El omega lloriqueó por el dolor que aquello le provocó.
—Cuando te doy una orden, tú obedeces.— Gruñó.
—L-lo siento, amo. E-estaba nerviosito.
—¿A caso te pedí que hablaras?— Susurró sobre su rostro.
El menor negó efusivamente, con su rostro completamente rojo por la vergüenza.
El alfa sonrió con arrogancia.
—Abre.— Paseó su dedo pulgar sobre los carnosos labios de su omega, abriendo paso entre ellos.
Harry, obediente, abrió su boquita, dejando que el dígito de su amo rosara su lengua.
—Eso es.— Ronroneó. —Eres un Omega obediente.
El rizado succionó el dedo de su amo tomando todo de este y gimoteó con fuerza al notar como la mano de Louis viajaba hasta su entrepierna para acariciarla.
Sus grandes manos abrieron el cierre de su propio pantalón, liberando su gruesa y pesada ereccion contra el rostro sonrojado de Harry.
—Mira esa carita de puta. Estás desesperado por chupar, ¿no es así?
El omega mostró su lengua sin vergüenza alguna, respondiendo silenciosamente la pregunta de su amo.
Louis tomó su espesa polla entre sus dedos y comenzó a acariciarla sobre el rostro de su omega, dejando que su lengua rosara por segundos con su carne.
—¿Quieres mi nudo en tu boca, pequeño?— Harry asintió con necesidad, aún con sus ojitos húmedos y su lengua completamente expuesta.
—P-por favor, amo, lo deseo tanto.— Susurró con temor a ser reprendido.
Antes de que Louis pudiera responder, el estruendo del teléfono llenó la habitación, haciendo que ambos maldicieran mentalmente.
Torció su boca a manera de disculpa con su omega al notar que no podía ignorar o rechazar la llamada.
Harry no movió ni un pelo. Esperando fielmente una orden de su alfa.
El ceño del Alfa se frunció unos segundos después de responder la llamada. El enojo en su rostro y el aroma amargo que comenzaba a desprender inundaron los sentidos del omega.
—No es mi problema, usted está acargo de ellos— Pronunció después de un largo suspiro.
Dirigió su mirada hasta el pequeño Omega entre sus piernas, rígido, con su lengüita expuesta y un suave aroma a lubricante. Su ceño fruncido se relajó un poco.
Pretendió poner atención al discurso de estupideces al otro lado de la línea mientras que comenzaba a trabajar su ereccion entre sus dedos con fuerza, delante de la boca de su precioso sumiso.
Chupa. Pronunció bajo, solo para su omega.
El rizado sonrió a sobremanera antes de llevar sus carnosos labios a la punta de la polla de su alfa, dejando besitos y lamidas fugaces en la hendidura.
Louis mostró sus dientes en un gruñido.
—No iré, estoy en mi descanso.— Jadeó al sentir un par de deditos rodenado sus pesados testículos.
Harry ronroneó gustoso cuando la mano de su esposo retuvo sus rizos en una coleta, movió su cabeza de manera bruta contra su gran polla.
Sus ojitos derramaban pequeñas lágrimas y su boca estaba llena del sabor salado de las gotas de presemen que habían comenzado a brotar cuando sus manitos aprisionaron la base de la polla.
—Si no resuelve esto para mañana, todo su equipo estará despedido. Le aconsejo que se ponga a trabajar.
Sus ojos se volvieron blancos y el puño en los rizos de su omega se hizo más duro que antes.
—No pierda más su tiempo. Que tenga una buena noche.— Pronunció para finalmente colgar la llamada y tirar el teléfono por algún lugar de su oficina.
—Pequeña puta, naciste para esto.— Gruñó haciendo al omega estremecerse y mostrar su platinada marca.
Enterró sus talones en la alfombra bajo sus pies para tomar impulso y comenzar a penetrar sin piedad alguna la boquita de Harry, quien tenía sus mejillas llenas de lágrimas y sudor en su frente.
—Eres un buen omega.— Su voz se cortó al sentir un cosquilleo en su abdomen.
Harry ahuecó sus mejillas con fuerza, deseando complacer a su amo.
—¿Recibirás mi nudo, omega? ¿Serás bueno para mi?
Harry frunció su ceño y asintió tanto como pudo, extasiado con la idea del dulce dolor en su mandíbula y la enorme cantidad de escencia en su lengua.
Louis sonrió con arrogancia para después terminar con un par de estocadas, dejando que su nudo se inchara hasta que el menor lloriqueó por el dolor y tiras de su espesa esencia inundaron su garganta.
—No tragues.— Gruñó tratando de esconder el temblor en su voz.
El omega a sus pies asintió mientras que silenciosas lágrimas caían por sus mejillas.
Louis sabía lo doloroso que era recibir un nudo en la boca, y lo masoquista que era su Omega al disfrutarlo.
Se encargó de acariciar sus rizos húmedos y murmurar palabras cariñosas hasta que la inchazón bajó lo suficiente para salir con delicadeza de la cavidad.
—Abre.
El omega inclinó su cabeza un poco para no dejar caer la espesa esencia de su amo, lo cual resultó inútil pues un blanquecito hilo recorrió su menton hasta llegar a su cuello en cuanto separó sus labios.
Louis tomó su cuello entre su enorme mano y apretó para finalmente escupir sobre sus labios.
—Traga.
El omega obedeció las órdenes de su amo, sin dejar de mirarlo a los ojos.
Su cuello fue soltado con fuerza, haciéndole caer y sometiéndolo boca arriba contra la suave alfombra.
Su pechito subía y bajaba con violencia por la exitación y la poca cantidad de aire entrando a sus pulmones.
Unos finos labios atacaron los suyos en forma de un beso sucio y demandante, son la lengua de su Amo acariciando la suya y degustando los restos de su corrida.
El alfa no se pudo resistir a gemir sobre los labios de su pareja al sentir el sabor de su escencia combinado con su dulce sabor a canela.
Sus manos recorrieron el cuerpecito debajo suyo con delicadeza y dejó suaves mordidas en los labios con sabor a cereza.
Los besos del alfa bajaron por su mandíbula hasta su preciosa marca, dejando ahí un par de lametones llenos de amor para continuar su camino por el pechito y abdomen del omega.
Louis puso mayor atención a los erectos pezones rosaditos a su espera. Sus labios dejando besitos al rededor de estos para después introducirlos a su boca.
La espalda de Harry se arqueo y un quejidito especialmente agudo salió de sus labios, lo cual hizo que el alfa soltara una risa burlesca.
—Pequeña puta receptiva.— Murmuró.
—S-si, papi. Tu puta, tuya.
Louis gruñó posesivamente y continuó con su trabajo mientras que sus manos acariciaban y pellizcaban con fuerza los suaves muslitos rellenos, dejando marcas rojizas que al día siguiente se convertirían en moretones.
El omega se encontraba completamente débil, llegando a un punto de excitación alto por la estimulación en sus pezones y el maltrato en sus muslos.
—Cachorrito sensible. Estas por correrte sin haberte tocado, eres un omeguita sucio, ¿no es así?
Harry solo pudo asentir efusivamente mientras una lágrima escurría por su mejilla rojita.
Una fuerte mano aprisionó nuevamente su cuello cortando su respiración.
—Eso es, mi amor, córrete para tu Alfa.— Susurró sobre sus labios.
Su cuerpo tembló con fuerza cuando su clímax atacó cada uno de sus sentidos y un chillido agudo hizo eco en la oficina cuando recibió una bofetada.
—M-mas por favor, amo. Te lo suplico.— Rogó después de unos segundos con un hilo de voz.
Los ojos de Louis destellaron en un intenso color rojo, demostrando que su alfa estaba al mando y sería el siguiente en complacer a su Harry.
Tomó con una fuerza descomunal la cintura del omeguita para levantarlo por completo y posicionarlo sobre sus temblorosas rodillas que a penas podían mantenerlo.
Con una gran delicadeza para un lobo despiadado levantó el mentón de su cachorro para que pudiera apreciar sus mejillas acaloradas y sus labios mallugados, llenos de gotitas de sangre.
Lo besó con un inmenso sentimiento de posesividad en su pecho. Le tomó con fuerza de las caderas y terminó con un apretón en uno de sus muslos.
—¿Qué es lo que quieres, omega?— Preguntó firme sobre sus labios.
—Azótame.— Murmuró.
Con un movimiento rápido y casi elegante sometió a Harry contra la alfombra de su oficina, dejando que la tela raspada su mejilla y rodillas mientras que sus manos se encontraban detrás de su espalda baja sujetadas por una mano del alfa.
Harry solo podía quejarse por las intensas cantidades de lubricante que no dejaban de escurrir por sus muslos y comenzaban a formar un desastre debajo suyo.
El deseo del alfa solo incrementaba al percibir el dulce aroma de su omega impregnado en cada esquina de su oficina.
No pudo resistirse a dejar una fuerte palmada en el agujero palpitante del rizado, quien sollozó con fuerza. Enterró su rostro entre los suaves muslos de porcelana e introdujo sin piedad alguna su esponjosa lengua entre las paredes del orificio, degustando cada gota del elixir que generaba el bonito rizado.
—¡Oh alfa!
Louis gruñó ferozmente.
Harry inclinó su rostro y expuso aún más su trasero brillante por el lubricante como acto de sumisión.
Su omega chilló llamando a su alfa, rogando por él.
Louis continuó con las fuertes embestidas con su lengua mientras apretujaba las suaves mejillas entre sus fuertes dedos, asegurándose de dejar marcas visibles.
Separó su rostro de la intimidad de su omega y palmeó con fuerza de nuevo, formando una mancha rojiza de inmediato y dejando dócil al suave rizado contra la alfombra.
—P-papi por favor.— Balbuceó Harry entre sollozos.
El alfa gruñó complacido y tomó con una sola mano la cintura de su chico para colocarlo sobre su espalda.
Admiró cada centímetro de la piel blanca con algunos moretones, amando el contraste y las texturas, especialmente las de sus muslos y caderas.
—Jodidamente precioso.
Prestó atención en los pezones rosaditos e inchados que rogaban silenciosamente por ser estimulados, y se lanzó hacia ellos una vez más, mordisqueando y succionando uno de ellos mientras brindaba su atención al otro pellizcando con una mano.
—Ou, alfita.— Susurró el omega, quien se encontraba en el éxtasis, arrugado los deditos de sus pies y retorciendo su torso sin control. —Azótame las tetas.
El ojiazul se separó abruptamente y posicionó su mirada lasciva en los ojitos verdes que destellaban un brillo amarillo de excitación.
Gruñó fuerte. Territorial.
—Eres una puta necesitada, Harry — Su voz tomó un tono grave y rasposo, lo cual solo logró q la excitación de Harry creciera a sobremanera.
El omega chilló con fuerza, seguía retorciéndose y amando la deliciosa sensación de los montones de lubricante empapando sus muslos.
Deseaba tanto ser azotado...
Louis soltó una fuerte palmada sobre las tetas carnosas y blanquitas de Harry, mientras que su mano libre abrió paso entre los muslos maltratados hasta llegar a su muy estimulada entrada.
—¡Papi, sí!
Gruñó cuando dos de sus dedos se deslizaron con facilidad por las enormes cantidades de lubricante siendo expulsadas de la dulce cavidad a su merced. No pudo evitar soltar dos palmadas más en las deliciosas tetas de su omega.
—P-por favor, amo.
El alfa de Louis comenzó a tornarse aún más posesivo y territorial por el éxtasis, obligándole a acelerar los movimientos de su mano mientras acercaba sus colmillos a la preciosa marca para rasparlos en ella.
Alfa Alfa Alfa.
Omega mío, mío mío
Gruñó sobre el cuello de su amante, enviando escalofríos por su espina dorsal.
El cuerpecito de harry no dejaba de moverse violentamente contra la alfombra. Comenzaba a rasparle y no podía importarle menos cuando tenía ahora tres dedos largos y gruesos de su alfa abusando de su pequeña entrada.
Louis bajó el ritmo de sus penetraciones cuando sintió a las paredes de seda apretarse contra sus dedos anunciando un orgasmo.
Harry sollozó en protesta y las lágrimas salieron violentamente de sus preciosas esmeraldas
El alfa retiró con delicadeza sus dígitos y tomó en brazos a su pequeño omega rizadito para ponerlo sobre su regazo y molerlo contra su ereccion mientras se refugiaba en la fuente de su aroma, aspirando el delicioso olor a hogar que desprendía su cachorrito.
El omega hipó con fuerza y rápidamente continuó solito con los movimientos de cadera sobre el enorme bulto de su alfa. Su lobo rogándole que complaciera a su alfa y fuera un buen cachorro.
—Eso es, un omega tan bueno.— Gruñó Louis ronco sobre sus labios.
Un chillido de alegría retumbó el lugar seguido de movimientos más acelerados por parte de Harry.
—Y-ya papi, fóllame. He sido bueno, muy bueno.
Los movimientos de harry ahora se basaban en saltos simulando penetraciones y creando un desastre en los pantalones del dominante que ahora estaban llenos del delicioso lubricante con aroma dulzón.
Louis no pudo evitar gruñir al notar como sus lindas tetas rebotaban con cada salto.
—No, no, no— canturreó —¿Tengo que recordarte quién pone las reglas aquí, omeguita?
Harry negó efusivamente y lamió como un gatito la marca de su alfa en un intento de pedir disculpas.
Louis en cambio tomó sus rizos de un puñado y lo alejó de su regazo, haciendo que este lloriqueara agudamente.
—¿Crees que puedes poner las reglas tú?— Escupió Louis con toda la intención de hacer sentir a su sumiso pequeño ante él —¿Una simple puta como tú poniendo reglas?
Harry se removió en su lugar sintiendo como su lubricante bajaba a montones por sus muslos, sintiéndose tan indefenso, tan a la disposición de su alfa.
Solo deseaba agacharse y besar sus pies para rogarle piedad y recibir un premio por ser tan buen omega.
—Mírate, ahora haces un desastre debajo tuyo porque te encanta ser llamada puta. ¿Uhm?
Harry tragó saliva y asintió lentamente.
—¡Responde!— levantó su voz
—S-si, amo. Me encanta que me llames así porque lo soy, soy tu puta.— Las lágrimas no dejaban de correr por sus mejillas.
Louis sonrió triunfante.
Llevó sus mano hasta el mentón de su omeguita para levantar su mirada y encontrar sus ojitos brillos con destellos amarillos por la presencia de su lobo.
—¿De quién eres, cariño?— Susurró sobre sus labios después de dejar un corto pero reconfortante beso tras la pequeña escena de humillación
—T-tuyo.— Respondió en un hilo de voz.
—Así es cielo, ahora necesito un color para continuar.— El tono de su voz cambió notoriamente.
—Amarillo, amo.— Susurró.
Louis inmediatamente tomó al omega para recostarlo en su pecho mientras liberaba su aroma reconfortante y dejaba besitos dulces sobre su frente, repitiendo palabras dulces y diciéndole cuanto lo amaba por un par de minutos
Sabía que cuando harry utilizaba el color amarillo era para pedir su atención. Usualmente lo hacía después de escenas de humillación o jornadas largas de azotes, y eso estaba bien, Louis también suele necesitar atención durante una sesión y no sólo al finalizar.
El lobito se relajó por completo y Harry pudo calmar sus nervios al succionar un trozo de la piel del cuello de su esposo.
Louis lo arrullo unos segundos para después preguntar.
—¿Deseas continuar, omeguita?
Harry asintió
—Necesito palabras, cielo.
—Papi, quiero que me hagas el amor.— Susurró el bello omega rizado aún escondido en el cuello de su alfa.
Louis lo cargó entre sus brazos y los llevó a ambos al sofá para recostar a su niño y repartir besos sobre su rostro.
Siguió acariciando su cuerpo, esta vez con delicadeza y pocos movimientos fuertes.
Se dedicó a acariciar las zonas lastimadas de su omega, como lo eran sus lindas tetas rojitas y su gordos muslos.
Harry se restregó contra su erección con necesidad y gimoteó para llamar su atención.
Louis nuevamente succionó con desesperación los pezones del omega, casi deseando que algo saliera de estos, pero aquello era imposible, pues su omega no estaba preñado.
Su alfa gruñó territorial, haciendo que Harry lloriqueara con fuerza.
—Bebés, pondé bebés en ti. Muchos cachorros.— Rugió como si alguien le llevara la contraria y tuviera que defender su punto.
Harry solo pudo retorcerse y gritar. Su omega se había vuelto loco ante la mención.
—Si, si, alfa, por favor, te lo ruego. Lléname, déjame preñado de tus cachorros.
Harry se regocijó en su interior, deseando tener ya mismo un nudo dentro suyo.
El alfa no esperó más para posicionar su pesada ereccion frente a la increíblemente dilatada y mojada entrada de su omega, comenzando a entrar sin una sola dificultad
Lágrimas comenzaron a salir de los ojitos de harry. No importaba cuantas veces sería llnado por su alfa, siempre se sentiría como la primera vez.
Las embestidas no tardaron en llegar, junto a gruñidos guturales y gimoteos bajos del dulce omega.
Sentia como el enorme pene de su alfa tomaba lugar en sus estrechas paredes y abusaba de su punto dulce.
Sus nalgas chocaban con los espesos y gruesos testículos llenos, listos para vaciarse en su interior.
Las tetas de harry comenzaron a saltar con las embestidas, volviendo loco al alfa encima suyo, quien tomó con fuerza sus piernas y lo obligó a ponerlas contra su pecho.
—Oh, Alfa.
—Eso es, omega bonito. Me recibes tan bien.
El alfa tenía una vista perfecta del agujero de su amante siendo profanado por su enorme virilidad, lo que solo hacia que su ego se elevara en grandeza.
Harry no paraba de soltar dulces suspiros cuando su cuerpecito comenzó a temblar sin piedad y sus paredes comenzaron a apretar exquisitamente la polla de su alfa
Louis volvió sus movimientos más violentos y casi animales, sintiendo el burbujeo en el vientre de Harry casi como suyo, deseando con todas sus fuerzas llevar a su omega al clímax
—¿m-me puedo correr, amo? Por favor, he sido bueno, muy bueno para ti.
Harry seguía sollozando. Sus piernas habían dejado de sentirse.
—Hazlo. Córrete para tu Alfa. Enséñame que tan bueno eres.
El omega se liberó a enormes cantidades. Con tan solo una tira de semen expulsada por su pequeña polla que no había recibido una pizca de atención, mientras que enormes cantidades de líquido transparente y lubricante se expulsaba de su orificio en pequeñas fugas, a pesar de estar lleno por el inicio del nudo de su papi.
Louis no tardó más que un par de embestidas en terminar dentro de su cachorro. Con su nudo inchándose casi el doble de lo usual y su receptivo omega temblando ante esto, con la mirada perdida y los ojitos cristalizados.
El alfa los acomodó para recibir el nudo y las oleadas de semen cómodamente. En total fueron unas cinco con harry temblando ante cada una y sonriendo por la enorme posibilidad de tener un cachorrito.
Al terminar, louis salió delicadamente de su interior, admirando las grandes cantidades de su semilla saliendo disparadas del agujero del omeguita.
Besó los párpados de su bebé y lo acurrucó sobre su pecho dejando que mordisquear su marca mientras acariciaba su espalda.
Espero a que pasarán unos minutos y sus oídos dejaran de pitar para hablar.
—Fuiste un buen omega, cielo. Siempre lo eres.
Harry sonrió de oreja a oreja aún sin salir de su escondite y se abrazó a su papi como un gran koala.
—Te amo, alfa.— Murmuró hacia su pareja.
El pecho de Louis vibró en un ronroneo.
—También te amo, omeguita.