Chapter 1
Miercoles, 7 de mayo
La campana resonó por todo el lugar.
Era un sonido tan chirriante y molesto, siempre lo había sido y ahora no era la excepción.
Llenaba por completo el horrible silencio, junto con esos rugidos y pisadas.
El chico se preguntaba si todos sus amigos y compañeros eran esas cosas ahora, o si habían logrado escapar de este horrible lugar. Un escalofrío lo recorrió de solo pensar en estar solo aquí.
Con cautela se levantó de la esquina donde estaba sentado, en el armario del aula de música. Sin tocar ni una sola cosa, camino por el armario hasta estar pegado a la puerta, la cual tenía seguro, y estuvo atento a algún sonido.
El salón se escuchaba silencioso, pero a lo lejos, tal vez dentro de los otros salones o el pasillo, podía escuchar gruñidos y rechines.
Maldijo bajo y se alejo de la puerta. Caminó hasta la pequeña ventana que había cubrido por completo con la cortina, se veía el reluciente sol pero nada comparado con la oscuridad que reinaba en el suelo, en la ciudad, en el patio de su escuela.
No podía creerlo, era tan tenebroso que le fue inevitable llorar nuevamente. Frente a sus ojos podía ver a los que solían ser sus compañeros de clase, con los que solía reír, jugar, copiar tareas, saltarse clases y ir de fiesta, todo ellos convertidos en bestias, moustros, caníbales. No sabía ni como llamarlos realmente.
Soltó un sollozo y llevo su mano a su boca para tratar de hacer el menos ruido posible, no quería atraer a nadie. Su otra mano apretaba su chaleco del uniforme, nunca en su vida había tenido miedo, estaba realmente asustado.
Y se sentía solo, incluso si no lo estaba. Su único confort es que sabía que él estaba bien.
〃〃
Lunes, 28 de Abril
Sus pasos eran torpes, mientras corría entre el monto de alumnos. No llegaba tarde, de hecho era bastante temprano, por su aspecto pareciera que acababa de levantarse. Su camisa desfajada y su chaleco mal abrochado, junto con su cabello mojado y mal peinado.
Pero era normal en Taehyung llegar así. Incluso si no venía con retardo.
Subió de dos en dos los escalones hasta llegar al 3er piso donde estaba su aula. Cuando llegó al piso y dejo las escaleras atrás, se tomó un momento para tomar el aire perdido, apalancando sus manos en sus rodillas.
— ¡Heey, Tae! — el mencionado levanto su mirada aún en la misma posición. — Por que parece que acaban de asaltarte
— Eso parece siempre, no se que te sorprende — El pelirojo soltó una risa.
— Venía a decirte que Jay consiguió la cosa que te había dicho, es limitada y muy difícil de conseguir en el mercado. Ya sabes, es nueva y muy demandada — Taehyung dejó de lado su cansancio y se enderezo para prestarle completa atención a Sunghoon.
— Quiero
— Alto borrego, claramente la probaremos juntos. Hoy en la noche, llevá 500 — Y con una palmada en el hombro Sung pasó de largo para seguir su camino a su aula.
Taehyung hizo lo mismo, pero ahora con una sonrisa de lado. Taehyung no era un adicto ni mucho menos, sin embargo siempre le gustaba relajarse un poco con alguna sustancia, y claramente al saber que había una nueva en el mercado estaba entusiasmado por saber que tan lejos y bien podía hacerlo sentir.
Todo con tal de olvidarse un poco de la presión en su casa y la escuela.
Hoy iba ser una buena noche.
Tomó asiento en su lugar, en la última fila de los últimos lugares. Suspiro por pensar en el largo día que quedaba aún, dejo caer su cabeza en el banco para descansar un poco antes de que tocará el horrible timbre y empezarán las clases.
Unos bancos más adelante estaba Min Yoongi, bastante concentrado copiando la tarea que su mejor amigo le había prestado. Él solía ser responsable pero con un trabajo de medio tiempo se le complicaba un poco. Desde hace 3 semanas había empezado a trabajar, y se daba cuenta que cuerpo no daba para mucho más, alguno de estos días iba caer de rodillas de lo cansado que estaba.
— Puedo explicarte estos temas el fin de semana y hacer algunas tareas por ti — Comentó Jimin, se preocupaba por su amigo. Aunque no se lo dijera directamente, cualquiera podría ver la ojeras en sus ojos y su cara demacrada.
Yoongi sonrió aún con su mirada fija en el cuaderno y negó lentamente.
— Está bien, solo tengo que acostumbrarme y administrar mis tiempos — Jimin no quiso insistirle más porque sabía lo terco que era. Así que solo le despeinó un poco su cabello, haciéndolo reír, y se puso de pie para ir por alguna bebida energética para su amigo.
Yoongi se quedó solo, pensando en lo bien que le hacía la compañía de Jimin, incluso si sus días eran una mierda lograba hacerlo sonreír.
El aula estaba casi vacía, la mayoría solía entrar unos minutos antes del timbre. Su mano dolía por las cajas que había cargado ayer en la tienda, con cansancio soltó la pluma y dejo caer su cabeza en el banco sin ningún cuidado.
— Te ves horrible Min — escucho una voz detrás suyo. No hacía falta voltearse. Yoongi levantó su mano y le saco el dedo de enmedio sin mirarlo. Taehyung soltó una risa tosca.
Se acerco hasta el lugar de Yoongi y se sentó en el asiento libre que correspondía a Park.
— Lárgate
— Uy, solo venía a decirte que tengo una forma que puede ayudarte a aguantar muchas más horas despierto y vivo — Yoongi frunció las cejas y levantó curioso su cabeza del banco.
— ¿Qué cosa?
— Verás, puede servirte un poco de cocaína, algo de foco... o también, hay una nueva que se llama "ex-019" dicen que te da un subidón de energía que podrías correr hasta 5 kilómetros sin fatiga
— Estás loco, no soy un drogadicto — Yoongi negó y bufo, su vista cansada volvió a su cuaderno.
— No serás un drogadicto por probar una vez Yoongi, pero está bien, si quieres un poco puedes ir conmigo a la casa de Jay, la probaremos ahí — Sin esperar respuesta, se levantó y volvió a su lugar. Justo cuando Park venía entrando de nuevo al salón.
Sus cejas se fruncieron al ver a Yoongi hablando con Taehyung, no le caía mal, pero Jimin sabía los sentimientos de Yoongi por él, más la mala fama que tenía el castaño. Prefería mantenerlo lejos, y si era posible de Yoongi también.
— ¿Qué te dijo? — susurro ya a su lado, mientras dejaba la pequeña lata de gaseosa energética en su banco. Yoongi sonrió conmovido por la lata que había comprado para él.
— Después te cuento — apretó dulcemente la mejilla del rubio y volvió a su tarea.
Jimin no estaba conforme, pero aún así le sonrió y no insistió. Le dió una rápida mirada a Taehyung y después dirigió su vista a la ventana que daba al pasillo.
Sus miradas se cruzaron por tan solo unos segundos, pero fue suficiente para hacer sonrojar a Jimin y desviar la vista indiferente. El pelinegro que pasaba por el pasillo sonrió de lado, mirándolo hasta que la ventana se terminó.
Las miradas estaba ahí, las cartas en la mesa también, pero ninguno se atrevía a dar el primer paso.
Jungkook peinó su cabello hacía atrás aún con la sonrisa en su rostro y entró a su salón.
— ¿Viste al rubio del aula B y por eso estás sonriendo así?
— Cállate
— ¿Hablas de Park? — preguntó Hoseok desde su asiento atrás.
— Podrían callarse
— Sí, él — Jungkook rodó los ojos y ignoró a sus amigos que seguían molestándolo con bromas sobre Jimin.
Se arrepentía tanto de contarles sobre él. Debió guardarse para él mismo su atracción por el rubio hasta la tumba.
Aunque eso era prácticamente imposible, Jungkook no podía ocultarles nada a Hoseok y Euwoon, lo conocían como la palma de su mano.
Sabían que no era normal en él sentir atracción por alguien más de dos semanas, y mucho menos volverse tímido frente a alguien, cosa que le pasaba mucho cuando Jimin estaba cerca. Sin contar las varias veces que salían con otros amigos y Jungkook solo podía pensar en lo lindo que sería ir a una cita ahí con Jimin.
Se desconectaba de todo y todos, cuando pensaba en él. Todo había empezado como un pequeño crush, que solo fue aumentando con el paso de los meses. Pero nunca se atrevía a dar el primer paso y el rubio menos.
〃〃
Jueves, 1 de mayo
Jimin cada vez estaba más preocupado por Yoongi. Y no quería pensar mal pero desde ese día que lo vió hablando con Taehyung, su amigo estaba bastante raro.
No es que se viera peor que antes, físicamente, de hecho hace dos días se veía un chico completamente nuevo. Sus ojeras seguían ahí, pero su rostro no estaba tan demacrado como antes, de hecho había cierto brillo en sus ojos. Cómo la luz de un monitor, que con solo un botón podía apagarse, pero era brillante.
— ¿Ahora si me dirás qué está pasando?, cómo de un día a otro luces como un chico renovado
— Solo promete que no dirás nada
—Yoongi, soy tu mejor amigo. ¿No confías en mí? — Yoongi frunció las cejas. ¿Su mejor amigo?, últimamente olvidaba esos pequeños datos. Negó con su cabeza y empezó a hablar.
— El lunes, probé un tipo de droga. No recuerdo el nombre, pero es realmente buena, puedo dormir 2 horas y no sentirme un zombie todo el día, es como si no necesitará dormir, y eso me da mas tiempo para hacer tareas — Apuntó a su cuaderno con las tareas hechas, que descansaba en sus piernas— Y en el trabajo rindo las horas acordadas sin cabecear, también es como si mis brazos tuvieran más resistencia
Jimin lo miraba con sus ojos abiertos, había pasado por su cabeza que Yoongi estuviera ingiriendo alguna sustancia, pero no quería creerlo, esperaba que no fuera así. Pero lo era.
—Yoongi, ¿Por qué la probaste? Te dije que yo podía ayudarte con tareas, incluso podría ayudarte a practicar algo de box, para fortalecer tus brazos y sea menos pesado tu trabajo...
— Jimin, no entiendes que no tengo tiempo para entrenar. Y no quiero que me ayudes, me haces sentir inútil.— Jimin no respondió, Yoongi nunca le había respondido así, alzandole la voz. De los dos siempre era él el más pacífico — No soy un niño para que me cuides siempre, que tú tengas una vida en cuna de oro no significa que yo la tenga. ¡La vida no es fácil, y que probara esto no significa que me vaya a volver un drogadicto, solo lo hago por que la situación lo amerita!
— Solo me preocupo por ti — Jimin quería llorar, el rostro que tenía Yoongi era algo que nunca había visto. Sus venas estaban algo salteadas, junto con sus manos apretando la libreta al punto de traspasar la hoja un poco. — Cálmate, e-esta bien
— ¡No me pidas que me calme, tu voz me desespera! — Con un rápido movimiento se levantó de la banca en la que estaban y empezó a caminar en largos pasos hasta el interior del instituto.
¿Qué mierda había sido eso? Los ojos de Jimin estaban cristalizados y sus manos estaban hechas puños. Algo anda mal en su amigo y le dolía su cambio de actitud tan drástico. En sus 9 años de amistad, nunca habían peleado, ni mucho menos Yoongi había actuado así.
〃〃
Jungkook dejó caer su mochila en la puerta de su casa, desde que había visto el carro de su madre afuera supo que algo anda mal.
Ella a esta hora debería estar trabajando.
Caminó hasta llegar a la sala, no había nadie así que empezó a dirigirse hasta la segunda planta. Con el silencio reinando fue más fácil escuchar los sollozos de su hermana menor.
Sin pensarlo dos veces subió las escaleras corriendo y entró al cuarto sin tocar la puerta. La escena frente a sus ojos lo dejo perplejo.
Su hermana estaba tirada en el piso, hecha bolita mientras cubría su rostro rojo, su madre estaba frente a ella. Le estaba dando la espalda pero por su respiración podía ver qué estaba enojada y tal vez acababa de gritar hace poco.
Su madre nunca les había golpeado.
— ¿Qué pasó? — pregunto dudoso. Los ojos de su hermana se iluminaron cuando lo vió entre sus lágrimas, parecía bastante asustada.
Su madre se dio la vuelta, mostrando su rostro lleno de venas salteadas y sus ojos más abiertos de lo normal.
— ¿Mamá?
Con su voz su madre pareció salir de su trance, sus ojos se bajaron de intensidad y miro entre sus ambos hijos dudosa y algo confundida. Jungkook no sabía descifrarlo.
— Nada, me hablaron de la escuela. Esta niña estuvo copiandose en un examen — Jungkook se sorprendió, incluso si eso era verdad y su hermana estaba haciendo mal, no creía que fuera el castigo correcto.
Jungkook miro a su hermana quien seguía llorando, y ella negó.
— ¿Estás segura?
— Jungkook, no la estaría regañando si no estaría segura
— ¿Mamá, te sientes bien? El trabajo te está estresando....
— !Cállate! me duele la cabeza, tengo que volver al trabajo — Dijo, antes de salir de la habitación rápidamente. Dejando a sus dos hijos solos con un silenció incómodo, la puerta de la entrada cerrandose fuertemente los hizo saltar en su lugar a ambos.
— E-ella, pensé que iba a matarme — habló entre sollozos. — Ni siquiera me dejó explicarle
— Debe estar estresada por el trabajo — la consoló mientras sobaba su espalda y la abrazaba, pero él más que nadie sabía que esa actitud no era para nada normal en su mamá.
Algo le estaba pasando.
〃〃
Sábado, 3 de mayo
Tomó un largo trago a la botella de soju, echando su cabeza para atrás junto con la botella. Se limpió la boca con el antebrazo y se puso a observar por completo el lugar.
La fiesta estaba bastante aburrida para él, chicas pasaban por doquier, pero ninguna terminaba de llamar su atención. El ambiente era bueno, empezaba a creer que era él mismo el del mal humor.
Estaba a punto de ponerse de pie para irse pero unos brazos lo impidieron, sobresaltandolo.
— ¡Namjoon! tienes que ayudarme, Jay está completamente loco — El peligris frunció el ceño pero no dijo nada, y siguió a Mark.
Caminaron entre la multitud hasta el segundo piso, pasaron por varias puertas hasta llegar a la última. Mark abrió la puerta y dentro dejaba ver a Jay junto a otros dos chicos.
Jay parecía estar completamente loco, como si hubiera tomado más de lo debido. Sus ojos estaban rojos, sus venas estaban salteadas, tanto en su rostro como en sus brazos, sus dientes parecieran querer romperse por la presión que hacía en ellos.
Con una desesperación, como si algo lo estuviera poseyendo, estaba tirando todas las cosas que veía en su camino. Igual que a los dos chicos que intentaban calmarlo, los empujaba lejos de él.
— ¡Déjenme solo, me están estresando!
Namjoon intento acercarse a su primo, pero fue inútil, este lo golpeó en cuanto intento dar un paso más. El peligris retrocedió mientras limpiaba la sangre de su rostro, este no era su primo en lo absoluto.
Conocía a Jay, podía meterse en peleas, pero nunca las iniciaba. No eran un chico tranquilo para nada, vivía de fiesta en fiesta, pero no era un chico agresivo.
— Creemos que fue la nueva droga que probó hace unos días con unos amigos
— ¿Nueva droga?
— Si, no recuerdo su nombre pero dijo que la probaría con unos amigos
— Es un estúpido — Armando coraje y con pasos decididos, avanzó nuevamente hasta Jay y antes de que pudiera atacarlo, lo golpeó en un punto donde sabía que caería noqueado. Mark sostuvo su cuerpo antes de cayera como saco al piso mientras Namjoon sobaba su mano.
Y los cuatro chicos en la habitación vieron como las venas en su rostro y brazos no dejaban de palpitar, anormalmente.
— Esperemos a que despierte
Y así fue, una hora después el grupo de chicos estaban ya en el departamento de Namjoon. En silencio con un Jay recostado en el sillon recién volviendo en si.
Sus venas habían disminuído pero seguían palpitando, sus ojos seguían algo rojos y el temblor en sus manos igual.
Con ojos vidriosos, Jay miro sus manos temblar. Y parecía que estaba apunto de romperse a llorar.
— ¿Te sientes mejor? — El chico de ojos azules miro a su primo, fijándose en el moretón debajo de su labio. Apretó sus labios, teniendo una extraña sensación al oler la sangre fresca.
Y negó.
— Nam, n-no me siento bien
— Dime que sientes — Namjoon hizo amago de acercarse pero Jay lo detuvo levantando la mano, con el nudo en su garganta creciendo.
— N-no se explicarlo, siento una presión en mi pecho, mucha adrenalina, pierdo completamente consciencia de mis acciones y si luchó contra ello solo empieza a dolerme la cabeza y después todo se vuelve negro, también me da mucha sed
— Dime que mierda fue lo que te metiste — Jay miró por detrás de su primo a Mark con ojos entrecerrados. Su pulso volviendo a elevarse. Sabía que lo habían delatado.
— ex-019, pero esto no puede ser por eso, fue la mejor inhalada de mi vida.... no se que me pasa pero... no tiene que ver con eso.. — Namjoon vió como poco a poco su primo empezaba a irse nuevamente, sus ojos tomaban un rojo vivo nuevamente.
— Está volviendo a ponerse así, deberíamos atarlo o algo — Comentó con miedo Jackson.
— Dime Jay, con quién mierda consumiste la droga. De quien la conseguiste — hincado delante de su primo, le dió leves bofetadas para traerlo de nuevo. Conectaron su ojos y Namjoon sintió un escalofrío cuando entré tanto rojo vió un pequeño brillo en sus ojos, bastante siniestro.
— Solo unos amigos, Jaemin, Kaeri, Deeuin, Sunghoon, Woody y este chico.... Yoongi — Namjoon se tenso al escuchar la cantidad de nombres, y especialmente el último. Tenía que verificar si esos chicos también estaban teniendo estos ataques extraños. Si era así tenían que levantar un demanda.
— ¿Quién te dió la droga? — Nuevamente le dio unos leves golpes en sus mejillas pálidas.
— N-no recuerdo, no sé Namjoon. ¡Déjame ir, estás estresandome! — Se paró del sofá de un salto empujando a todos fuera de su camino para salir del departamento corriendo.
Namjoon se quedó mirando la puerta que había sido azotada, tenía que hablar con sus tíos y con Jimin.
〃〃
Lunes, 05 de mayo
24 horas.
Jimin caminaba bastante decidido, iba a disculparse con Yoongi. No le gustaba para nada estar así con su mejor amigo, llevaban más de 3 días sin hablar. Y sabía que Yoongi lo estaba evitando, porque todas las veces que fue a su casa, o nadie le abría o su mamá le decía que no estaba. Pero no podía confiarse de su madre, ella prácticamente vivía en su burbuja y no se enteraba ni siquiera si alguien entraba a robar.
Por eso mismo Yoongi empezó a trabajar, su madre estaba enferma y apenas si podía decir que día era hoy.
Jimin siempre deseo poder algún día ayudar a su amigo por sus propios modos y no depender del dinero de sus padres.
Con su cabeza gacha caminó por los pasillos pensando en como reaccionaria Yoongi, si aún tendría esa actitud exaltada. Tan metido en sus pensamientos que ni siquiera notaba la mirada de cierto pelinegro sobre él, quien estaba cerca de la máquina de bebidas.
— Se te cae la baba — comentó Hoseok mientras fingía limpiar baba de su boca. Jungkook abofeteó su mano y rodo los ojos.
— Se ve cansado, ¿Le habrá pasado algo?
— Dios, estoy ofendido, cuando llegue con una pierna rota ni siquiera te molestaste por preguntar que me había pasado — habló ahora el peliazul.
— Igual te cuide Euwoon, te llevaba tu almuerzo al salón todos lo días
— No te robes todo el crédito, yo también le llevaba el almuerzo
— Como sea, ¿debería llevarle una gaseosa? es raro verlo tan aguitado — Hoseok y Euwoon iban a responder burlándose de él. Pero una cuarta voz los interrumpió.
— Escuché por ahí que discutió con su mejor amigo — dijo mientras rodeaba de los hombros a Hoseok y Euwoon.
—¿Cómo sabes eso, Ryujin?
— Vengan — susurró atrayendolos más cerca, como si fuera un gran secreto que nadie debería saber. — Mi novio estuvo en la fiesta de Jackson el sábado y me contó que Jay estaba como loco, discutió con su primo y él le contó que probó una droga extraña, con unos chicos. Uno de ellos era Yoongi — Todos levantaron las cejas sorprendidos. — El punto es que mi novio unió los puntos, los chicos que probaron la droga han estado actuando como unos idiotas, locos y paranoicos, así que deduzco que pudieron haber peleado por eso
Jungkook se quedó procesando la información recién dada. No conocía mucho de Jimin, pero algo era obvio es que era un chico bastante recto y aplicado. Igual que Yoongi, por lo cual le sorprendía saber que se había ido a drogar con Jay, y mucho más una droga desconocida.
— Mark y tú son todos unos Sherlock Holmes
Una nueva conversación salió de ese comentario de Hoseok, pero Jungkook no les presto mucha atención. Ahora se sentía mal por Jimin, sabía de su relación larga con Yoongi y si bien siempre le tuvo cierta envidia a Yoongi por poder pasar tanto tiempo con Jimin. Le dejaba un molestar saber que Jimin seguramente la esté pasando mal con su ausencia.
Y aún con sus pensamientos en cierto rubio, empezó sus clases del lunes. Todos estaban viviendo probablemente su último día de clases, y nadie lo sabía.
El tiempo seguía corriendo en reversa.
〃〃
Ese horrible timbre empezó a sonar, aunque en este momento no era desagradable por que indicaba la salida de clases. Al fin podían irse a sus casas a descansar un poco, bueno, algunos. Ya que también había muchos que se quedaban a talleres.
Como era el caso de Jimin, que tomaba tiro al arco. Pero a decir verdad no tenía ánimos de quedarse, Yoongi no había venido a clases, lo cual era extraño en él, como todo lo que venía haciendo estos últimos días.
Jimin empezaba a pensar que en menos de una semana había dejado de conocer a Yoongi completamente y le dolía, demasiado. Quería devuelta a su mejor amigo, el que le decía que dejara de ser tan empalagoso pero luego pedir por mimos, el que le compraba gomitas aún sabiendo que podía comprarlas el mismo, el que le pedía para compartir pulseras y llaveros ridículamente tiernos, pero después cuando alguien les preguntaba de quién fue la idea lo culpara completamente. Extrañaba las noches enteras donde pasaban hablando de Taehyung y Jungkook, donde lloraban viendo videos de gatos, también esas tardes donde Jimin intentaba enseñarle a boxear.
Con las lágrimas acomulandose en sus ojos, caminó a pasos decididos. Tenía un objetivo y iba ir por él.
Sabía de muy buenas fuentes, que también tenía taller de arte hoy.
Aceleró sus pasos, pero estos fueron detenidos justo cuando dió la vuelta en el último pasillo.
Por un momento se sobresalto hasta que vió a Namjoon frente a él.
— ¿Hola, qué haces aquí?
— ¿Estás llorando? — Jimin esquivo su mirada, mientras limpiaba tontamente sus lágrimas.
— No importa, ¿que haces aquí?
— Jimin, sabes que me importa todo lo que tenga que ver contigo — Y lo sabía, la última vez que habían hablado Namjoon había dejado muy en claro que sus sentimientos hacía él nunca iban a cambiar. Pero Jimin dejo de verlo de esa forma hace mucho tiempo, específicamente cuando lo vió besándose con una chica.
— Solo una pequeña discusión con Yoongi, no pasa nada
— ¿Yoongi? ¿Estás bien?, justamente venía a preguntarte por él— Jimin frunció las cejas y lo miró curioso.
— ¿Por qué lo buscas?
— Ven — con delicadeza tomo su muñeca y lo llevo a unas bancas cerca de la salida. — Yoongi, ¿A estado actuando raro estos últimos días? — Jimin asintió sin dudar, pero aún estaba algo dudoso por las preguntas de Namjoon. — ¿Agresivo? ¿Ojos rojos, venas salteadas?
—¡Sí! dios, cómo sabes eso tú
— Mierda, creo que la droga que probaron ese día tiene efectos secundarios y no pintan nada bien. Debemos saber quién la consiguió
Jimin se quedó procesando la información, él también suponía que la droga había hecho algo con su amigo, no podía cambiar tan rápido sin algún motivo.
— Taehyung, él le ofreció a Yoongi ese día
—¿Quién es Taehyung? — Jimin no respondió y empezó a caminar en busca del nombrado con Namjoon siguiéndole. Iba conocer a un Jimin muy enojado y devastado.
〃〃
Martes, 06 de mayo
El día
Era demasiado temprano, pero ni siquiera había podido dormir. Su cuerpo estaba completamente tenso, como si en cualquier momento fuera a perder el control de sus movimientos y cayera directo al piso. Sus manos temblaban y sus ojos dolían, junto con su insoportable sed, ya no la soportaba.
Pero aún así, nada lo detuvo a caminar por las calles antes de que el sol saliera, nadie lo iba detener de dejar estas cartas, tenía que dejarlas en sus lugares para que pudieran leerla, él tenía que leerla.
Incluso si era lo último que haría.
Con pasos torpes y temblorosos llegó al aula, estaba vacía y oscura, justo como se sentía. Una combinación de emociones, una parte de él luchaba para volver pero la otra más fuerte le decía que dejará de retenerse.
Apoyándose en cada banco llegó hasta la última fila y dejó en cada respectivo lugar las cartas. Realmente esperaba que fueran leídas.
Yoongi podía sentirlo, esa fiebre subiendo por su estómago hasta su boca, algo andaba mal. Todo sentido de razón se estaba yendo de su cuerpo, empezaba a ver rojo, su olfato no dejaba de guiarlo a dónde la dulce sangre estaba. Era como si todo sus sentidos y metabolismo fuera al mil, y solo su vista estuviera siendo dañada.
Con la última pisca de razón dejo su pequeña pulsera en ese banco, la cual compartía con su alma gemela. Las últimas lágrimas que derramaria en su vida estaban siendo dejadas aquí, juntos a todos los recuerdos bonitos que tenía con ese tierno chico que llenaba su corazón.
Miro una última vez la pulsera en el banco, y empezó a caminar hasta unos lugares más atrás. Taehyung.
Ese chico de cabellera hermosa y sonrisa cuadrada, incluso si sus recuerdos juntos ahora no eran tan claros, podía decir que lo había hecho tan feliz.
Taehyung fue y será siempre su primer amor. Nunca supo manejar ni expresar su amor, así que el chico probablemente nunca lo supo. Pero estaba bien así, no quería hacerlo sufrir.
Sin mirar atrás y con su dientes rechinando, su vista perdiéndose y su cuerpo compulsiónando dejó el aula atrás, junto con el Yoongi que una vez fue, junto con todo.